La decisión de la copa

Horas después despertó al escuchar la voz de su amigo Ron.

- Vamos a desayunar amigo. Ya todos se fueron debido a las vacaciones de invierno, estaremos tranquilos.

Harry se desperezo, había olvidado que aquel era el día en el que comenzaban las vacaciones, tampoco era que le importara mucho ya que las pasaba ahí, pero tenia que empezar a mandar regalos.

- ¿Hermione se fue?

- ¿Crees que se iría sin despedirse de nosotros?, no, a ultima hora decidió quedarse.

- ¿Iremos a Hogsmade a comprar regalos amigo?

- Claro Harry, pero sabes que nos tiene que acompañar un adulto.

- Bueno, ya hablaremos con Dumbledore.

Cuando Harry se levanto se dio cuenta de que eran los únicos en el cuarto, por una parte le gustaban esas vacaciones, porque de esa manera podía estar con sus amigos en total calma. Se arreglaron y cuando estuvieron listos bajaron a la sala común para toparse con Hermione y Ginny.

- ¡Ya era hora!, tardan más en arreglarse que nosotras- dijo Ginny en burla.

El cuarteto se rió ante la broma y después bajaron al Gran Comedor. Al llegar se dieron cuenta de que eran los únicos alumnos que se habían quedado en el colegio. Los profesores que estaban eran McGonagall, Hagrid, Snape y el director, estos voltearon a verlos al escuchar el ruido que habían hecho al llegar. Harry sintió como se sonrojaba al mirar brevemente a Snape, recordando lo que había pasado el día anterior.

- Adelante jovenzuelos, ya que somos muy pocos compartiremos la mesa- comento el director, hizo un movimiento con la mano haciendo que desaparecieran las cuatro mesas que siempre se encontraban ahí, repitió el gesto y apareció una gran mesa redonda.

Los profesores fueron los primero en sentarse a excepción de Snape, Harry se dio cuenta de que lo estaba mirando, pero por más que quería no pudo voltear a verlo. Los alumnos se sentaron y finalmente el profesor de pociones se unió a ellos. Desayunaron tranquilamente, entre pláticas y bromas, y Harry recordó lo de la ida a Hogsmade.

- Profesor Dumbledore…

- Dime Harry.

- A los chicos y a mi nos gustaría ir a Hogsmade para comprar los regalos navideños. Sabemos que no debemos estar sin compañía de un adulto y por eso quería saber si alguien podía acompañarnos.

Todos voltearon a ver al director, el cual los miraba con una sonrisa.

- Iremos todos, yo también tengo que hacer unas compras navideñas y esto seguro que los demás profesores aprovecharan el momento, y mientras más seamos, más protegidos estaremos.

Los chicos sonrieron abiertamente dando las gracias, pero las sonrisas desaparecieron de su rostro, cuando el temido profesor hablo.

- Yo no tengo ninguna compra que hacer, así que me quedare en el colegio.

Harry lo miro de reojo y vio que tenía los brazos cruzados en el pecho.

- Tal vez no, pero podrás protegernos de cualquier cosa. Servirás de más ayuda si nos acompañas que quedándote aquí sin hacer nada.

Severus gruño mientras fruncía el ceño. Iba a replicar cuando escucho una leve risita, todos voltearon a ver a la persona de la que provenía.

- ¿Qué le causa gracia Sr. Potter?

- Nada Profesor Snape, lo lamento.

- Me da gusto ver que por lo menos una persona disfruta con todo esto. ¿Acaso me ve como su bufón Potter?- dijo fríamente.

- Jamás me burlaría de usted señor- dijo seria y sinceramente.

El profesor no supo que decir al escuchar la sinceridad en esas palabras, simplemente le dedico una mirada fría a Harry y volteo a ver su plato… ¿Por qué su corazón latía tan rápido?

- Bueno, no se hable más, iras con nosotros Severus y es una orden.

El profesor no dijo nada, sabia que cuando se le metía una idea a Albus Dumbledore nadie podía hacerlo cambiar de opinión, aparte tal vez le serviría un poco de aire fresco, para aclarar sus ideas, que desde el día de ayer se encontraban totalmente confusas.

- Se me ha ocurrido una idea grandiosa- exclamo el director entusiasmado.

"Oh no, ¿Por qué presiento que lo que dirá, no me agradara?", pensó Snape. Todos miraron curiosamente al director y este sonrió aun más.

- Un intercambio de regalos.

Al principio todos se quedaron callados, pero los alumnos fueron los primero en soltar exclamaciones de emoción, apoyando la decisión del alocado director, por eso lo querían tanto. Porque a pesar de ser el mejor mago y serio cuando se requería, todavía tenia la vena de querer divertirse.

- Ni se te ocurra replicar Severus- dijo al ver que este abría la boca- Esta vez no podrás escaparte, te necesitamos para que todos puedan entrar, no seria justo que uno se quedara sin regalo.

El profesor no dijo nada, simplemente frunció el ceño aun más. A el no le gustaban esas fechas, para el era unos días comunes y corrientes, pero lo haría, aunque no le agradara nada, pero entraría en el tonto juego, solo porque su gran amigo se lo había pedido.

"¿Pedirlo?, fue obligación, ni siquiera me dejo escoger"

A pesar de estar refunfuñando escribió su nombre en el pergamino que había aparecido Dumbledore, para que pusieran sus nombres. Cuando todos escribieron, el director tomo el pergamino para verificar que fuera cierto, con una sonrisa se lo paso a Snape, el cual, con un movimiento de su varita, trozo el pergamino, dejando individuales trocitos de papel con el nombre de todos los presentes.

El director se encargo de aparecer una especie de copa, Harry al verla recordó el Cáliz de Fuego, ya que se parecía, pero era más pequeña. La profesora McGonagall fue la encargada de meter los trocitos de pergamino.

- Bueno ya saben, deben mantener en secreto a la persona que les toco, eso lo hará mas interesante. La primera en meter la mano será la pequeña Weasley.

Ginny con una sonrisa metió la mano, la copa lanzo unos rayos luminosos y expulso un trozo de pergamino a la palma de la mano de la chica. Esta la saco, miro el nombre y el pergamino desapareció. Le había tocado Hermione Granger. La siguiente fue la profesora, el ritual fue el mismo, a ella le toco darle a Ginny Weasley. Fue el turno de la ultima chica que faltaba, Hermione metió la mano y sonrió al ver el nombre, Rubeus Hagrid, tenia el regalo perfecto para el.

- Vamos Harry, tu turno.

El chico metió la mano entusiasmado, nunca había estado en un intercambio de regalos y se sentía ansioso, iba a ser emocionante buscar el regalo perfecto para la persona que le tocara. Sintió como el pergamino se pegaba a la palma de su mano y la sacó. Con una sonrisa miro el nombre...Severus Snape...su corazón se detuvo por unos instantes, para luego comenzar a latir rápidamente. No supo como fue capaz de mantener esa sonrisa en su rostro, incluso sintió que sonreía un poco más al ver ese nombre.

- Apúrese Potter, no tenemos todo el día.

Harry volteo a ver al profesor de pociones sin dejar de sonreír y asintió. La mano en la cual se había depositado el trozo de pergamino la llevo hasta la altura de su corazón, puso su otra mano sobre esta y sin dejar de sonreír espero a que los latidos de su corazón se calmaran. No sabia porque se ponía así, tal vez las fechas navideñas lo hicieran ponerse sentimental con todas las personas que lo rodeaban, incluido su odiado profesor de pociones.

"Pero no lo odio… ¿alguna vez lo odie?"

Harry dejo de pensar en eso, cuando vio que su amigo Ron metía la mano. Este se sonrojo al ver la persona que le había tocado, Minerva McGonagall, le hubiera sido más sencillo regalarle a alguno de sus amigos, pensó el pelirrojo. Fue el turno de Hagrid, que torpemente metió la mano, tirando un par de cosas que se hallaban a su alrededor, Albus Dumbledore, el semi-gigante sonrió feliz. Llego el turno del profesor de pociones, que con un gesto de desprecio metió la mano y espero que la copa expulsara el pergamino. Cuando vio el nombre se quedo paralizado...Harry Potter...hizo una mueca de desprecio a la cual los demás presentes no hicieron caso, ya que sabían que no le agradaba eso. Pero esa mueca oculto lo que verdaderamente sentía, de todos los que estaban ahí, porque le tocaba darle a el, pensó nervioso. No tenia ni idea de que podía regalarle, el chico era un Gryffindor, el un Slytherin, era como si quisieran mezclar agua y aceite.

"Condenado Albus, me ayudaras a salir de esta"- pensó mirando de reojo al director, el cual sonrió al ver el nombre de la persona que le había tocado, Ron Weasley.

- Bueno, ya esta, cada quien tiene el nombre de la persona a la que darán un regalo. No importa lo que sea, lo importante es que se regale de todo corazón. El intercambio se hará el 24 de Diciembre. Mañana iremos a Hogsmade a las 10am, así que estén listos muchachos- dijo mientras les guiñaba un ojo.

Terminaron de desayunar y los alumnos se fueron ansiosos, hablando sobre los regalos, y aunque Ron intento que le dijeran quien les había tocado, no lo logro. Los profesores se fueron retirando uno a uno, hasta que quedaron solos Dumbledore y Snape.

-¿Porque lo hiciste Albus?

- ¿Por qué hice que?- pregunto inocentemente.

- Meterme a ese estúpido juego.

- Ya te lo dije, porque no era justo que uno se quedara sin regalo.

El profesor refunfuño, era una buena razón, pero para el no era suficiente.

- Aparte te vendrá bien divertirte un rato Severus.

- ¿Crees que me divertiré mientras me quemo el cerebro buscando un regalo para Potter?

- Así que te toco Harry- dijo con una sonrisa.

- Si, pero no era necesario decírtelo, ya lo sabias.

Snape confirmo sus sospechas al notar que el director no le decía nada y le sonreía.

- ¡Lo hiciste!, lo arreglaste para que yo tuviera que darle a Potter, ¿cierto?

- ¡Claro que no Severus!, tú bien sabes que las copas son instrumentos muy poderosos, no se les puede hacer un hechizo para modificar sus decisiones. La copa eligió lo mejor para ti.

- ¿De cuando acá Potter es lo mejor para mi?- pregunto irónico.

El profesor de pociones no se dio cuenta de la mirada y la sonrisa que puso el director del colegio. Ya estaba ansioso porque llegara el día del intercambio, pensó Dumbledore feliz.

CONTINUARA...