Hola a todos, ha pasado mucho tiempo desde que hice un fan fic de Gorillaz, pensaba que nadie me seguiría leyendo por mi edad y que prefieren a los jóvenes que están saliendo. Es eso y por otras razones que se me ocurrió este nuevo fan fic.

Por fin tendré mis vacaciones, ahora el capitulo 2 de mi fan fic. Ahora traigo muchas sorpresas por delante.

Disclaimer: Gorillaz no me pertenece, le pertenece a sus creadores Damon Albarn y Jamie Hewlett.


Nueva amiga, vieja amiga

Esa mañana, Murdoc salió de la casa sin decir a donde iba. Fue caminando por las calles observando el paisaje a su alrededor, algunos edificios nuevos que estaban alrededor parecían tan majestuosos que los viejos edificios que quedaban daban lastima en verlos. Las calles estaban igual así como el resto de tiendas y casas de alrededor, la juventud y la vejez se unían en aquel paisaje pero, a pesar de eso, las personas sólo apreciaban lo más nuevo en vez de lo viejo.

-¿Como voy a demostrar que no soy un viejo?- se dijo así mismo Murdoc mientras se dirigía hacia un parque y se sentaba en un banco.

-Creo que yo puedo ayudarte- dijo una voz a su lado que sonaba pequeña y femenina.

Murdoc observa a la dueña de aquella voz, era una niña de unos 12 o 14 años aproximadamente, con el cabello rojo-rosado con mechas negras y una melena que tapaba su ojo izquierdo, tenía el ojo verde y debajo de su ojo una estrella purpura que daba la impresión de ser un tatuaje; su ropa era una mezcla de estilo punk, gótico y emo, una buena combinación al mismo tiempo no tan común.

-No te quedes mirándome así Murdoc o voy a pensar que eres un pedofilo- le reclamó ella viendo como se quedó con la boca abierta al verla.

-¿Como sabes mi nombre?- se sorprendió Murdoc.

-Obvio, eres el bajista de la banda Gorillaz, Murdoc Niccals, alcolico, satanista, mujeriego, te gusta molestar a 2D, el dinero y posiblemente te gustan las orgías aunque nunca se ha demostrado públicamente, a menos eso escuché-.

-Eres demasiado joven para hablar esas cosas- opinó Murdoc.

-Eres demasiado viejo para ser mi novio- replicó la niña.

-¡No soy viejo!- le gritó Murdoc.

-No grites o nos van a mirar, vamos- se levanta del banco y comienza a caminar- Llévame a desayunar, no tengo dinero encima, mi hermano tiene mi billetera y no sabe donde me encuentro ahora, puede que lo encontremos en el camino-

Sin tener otras opciones, Murdoc siguió a la niña a donde sea que ella fuera a ir.

Llegaron a un restaurante de muy baja clase, las paredes agrietadas y con clientes de aspecto desagradable, Murdoc no había visto lugares así desde hace bastante tiempo y a los únicos que ha ido así parecidos fueron bares donde se embriagaba.

-Mi hermano no esta aquí- observó la niña-Que raro, me trajo aquí la semana pasada. En fin, yo puedo ayudarte con tu problema de no sentirte tan viejo, que mejor manera de sentirte joven consultando a alguien joven- hizo una pausa- Soy Viviam Macklembly, vivo en Southampon-

-Por tu acento comenzaba a notar que no eres extranjera. Ahora quiero que me digas como me vas a ayudar en mi problema-

-¿Mis ojos me engañan? ¡No puede ser! Murdoc Niccals en persona- dijo una voz femenina que se escuchaba muy cerca.

''Esa voz...por favor que no sea ella'' pensaba Murdoc.

Y allí estaba parado frente a él una mujer de casi mediana edad, con unos lentes negros tapándole los ojos, de cuerpo bien delgado, pantalones que le llegaban a la mitad de las piernas y un top color rojo, su cabello estaba corto casi hasta el cuello. Al verla, Murdoc se quedó con la boca abierta.

-¿Que te pasa?- le preguntó la mujer- ¿No vas a saludarme?-

-Pa...Pa...Paa...-tartamudeó Murdoc.

-Paula Cracker- intervino Viviam- La ex-guitarrista de la banda, que coincidencia-.

-¿Y esta niña es tu hija?- le interrogó Paula a Murdoc al ver a Viviam.

-Ella no es mi hija, es...es...-

-Soy su sobrina- interrumpió Viviam.

-¿Te molesta si los acompaño?-

-Ya nos íbamos- dijo rápidamente Murdoc.

En cuanto se levanta, llega la camarera con un plato de comida y una taza de café, ya no tenía excusas para irse, así que se vuelve a sentar de nuevo en la mesa y Paula se sienta en el lado contrario quedando frente de Murdoc.

-Si me disculpan, debo ir al baño- murmuró Viviam.

Se levanta de la silla y se aleja de ellos.

-Deberías de estar en el manicomio-

-Me rehabilite Murdoc, ya no tengo deseos de matar a Noodle por quitarme el puesto de la banda. Ahora soy una ciudadana común con un empleo que me da lo que necesito para sobrevivir-

Por alguna razón, Murdoc se estaba sintiendo incomodo con todo esto, de sólo ver a Paula sentado frente a él lo ponía muy nervioso, tanto que deseaba que algo inesperado pasara y se fuera de allí enseguida. Se preguntaba si de verdad se había rehabilitado o solamente estaba mintiendo para poder ir a la casa y matar a Noodle por que aún le guardaba rencor por quitarle su puesto de guitarrista pero ¿Sería una persona capaz de guardar tanto odio durante tantos años? Con Paula, nunca se sabe, ya que no sabían nada de ella desde aquel día en los Kong Estudios cuando llegó a destruir a Noodle pero no pudo lograrlo y se volvió mas loca por decir que...Con pensar en ella se le vino un nudo en la garganta y viró la cabeza hacia a un lado viendo a la gente comer tan asquerosa mente que le daba nauseas.

-¿Que pasó con ella?- como si le hubiera leido la mente Paula le preguntó algo que no quería responder ni siquiera pensar en ello.

-No es tu problema-

Se levanta de la mesa y sale del lugar, detrás de ella venia Viviam corriendo.

-¡Óyeme! Tenemos un trato- le dijo Viviam cuando lo alcanzó- Y no me apartaré de ti hasta que cumpla lo que te prometí-

-¿Y que piensas hacer?- le preguntó Murdoc queriendo olvidar lo que pasó hace minutos.

-Primero, cambiamos tu look, si quieres ser joven, debes verte joven-

Al terminar la frase saca de su bolsillo una tarjeta de crédito dorada.

-Yo pago todo-

-Dijiste que no tenias dinero- replicó Murdoc.

-Pero no dije nada de una tarjeta de crédito. Es de mi hermano. Ahora no te quedes ahí parado y vamos de compras-

-¡No irán a ninguna parte ustedes dos sin que yo los acompañe!- exclamó Paula a la distancia.

-Si quieres alejarte de ella, empieza a correr- sugirió Viviam.