¡Saludos nuevamente! Bienvenidos al segundo capítulo de mi historia: 'El Rey, La Nube Escarlata, El Caballero Carmesí y La Araña' [Nota para mí: Debo acortar el titulo] talvez algunos tengan una idea sobre el significado del título, pero lo dudo.

Advertencia: La historia se desarrolla en un semi-universo-alterno, alejado de la línea temporal del manga de FT. Los personajes en su mayoría son OoC (Out of Character) además de incluir algunos OC (Original Character). Muertes de personajes en los próximos capítulos.

Disclaimer: Fairy Tail pertenece a Hiro Mashima. Escribo sin lucro alguno. El concepto de 'Rey de Espadas' es de mi invención.

Reviews: Al final del capítulo, los que no pude responder por mensaje privado. Una pequeña aclaración, Jii-san y Jiji se leen como 'Yi' por ejemplo 'Ying'. Significa abuelo y abuelito respectivamente.

"Pensamientos"

—Diálogos

-aclaraciones de escena-

[Intervención del escritor]

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EL REY II: Desquebrajamiento.

Dos semanas habían pasado desde esa misión de correspondencia, Natsu se encontraba mejor de ánimo, libre de pesadillas por dos buenas semanas, semanas que aprovechó para descansar en paz, ordenar su mente y corazón. Su apariencia mejoró, las ojeras se esfumaron y la paranoia desapareció. Recuperó el valor para enfrentar sus miedos, señal de que se había curado. Mientras pescaba en el lago del bosque, se concentró en sus pesadillas, aunque fueran pesadillas, tenían algo tan real… como si lo hubiese vivido hace mucho tiempo.

—Are. ¿Acaso la nena dejó de llorar?

El insulto lo sacó de su meditación, reconocería esa voz femenina aunque estuviera en la más absoluta oscuridad. Sonrió, era un juego de dos.

—Ja. Quien estuvo llorando, quieres que le diga al gremio tu secre-

Una patada lo mando a volar. La mujer lo miraba iracunda, para después reírse ya que el chico estaba nadando con los peces.

—Jajajajajaja —se agarró el estómago para controlar la risa—. Ahora pareces un salmón rosa, un raro y feo salmón jajajajaja —con el gracioso sobrenombre que le dio se volvió a reír. Su estruendosa risa se podía oír claramente a través del agua, cosa que molesto al pelirrosa. Pero lo dejó pasar, se encontraba de buen humor, y no quería echarlo a perder. —Lo siento, tú te lo buscaste —se limpió las lagrimillas provocadas por la risa.

La mirada severa del pelirrosa la silenció.

—Ok —la albina con su pantalones cortos que apenas le llegaban a medio muslo, junto con sus botas de cuero negro, y acompañada de su blusa negra, la hacían ver muy atractiva a los ojos de cualquiera. Un silencio incómodo se formó entre los dos. Sólo interrumpido por el sonido que hizo Natsu al salir del lago.

—Y…

—¿Y?

—¿A qué has venido Mirajane?

—No hay chan al final —susurró para sí misma—. ¿Q-que-quería saber cómo te encuentra-z? —se mordió la lengua al final, le molestaba que su corazón latiera tan rápido al estar cerca del pelirrosa, por eso lo provocaba, para aliviar un poco la tensión. —Bueno… tú sabes… ya paso un mes… desde eso… ahhh joder… ¿lo superaste? —con desespero revolvió su cabello.

Suspiró profundamente, mientras se sentaba frente a ella, tan hermosa como siempre, no era tonto, sabia plenamente los sentimientos que las hermanas Strauss tenían hacia su persona, pero él amaba a otra mujer, y esa mujer amaba a otro. "Habré hecho algo horrible en mi vida pasada, para que el karma me joda la vida", era una lástima, realmente un estúpido en el amor. —Eh tenido un tiempo para pensar. Después de que se acabaron las pesadillas, he decidido seguir… de- de-

—De ¿Qué? Demonios… habla ya —Mirajane era una mujer de poca paciencia, realmente detestaba esperar.

—¡Dejare el gremio! —fue la respuesta, la albina le había dado el valor para decir esas palabras.

Mirajane se quedó petrificada, esa no era lo que quería escuchar, pensaba que las palabras serian: «Pelearé por ella» O inclusive una escena melosa mostrando a un Natsu con el cabello siendo movido por el viento y pronunciando las palabras que deseaba, mientras la tomaba desde su cadera y la pegaba a su cuerpo: «Mira-chan me di cuenta que tú y tu hermana son las mujeres de mi vida»Pero eso, eso era…

—¡ERES IMBECIL O QUE! —estalló propinándole tremendo puñetazo, estampándolo contra un árbol. Se lanzó contra él, le propino varios golpes, antes de que los mismos perdieran fuerza y ella empezara a sollozar. Natsu no se defendió, sabía que lo tenía merecido, pero no podía hacer nada. O no quería hacer nada. Expiar de esa manera su pesar—. Todo por esa estúpida —maldijo a su amiga y rival en el amor. Recordó cómo empezó todo, y pensar que todo eso terminaría de esta manera.

FLASHBACK

[En su mayoría narrado por Mirajane]

Recuerdo el día en que llegaste al gremio, ya hace 7 años, un mocoso con aires de grandeza. Llegaste junto al viejo Makarov

—Hijos míos, el día de hoy se une a nuestra gran familia un pequeño de… bueno… no sé cuántos años tiene… pero, es mejor que se presente él —detrás del anciano salió una figura del mismo tamaño.

—¡Holaaaaa! —gritó con ánimo un pelirrosa de aparentes 7 años, subido en el escenario y dando saltos de emoción—. ¡Soy Natsu Dragneel!

Recuerdo como hubo murmullos sobre tu llegada, algunos miembros preguntando tu edad, tu familia y tu magia.

—Soy el asesino de dragones de fuego —esas palabras crearon un silencio sepulcral, que segundos después se rompió con gritos y vítores. Pero eso no fue nada comparado con el silencio que se formó cuando mencionaste que eras el hijo de un dragón. Para muchos de ellos eso era nada más que una broma, de un niño. Inclusive pensé lo mismo.

Macao prendió fuego como una muestra de su magia a los más jóvenes. —Jajajaja… que fuego tan interesante… me pregunto qué sabor tiene…—dijiste para después engullir las llamas. Y esa acción causo una gran conmoción en todos, al ver expectantes como consumías el fuego morado con suma facilidad y sin ninguna herida.

—Jajajaja. Tienen un buen sabor, nada parecido a las llamas de mi papá… pero el sabor es agradable

Hubo grandes gritos de alegría y algarabía mucho más fuertes que los anteriores, celebrando la adición de un mago muy peculiar. Encajaste perfectamente, con facilidad entablaste una rivalidad con el jodido pervertido de Gray Fullbuster, y con ello vino, algo que no tome en cuenta en ese momento, pero que se convertiría en tu perdición. Conociste a Erza Scarlet, ella te cautivó, su espíritu, su forma de ser. O puede que sea el tremendo golpe que te propinó. Te interesaste en ella, la anhelabas, aunque tú y ni ella se hubiesen dado cuenta. Pero había un pequeño problema, cuando ella llegó al gremio, no llegó sola: era acompañada por Siegran Fernández.

El tiempo pasó volando, peleas entre Erza y yo; entre tú y ella; entre nosotros todo porque eras del 'Grupito de Erza'. Y la batalla que ya habías perdido antes de siquiera haber empezado. Porque ella… ella era más amiga de Siegran que cualquier otra persona… sabrá Dios las odiseas que pasaron juntos… el tiempo voló, los años pasaron haciendo que te hicieras guapo, ganarás fama como un mago que apreciaba la justicia, cómo creciste físicamente, también crecieron tus sentimientos hacia ella…

Ese día… te vi caer… como un dragón herido de muerte, eso fue lo que se me vino a la mente, mientras me ocultaba y a la vez observaba tu torpe declaración a Erza y el rotundo rechazo de parte de ella. Te seguí en silencio, vi como ingresabas al bosque y llorabas amargamente, débil, tan débil que por primera vez me diste lástima. Fui una estúpida, no tuve el valor para ir a reconfortarte.

Decaído regresaste al gremio… no eras el mismo de siempre… aunque sonreías, esas sonrisas no tenían la chispa que era tan Natsu… y tus bellos ojos jade, perdieron la llama que siempre tuvieron… Tres meses pasaron de eso, y ahora sales con tremenda estupidez.

END FLASHBACK

—Mirajane, oye. Han pasado ya siete años desde que me uní al gremio —trató de dar una razón creíble—. Y en todo este tiempo, ni una sola pista sobre mi padre…

Una razón que ni el mismo creía. —He decidido buscarlo y-

—Crees que me tragare esa estupidez, te vas por esa estúpida y el otro estúpido —a medida que Mirajane hablaba comenzó a llorar de rabia—. Dime ¿acaso miento?

Natsu simplemente volteó hacia otro lado. Aceptando las palabras de la albina. El silencio se instaló entre ellos. Mirajane no soporto más, se puso de pie y le dio la espalda, dolida.

—Quien hubiera pensado que el hijo de Igneel, sería sólo un cobarde, poco hombre —se mordió el labio, era plenamente consciente de lo que decía—. Y decías que no tenías miedo a nada ni a nadie, valla insulto para el pobre Igneel.

Conocía el daño que provocaba. —Criar a un endeble hijo, con razón te abandono —Mirajane lo sabía, sabía muy bien que esas últimas palabras le habían provocado un daño más profundo que cualquier espada, pero su intención era hacerlo recapacitar, aunque también soltaba la rabia que sentía. Sin más que decir, se retiró.

Natsu se quedó ahí, tirado, sin fuerzas para ponerse de pie. Esas palabras realmente le habían dolido, es como decían 'La verdad a veces duele' Y era por eso, las palabras de Mirajane eran sinceras, aunque estuvieran llenas de dolor y rabia. Con golpes y hematomas por casi todo el rostro, decidió que lo mejor era dormir en ese apacible lugar.

—Natsuuu… Natsuuu —ronroneó su pequeño amigo.

—¿Que sucede Happy? —preguntó algo somnoliento.

—Te has quedado dormido en la mesa, Tsu-kun —puntualizó la albina. Llevaba un vestido celeste, que hacia juego con sus ojos, y su cabello blanco como la nieve. Colocó una jarra de bebida flameante en la mesa—. Ten… para que despiertes.

—Gracias, Liss. *GLUP* Delicioso como siempre, de seguro serás una gran esposa —comentó con aire casual, sin ser consciente del efecto que causaron sus palabras en la pobre chica, haciéndola fantasear con propuestas de matrimonio y Dios sabrá que otras cosas.

—Gra-cias. Me alegro que te guste, Tsu-kun —su rostro era de color carmesí.

Natsu se preocupó por su amiga de la infancia, "Vaya que se comporta extraña". Pero decidió pasarlo por esta ocasión. "Hoy es el día" se dio ánimos a sí mismo. Con paso decidido, avanzó hacia la pelirroja que con su sola mirada avellanada hacia que su corazón de dragón se acelerara de gran manera. Ella estaba comiendo su pastel de fresas favorito, junto a Siegran y Gray.

—E-E-Erza po-podriamos hablar afuera —tartamudeó, algo poco habitual. Gray soportó las ganas de reír, porque no quería arruinar el valor que Natsu había reunido.

Sin darle más opción la tomó de la mano y la llevó fuera del gremio. Avanzó con ella -aún tomados de las manos- con rumbo al parque. Erza se había sorprendido de tan extraño comportamiento por parte de su amigo. —Natsu, ¿hacia dónde vamos?

Se detuvo abruptamente, inhaló tan fuerte como pudo para tranquilizar su pulso cardiaco y sin más duda, junto todo el valor que necesitaba. —Tengamos una cita —pronunció de manera calmada. Ella pareció meditarlo.

—De acuerdo, Natsu —le obsequió una tierna sonrisa, casi dándole un paro cardiaco.

El joven se sonrojó en extremo, ella era demasiado linda sin siquiera proponérselo. Pero no se acobardaría fácilmente, había tomado la decisión de confesarse, y nada lo haría retroceder. —¡Yosh! ¡Me encuentro encendido!

Con prisa la llevó al parque de atracciones, aún a pesar de su problema con los transportes y cualquier cosa que se moviera. Había pedido consejos a los viejos del gremio sobre citas, y ellos consensuaron que lo mejor era un parque de diversiones, seguido de un viaje en bote por el bello lago de Magnolia y finalizar con una cena romántica. Los dos primeros serian pan comido, lo último sería lo más difícil en su corta vida.

Llegaron al parque, compuesto por diversos juegos, solo de verlos, sintió el mareo de costumbre.

—Pensé que temías a los transportes —le dijo.

—No te preocupes, estaré bien —aseguró. Lo haría todo por ella. Se había preparado para este día, consumió una pócima mágica para el mareo, que supuestamente era infalible. "Espero que funcione". Según la investigación realizada -por él mismo, y con ayuda de Macao, Wakaba y el maestro- debía mostrarse varonil frente a la dama, ganar un peluche y demostrar su fuerza. Llevarla a las atracciones más románticas del parque, el túnel del amor y la rueda de la fortuna, y con cautela acercarse a ella. Todo perfectamente planeado, para la cita perfecta con una dulce e indefensa señorita -pero Erza no era una indefensa señorita-.

Todo su plan se fue al carajo cuando ingresaron al tiro al blanco, ella inmediatamente ganó todos los peluches -con su magia los re-equipo- y cuando él quiso demostrar su fuerza -en el juego que usas un martillo para golpear la campana-, ella inmediatamente hizo lo mismo y averió el juego. Cuando prosiguió con el plan -llevarla al túnel del amor y la rueda de la fortuna- ella puso una espada entre los dos, negando cualquier acercamiento. Se retiró deprimido, pero no se rindió, aún hacía falta el paseo en bote.

El lago de Magnolia, un bello lugar para las parejas enamoradas, donde se puede alquilar un bote para dos y pasear con suma tranquilidad. Todo fue bien durante los primeros cinco minutos, después todo se fue al garete, ya que el pelirrosado empezó con síntomas de náuseas y mareos "Maldita pócima… no es de larga duración", así que volvió a fracasar.

—Ok. Erza, vamos a comer, tengo hambre e hice reservaciones —mencionó decidido, con fuerzas renovadas -después de haber bajado del tortuoso paseo-.

El restaurante 'Galei Galeli'; típico restaurante italiano de la alta alcurnia, con platillos exquisitos a la vez que son difíciles de pronunciar. —Espérame unos minutos —pronunció la mujer. Para su suerte, la cena le salió de las mil maravillas. Buenos modales en la mesa. No atragantamientos de comida. Consumió sus alimentos como lo haría cualquier noble de muy alta alcurnia, cosa que no dejo de sorprender a la pelirroja. Usando un elegante traje, y ella tan hermosa como podía ser a sus diecinueve años. El tiempo avanzó raudo. Hasta ese fatídico momento…

—¡Te amo, Erza! —esas palabras fueron dichas con una gran devoción, devoción que iba adornada por un ramo de rosas carmín.

—También te quiero Natsu —pronunció, haciéndolo sonreír—. Como mi amigo —añadió con una sonrisa triste.

Esas palabras empezaron a desquebrajar su corazón de dragón.

—No es esa clase de amor… —no se rendiría—. Te amo como un hombre ama a una mujer

Estaba seguro de sus propios sentimientos, esos sentimientos que estuvieron creciendo en su interior por varios años. Desde niños.

—Yo no te amo —aclaró sin poder mirarlo a los ojos.

Cayó de rodillas, su temor más grande se había hecho realidad.

—Olvidemos esto, Natsu —dijo colocando las rosas frente a él—. Nos vemos mañana —añadió antes de retirarse.

Él con el corazón cayendo a pedazos, sonrió con amargura. "Si… ella no es la culpable de mi dolor". Se agarró el lugar donde sentía una fuerte opresión. "Fui yo… por haberme enamorado". Tambaleante, herido de muerte, avanzo hacia lo profundo del bosque.

Los recuerdos pasaron velozmente, como un torrente de imágenes: La primera vez que la conoció, ella estaba acompañada de Siegran. ¡Qué idiota! ¡¿Por qué no se dio cuenta?!. Algún tiempo después de la desastrosa cita, ella dio la noticia sobre el noviazgo que tenía con Siegran, algo que ellos mantuvieron en secreto. Lo siguiente que vino a su mente fueron los besos entre ellos… las sonrisas que eran solo para Siegran… esa calidez que era solo para él… Erza era para él, y Siegran solo para ella; no había espacio para un Natsu… un amor tan puro que lo quemaba solo por estar cerca… Y fue entonces que se convenció, había peleado una batalla que desde el principio ya había perdido…

La escena cambio drásticamente, ya no se encontraba en su gremio, ni en un profundo y denso bosque… Hoy se encontraba sentado sobre una gran piedra, observando el ocaso…

—Soy el Rey de Espadas —pronunció con voz neutra y carente de cualquier sentimiento, solo el viento le escuchó. Detrás de él corría con libertad un riachuelo de sangre, formado por la sangre de inocentes. Sangre de una ciudad diferente, tantas personas muertas; los cadáveres regados por todas partes, demostrando que intentaron huir después de percatarse que luchar no funcionaría. Con parsimonia enfundó su espada, y tranquilamente tomó una pequeña olla y con cuchara en mano, comenzó a alimentarse. Como si fuese ajeno a tan perverso paisaje de muerte y desolación. —Una ciudad más *GLUP* definitivamente *GLUP* aún no es suficiente.

Y con eso dicho, emprendió la marcha, avanzando a su siguiente destino.

….

—¡AAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHH! —gritó con el corazón en la garganta. El bosque donde descansaba tranquilamente al principio, soñando con ella; ahora, una gran parte se había hecho cenizas. Con velocidad sobre humana intento consumir las llamas que asediaban al bosque, no pudo hacerlo, esas llamas no podía consumirlas.

—¡¿POR QUÉ?! —gritó con desespero. "Esto significa que esas llamas… ¡las provoqué yo!". Cayó sobre sus rodillas. Ese pensamiento lo aturdió, eso sólo significaba que su magia se había descontrolado, algo imposible. "¿Que sucede conmigo?" Por gracia divina una ligera lluvia hizo acto de presencia, como un vano intento de aliviar su corazón.

Observó como el incendio poco a poco se esfumaba, sólo quedando cenizas y escombros. Era desgarrador, no sabía cómo sentirse. Por una parte se sentía fatal, pero por otra aliviado. Aliviado de que hubiese dormido en el bosque, quien sabe que hubiera sucedido si lo mismo le pasara en casa junto a Happy. Nuevamente había tenido esa horrible pesadilla. "No lo comprendo…" se puso de pie. "…pensé que habían terminado…" dio un par de pasos "…no es normal…" cayó nuevamente, quedando tendido en el lodo "…Erza…" su respiración comenzó a ser errática.

Pensar en sus pesadillas y luego en Erza. Las consecuencias de su debilidad como hombre; hundiéndose en tristeza. Se percató que sus llamas volvieron a brotar de su cuerpo, sin que las hubiera convocado por voluntad propia. "¡¿Queman?!", estaba por quedar nuevamente dormido por el agotamiento de magia.

—¡QUEMAAAAAA! —rugió con dolor. Lo imposible había sucedido, quemaduras aparecieron por su cuerpo. Una torre de fuego se formó, con Natsu como centro de tal fenómeno. Las llamas no tenían el mismo color usual, llamas grises, o talvez un rojo demasiado pálido. «El endeble hijo de Igneel» Las palabras de Mirajane resonaron en su cabeza, y por un momento pasó por su mente dejarse consumir por el fuego abrazador de su magia descontrolada. Recordó a sus amigos del gremio, a Happy, Lissana, Mirajane, cómo Gray lo fastidiaría por ser débil.

"Ni se te ocurra morir mocoso"

Espabiló, pudo reconocer esa voz aun después de varios años. Con una fuerza desconocida se puso de pie y con mucho esfuerzo se lanzó al lago.

—Tsk. Jodido mocoso… —abrió sus parpados, mostrando unos ojos amarillos, con un iris negro alargado—…esto es problemático… —con pereza dio un bufido. Mostrando sus colmillos que asemejan miles de letales espadas —…no puedo permitir que su propia magia lo mate.

Sacudió su cuerpo, que se encontraba entumecido después de tanto tiempo de estar en la misma posición —Tendré que hacer eso… —pronuncio mientras lentamente se colocaba sobre sus cuatro extremidades, mostrando su envergadura de más de cien metro, saliendo finalmente de un volcán en plena erupción.

—Esperaba mucho de ti, Natsu…

Igneel mostró su majestuosidad

—Realmente es una lástima…

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Era de noche en Magnolia, ya para ese momento el gremio estaba vacio. Los ciudadanos se encontraban en sus hogares para tomar el merecido descanso y compartir tiempo con sus seres amados; después de una larga y exhausta jornada de trabajo. Era lo mismo para los magos. Excepto para una pareja, ya que sus actividades nocturnas recién comenzaban.

Suaves besos que pasando los minutos subieron de intensidad, caricias tímidas que con rapidez se volvieron salvajes. —Erza… —susurró con cariño, era un año mayor que ella, y dotado de experiencia.

—Siegran —respondió ella con un suave sonrojo en sus mejillas. Acarició su fornido tórax, dejó que sus suaves dedos pasearan libremente, examinando cada centímetro de piel.

Él no se quedó atrás y con suavidad besó el níveo cuello de la pelirroja, creando un camino de besos y chupetones en ella. Los dulces suspiros que emanaban como dulce melodía era un placer para sus oídos. Se quitó el pantalón, y ella sin duda se despojó de su característica blusa blanca -después de todo no era la primera vez-. Todo hubiera continuado, si no fuese por una torre de fuego que resplandeció a lo lejos iluminando el lado sur de la ciudad. Se vieron sin saber el motivo de tal fenómeno.

—Proviene del bos- —no hubo necesidad de terminar la frase para comprender quien era el causante.

—¡Natsu! —exclamó con preocupación la dama. Paro de sopetón y observó ese extraño fenómeno, que después de algunos segundos se esfumó.

—Vamos Erza —no era una pregunta, fue una orden. Ella se vistió nuevamente, con preocupación en su rostro y esperó a su novio, emprendieron el viaje con velocidad hacia el bosque sur de Magnolia.

Con una sensación molesta en la boca del estómago, durante todo el día había tenido esa sensación, ahora sabía que Natsu, quien era casi como su hermano pequeño se encontraba en peligro. Vio como Siegran aumento la velocidad, conduciéndose por la preocupación que tenía hacia uno de sus mejores amigos, aunque en estos últimos meses se distanciaron enormemente, y sabía que fue su culpa que eso sucediera. Sabía lo impetuoso que era Natsu, fácilmente se dejaba llevar por los sentimientos, característica principal de los magos de fuego. O, característica de un Natsu.

La torre de fuego se vio durante unos breves momentos, alarmando a los que aún estaban despiertos, varios magos comprendieron que esas llamas se encontraban cerca de Natsu, y eran extrañas, el color en sí, no se parecía al que Natsu usaba. Lo más parecido era a una llama que está muriendo. Preocupados por su compañero salieron en su ayuda, entre ellos se encontraba el joven Fullbuster. "Imbécil… ni siquiera se te ocurra…"

En la casa Strauss, ya ambas mujeres se preparaban para ir a dormir, recién bañadas, quitando de esa manera el sudor de un día arduo. Mirajane con su pijama de conejitos y Lissana con su pijama rosa suave, como el cabello de su amado. Apagaron las luces.

—Descansa Liss.

—Tú también, Mira-nee.

Se despidieron, para entrar cada quien a su habitación, pero repentinamente una gran luz inundó la habitación de Mirajane.

—¡Pero que rayos sucede! —exclamó la mayor.

—No lo sé, pero tengo un mal presentimiento —se aproximó a la ventana para poder ver mejor—. Esas llamas provienen del bosque… ¡Mi Dios! ¡Natsu! —exclamó con preocupación.

Mirajane también sintió que algo no iba bien, y así como estaba salió hecha una bala con rumbo al bosque. "Idiota…"

Llegó exhausta al bosque, respiró hondo para poder calmar su respiración, por haber corrido una larga distancia en poco tiempo, cuando llegó a la parte donde suponía había sucedido la torre de fuego -el humo emana de esa zona- se encontró con un triste panorama. Los arboles habían sido calcinados por el fuego extremo, y el hermoso lago se encontraba casi seco en su totalidad debido al calor. Aunque Siegran ya se encontraba buscándolo.

—¡NATSUUU! —escuchó gritar a alguien, voz proveniente de unos metros detrás de ella. Reconoció a la dueña, pero le sorprendió el tono de angustia impreso en el grito.

Mirajane emergió del bosque, usando un pijama con estampado de conejitos. Se notaba a simple vista, que había salido en busca del dragón con prisa y preocupación. Unos metros detrás se podía observar a Lissana y Elfman. La familia Strauss al completo.

Espabiló, y quiso preguntar a Mirajane, pero la albina pasó de largo, sin siquiera reparar en su presencia. Decidió emprender la búsqueda de su amigo.

En el fondo del lago, se encontraba un cuerpo inerte, cubierto por hollín, casi irreconocible debido a la oscuridad provocada por el cielo nublado. La luna hizo acto de presencia, con un rayo de su luz, mostró al dragón caído.

Erza sin dudarlo se lanzó, el suelo del lago se encontraba ligeramente cuarteado y en extremo seco.

Mirajane había hecho lo mismo segundos antes, llegó de inmediato al cuerpo inerte del pelirrosa. —¡NATSUUU! —exclamó llena de preocupación, él se encontraba en un estado que nunca espero llegar a ver, después de todo era el Dragón Slayer de Fuego. Un sentimiento de culpa la invadió. "¿Acaso?"

Serias quemaduras se extendían por todo su cuerpo, casi desnudo. Intento tomarlo, para poder sacarlo de ahí. —Quema —pronunció la pelirroja, aún con sus guanteletes de acero en sus manos.

Mirajane reparó en la presencia de la pelirroja. La mirada de ambas mujeres se encontraron, necesitaban sacarlo de ahí, y llevarlo al gremio.

—Llegue —pronunció cierto exhibicionista—. Lo mejor será que lo congele —su mente se mantenía fría en situaciones como estas. Sin mediar más palabra procedió a utilizar su magia de hielo, en su mejor amigo.

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La situación era tensa en el gremio, el estado de salud de Natsu era incierto, las quemaduras fueron de primer a segundo grado. Los magos se las ingeniaron para traer a Polyushka, y ella se hizo cargo del paciente. La cuestión era: ¿Qué había sucedido para que Natsu terminará en ese estado? Según la escena del bosque y las rápidas conclusiones, se notaba que había surgido una lucha, en la cual Natsu salió como el perdedor.

Lissana, Mirajane y Erza no se apartaron de la enfermería esperando con ansiedad a que Polyushka les informara. Fueron angustiosas horas, ninguno se movió en busca del anciano. Cuando el viejo llegó, sin duda se sorprendió por la puerta demolida, y escuchó sollozos llenos de amargura provenientes de la enfermería. Se apresuró, siempre teniendo cuidado de un ataque sorpresa, la escena que encontró no fue de su agrado:

Lissana lloraba amargamente en brazos de Elfman, y Mirajane derramando lágrimas silenciosas. Por el rostro de Erza suaves lagrimas se escapaban, siendo consolada por Siegran. Gray de pie, con rostro preocupado. Trago duro.

—Dime Gray ¿Qué ha sucedido?

El silencio fue presó. Gray lo vio con una mirada indescifrable. —Jii-san… es Natsu, se encuentra muy herido. Pareciera que luchó… y perdió.

Sabia de los gajes del oficio, y los enemigos que Natsu se había hecho, pero nunca llegó a pensar que Natsu llegaría a perder. Era Natsu después de todo, aquel que siempre se ponía de pie y nunca se rendía. Y juzgando las expresiones de los demás, supuso que quedó mal herido.

Suspiró con pesar. —¿Ha dicho algo Polyushka? —Gray negó, pero explicó con detalle el estado del pelirrosa. Entonces le pareció más inverosímil que Natsu resultara quemado, esperaría esa clase de heridas en cualquier otro mago de fuego, pero no en Natsu.

—Lo mejor será esperar a que termine de ser atendido.

El día llegó, un día normal para todos los magos, excepto por un detalle. La puerta del gremio se encontraba tirada, debido a una fuerza monstruosa. Eso no era señal de buen augurio. Con cautela y listos para pelear, ingresaron a su querido gremio. Todo se encontraba en buen estado, se esperaban encontrar con las mesas destruidas, con señales de lucha, pero nada.

El anciano bajó por las escaleras del segundo piso. Se alegraron de verlo, pero la cara de pesar del maestro demostraba una tristeza absoluta, algo no estaba bien, con un movimiento rápido Cana escaneó la zona, contando a los presentes, entonces fue que notó la ausencia de varios.

—¡Hijos míos! ¡Uno de los nuestros se encuentra herido! ¡Esta no es una buena situación! ¡Así que les pido que estén en alerta y no bajen la guardia!

—¿Quién fue maestro? ¿Quién ha sido herido? —preguntó Cana, presentía que la respuesta no le agradaría. .

Tenía que decirlo, ese era su deber. —¡Natsu!

El silencio se apoderó del gremio, Natsu, el loco, sin vergüenza, valiente, y bobo Dragón Slayer. Muchos lo sabían, Natsu ciertamente era uno de los miembros más fuertes, peleaba como un monstruo, pero no era posible que fuese derrotado por alguien ajeno a uno de los magos clase S del gremio. Las expresiones fueron varias, desde incredulidad hasta estupefacción; de preocupación hasta la ira.

—¿Cómo se encuentra? —preguntó Levy con tono neutro a la vez que abandonaba su lectura. Demostrando preocupación por el pelirrosa, después de todo, se conocían desde niños.

El maestro tragó duro, respiro hondo, necesitaba meditar las palabras. No sería fácil decirlo. —Su estado es delicado… tiene quemaduras en casi todo el cuerpo

—¡Imposible!

Nuevamente los murmullos no se hicieron esperar, algunos querían creer que todo era parte de una cruel broma.

La doctora salió del cuarto que funciona como enfermería, con cara de muy pocos amigos.

—Dígame. ¿Cómo se encuentra Natsu? —exigió la albina.

La maga cuya especialidad es la curación y su problema inusual hacia los humanos, se conmovió por la preocupación que mostraban los demás hacia el paciente. —El mocoso es fuerte, he hecho lo posible para estabilizarlo. Cualquiera hubiese muerto con esa clase de daño, pero él se niega a morir —sonrió de manera suave, reconociendo la tenacidad de las hadas.

Todos pararon de murmurar al ver a Polyushka bajar del segundo piso, tal pareciera que no era una cruel broma. —¡Silencio! —demandó la abuela—. Makarov, el mocoso se recuperara

Con una mirada le indicó que debían hablar en privado.

—¿Qué sucede? —había comprendido que el diagnóstico no podía ser escuchado por todos, así que ahora se encontraban en la privacidad de su despacho.

—Lo que me molesta, es que su propia magia lo daño —ese dictamen preocupó al anciano—. Tal parece que se inmoló en llamas —añadió.

—¿Se recuperará?

Ella volteó la mirada, desconcertando al anciano. —Lo mejor será mantenerlo en observación, es incierto su futuro. Iré a mi casa a preparar nuevas medicinas, las que traje no funcionan como deberían hacerlo.

Para ese entonces ya varios miembros habían subido a ver el estado del pelirrosa, llevándose la sorpresa de verlo con vendajes por casi todo el cuerpo y conectado a maquinas mágicas, demostrando la seriedad de la situación y el grave estado.

Pero no despertó en dos días, ni al tercero, mucho menos al cuarto día. Los días fueron tortuosos, Natsu mantenía una fuerte fiebre, combinada con delirios. De él sólo se escuchaban suplicas tales como: 'Detente'; 'No lo hagas'; 'Basta'; 'Suficiente'. Algo que no comprendían sus amigos, a quien era al que le suplicaba. Con que deliraba, porque lloraba. Las heridas no sanaban, y los vendajes eran cambiados continuamente por las hermanas Strauss. Todas las suplicas se detuvieron en el quinto día, al igual que la fiebre.

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Diez días después...

—¡NATSUUUUUUUUUUUUU! —gritó de alegría, desplegando sus alas para llegar lo más antes posible con su padre. Gritó que espabiló a todos los que estaban -apenas si eran diez-, salieron corriendo con rumbo al segundo piso. Natsu al fin había despertado de su letargo. La felicidad y la algarabía estallaron en el gremio. Celebraban que Natsu haya despertado.

Cabizbajo, Natsu se encontraba sentado al pie de la cama. Ahora tenía el aspecto de una momia, debido a la gran cantidad de vendajes cubriendo casi todo el cuerpo, exceptuando su ojo derecho, labios y nariz. Levantó la cabeza, aun se encontraba medio dormido, mientras Happy se aproximaba por su lado derecho. Cuando llegaron a la enfermería todo el gremio se congeló, Natsu con su mano derecha había tomado del cuello al gato, y le estaba asfixiando. El maestro reaccionó rápidamente y de un golpe, con la fuerza necesaria, alejó a Natsu de Happy. Incredulidad. Miedo. Pánico eran las emociones del gato azul, después de haber sido casi asesinado por su padre. Natsu reaccionó finalmente, era como si hubiese estado en trance.

Erza, Lissana y Mirajane se extrañaron de ver a nadie en la gran sala del gremio. Tuvieron un presentimiento e hicieron camino a la enfermería. La escena con la que se encontraron, no fue grata. Natsu asfixiando a Happy. Se abrieron paso, quedando de pie, justo cuando el maestro golpeó a Natsu.

El golpe lo despertó por completo, miró a los magos de pie en la entrada de la enfermería, era extraño. Que hacían ellos ahí, y que demonios hacia él en la enfermería. Recordó lo sucedido en el bosque, cuando perdió el control sobre su magia de fuego; como en un vago intento por sobrevivir se lanzó al lago. Y de ahí las pesadillas, la plática con Igneel. Y la ira que sintió hacia el dragón.

—¿Cuánto tiempo he dormido? —preguntó con voz monótona.

Se vieron entre ellos. Sorprendidos. El comportamiento de Natsu era distinto, empezando por el ataque a Happy, cada palabra que pronunciaba carecía de vida, pero durante la conversación, ese tono Natsu regresó.

—Diez días, nos preocupó que no despertaras Tsu-kun —mencionó Lissana con lágrimas saliendo de sus ojos. Se lanzó a los brazos de Natsu y le abrazó fuertemente, con miedo de que si lo soltara él se esfumaría.

—Duele Liss… ¿eh? —su tono de voz regresó a ser el mismo. Miró los vendajes cubriendo sus manos, no. No sólo eran sus manos, los vendajes estaban por todo su cuerpo.

—Lo siento Tsu-kun —se disculpó mientras se limpiaba las lágrimas y sonreía de alegría.

—Diez días ¿verdad? —hizo ademan de ponerse sobre sus pies pero fue detenido por la mano de acero de cierta pelirroja.

—Estás muy herido —sus ojos se encontraron, los ojos avellana de la dama contra el verde jade del joven. Ella sonrió levemente, feliz de ver que el pelirrosa había despertado. Pudo ver en el ojo derecho la llama que hace tres meses el hombre había perdido.

—Ya veo… —procedió a quitarse los vendajes, primero su mano derecha.

—Natsu —le habló con seriedad el maestro.

—Dime jii-san —respondió, mientras admiraba las llagas y la piel enjutada, de su brazo derecho. Su piel que antes era morena, ahora era de un blanco lechosos.

—¿Qué sucedió?

Natsu ladeó la cabeza, ligeramente confundido. "¿Qué sucedió? ¿Acaso no lo saben?". Soltó un gran suspiro, permaneciendo en silencio por un rato mientras verificaba que pudiera mover la mano de manera correcta. —¿Qué quieres saber?

—¿Qué sucedió en el bosque?

—Nada.

—¿Cómo que nada? Estabas gravemente herido y gran parte del bosque hecho cenizas y carbón —Mirajane lo confrontó.

—Dios —los vio con aburrimiento—. Está bien… —hizo una pausa, mientras miraba fijamente a Happy. Le sonrió, alzó la mano en un intento de acariciarlo, pero el pobre tembló ligeramente. Nuevamente estuvo confundido, quiso preguntar qué sucedió. Pero lo dejo para después, aunque no sabía si era culpable optó por disculparse. —Perdón Happy —se disculpó con sinceridad, acariciándole la cabeza, mientras este era cargado por Mirajane—. No sé lo que te hice, pero lo lamento.

—Yare, yare. En el lago mi magia se salió de control. ¿Por qué? Bueno, estaba confundido y muchas cosas pasaron, entonces… ¡Boom! Estalle en llamas, y deje de ser un Dragón Slayer, Igneel selló mi magia para que no me hiciera chicharrón —relató como si no fuera algo importante, como si hablase del clima, algo banal.

—¡¿COMO?!

Se sorprendieron, primero por lo de Igneel, rápidamente vieron a aquellos que estuvieron en el bosque y ellos negaron; segundo, la actitud de Natsu, esa actitud de apatía y frivolidad no le quedaba para nada; tercero, Natsu, enserio, esa actitud no le cuadraba.

El centro de atención, volvió a hablar, viendo que nadie reaccionaba: —Dejé de ser un mago, dije. Igneel llegó a la conclusión de que no era digno de ser un Dragón Slayer

Si, definitivamente ese no era Natsu… bueno, no era el Natsu que ellos conocían. Este Natsu a pesar de decir tales palabras, y el significado que conllevan, seguía sin mostrar tristeza alguna.

Se puso de pie, y se volvió a sentar. —Mierda. Me queme hasta los pies.

Buscó con su único ojo la bufanda blanca, regalo de su querido padre. Después de hallarla, pronunció con la fuerza suficiente: —Ignis Factus

Con esas palabras la bufanda blanca se volvió humo, humo que rodeó por completo su cuerpo, sus brazos volvieron a la normalidad, recuperando ese color tostado que lo caracterizaba. .

El silencio seguía reinando en el lugar, siendo únicamente interrumpido por Natsu.

—No deberían estar tan sorprendidos… —los miró con aburrimiento—…los dragones son seres que cambian de opinión fácilmente, juzgan los corazones de los humanos. Si son dignos o si no lo son —hizo una pausa —saben… aunque parezca extraño… me siento feliz…—añadió. Repentinamente fue levantado de forma abrupta por la solapa de la bata.

—¡¿FELIZ?! ¡ACASO ERES MASOQUISTA! ¡DEJASTE DE SER UN MAGO! ¡Y ESO TE HACE FELIZ! —Mirajane no lo soportó más y estalló en rabia, le molestaba verlo que sonriera como si lo que le había pasado no tuviera la menor importancia. Los demás intervinieron para que el herido no sufriera más daño.

—¡Suficiente! —la voz de Makarov resonó, haciendo que todos se sobaran las orejas—. Y tú, explícate correctamente.

—Maa, maa. Ya entendí. Escuchen bien, que no lo volveré a repetir. Estos últimos tres meses estaba muriendo lentamente. ¿Por qué? Se preguntaran, y la respuesta es solo una: Era un Dragón Slayer. Los magos como yo, somos únicos… únicos y especiales como los dragones… —miró a Erza, y la sonrisa que tenía en el rostro no titubeo ni un segundo. "Es mejor hacerte sufrir", pensó.

—La magia de Dragón se alimenta de sentimientos, tanto negativos como positivos. Si es un sentimiento negativo, el mago pierde el camino. Por lo contrario si es positivo por ejemplo amor, el mago se vuelve alguien noble y benevolente, siempre que el amor sea correspondido —miró al techo como si no importara nada más, dejando que los demás asimilaran las palabras y llegaran a una conclusión—. Pero si sucede lo contrario, bueno… sólo la muerte le espera a ese mago, una muerte lenta y dolorosa.

Los demás bajaron la cabeza, principalmente Erza; Natsu estaba de pie y movía los músculos que tenía engarrotados.

—Lo siento, Natsu… realmente lo siento… pero-

—No hay porque disculparse Erza, no eres culpable —con el pulgar de su mano derecha limpió las lágrimas que se habían formado en los ojos avellana de la pelirroja. Le sonrió con amabilidad—. ¿Amigos?

Erza se limpió el resto de lagrimillas, y aceptó la mano del pelirrosa. Le devolvió la sonrisa. —Sí, definitivamente, amigos.

Quedaron en silencio, hasta que Siegran apareció y sonrió, feliz de que Natsu se haya recuperado. Quiso preguntar, pero Natsu se adelantó:

—Igneel me salvó la vida, sellando mi magia. Así que dejemos de ser dramáticos.

—Eso significa-

—Sí, así es, Siegran. Ya no hay magia en mi interior… ja ja ja —su risa se apagó suavemente—. JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA —ya no se contuvo, realmente se sentía feliz, el dolor había desaparecido, el pesar que sentía en el corazón también, no le importaba si era mago o ya no.

—Detente… Tsu-kun —ella estaba llorando de tristeza, la risa de su amigo no era buena.

—No te preocupes Liss, me encuentro mejor de lo que estuve antes. El dolor se ha ido —trató de tranquilizarla. —Y además, mira… —le enseño sus brazos, y se quitó los vendajes por completo—. No hay señales de quemaduras por mi cuerpo.

—Como se esperaría del poder de un dragón —comentó Levy, mientras permanecía con su mirada en un libro.

No sabían cómo asimilar todo lo dicho por Natsu, alegrarse porque había despertado o llorar de tristeza -porque él no lo haría-.

—Creo que lo mejor será que descanse, siento entumido mi cuerpo por tanto tiempo sin poder moverlo —mintió. Sólo quería estar solo.

Sin protesta alguna, los magos pensaron que lo mejor era la soledad para poder asimilar tan triste realidad. Excepto las hermanas Strauss, Erza, Cana, Levy y Gray. El silencio se presentó en el cuarto. No había palabras que se pudieran decir para aliviar el ambiente.

—No te acongojes cerebro de llamas —Gray intentó comenzar una conversación de antaño.

—Ya no soy mago, Gray, por lo tanto mi cerebro ya no es de llamas —y de esa manera el intento de Gray se fue por la cañería.

—Imbécil —regañó la Alberona al alquimista—. Bien, mi turno —comenzó a servir una ronda de cerveza para sus compañeros, haciendo gala de su amor por tan amargo brebaje.

—Gracias Cana —Natsu aceptó complacido la jarra de cerveza.

—Las penas con pan son menos —pronunció ella.

—Pero esto no es pan.

—Sí, lo sé Lissana. Por eso es mejor que el pan, para las penas.

—Jajajajajajaja —carcajeó como no lo había hecho en un buen tiempo, era una risa sincera, no como la anterior. Risa que contagió a los demás. —Sera mejor que se acomoden.

—Estoy de acuerdo —dijo Levy, mientras cerraba su libro y tranquilamente se acercaba a Natsu. Con su pequeña mano acarició la mejilla derecha del chico, los demás quedaron estupefactos, después de todo, Levy es muy reservada—. Tan tristeza en ti, Natsu —y con mucho cariño lo abrazó.

Natsu al principio estaba sorprendido, pero correspondió el abrazo —Como lo pensé, realmente eres muy especial Levy —le susurró. Esas palabras causaron un pequeño impacto en ella, realmente no sabía cómo reaccionar. La primera vez que lo conoció fue en la biblioteca, ella se encontraba tan ensimismada en su propio mundo que no se dio cuenta, que alguien se le quedaba viendo fijamente. Él rápidamente entablo conversación, y se formó una extraña amistad. Por esos viejos tiempos, no permitiría que Natsu cayera en la depresión.

Bebieron y rieron recordando viejas anécdotas, cuando Erza decidió enseñarle a leer y escribir. Cuando Mira casi castra a Gray por desnudarse frente a su hermanita, siendo salvado por Natsu, quien se tropezó y accidentalmente le bajo el short a la albina. El día que encontró a Happy en su forma de huevo, y las dificultades que tuvo para empollarlo. Cuando Lissana le propuso matrimonio y él acepto formar una familia. A Levy siendo molestada continuamente por su estatura, hasta que Natsu les dio una paliza a los bravucones. Anécdotas divertidas de tiempos que no volverían. El alcohol hacia efecto poco a poco.

La noche llegó rápidamente, muchos sucesos ocurrieron durante este día, felicidad porque Natsu despertó, tristeza por su condición de ya-no-más-magia. Y de nuevo felicidad para Erza ya que pudo tener una conversación con Natsu, como en los viejos tiempos; felicidad para las hermanas Strauss y los demás por ver que Natsu no estaba deprimido. Se empezaron a retirar, y el alcohol hizo efecto… durmiéndolo profundamente.

FIN DEL CAPITULO

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Fin del segundo capítulo del fic… vaya giro en los acontecimientos, ligero lime para alegrar algunos seguidores del Siegran y Erza… Jajajajajaja, realmente se me hizo difícil escribir esa parte.

Ya vimos el detonante de la tristeza de Natsu, desde el punto de vista de Mirajane y del mismo Natsu… Pero aún hace falta el punto de vista de Erza. Así que hay pequeños malentendidos entre estos tres personajes. El cómo Erza llego a empezar una relación con Siegran, eso lo explicare en algún capitulo venidero. Así como el detonante principal que empezó todas las pesadillas de Natsu. Claro que hay un momento en el que Natsu empieza a tener pesadillas. Causado por alguien, alguien quien Natsu no recuerda. Mirajane fue dura con Natsu, pero lo hizo para que él se espabilara, ya saben, Natsu es muy competitivo, así que era de suponerse que con semejantes palabras se diera cuenta de lo débil y patético que era, por lo tanto Mirajane esperaba que Natsu levantara el ánimo. Pero no fue así…. Natsu perdiendo su magia como Dragón Slayer, eso también tiene explicación, y eso se encuentra en los primeras pesadillas que tuvo cuando estaba inconsciente. Más adelante lo explicare.

IMPORTANTE

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