2. INFANCIA

SIGYN

Era por la mañana y Sigyn había dormido muy poco aquella noche. Ese nudo en el estómago no la dejaba descansar, así que, cuando empezó a salir el Sol, se levantó de la cama, se bañó tranquilamente, dejando que el agua caliente relajase sus músculos y se vistió con un vestido verde pálido. Se desenredó su larga melena con paciencia, como si hacer eso la calmara y se dejó el pelo suelto.

Se dirigió a la puerta de su habitación y cogió aire, mirando el pomo, como si no pudiese tocarlo.

Sí, lo iba a hacer. Thor siempre la había tratado como a una hermana, así que no le diría que no… o eso creía. Aunque se sintiera como de la familia, no lo era; sólo era una amiga de la infancia. Alguien que, por mucha amistad que tuviese con ellos, no pintaba nada, en realidad, en todo eso. No, todo iba a salir bien. Su "hermano mayor" la dejaría. Apretó el pomo con fuerza y, como si de un acto heroico se tratara, salió al pasillo. Los guardias que empezaban su turno le dieron los buenos días educadamente.

Sigyn aún no se acostumbraba a que la tratasen con el respeto digno de un miembro de clase alta. Cuando su padre murió, quedó al cargo de su tía Nanna, que era sirvienta personal de su Majestad, Frigga; así que aprendió a hacer de todo. Como llegó cuando sólo tenía seis años, la Reina la dio a conocer a sus dos hijos y a los amigos de éstos.

-Ven, querida- Frigga la empujaba suavemente por la espalda –Este es Thor, mi hijo mayor.

-¡Hola, Thor!- dijo la niña, jovial y sonriente a un Thor de nueve años.

-¡Sigyn! Un respeto hacia su majestad- la riñó su tía.

-Oh, no, por favor… Son niños- dijo Odín, acercándose.

-Majestad… Sólo quiero que mi sobrina sea educada y entienda que a la Familia Real se le debe el respeto que merece…- se explicó Nanna.

-Ya habrá tiempo para eso. Dejemos que disfruten de su infancia.- le contestó el Rey.

-Encantada, Prín-prín-cipe Thor.- rectificó la pequeña Sigyn, tropezando todavía con los títulos nobiliarios.

-Llámame Thor, todo el mundo me llama "príncipe". Tú serás mi amiga, ¿no?

-Sí.

-Entonces, no me llames "príncipe".

Sigyn y Thor se sonrieron. La pequeña fue presentada a Hogun, Frandal y Volstagg, y, con quién más congenió fue con Sif, ya que era la única chica.

-Y este es mi hijo menor, pequeña Sigyn… ¿Loki?- dijo Frigga -¡Loki, cariño! ¿Dónde estás?

-Seguro que estará en su habitación o por los jardines, practicando Magia- contestó Padre de Todos. –Querida Nanna, Frigga y yo querríamos hablar con usted sobre su sobrina y su estancia en Palacio…

-Sí, su Majestad.

Los Reyes y Nanna entraron en la Sala del Consejo, dónde se discutían las cosas importantes. Thor y los demás (más o menos de su misma edad) empezaron a hacerle muchas preguntas a Sigyn: su procedencia, su edad, qué le hacían hacer cuando ayudaba a su tía en la servidumbre, si le gustaba vivir en Palacio, etc.

Pasada una hora, el Príncipe Thor y los demás fueron llamados por Badler, instructor en el combate cuerpo a cuerpo.

Cuando se quedó sola, se acercó a uno de los ventanales, para admirar la belleza de los jardines asgardianos con la puesta de Sol. Tan maravillada quedó, que no se dio cuenta que se acercaron a ella.

-¿Quién eres tú?

Sigyn se giró, sobresaltada, hacia la voz. Con ella había un niño de unos ocho años, moreno, con ojos verdes, todo lo contrario a los asgardianos que había conocido hasta el momento.

-Soy Sigyn, sobrina de Nanna, sirvienta de la Reina Frigga.- ¿Y tú?

-Príncipe Loki para ti, entonces.

-Oh… Encantada, pues, Príncipe Loki.

Ese niño era el hermano de Thor, pero no tenía nada qué ver con él a simple vista y, por lo poco que le había hablado, tampoco se parecían en el carácter. La miró de arriba abajo, estudiándola.

"Para tener ocho años, parece mucho más grande", pensó.

-¡Loki, cariño!- exclamó Frigga, saliendo de la Sala, seguida de Odín y Nanna. -¿Dónde te habías metido?

-Estaba en los jardines, practicando Magia.

-Badler está dando clase ahora mismo- la Reina se acercó a él y le puso la mano en la espalda. -¿Ya conoces a Sigyn?

-Sí, madre.

-Más vale que la tratéis bien, porque se quedará a vivir con nosotros.- dijo la mujer, sonriendo a la niña.

-¿Qué?- se sorprendieron los pequeños a la vez.

-El padre de Sigyn era miembro de la Guardia Real- dijo Odín –que falleció en la última misión a Helheim, su madre murió cuando la dio a luz y la única familia que le queda es su tía. Así que tu madre y yo hemos pensado que, como Nanna es sirvienta personal de la Reina, nos ocuparemos de ella.

-Pero ella no es de la Realeza.- se quejó Loki.

-Alteza, si me permitís- dijo Nanna y continuó hablando cuando Odín le hizo una señal de aprobación con la cabeza. –Enseñaré a Sigyn a servir a sus Majestades, pero acepto de buen grado que os ocupéis de ella. Mi hermano estaría muy orgulloso de que su hija recibiese una educación de la misma Familia Real.

-Es lo mínimo que podemos hacer por el servicio y fidelidad con las que nos obsequió tu hermano durante tantos años, querida Nanna.- le dijo Frigga, amorosamente. –Así, pues, Loki- volvió a su hijo.-No le hagas las cosas difíciles.

-Sí, madre.

El Príncipe de pelo negro no parecía muy emocionado con la idea de que Sigyn fuese a formar parte de "su grupo", es más, juraría, que hasta estaba enfadado, aunque no sabía muy bien por qué, ya que todavía no le había dado tiempo a hacer nada malo.

Pero con el paso de los años, Sigyn se convirtió en la mejor amiga de Loki.

Por eso mismo, porque era su mejor amiga debía arriesgarse a pedirle ese favor a Thor.

Entró en el Salón Comedor y dio los buenos días Frigga y Odín, con una reverencia. Se sentó al lado de Sif, quién sólo la saludó con un movimiento de cabeza, y empezaron a desayunar. Nadie hablaba. Todo estaba en silencio. Sólo se escuchaban los choques de los cubiertos con los platos. Conforme iban terminando, iban saliendo del Salón, sin decir nada, sólo mirándose entre sí. Cuando Odín terminó, se retiró enseguida a la Sala del Consejo, seguido de Frigga.

Sigyn se quedó sola con Thor, quién no había tocado su plato.

El corazón le iba muy rápido y le empezaron a temblar las manos. Thor no le iba a hacer nada, pero estaba enfadado y si le tocaba el tema de Loki, seguro que se enfurecería más. Pero tenía que hacerlo.

Iba a hacerlo.


LOKI

Aquella mañana era muy fría, más de lo normal, o simplemente, sólo hacía frío porque en esa celda no entraba la luz del Sol. El grillete le había empezado a herir la muñeca, lo que le obligaba a no mover el brazo. El bozal no le dejaba respirar bien y tenía mucha sed. ¿Lo iban a matar de sed, acaso? ¿Por qué Odín no le cortaba la cabeza y acababan antes? ¡Maldito viejo! Quería hacerle sufrir hasta el final. Pues no le iba a dar el gusto de verle rogar ni pedir nada. Moriría con la cabeza alta, con orgullo, con dignidad.

Sonrió ante eso último. "Dignidad". Ya no tenía. Lo habían paseado desde el Bifrost hasta Palacio, encadenado y amordazado, siendo la vergüenza de Asgard. ¿Qué dignidad le quedaba? Ninguna.

Se acurrucó en el colchón y cerró los ojos, total, para estar a oscuras, mejor cerrar los ojos y guardar la poca energía que le quedaba. No comía nada desde hacía dos días y se sentía débil. Ese Loki que luchó contra Thor y Los Vengadores, un par de días atrás, había desaparecido. Ahora sólo era un hombre débil y muerto de frío.

De repente, se oyó el ruido de las llaves dando vueltas en el cerrojo de esa puerta de hierro macizo. Loki abrió los ojos, poco a poco, pero no se movió del colchón.

Un hombre corpulento entró con una antorcha, que colgó en la pared, al lado de la puerta. La repentina luz (que ocupaba todo el habitáculo) le hizo daño a Loki y cerró los ojos bruscamente.

-¡Venga! ¡Ponte derecho!

El Príncipe hizo oídos sordos.

-¡Levanta!

Loki siguió estático en el colchón.

-¡He dicho que te levantes, miserable!

El encadenado abrió los ojos de par en par y lo miró a los ojos, echándole una mirada asesina. Si estuviese al máximo de su fuerza, lo habría embrujado para que se tirara desde lo más alto de esa torre, pero apenas tenía energía para respirar entrecortadamente, así que sólo se limitó a mirarle, sin moverse.

El guardia, harto de esa postura tan impertinente, lo cogió de la muñeca encadenada, provocando que éste gimiera de dolor a través de ese bozal. Con mucha brusquedad, puso de pie al Príncipe, al que le temblaron las piernas ante ese ataque tan repentino. Cuando el guardia lo soltó, se cogió la muñeca herida con la otra mano y se la acarició.

-Padre de Todos ha ordenado que te quitemos eso que llevas en la boca.

Loki lo miraba con mucha atención. Estando de pie, uno frente al otro, eran casi de la misma altura. Le hizo un gesto afirmativo con la cabeza al guardia, quién, sin miramientos, le quitó el bozal con violencia, hiriéndole en el labio inferior.

Enseguida empezó a toser y puso su mano libre en su garganta. Un hilo de sangre le resbaló del labio hasta la barbilla, el cual se limpió con la manga.

Se moría por pedirle agua, pero sabía que eso sólo serviría para rebajarse y que se riera de él. No. Prefería morir a que creyeran que estaba vencido, así que, dedicándole una mirada llena de rabia y odio, se dio la vuelta y se sentó en el suelo, apoyando la espalda contra la pared, sin mencionar una sola palabra. Cerró los ojos y se concentró en recobrar todo el aire que le había faltado durante dos días.

De repente, alguien picó con energía a la puerta. El guardia cogió la antorcha y se dispuso a abrir.

-¿Qué haces aquí?

-Tengo permiso Real para poder visitar al Príncipe Loki.


Hola!

Bueno, ya se ha visto cómo se conocieron y, más o menos, cómo empezó la historia de Sigyn con los Príncipes.

Iré poniendo más cosillas, para que todo se vaya aclarando poco a poco :)

un besito! y gracias!