Seiya Kou, el vocalista de la famosa banda Three Lights, el chico de aparentes 16 años, el guardián incesante de la búsqueda de la princesa Kakyuu.
Sailor Fighter... Desobedeciendo una orden directa de La Realeza, le hacía cuestionarse preguntas de las cuales no podía obtener una clara respuesta.
Pero se sentía guiada por su corazón. Tarde o temprano podría relacionar todas las piezas del inmenso rompecabezas que se estaba presentando para con su princesa de Kinmoku.
"Sailor Moon."
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- ¿Cómo que terminamos? Serena, no estás pensando con claridad.
- ¡Es lo más claro que he dicho en mucho tiempo! - Espetó con una seguridad en su semblante que dejó frío a Darien.
Él se mostraba pensativo por fuera, con su cabeza inclinada hacia el suelo y mirando algo inexistente en sus brillantes zapatos negros. Con resignación debió escuchar las palabras de quien fuera su pareja por tanto tiempo, y hubieran planeado mantener una vida en común hace un par de días atrás.
Eso estaba arruinando sus planes.
Aún así aceptó lo dicho por la rubia muchacha.
- Está bien, Serena.
- ¿Aceptas?
- Lo acepto. Sé que me he portado como un patán y no te he prestado la suficiente atención, por eso es que estoy de acuerdo con tu decisión. Estoy seguro que es lo mejor por ahora. Aún así trataré de conquistar tu amor nuevamente.
- Darien, ya te dije que.
Pero él la interrumpe.
- Créeme que lo lograré al final. - La toma de la barbilla con su mano.
Atónita por este gesto, se deshace de él.
- Gracias por comprender. - Mencionó con su rostro enrojecido y cabizbajo.
Las chicas, que se habían retirado para dejarlos conversar en paz, escuchaban por detrás de la puerta la conversación.
Al despedirse, Darien quiso besar a Serena en su frente, mas ésta rechazó el cariño, ofreciendo en reemplazo un gesto con su mano, en señal de amistad.
- Chicas, cuídenla bien.
- Desde luego, Darien. - dijo Mina, provocando la risa de Serena, quien sabía que ellas estarían escuchando detrás de la puerta, pero no se esperaba esa respuesta de la rubia de larga cabellera.
Sus amigas quedaron enrojecidas y cabizbajas.
- Serena, recuerda que te amo.
Dicho esto, se retiró del Templo Hikawa, y las chicas salieron de su escondite, pero no se acercaron a Serena hasta que ella les dijo que lo hicieran, por vergüenza de lo cometido anteriormente.
- ¡No entiendo cómo pudiste dejar que se marchara como si nada, Serena! - recriminó Amy.
- ¿A qué te refieres? - inquirió Rei. - Es una decisión de Serena el que deje marchar a Darien, o si no lo quiere hacer.
- Dejaste pasar una gran oportunidad, no te imaginas cuántas mujeres quisieran estar en tu posición.
- Amy, basta. - dijo Lita.
- ¿Cómo lograste arruinar tu vida en menos de dos minutos dejando pasar al hombre que te amaba de verdad? ¡Serena, reacciona!
- Yo... No sé.
- ¡Vamos! Arruinaste todo por lo que luchamos juntas. Arruinaste lo que defendimos, todo. Y ahora por tu negligencia no conoceremos todo lo que nos acontecía.
- Amy, detente por favor. - dijo con voz silenciosa, Serena.
- ¿Y de verdad piensas que me voy a detener porque tú lo dices? Si ya no eres quien ibas a ser, Serena. Entiéndelo. Has perdido la oportunidad de tu vida dejándolo partir. Cómo no te das cuenta que has actuado estúpidamente.
Las chicas estaban atónitas con este extraño comportamiento de la Sailor scout de Mercurio.
- ¡¿Acaso eres una idiota?!
Pero sus palabras fueron calladas por una bofetada recibida de Rei.
Amy la mira con resentimiento.
- ¿Así que ahora tú la vas a defender? ¡Vaya! Qué vueltas da la vida. ¿Ahora eres buena con la princesa de La Luna? Tú sabías que esto estaba pasando y no nos lo advertiste. ¡Te quedaste callada! ¡Y no trates de justificarte, porque eso ya no funciona!
- ¡Amy, controla tus palabras! ¡No tienes derecho a tratarnos así! - Espetó Rei, enojada.
Pero la peli azul no reaccionaba, estaba siendo conducida por su ira.
- Pero desde luego no has pensado en Rini.
- ¡Rini! - mencionó Serena, luego callando.
- Entonces, ¿No habías pensado en Rini? Siempre lo supe, nunca la recuerdas. Cómo puedes ser así. Eres una bastar...
- ¡Ya basta! - Serena la abofeteó.
- De todos modos, seguramente Seiya ya te olvidó.
Esto hizo sentir mal a Serena, quien solamente atinó a mirar hacia el suelo.
Mina había guardado silencio durante toda la pelea, hasta que descubrió algo en la mirada de Amy que la hizo tener una hipótesis, que aunque pareciera extraña, al parecer justificaba todo, o parte del comportamiento de la mujer.
- ¿Acaso estás enamorada de Seiya, Amy?
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Todo era ajetreo en el planeta de fuego y flores eternas, Kinmoku. El que desapareciera una de sus más preciadas estrategas, colaboradoras, guardianas y amor, era demasiado trágico para Kakyuu. Por lo mismo dispuso de todos los recursos necesarios para buscar a Fighter.
- Princesa Kakyuu, Sailor Fighter no se encuentra en el planeta. Hemos mandado a revisar toda la zona, las casas, las escuelas, el cuartel general y nada. - Presentaba los informes la Teniente Sailor Leaves.
- Me temo que tendrán que buscarla mejor.
- Pero, su excelencia. - espetó la mujer de verdes ojos y apariencia juvenil.
- ¡Pero nada!
La guardiana iba a retirarse del salón, cuando escuchó la voz de su princesa nuevamente.
- Manda a llamar a Sailor Maker y Sailor Healer. Ellas deben saber más información de la que manejamos nosotros.
- ¡Entendido!
Se retiró del salón, dando órdenes por walkie-tokie a sus subordinadas.
"No permitiré que te salgas con la tuya, Sailor Moon. Fighter debe ser para mí, así está escrito el destino."
Decía para sus adentros, mientras revisaba su carta astral.
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Las chicas se quedaron mirando atónitas a Minako. Amy, por su parte enrojeció y agachó su cabeza.
- No puede ser.
- ¿Y si fuera, qué? Yo soy libre de amar a cualquier chico, el que me plazca. No soy yo la que tiene un destino escrito. Siempre sentí celos de ti, porque él siempre prefirió tu compañía a estar con nosotras. Aún así, yo era feliz pensando que Seiya tampoco tenía un destino escrito y que Serena estaba atada de manos con Darien. - dirigiéndose a Serena. - ¡Tú no mereces su amor! Y haré todo lo posible por alejarte de él para siempre, ¿me oíste? ¡Para siempre! - Se dirigió hacia la salida del lugar.
- Si es necesario, lucharé hasta las últimas consecuencias.
- Me alegro que ahora sí lo valores, Serena. Y pensar que me agradabas como amiga. Desde hoy eres mi nueva enemiga.- Dicho esto, se retiró del lugar. - ¡Adiós Sailor Moon!
Todas se quedaron atónitas en el lugar. Y la más sorprendida era Serena, quien nunca se esperó esto de alguien tan cercano. Su amiga, guardiana y confidente: Amy Mizuno. Sailor Mercury.
Serena se sentó. Y luego rompió en llanto.
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- ¿Qué le habrá pasado a Fighter? Ella no es así. - Preguntaba una chica de largo cabello platinado sujeto con una liga.
La otra chica guardaba silencio, con su mirada dirigida hacia el suelo.
- ¿Maker, me estás ocultando algo? Conozco esa mirada. - mencionó con cierto tono de complicidad.
- Healer, la verdad es que sé en dónde podría estar Seiya.
- ¿No hablarás de Fighter, o sí?
- En efecto. Ayer hablé con ella. Se encontraba mirando el cielo, melancólicamente. Desde que llegamos no es la misma. Eso es apreciable, sobre todo si es que el alma de quien amas se encuentra a más de una estrella de distancia.
- Diablos, a la princesa no le agradará saber sobre esto.
- ¿Sobre qué, chicas? - interrumpió la conversación una mujer de piel oscura y grandes ojos verdes.
- ¡Leaves! - expresaron con sorpresa las mujeres.
- La princesa las ha mandado llamar. Creo que la información que estuvieron compartiendo recientemente será de mucha utilidad.
- Nosotras no hemos estado hablando de nada de utilidad. Sólo trivialidades. - justificó Maker.
- ¡Basta de excusas! ¡Acompáñenme! Son órdenes directas.
- Está bien. - dijeron ambas al unísono.
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Caminaba bajo un radiante Sol que iluminaba la ciudad, el paisaje era demasiado hermoso para las sensaciones y emociones que la estaban embarcando en ese instante, no podía hacer que desapareciera su confesión ante las chicas, y eso le hacía doler su cabeza.
"- ¿Acaso estás enamorada de Seiya, Amy? - mencionó Minako con un tono implicador.
- ¿Y si fuera, qué? Yo soy libre de amar a cualquier chico, el que me plazca. No soy yo la que tiene un destino escrito. Siempre sentí celos de ti, porque él siempre prefirió tu compañía a estar con nosotras. Aún así, yo era feliz pensando que Seiya tampoco tenía un destino escrito y que Serena estaba atada de manos con Darien. - dirigiéndose a Serena. - ¡Tú no mereces su amor! Y haré todo lo posible por alejarte de él para siempre, ¿me oíste? ¡Para siempre! "
Su recuerdo fue interrumpido cuando sintió su cuerpo chocar con otra persona.
- ¡Lo siento mucho! - dijo, a modo de disculpa, hasta que se dio cuenta con quién había tenido ese enfrentamiento. - ¡Darien!
- Amy.
Se miraron durante un par de segundos, luego, como por efecto magnético, cayeron en brazos del otro, sellando este encuentro con un beso en los labios.
