Aclaraciones del capitulo:

Hola amigas a todas un feliz anio nuevo! bien comencemos el anio con este capitulo O.O que si no entienden mucho mas adelante les explicare juas juas juas es que asi son mis historias de confusas gracias al sentido de misterio que comparto con todas ustedes bien que los disfruten pero antes un mensaje del autor!

Queridas lectoras o lectores:

Por medio de las notas del capitulo les informo que a las que gustan por novelas un tanto rosas y en donde todo es amor y amistad etto lamento informarles que esta no sera asi puesto que siempre he querido escribir algo insano de estos dos muajajaja asi que abstenganse si no les agrada este tipo de advertencias: iolacion, sadomasoquismo, muerte de un personaje, lenguaje obseno y por supuesto satanismo.

Bien cone sto ya muy bien explicado gracias a las valientes que se arriesgan a seguir leyendo y a las que no se los agradezco igual dicen que para gustos hay montones asi que tranquilas n_n en fin nos vemossss gracias por leer oh siiii si hay preguntas indicarlas en los reiew arigatou!

Dismailer: Los personajes de Koi suru boukun no son de mi propiedad pertenecen a Hinako Takanaga inclusive creo que abra un crossover que corresponde a Lovelees espero os agrade hasta entonces!

2 Raíces, un poco del significado la lucha.

Caminaban con prisa por el enorme patio que guiaba a la enorme puerta de entrada de la casa al estilo japones, la familia Morinaga gozaba de esos lujos, cosa que era de admirar en ese tiempo, mientras se abrían paso el ojo verde no podía dejar de ver el sin fin de rastros en el piso, marcas de ceniza y de sangre muestra de que había sido una feroz batalla, solo los pocos rastros de sus compañeros habían quedado en el lugar y esto lo enfureció de sobremanera. Masaki iba a su frente el rubio logro llegar a la puerta principal y la abrió de par en par dejando pasar a Tetsuhiro, al mismo tiempo que mientras este entraba hacia una reverencia. El peli azul observo al frente en donde su padre era rodeado por varios de los vampiros líderes en el Japón y por supuesto los hermanos de sangre que Kunihiro habia mandado a llamar, se detuvo un momento para analizar mejor entre la oscuridad los rostros de cada uno hasta que por fin se percató de que su padre tenía el rostro rasguñado y que estas mismas se cerraban con calma, eso solo podía significar una sola cosa; lo habían atacado ferozmente y la lentitud de su curación se debía a que la plata fue la culpable ya que si un puro de sangre era herido por aquella sus heridas se curaban con suma lentitud o incluso pudiesen jamás curar ante aquello se apresuró para acercarse al mayor pero.

Una mano fuerte le detuvo, Tetsuhiro dirigió con prisa su mirada a su brazo elevando de manera audaz su rostro y asi admirar el rostro del que le detenía aquel era su hermano, quien le observaba enfadado tras aquellas gafas de material fino, Kunihiro tenía las cejas juntas y los ojos rojos de enfado, apretó más el brazo de su hermano y lo llevo a un costado para reprenderlo con ferocidad.- ¿En dónde demonios estabas?-

-Kunihiro… yo.-

-Eres un imbécil, mientras mi padre y los otros luchaban tú estabas jugando por ahí.-

Tetsuhiro noto al movilizarse hacia atrás como varios de los sirvientes humanos eran llevados al patio, muertos, el peli azul se sorprendió habían acabado incluso con los humanos de la mansión, eso solo le hizo pensar que ese grupo que ataco no tenía compasión por nada; aparto a su hermano y observo por fin el velo de destrucción.-¿Kunihiro que ocurrió?-

-Nos atacaron eso fue lo que paso, te dije que si dejabas a sus anchas a esos perros nos harían pedazos.- Gruño con fuerza y voz doble, haciendo ver sus colmillos.- Solo fue un grupo pequeño, armados de plata hasta los dientes, si no hubiésemos llegado Masaki y yo nuestro padre estaría muerto.-

-¿Muerto?-

-Así es…- Respondió con mucha más rabia.

-Kunihiro.- Se escuchó la voz del padre, el aludido se sorprendió con lentitud relajo sus músculos y cerro con calma los ojos susurro.

-¿Si padre?-

-Tu hermano ha regresado, ¿No es verdad?-

-Si… aquí esta.-Respondió abriendo los ojos y mirando a su hermano con enfado directamente a sus ojos.

-Tetsuhiro.- Llamo el monarca haciendo que el mencionado se abriera paso por entre su hermano y las columnas de madera dedico unos pasos lentos y suaves para con calma situándose al centro de la habitación, se agacho posando una rodilla en el piso, hizo su gabardina a un lado y poso un puno en el piso también al tiempo que saludaba con educación.

-Aquí, estoy padre, me alegra que a pesar del ataque, estés bien.-

-No te alegres demasiado, Tetsuhiro.- Susurro con voz grave el mayor observando a todos los que se encontraban a su lado.- Pueden irse, yo enviare un mensaje, para indicar el lugar de emboscada.-

-Entendido.- Los muchos nocturnos se dispersaron entre la oscuridad.-Junya… puedes retirarte.- Ordeno al notar que los suyos aún estaban ahí, el rubio hizo una señal haciendo que todos los vampiros que habían quedado ahí se esfumaran al igual que él, entonces Kunihiro y Tetsuhiro fueron los únicos que quedaron frete a su padre quien comenzó a hablar.- Por años hemos luchado contra esos seres…- Susurro.- No es una lucha innecesaria por el contrario es totalmente necesaria.- Se puso de pie agitando sus ropas al hacerlo, Tetsuhiro aun agachado sintió los pasos de su hermano que se colocaba a su lado y de la misma forma él tomaba esa pose, mientras el mayor bajaba las gradas de donde se encontraba, llego a ambos hermanos y expreso con suavidad.- Luchamos para poder beber de las aguas de la fuente y así poder caminar por las calles a plena luz de día, luchamos para ser sanos para ser un poco más normales, al menos esa es mi motivación… aunque las de mis ancestros eran mucho más codiciosas, ustedes saben cuáles eran.- Expreso con molestia yendo a un buro y de ahí se apresuró a sacar una vieja llave de oro, se giró de nuevo a cuenta y acercándose a ambos cuestiono.-¿Por qué, esos tratan con tanto empeño intervenir por nuestros ideales?-

-Por egoísmo padre.- Respondió impetuoso el castaño.

-No, Kunihiro… lo hacen por soberbia, por orgullo por razones que no están en nuestro alcance; sin embargo…- Expreso tornando su voz enfadada.- Hoy han despertado el lado negro de mi familia…-Admiro a sus hijos y tornando sus ojos rojos como la sangre llamo.- Tetsuhiro, levántate.- El mencionado titubeo un momento, mientras su hermano le miraba con entera sorpresa y enfado, luego de unos segundos él se puso de pie observando a su padre de forma confusa.-Reviviremos los viejos ideales de nuestro mundo lleno de oscuridad, derribaremos a esos lobos y por fin reclamaremos el planeta como nuestro.- Expreso con gravedad y furia.- Esta llave… ¿Sabes muy bien que es lo que abre, no es verdad?-

El de cabellera azulada dedico una expresión confusa a su hermano y luego a su padre al cual respondio.-Sí, lo se…-

-Es nuestra arma definitiva, con ella tu derrotaras al líder y a los que sucumban ante el… Tetsuhiro quiero que destruyas a esos licántropos del país y de la faz de la tierra.- Kunihiro apretó sus puños estaba molesto puesto que llego a pensar que su hermano no era digno para tal tarea; sin embargo, no fue olvidado por su padre.-Kunihiro, levántate.- El mencionado se puso de pie observando con seriedad a su padre.- Tu ferocidad será necesaria también… tu guiaras a tu hermano en todo momento, le harás entender la diferencia entre Licántropos y Vampiros y que sus sueños de convivir con esos es solo un sueño lejano y que jamás se cumplirá... además confió en ti para tomar decisiones correctas.-

-Pero.- Intervino el peli azul.

-Silencio Tetsuhiro.- Grazno molesto el de gafas.-Ya lo escuchaste, es hora de que pongas los pies en la tierra y te enfrentes a la realidad, ellos son nuestros enemigos y por consiguiente DEBEN MORIR.- El padre asintió a las palabras de su primogénito mientras elevaba sus manos colocando estas en sus hombros.

-Ahora que lo han entendido, den por inicio la guerra que ellos comenzaron… acábenlos.- Ordeno dándose la vuelta para ir a su pieza, Tetsuhiro observaba con intensidad la llave en su mano, cuando ya estaban por fin solos, Kunihiro rompió el silencio que se había creado, se giró y sujeto a su hermano del cuello de la camisa gritándole.

-No entiendo por qué tú debes utilizarla, cuando eres un débil bueno para nada.-

-Si la quieres es tuya, ve por ella.- Ofreció la llave, recibiendo un golpe en abdomen que esquivo cuestionando.-¿Por qué no lo haces más fácil para mi Kunihiro? Yo no quiero esa arma, estoy en contra de luchar contra ellos lo sabes.- El de gafas se enfureció más se acercó a su hermano con agilidad y sujetándole de su cuello lo contramino con fuerza a la pared al tiempo que gruño.

-Si pudiera lo haría, pero sabes que esa arma responde al que se le fue entregada la llave, eres tú el elegido, eres tu maldición.- Le soltó permitiendo que entrara aire a la tráquea del peli azul quien comenzó a toser con locura y se dejaba caer al piso observando con compasión a su hermano.-Sera mejor que te vayas a lavar, apestas a licántropo y leche.- Ordeno notando como se ponía de pie su hermano.- Y una cosa más Tetsuhiro…- Le reprendió dándole la espalda.- No te atrevas a hacer tus rarezas, ¿me entiendes? No me gustaría volver a verte compartiendo la cama con otro hombre y mucho menos con un LICANTROPO.- Tetsuhiro se sorprendió por aquella advertencia noto como su hermano se retiraba con paso severo y enfadado. Aquel abrió las puertas con un severo golpe y se encamino en dirección desconocida, Masaki que le esperaba afuera le siguió de cerca mientras dentro, Tetsuhiro aun respiraba costosamente la fuerza que poseía su hermano era sin lugar a dudas algo grande, agachaba sus ojos al piso y luego a la llave, el tormento se mostró en su ser, sin duda estaba consternado, no podía hacer nada ya estaba hecho. Se puso de pie para iniciar su camino, primordialmente no sabía a donde ir, pero estaba completamente seguro que su destino por ahora sería hacia el templo de la noche eterna en donde se encontraba encerrada El arma definitiva que acabaría con sus principales enemigos los Licántropos, dicho armamento se trataba de la que por siglos fue la Katana que utilizo el primer nosferatus en el mundo, aquella se llamaba La Mizu-kin, una Katana hecha de oro puro y con grabados escritos en uan lengua muerta que ni los licántropos comprendían ya que aquellos al igual que los Lycan tenían aliados y estos eran los demonios, demonios que habían logrado salir del inframundo y que se encargaron por siglos de crear protección para los Vampiros sus más favoritos seres Aion era el líder de aquellos demonios, los cuales habían tomado un pacto con los nocturnos y quienes sabían mucho de sus enemigos los Lycan que se encontraban aliados con los magos o mal llamados hechiceros.

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En otro punto, entraba a su habitación y arrojaba todo a su paso con un solo movimiento de su mano su apartamento no podía resistir el enfado que el de ojos verdes sentía, Masaki observaba como las cosas se rompían en el piso ver a Kunihiro enfadado era un acontecimiento abrumador, el rubio durante todo aquel ataque no expreso palabra hasta que por fin el castaño se detuvo respirando con ahitamiento y con los ojos rojos llenos de rabia; se aventuró a acercarse para hablarle pero a cambio de su acercamiento recibió una mano en su cuello que le apretó con fuerza. Al castaño le temblaba la mano quería matarlo le veía con ojos llenos de odio incluso sus pómulos tomaron una forma demoniaca pero, aunque el mayor de los hijos del Morinaga sintiera aquello y por más que lo deseaba no podía ¿cómo hacerlo? luego de ver esa mirada azulada que se tornaba piadosa en el rostro del Junya. Le libero con calma y este solo tomo un largo suspiro, notando como el castaño se dejaba caer a la cama y cuestionaba.

-¿Qué haces aquí?-

El rubio se acercó con paso lento y suave, se agacho un poco para sujetar una de las piernas del castaño y de manera tranquila retirar la bota de este al mismo tiempo que susurraba con voz grave y profunda.- Estoy aquí… Porque, debo atender a Kunihiro-sama.-

-No quiero que me atiendas, lárgate.- renegó con doble voz.

-No puedo dejarlo solo.- Susurro.

-Mírate.- Expreso furioso arrojándolo a un lado y mirándole con molestia.- Eres un desastre, ni siquiera sé por qué te deje vivir.- Masaki agacho su rostro y de forma dolorosa susurro.

-No tenías por qué salvarme, debiste dejarme morir.-

Kunihiro se calmó un poco, cerró los ojos recordando la escena más sangrienta que en todos los siglos de su vida había tenido y de forma un poco sádica y enferma fue la más sensual que de la cual fue testigo, Masaki recostado en un charco enorme de sangre, los abrió despacio y se agacho para colocar su mano en la barbilla del rubio y con voz melodiosa confesar.- Te salve, porque… a pesar de que eras un estúpido humano… fuiste el único que hizo latir mi corazón.- Posando su mano sobre su rostro y haciéndolo hacia atrás para darle paso a acercar su boca y esos filosos colmillos que hirieron la carne blanca del rubio.

-Kunihiro-sama.- Llamo con suavidad.- ¿Cuándo me mataras, cuando me dejaras libre?-

-Jamás.- Respondió para elevarlo y arrojarlo a la cama, y posarse sobre el mirándole con extrañeza.- Jamás te alejare de mi.- Le dedico un beso en los labios y pronto sintió como el cuerpo de Masaki se tensó, ante aquello susurro.- Despierta, Masaki… - Ante lo dicho el mencionado entreabrió los ojos cambio su rostro sufriente por uno más serio, lascivo y lujurioso, arrojo al castaño a un lado y mirándole con sadismo le arranco la camisa haciendo volar los botones y estos caer precipitados al piso, al ver la piel pálida del Morinaga agudizo su mirada para tornar sus ojos en rojo sangre y de un zarpazo se abalanzo sobre él, en su cuello, mordiéndole con esos dos colmillos largos y filosos.-Ahhg.- Gimió con fuerza y gravedad el castaño, sintiendo como Masaki le succionaba su preciada pura sangre y cuando se sentía satisfecho, se posaba en otro lugar mordiéndole toda la piel y músculos, chupaba con saña todo su ser y el castaño lo disfrutaba.- ¿Aun quieres que te ma-mate?- Cuestiono extasiado, siendo observado por un Masaki lleno de sangre en toda la comisura de su boca parte de su barbilla.-Como, quieres que lo haga si eres el que hace arder mi sangre.- Nuevamente se fundieron en un beso doloroso, para ambos ya que entre ellos se mordían con fuerza los labios abriendo heridas que se cerraban con facilidad y prisa, era un delicioso festín de sexo y sangre…

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En otro punto… Nagoya.

Se encontraba sobre una enorme torre justo en la azotea de esta, miraba las luces de la ciudad y la oscuridad que permanecía latiente en esa noche gélida, el viento era helado y gracias a esto su rostro se había tornado blanco y sus labios morados, sentía hambre y su sed aumento de manera desmedida al descubrir a un grupo de jóvenes que se dirigía a una fiesta, odiaba tener que admitir que para saciarse tenía que matar a humanos, llevo su mano a su bolsillo tocando la llave de oro que su padre le había dado y volvió a odiarse al darse cuenta que no había podido partir al templo de la noche eterna, enseguida cerro los ojos y en su hambrienta agonía recordó aquellos ojos color miel y esa voz grave que le decía. "Tatsumi Souichi". Ante aquel recuerdo que lo mantuvo confundido, tuvo que ordenar sus ideas y por supuesto olvidarse de ser neutral, ante aquello se lanzó al vacío siendo golpeado por la brisa helada mientras caía.

Callo cerca de una casa en donde varios jóvenes disfrutaban de un buen licor y una fiesta, el lugar le pareció perfecto, solo tendría que engañar a uno de ellos y llevárselo a los oscuros pasillos para succionar su sangre y eso sería todo, arreglo sus ropas y se encamino en dirección de la casa; llevaba sus gafas negras puestas para no denotar sus llamativos ojos verdes con rasgos asiáticos y distinguidamente elegantes. Se abrió paso hacia adentro y en cuanto logro entrar a la casa no tardó en encontrarse a varias mujeres se le acercaron seductoras, para el no sería difícil acabar con la vida de cualquier dama; mas sin embargo, a él lo que le interesaba eran otros asuntos, hecho un vistazo y enseguida pudo ver a un peli rojo, tenía los cabellos más largos y hermosos de todo el lugar la tenue luz del lugar le dio un toque sutil haciendo ver esas largas cerdas que caían por sobre los hombros del chico como ríos delicados de sangre. Ahí estaba su presa, enseguida inicio su seductora casería, se apartó con calma las gafas oscuras y con paso lento se sometió a la oscuridad del pasillo que daba a las gradas de la casa y ahí le observo directo a los ojos, se encontró con las orbes verdes de aquel muchacho quien se había detenido por completo estaba siendo hipnotizado por Tetsuhiro, quien comenzó a caminar hacia las gradas de la casa siendo seguido por aquel. Llegaron a la segunda planta en donde nadie se encontraba, una habitación fue perfecta para lo que ocurriría, el pelirrojo entro con calma y notando al peli azul al lado de la ventana observando silenciosamente el paisaje se acercó a él con los ojos perdidos.-Bien hecho.- Susurro el Vampiro, para girarse y posar una mano en la mejilla de aquel y acariciarla al mismo tiempo que apartaba unos cabellos rojos de su cuello, el tenia debilidad por los de cabello largo y cuello largo, dio un suave beso en el cuello, extasiándose con el latido y olor de aquel cuerpo, su yugular estaba a simple vista y apartando un poco sus labios de su cuello susurro.- Gracias… por la comida.- Ante aquello dicho el joven salió de su transe, pronto intento apartarlo pero le fue imposible, el ojo verde ya habría enorme su boca dejando ver sus colmillos y los cuales se clavaban sin compasión en su carne y cuello, al mismo tiempo que sus ojos rojos brillaron con fulgorosidad.

-A… ahhhgr.- Apenas y pudo gritar, elevo sus manos para apartar a su atacante, se movía como un loco para quitárselo de encima pero no podía hacer más que sentir como le succionaba la vida, eran los últimos momentos de su joven vida pero justo cuando estaba a pocos momentos de matarlo por entre la ventana se pudo notar una figura, Tetsuhiro se detuvo admirando a quien se posaba en esta, se erguía con cuidado, dejando ver una coleta plateada y ondeante al viento y unos ojos dorados que supo reconocer al instante no lo podía creer era el mismo sujeto del metro quien.

-Hola, ¿Parece que llego en mal momento, no es cierto?- Su voz fue grave, penetrante y amenazadora, Morinaga se sorprendió y rápido arrojo al chico al piso.

-Ookami…- Le llamo cubriendo parte de su rostro aunque ambos no podían verse ya que estaba todo oscuro, ambos solo pudieron ver el fulgor de los ojos los cuales eran rojos y dorados, el platinado se acercó a Morinaga con la intención de atravesarlo con su Katana pero este se movió con prisa, corrió a un extremo de la habitación, aun cubriendo su rostro con un brazo.

-No escapes tarde o temprano vas a ser filete para mi querida Mizu-hi.- una vez más blandió su filosa arma cortando a su paso varios de los cabellos del peli azul quien se sorprendió por la agilidad de aquel ya que si no se hubiese apartado su cuello hubiese sido cortado.

-Ag.- Apenas jadeo, para con prisa responder al ataque con un golpe severo en el hombro del peli largo, aquel golpe lo envió al piso con facilidad.-Ah, lo… lo siento.- Expreso intentando acercarse a un impresionado cazador quien enfurecido grito.

-Vaya tú no eres un debilucho, ¿Quién demonios eres?-

-No, quiero pelear.- Expreso un poco perturbado.

-Bastardo, te burlas de mi.- Le ataco de nuevo acercándose para ver el rostro de aquel vampiro, pero en cambio Morinaga respondía con nuevos ataques, golpes y patadas que apenas y podía esquivar el peli largo.-¿Pero qué demonios?- Aquello lejos de ser una pelea parecía un baile astuto para alejarse del cazador y esquivar por completo sus ataques incluso para permitirle dejar ver su rostro.

-No quiero luchar, se lo he dicho.- Expreso desesperado.

-Pelea sanguijuela.- Expreso lleno de molestia dando un fuerte golpe en el rostro de aquel vampiro quien cayó cerca de la ventana adolorido, Souichi apenas pudo ver el color del cabello de su presa pero eso fue lo único que puedo verle pues aquel ya saltaba fuera de la ventana y se escapaba.- Oi, no te vayas maldito cobarde.- Se acercó a la ventana pero antes de siquiera seguirle la voz de Isogai le llamo apresurado.

-Souichi, que haces, este chico necesita atención rápido.- El platinado de cabellos cortos había entrado con prisa a la habitación y atendia al pelirrojo quien se desangraba en el piso.

-Déjalo, se convertirá en uno de ellos.- Expreso. Intentando ir tras el vampiro, pero enseguida el de cabellos cortos lo detuvo diciendo.

-Basta, sabes que no puede transformarse si no bebe la sangre de su atacante.-

-¿Entonces que sugieres que le colguemos una bolsa de sangre?-

-No, tu sabes que hacer.-

-Odio hacer eso y lo sabes.-Reclamo con rabia.

-Es la única forma de salvarle la vida.- Souichi dejo de ver la ventana y con prisa llego al joven de cabellos rojos, introdujo su mano enguantada entre sus ropas y de estas libero un pequeño frasco y lo vacío en su boca para enseguida colocar su mano en la mordida y cerrar los ojos con fuerza.

-Spiritus vita est vobiscum, emendata et renasci….- Susurro para de nuevo a cuenta volver a recitar esa misma oración con más intensidad.- Spiritus vita est vobiscum, emendata et renasci, Spiritus vita est vobiscum, emendata et renasci, Spiritus vita est vobiscum, emendata et renascirenasci renasci.-En ese último aquel joven abrió apenas los ojos y cuestiono.

-¿Qué- que paso?- Se encontraba tremendamente agitado y adolorido.

-Nada, bebiste demasiado.- Respondió Souichi poniéndose de pie y mareándose en el acto, Isogai lo sujeto enseguida y con susurros cuestiono.

-¿Te sientes bien?-

-Isogai… sabes que cada vez que hago eso mi fuerza…-

-Lo sé, pero eres el único que puede hacerlo, Souichi-chan tienes un don.-

-Por eso siempre me encargo de ellos antes de que los muerdan.- Decía ya más repuesto guardando su Katana y diciendo.- Pero esta vez me tarde demasiado.-

-Lo sé, ¿Por qué fue eso?- Cuestiono siguiéndole a la ventana y saltando fuera de esta.-Nunca te había pasado, además ¿Por qué no lo mataste?-

-No pude.-

-¿Qué?-

-Lo que oíste, ese sujeto era demasiado fuerte y rápido.- Expreso con molestia.- Pero, juro que lo asesinare cuando lo vuelva a ver, o por lo menos sepa quién demonios es.-

-¿Qué, ni siquiera lo viste?-

-ESTABA OSCURO.-

-SI PERO POR DIOS SOUICHI.-

-AHHH DEJA YA DE MOLESTAR ISOGAI.- Mientras aquellos discutían arriba en sumo silencio les observaba cuidadosamente el Morinaga, quien se las arregló para no ser sorprendido y susurrar.

-Es el… no hay ninguna duda, es Souichi Tatsumi…- Agacho la mirada y girándose susurro.- Mi enemigo, un licántropo…- Arrugo sus cejas y aun sintiendo el aroma de aquel peli largo susurro.- ¿Porque esto solo me pasa a mi?- Observo con enfado al cielo oscuro y lleno de estrellas, se limitó a nada más dar largo suspiro y dar unos cuantos pasos para disolverse en una nube espesa negra.

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Los días parecían pasar con sincera calma, la navidad y el fin del año llegaban con paso lento, la luna estaba en su enorme renacer, delicada y de costado solo una fina porción se podía apreciar de esta, Souichi miraba esa noche por la ventana de su acomodada habitación, notaba como la nieve caía a raudales afuera y para él, que amaba mucho esta época le pareció un poco nostálgico el momento, en su mente solo podía conciliar una sola cosa.-Ese vampiro… ¿Quién demonios será?- Cuestiono para sí agachando la mirada observando como extendía y apretaba la mano sintiendo como sus fuerzas regresaban, el accionar de esos hechizos lo podía sacar de batalla por mucho tiempo puesto que era un don que solo el poseía y que extrañamente era el único en toda la familia Licántropo. No lograba asimilar el porqué de eso pero quizás la respuesta llegaría a su puerta esa noche… pues ante lo recientemente ocurrido su padre llegaba a la habitación, ataviado de ropas simples y llanas se hizo presente frente a su primogénito al cual saludo con tranquilidad.

-Buenas noches, Sou-kun.-

El mencionado ladeaba su rostro apartando sus ojos de la ventana para analizar a su viejo con entrecejo fruncido.-Hola, viejo.- Respondió quedo al saludo con gravedad y removiendo parte de sus cabellos que recaían en un costado de su hombro al tiempo que se ponía de pie para ir a un enorme ropero en donde abrió las puertas y libero una serie de ropas oscuras.

-Veo que ya te sientes mejor.-

-Si… he recobrado mis fuerzas, y ya es hora de cazar.-

-Tranquilo, hijo.- Calmo el de la barba acariciando el hombro de su hijo y susurrando.- Ellos no suelen salir en esta época, apenas y pueden caminar un poco bajo la nieve, sabes que sus cuerpos no resistirían estar más de dos horas fuera.-

-Lo se… pero aun así hay que vigilar.-

-Souichi.- Le llamo con calma evitando que el mencionado se colocara sus guantes.- Deja eso.-

-No puedo, muchos morirán si no salgo.- Expreso molesto.

-Souichi aunque tuvieses ese extraordinario don no puedes salvarlos a todos.-

-Ya basta, viejo… no me importa que tenga que gastar todas mis energías no permitiré que nadie muera en manos de esos bastardos.-

-Souichi.- Llamo de nuevo a su hijo notando la furia que este mostraba en sus ojos, era lógico que estuviera molesto puesto que la muerte de su madre tenía mucho que ver con el actuar de su hijo, ante esto le llamo a la calma.- Tranquilízate, sé que estas molesto, pero debes entender que tu madre murió para salvarnos.-

-No lo voy a tolerar.- Grito enfadado arrojando a un lado la gabardina negra que estaba a punto de colocarse.- ESOS MALDITOS ME QUITARON A MI MADRE, ESTA EN MI SANGRE MATARLOS.- grito con energías.-El deseo de vengarme es lo que me mueve…-

-Y nadie te va a detener, porque ese es nuestro legado, pero también sabes que tienes sangre Humana y que debes entender el valor de la vida, sean o no seres muertos.- Souichi se impactó por aquello dicho por su padre.

-Me estás diciendo que no debería cazarlos, ¡Tú eres el líder de una manada como puedes decirme eso!-

-Solo digo, que ya es suficiente.- Expreso de forma dolida, agachando su rostro con pena, se condujo a la cama en donde se dejó caer y con suavidad susurro.- La última vez que atacamos con tus hermanos, me di cuenta de algo… -Elevo su rostro y con mirada piadosa confeso.- Nos estamos comportando como ellos… hijo, estuve a punto de asesinar al líder de los vampiros, pero no pude…-

-Porque, POR QUE NO LO HICISTE.-

-Por qué, su hijo llego y al ver sus ojos llenos de furia mezclados con preocupación recordé tu rostro cuando tenías 9 años y asesinaron a tu madre.- Expreso con pena.- Ya no quiero formar parte de esta guerra, no si tengo que perder a otro miembro de mi familia.-

-Viejo…-

-Hijo, sé que en tu sangre corre la más pura de los Licántropos pero también corre la de los humanos y otra descendencia mucho más fuerte.- Expreso con misterio el de la barbilla observándole con afilados ojos miel.

-¿Qué?-

-Te confesare, la descendencia de tu madre y el verdadero significado de nuestra guerra y cuando lo sepas sabrás de lo que te hablo.-Souichi trago grueso.-Tu madre era una descendiente de la marcha Hechicera, fue la vital creadora y protectora de la castilla dorada, ellos protegía la fuente encantada y también era una guerrera que mantenía el equilibrio entre los Licántropos y Vampiros.- Souichi abrió enorme los ojos al escuchar aquello.- Creo que por eso tienes ese don, ella podía aplicar la alquimia y curación, tu legado es fuerte Souichi… -

-¿Por qué me dices todo esto?-

-Porque quiero que entiendas el verdadero significado del agua sagrada y lo importante que es para los Vampiros.- Souichi le observo con entero interés.- El agua sagrada tiene dos propósitos, el primero es Matar y el segundo dar vida.- Souichi estuvo a punto de cuestionar pues la impresión que logro ante lo confeso lo perturbo de sobre manera, adelantándose a los desvaríos que diría su hijo Souji exclamo.-Escucha, lo que te diré es sumamente importante… solo así podremos acabar con esta guerra, los impuros sanaran y su cuerpo volverá a la vida… ese es el embrujo que dice la copa de la fuente.- Los ojos del mayor se arrugaron en preocupación.- Hijo podemos terminar con esto de una vez, por que crear una nueva batalla sabiendo que la solución la tenemos nosotros.

-No… entiendo.- El peli largo trago grueso

-Creo que me explique completamente, la razón por la cual te digo todo esto es porque solo tú puedes purificarlos, eres el ultimo heredero de al castilla de oro, el único que puede hacer ese ritual.- Souichi sujeto sus cosas pero antes de irse.

- Hay algo más que quieras decir.- Murmuro.

-Si lo hay… esa agua si es bebida sin tu permiso los matara… ellos creen que los hará fuertes pero eso no es así, los hará cenizas y morirán sin compasión… es ese el verdadero significado de nuestra guerra, sin que ellos se den cuenta los estamos protegiendo de una muerte segura…- El peli largo observo con enfado a su padre.

-Todo esto para PRITEGERLOS?- Gruño.

-Souichi, no entiendes nada… es por el bien de nuestra era.-

-Pues nuestra era se puede ir muy al demonio ahora mismo les diré en dónde está la fuente así se mueren de una maldita vez.- Dicho esto le dio la espalda a su padre y en cuanto lo hizo salió de la habitación arrojando a su paso la puerta, Souji permaneció sentado en la orilla de la cama agacho su rostro y susurro.

-Hana… ¿Cómo puedo hacer que Souichi lo entienda?- Elevo su rostro y presiono sus ojos con fuerza para agregar.- Solo desearía que Souichi lo comprendiera.

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Salía de casa se arropaba con esmero pues la nevada era fuerte y no tardó mucho en expedir vapor de su boca, camino en dirección desconocida todo lo que le habían ensenado había sido una real mentira, él sabía que los Licántropos estaban en la tierra para proteger El Diabulos magnus de las garras de los no vivos, gracias a que esta si era probada por uno de ellos sería el vampiro más poderoso y fuerte de todos, pero en cambio ahora lo que había comprendido era que esa agua era una cura para los seres que más odiaba o la muerte segura… pero ¿Por qué alguien haría eso, porque protegería a los no vivos de ese futuro? Y por qué esa gran mentira de que los haría fuerte, era acaso un arma de doble filo ¿o es que acaso algo más se ocultaba en esas aguas? Se acomodó mejor la chaqueta negra y sometiendo las manos a sus bolsillos camino otro poco para pensar.-¿Qué demonios es esto?- Se preguntó.- Ahora resulta que soy yo el que puede curar a esas sanguijuelas.- Expreso molesto.-Muchas gracias mama, que linda eres en dejarme como regalo un lindo don que yo jamás te pedí, rayos.- Gruño golpeando la nieve con su pie.- Entonces toda esta guerra ¿para qué, demonios sirvió…?- Se la pensó otro poco y por más que trataba de entender se confundía más, pero de pronto las palabras de su padre tomaron forma dedujo que….- Eso quiere decir que… El agua del Diabolus Magnus no solo es una cura ni la…. Muerte, quiere decir que hay algo oculto, ¿Pero qué?- Llegado a ese punto se detuvo pensando y mientras sus pensamientos viajaban en dirección de que su respuesta estaba oculta en los viejos libros negros que reposaban en el templo de los Guardianes dorados; escucho los maullidos de un gato, se giró un poco a su costado izquierdo para notar un callejón obscuro y sin salida alguna.

Se encamino hacia a este y con lentitud y sonido tenue aquel felino continuo maullando, sus ojos estuvieron atentos a todo, los agudizo más puesto que un olor que el reconocía lo llevo a ese lugar, entre más se adentraba aquel aroma se hacía más y más fuerte, por fin llegó al lugar descubriendo en el piso una silueta negra, se agacho con cuidado para enterarse que se trataba de alguien.- Dios voy a morir.- Alcanzo a escuchar de aquella persona enseguida grito.

-Oiga se encuentra bien.- El que yacía en el piso se giró despacio y observo hacia el frente, apenas y podía controlar los espasmos temblorosos de su cuerpo tenia los labios morados y la piel blanca y traslucida sus venas se comenzaban a notar, Souichi agrando la mirada al saber de quien se trataba, pronto echo un vistazo al lugar y reconoció aquel callejón como el lugar en donde había visto por última vez a ese sujeto.-¿Eres ese sujeto?- Cuestiono.-Te…Tekashi, takeshi, Tenma, em como rayos te llamabas.-

-Te-tet-su-hi-hi-hiiro.- Respondió con temblores.

-Ah Sí, ese mismo idiota, ¿Qué demonios haces aquí?-

-Pu-pues, e-es una hi-histo-toria muy lar-ga.- Respondió apenas tomando aire y apenas moviéndose.- Pe-pero po-podria de-decirse que… te, te es-taba es-esperando.-

-¿Esperándome?- Cuestiono intrigado el de gafas retirándose la chaqueta y dejando ver su gabardina negra.- ¿Pero qué demonios, no me digas que has estado aquí desde hace una semana?-

-He, si.- Respondió hundiendo su rostro en aquel trozo de tela.

-¿Pero por qué?-

-No, no lo sé, qui-quizas es po-por qué quiero, com-probar al-algo que, que no me deja en paz.-

-¿Y qué es eso?- Cuestiono de nuevo a cuenta al mismo tiempo que le ayudaba a levantarse.- Vamos, arriba.- Lo elevo para con pasos lentos llevarlo fuera del callejón en dirección de una de las tiendas de abarroterías que el conocía, mientras caminaban Morinaga dirigió sus ojos para admirar el perfil del platinado, sus cejas tenían un claro toque de disgusto, pero eso no le evito sentirse más atraído hacia el Lycan ya que percibía el aroma y el calor que aquel Expedia, era simplemente algo inigualable, no podía resistirse a embriagarse con su aroma, sin duda alguna estaba en varios aprietos, puesto que era seguro que hoy si se enteraría que el precisamente era uno de sus enemigos. Por fin llegaron a la tienda en donde Souichi saludo diciendo.

-Hola, Hiroto…-

-Hola, Sou-kun, ¿Qué te trae por acá?-Cuestiono elevando dirigiendo su mirada al platinado y compañía.- Hay santo cielo quien es el.- Cuestiono el castaño y dependiente de la tienda.

-Este sujeto es un estúpido que no tiene respeto por los desconocidos, pero aunque parezca extraño es… un amigo.-

-¿Un amigo?- Cuestiono intrigado.

-Ho-hola.- Saludo intentando moverse pero no lo logro.- Mil disculpas, si-si Pudiera moverme te daría la ma-mano.-

-No te preocupes.- Respondió.

-¿Y bueno me ayudas con él o que rayos?-

-Oh si, ven por aquí.- Expreso el ojo gris ante un Souichi incomodo de tanto cargar al peli azul, llegaron a una habitación y ahí lo dejo caer sobre la cama, Hiroto puso la calefacción, al instante en la tienda un cliente hacia precensia haciendo resonar la campana de la entrada.- Te dejo con el Sou-kun.-

-Aja.- Se acercó al peli azul e intento retirarle la chaqueta cosa que no logro puesto que aquel la sujeto diciendo.

-No, está helando.-

-Lo sé por eso te pondré la sabana más gruesa.-

-No, no qui-quiero la de So-Souichi.- El mencionado se sorprendió un poco, ladeo su rostro mirando a otro lugar y arrojando el igual la sabana se condujo a un sofá en donde se acomodó retiro sus gafas y masajeo su cien cuestionando.

-¿Por qué rayos me estabas esperando, sabiendo que está nevando así?-

-Por qué…- Respondió percibiendo el calor que comenzaba a recobrar su cuerpo.- Ya te lo dije, quería comprobar algo.-

-¿Y que querías comprobar?- Cuestiono un poco intrigado el peli largo.

-Pues…- Morinaga suavizo su voz para hacer que el ojo miel cuestionara.

-¿Qué dijiste?-

-Acércate un poco no puedo gritar.- Respondió el ojo verde con la garganta un poco rasposa y maltratada, haciendo que el peli largo se acercó, apoyándose en la cama acortando inocentemente la cercanía de sus rostros el de ojo verde sin aviso poso su mano sobre el rostro del Tatsumi y susurro.-Quería comprobar… si tus labios son tan suaves como se ve tu piel.- Elevo su rostro y capturo los labios de un impresionado Souichi.

-Lamento la espera traje… ca-ca-caaaaaaaaaafé.- Grito Hiroto al notar el beso que aquellos dos se daban, pero que Souichi lo deshacía apartándose de un golpe y poniéndose de pie al mismo tiempo que se limpiaba la boca con el revés de su mano y gritaba.

-PERO QUE DEMONIOS ESTAS HACIENDO MALDITO PERVERTIDO.-

-Si… son suaves.- Susurro, con una sonrisa tierna y ojos brillantes.

-ERES UN INBECIL, DEJA DE REIRTE BASTARDO.-

-Cielos.- Hiroto noto como Souichi golpeaba en el rostro al sufriente chico de cabellera azulada.- Lo va a matar.- Lloriqueo y agacho su rostro.-Que desperdicio.-

-ESTO TE ENSENARA A NO BESAR A HOMBRES SIN SU PERMISO MALDITO CABRON.-

-Auch, auch, por favor, no sigas me duele.-

-QUE BUENO.-

-Lo siento de veras lo siento ITAEEEE.-

Los golpes dejaron de darse, el clima se percibió tenso en la habitación, Souichi respiraba agitado mientras Tetsuhiro apenas y podía respirar puesto que su rostro había quedado inflamado he hinchado, el ojo miel le observo molesto pero aun en su rabia le pregunto con gravedad y seriedad.-¿Por qué lo hiciste?- La expresión del ojo verde dejo de ser sufrida y girando su rostro con dificultad observo al de ojos miel para responder.

-Por qué… me gustas.-

-¿Qué?- Agrando la mirada y un ligero sonrojo rodeo sus mejillas.-Tu, estás loco.- Se puso de pie y se condujo a la puerta causando que el adolorido Morinaga se pusiera de pie e intentara detenerle.

-Espera…-

-Nada de eso, te dejare vivo solo porque estas débil y no puedes defenderte pero la próxima vez que te vea me cobrare ese beso lo juro.- Salía y antes de dejar el lugar grito.-Quédate con el abrigo…- Morinaga agacho su rostro en señal de desgano, pero sus ojos brillaron en sumo fulgor rojo, haciendo que sus heridas causadas por el pelilargo curaran con prisa, aquello lo había notado Hiroto y enseguida se asustó, pronto el Morinaga se posiciono a su lado llego en un abrir y cerrar de ojos lo sujeto por detrás y le susurró al oído.

-Gracias por cuidar de mí, pero, por tu seguridad no le digas lo que viste a él o te asesinare, ¿Entendido?-

-Por supuesto.- Asintió cerrando los ojos y percibiendo como la presencia de aquel ya no estaba en el lugar, Hiroto dejó caer la charola con comida que llevaba, su corazón dio un vuelco pero todo paso de forma rápida, se porcina y susurra.- Mandare a poner ajos a las puertas y ventanas.- Corrió hacia la estancia y cerro con prisa la tienda.

[~~~~~~~~~~~*~~~~~~~~~~]

Mientras afuera, ya recuperado, Tetsuhiro observaba desde lejos al peli largo, elevo su mano y con sus dedos acaricio sus labios cerrando con calma sus ojos y susurrando.- Souichi… Tatsumi, no eres muy perceptible que digamos… pero eres muy lindo y tienes el fuego de un licántropo puro y los labios más suaves que jamás pude probar.- Cerro los ojos escuchando entre el viento el sonido de violines mezclados con una tenue guitarra eléctrica, había perdido aquel hermoso don demoniaco, pero ahora se sentía vivo y lleno de calor, la sangre vago por todo su cuerpo causándole una emoción eufórica, sus sentidos se incrementaron y una corriente helada le dejo percibir el aroma que provenía de su nueva adicción, abrió los ojos por fin y con estos en un fuerte tono rojos dibujo una sonrisa al mismo tiempo que susurro.- Lo quiero, quiero escuchar su voz en mi oído, quiero sentir el calor de sus entrañas y verlo perderse en el orgasmo.- Se relamió los labios sintiendo el aroma que aquella boca le había dejado y con esto no pudo despegarse de él. A segundo plano paso la misión que su padre le había encomendado y eso hizo enfurecer a su hermano mayor…

Quien caminaba de un lado a otro en el enorme palacio de su padre haciendo guardia, no quería que de nuevo los Lycan vinieran a emboscarlos, ante aquello Masaki llego a su lado silencioso y obediente.-Masaki, ¿Has visto a mi hermano?-

-No… mi señor.-

-Ese estúpido en donde demonios se abra metido.-

-Quizás busca en estos momentos el arma definitiva.-

-Imposible, o tendría informes del Templo de la noche eterna.-

-Entonces no sabría decirle en donde se encuentra.- Murmuro cabizbajo.

-Ese imbécil…- Susurro con enfado.- Solo espero que este haciendo algo de provecho.- Con el entrecejo enfurecido le dio la espalda al rubio quien humildemente observaba al piso, pero en un pequeño segundo dirigió sus orbes a la espalda del castaño, aquellos atuendos reales lo hacían ver tan exquisito que su instinto comenzó a invadirlo, el calor de su sangre muerta comenzó a elevarse, sus ojos se tornaron rojos y relamiendo sus labios se movilizo a su cercanía, en donde sin mediar palabra poso su mano derecha en el pecho del de gafas abrazándolo por detrás y su otra mano murió perdiéndose entre el abdomen y la entrepierna del Morinaga quien ante aquello, se sorprendió, giro su rostro con enfado y reclamo.-¡ Que estás haciendo!- Masaki ya bajaba su mano y la sometía entra las ropas de su superior introduciendo su delgada mano en el pantalón desabotonando el broche que dio paso a un cierre que bajo con suma calma. La noche era silenciosa y solo el pequeño jadeo de Kunihiro se dejó escuchar en el lugar en el que ambos se en encontraban. El ojo verde había cerrado los ojos al percibir como la hombría notoriamente excitada de Masaki se estregaba a su retaguardia.-Ahg… de-deja eso.- Expuso con un enorme jadeo que embriago más al rubio quien sujeto con su otra mano el rostro de Kunihiro haciendo acercar sus labios a los suyos y besándole salvajemente.- Masaki, basta.- Susurro entre labios mientras el otro no hacía caso y se separaba de aquellos adictos labios, para comenzar a besar su cuello y en cuestión de segundos morderlo.-¡Ahh!- Kunihiro elevo su cara para mirar al cielo negro sus ojos tomaron el color rojo y perdiéndolos en sus parpados cerrados sintió el placer que le emitían aquellos colmillos, Masaki continuo bebiendo de su sangre, su meta era ponerlo débil para llevarlo así a la cama, pero el castaño de un momento a otro le aparto con fuerza separándose de él y observándole con molestia al mismo tiempo que subía sus pantalones y decía.- Te dije que te detuvieras.-

-Lo… lo siento Kunihiro-sama.- Hizo una reverencia ante un descolocado castaño.

-Por ahora… no importa.- Expreso llevando la mano a su cuello y percatándose de la sangre que aun corría.- Escucha… necesito que busques al Aion.- El rubio abrió enorme los ojos.

-Kunihiro, ¿Que trata de decirme?-

-No me cuestiones… solo hazlo.-

-PERO HACER TRATOS CON ESE DEMONIO ES…-

-Escucha, está dicho que mi hermano no es de confiar, yo haré lo que él no puede.- Gruño, retirándose del lugar.

[~~~~~~~~~~~*~~~~~~~~~~]

Los días pasaban con prisa el frio invernal se retiraba con suma lentitud, enero llego y con el nuevos días de luz, Souichi entraba a casa luego de un día cansado de trabajo algo lo había puesto de malas y eso era el simple hecho de que aquel sujeto tan hostigoso no le había dejado de seguir, desde aquel extraño beso pero para el Tatsumi hoy sería el último día de persecución, se introdujo a la casa y en un instante rápido antes de cerrar la puerta giro su rostro notando al que le seguía desde hace días.-Ese tonto.- Dijo cerrando la puerta principal y observando por la ventana con enfado, se apuró a dejar sus cosas en su habitación y se movilizo a la puerta trasera en silencio se acercó por detrás y sorprendiendo a su acosador número uno.-OYE TU.- Le grito causando que el peli azul se sobresaltara y se girara con prisa.-Llevas siguiéndome dos semanas, ¿Acaso no entiendes que necesito que me dejes en paz?-

-Bueno… es que es muy difícil no seguirte, y sabes por qué.- Respondió coqueto acercándosele, Souichi se impresiono de aquella acción.

-Vaya tienes agallas, acercarte así a una persona como yo.-

-¿Cómo tú?- Cuestiono.-¿Qué eres acaso un asesino en serie?-

-No, soy peor que eso.- Respondió para con agilidad dejarle ir un golpe el cual detuvo con la palma de su mano, el peli azul cosa que hizo que Souichi se sorprendiera y que permitió que el ojo verde se acercara a el más de lo necesario.

-Que miedo…- Susurro.- Creo que tu puno no me hizo mayor cosa.- murmuro con el rostro lleno de maldad y picardía, dejando ver el deseo que sus ojos expedían.

-Bastardo.- Lanzo otro puno más que logró esquivar con prisa el peli azul, sonriendo le guiño un ojo y con suavidad susurro.

-Haremos una cosa, si tú puedes si quiera darme un golpe, yo te dejare en paz.-

-Yo no estoy para juegos ¡estúpidos!- Gruño.

-¿Qué, acaso, tienes miedo de perder?-

-Nada de eso.- Respondió violento lanzando otro puñetazo para que el ojo verde lo sujetara y dijera.

-Pero si logro esquivarlos todos, tú me darás otro beso pero no un beso cualquiera, será completamente voluntario y…. tendrás que salir conmigo.-

-DESGRACIADO tu sí que tienes agallas.- Murmuro.- Pero está bien, te demostrare que conmigo no se juega…. Espero que tengas seguro médico por que no te gustara como vas a quedar… "Amigo"- Se colocaron en una pose de lucha, ambos se miraban muy profundamente, Souichi tenía el entrecejo junto mientras que su oponente tenía una sonrisa pícara en todo lo largo de su rostro. Al menor movimiento se inició la batalla, Golpes perfectos y dirigidos al peli azul eran esquivados, Souichi arrugaba el entrecejo lleno de impotencia, cuando un derechazo lo hizo desequilibrarse un poco, Tetsuhiro aprovechó el momento sujetándolo del brazo y atrayéndolo a su cercanía, Su pierna en el acto se sometió entre las del peli largo a quien se le aplico una llave, dejando sus ambos brazos por detrás de su espalda, viéndose completamente atrapado dirigió una mirada cabreada al ojo verde quien dibujo una expresión ilusionada y hermosamente atontada.

-Al parecer yo gane…- Confeso, acercando su rostro al del ojo miel quien intento zafarse y apartándose del rostro de su contrincante murmuro.

-No peleas limpio.-

-Claro que no… -Susurro para ahora si moverse un poco más y acercarse al rostro, rosando sus labios con los de Souichi quien ante el prominente beso cerro los ojos y grito internamente.

-"ARRR, COMO ME VOY A DEJAR HACER ESTO POR UN TARADO COMO ESTE, MUEVETE SOUICHI MUEVETE"- Abrió los ojos y dirigió su mirada a sus piernas en donde hizo un movimiento inverosímil, elevo su rodilla y con toda su fuerza golpeo la ingle de su contrincante, el cual abrió los ojos y se soltó para caer al piso de costado y adolorido.

-Ay, ay, ay, eso no se vale, golpes bajos son de cobardes.-

-Yo más bien diría son de personas que no quieren ser besadas sin su consentimiento.-

-Pero era una apuesta.-

-Como sea, jamás pasara imbécil.- Se disponía a dar la vuelta cuando fue sujetado por detrás por su contrincante y era aprisionado de nuevo, con impresión Souichi noto que ahora si estaba atrapado.-Oye eso es trampa,-Mascullo molesto.

-Si tú hiciste trampa yo también, así que… me debes un beso y una salida.-

-Mientes, yo no te debo nada, te golpee ese era el trato.-

-Si pero fue un golpe bajo.-

-Pero no hablaste de las reglas por un demonio.-

Souichi, no seas un mal perdedor.-

-NO ME LLAMES POR MI NOMBRE, TU…. TU, ¿COMO RAYOS TE LLAMAS?- Morinaga se fue de espaldas riéndose a carcajada abierta.

-Por dios, tu memoria es peor que la de un elefante.- Grito.- No me extrañaría que olvidaras la cita.- Mofo mas.-

-Tú, eres insoportable.- Expreso molesto y de una forma sonrojada, ciertamente Souichi padecía de pequeños lapsos de amnesia cuando él lo necesitaba o le parecía conveniente.

-Si eso decía mi papa.- Expreso feliz y poniéndose de pie, ya más serio cuestiono.-¿Y bien?-

-¿Qué?-

-¿Quieres salir conmigo?-

-Oye…- Expreso dudoso.- No, soy de tu tipo, a mí no me gustan los hombres.- Expreso dándose la vuelta.

-Quizás, te agraden cuando compruebes que se siente estar con uno…-

-No gracias.- Se apartaba de el cuándo Tetsuhiro murmuro.

-Sé que te gusto.- Se detuvo para escuchar lo que diría.-Sé que el beso que te di te encanto.-

-¿Qué DIJISTE?- Se giró completamente colérico.-ESO NISIQUEIRA FUE UN BESO.-

-¿A si?, tratas de decirme que no puedo besar.-

-Así es.-

-Bueno, de acuerdo, me convenciste, a ver muéstrame un beso perfecto señor sabe lo todo.- Souichi se sonrojo de nuevo miro hacia a otro lado y esto lo comprendió perfectamente el Morinaga enseguida molesto más su orgullo.-¿Qué pasa tienes miedo de que te agrade?-

-No me jodas.-

-Entonces… ¿No me ensenaras un beso perfecto?- Cuestiono acercándose y al mismo tiempo sintiendo como el peli largo lo sujetaba del cuello de la camisa y lo atraía a él para, besarlo, Morinaga se impactó de inmediato,.-"Oh… sus labios… sus labios son suaves como la última vez, ese fuego…"- Cerro con calma los ojos y percibió la lengua del ojo miel recorrerle su labio inferior, causándole un estremecimiento total, pronto él se aventuró a elevar su mano y colocarla en su mejilla para acariciarla y responder a aquel beso, aprendiendo las caricias de la lengua del ojo miel quien ante sentir la intensidad de aquellos labios se apartó, recuperando el aire y mirándole con ojos severos al mismo tiempo que limpio su boca y se apresuró a decir.

-Esto, espero que lo hayas disfrutado… por que será la última vez que pase.- Se dio la vuelta para darle la espalda y mientras daba un paso agregaba.- Si te vuelvo a ver por aquí juro que sabrás de mi verdadera fuerza…- Souichi desapareció de aquel lugar. Tetsuhiro no pudo detenerle aquel beso lo había dejado prácticamente petrifica

Notas finales:

Shalalala, mas adelante se entendera mejor si mas de alguna quedo en el olimpo xD muchisimas gracias y vaya que rapido callo Souichi eso quiere decir que esto se pondra muy bueno ams adelante hasta prontooooooooooooo!