De nuevo... Gracias y mil gracias a Rober, por el apoyo y las correcciones. ¡Va por ti, tocinito de cielo!
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Caminaron unos momentos mientras Antímodes le explicaba sus negocios y las razones porque había decidido patrocinarla. Al anochecer, Guardiana disponía de dos Túnicas Blancas adaptadas a su auténtica forma, y otra más adaptada a su forma humana.
Regresó a Solace bien entrada la noche, y su tía la esperaba junto a la puerta de la posada. Corrió inmediatamente a abrazarla, casi tirándole las túnicas en el proceso.
-¡Tía Tika! - exclamó ella, sorprendida -.
-¡Ay, mi niña, que vas a pasar la Prueba! - la asió fuertemente por los hombros y la miró -. ¡Y quiero noticias apenas termines¡Mándame un pergamino, o un fantasma, si es preciso¡No soportaré la angustia!
-Tranquila... ¿Dónde está el tío Caramon?
-Dentro, con las niñas. Te esperábamos para cenar en familia.
-En familia... - la muchacha sonrió por un momento -. Sí, claro. Tengo que hablar con él un momento...
Subió a su habitación y regresó pocos momentos más tarde, tras haberse puesto la Túnica Blanca. Palin la recibió con una enorme sonrisa, y Tanin se acercó al pie de la escalera.
-Mi señora maga, permitidme que os acompañe a la mesa...
Ella, riendo, se cogió de su brazo. Cuando llegaron al lado de la mesa, sus tíos la miraron con orgullo.
-Estás preciosa, prima. El blanco resalta el plateado de tu piel...
-Muchas gracias, primito...
Tuvieron una cena amena, tras la cual Guardiana y las niñas ayudaron a su tía a lavar, mientras los chicos atendían las mesas. Se retiraron en cuanto el último cliente salió de la posada, y Guardiana pasó el resto del tiempo que le restaba hasta la Prueba estudiando los libros de hechizos que pertenecieron a su padre.
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Faltaban apenas tres horas para la Prueba, y Guardiana se colocó una de las Túnicas Blancas adaptadas. Era realmente esperpéntica en forma humana, pero en la forma de la pseudotransformación era de lo más adecuada. Se dirigió hacia la habitación de los chicos, donde Caramon hablaba con ellos.
-¿Puedo pasar?
-Prima¿esa túnica no te queda demasiado grande? - rió Palin -.
Guardiana, sonriendo pícara, cambió de forma; entonces, las risas se cortaron de cuajo.
-Mi valedor lo previó todo. Esto... Tío Caramon, quería preguntarte una cosa.
-Adelante, hija.
-Querrías... - carraspeó un momento -. ¿Querrías acompañarme para la Prueba?
Caramon la miró con los ojos muy abiertos, sorprendido; asintiendo, la asió en un prieto abrazo.
-Claro que sí, hija mía... Claro que iré contigo... Dame un momento.
La muchacha se quedó con sus primos mientras su tío regresaba, pertrechado con su armadura de guerrero, con el escudo en la espalda y la espada envainada.
-¡Preparado! Partiremos cuando quieras, hija mía...
-Ahora mismo, entonces...
Guardiana se acercó para besar a sus primos, fue a besar a sus primas y su tía Tika, y regresó con Caramon. En pocos momentos, antes casi de que el hombretón se diera cuenta, se transportó a la Torre de la Alta Hechicería.
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Dalamar los esperaba en la sala a la que llegaron. El elfo oscuro saludó a Caramon con una inclinación de cabeza, pasando seguidamente a observar detalladamente el atuendo de la semidragona. Ella, incomodada, movió la cola y cambió el peso de un pie a otro.
-¿Te parezco interesante, Dalamar? Tal vez quieras encargar un retrato mío...
-Tan impertinente en ocasiones como tu padre... Ven, acompáñame... Caramon, otros magos se harán cargo de ti.
-No me iré de aquí hasta que mi tío no esté en una sala segura.
-Guardiana, por favor...
-No me moveré, he dicho.
El elfo oscuro suspiró y, asintiendo con la cabeza, ejecutó un nuevo teletransporte. Los tres aparecieron en un cómodo salón, con un chispeante fuego en el hogar, amplios sillones y unas mesas con algo de comida. Guardiana miró alrededor y, asintiendo satisfecha, se acercó a su tío y le dio un beso en la mejilla.
-Volveré dentro de poco, tío Caramon. No te preocupes, y disfruta del alojamiento...
-Ten cuidado…
-Que tengan cuidado ellos conmigo... - alardeó ella, enseñando los colmillos en su sonrisa -.
-Hablo en serio... - su tío la abrazó -. Sé prudente...
-Lo seré, tío Caramon - lo abrazó también -. Lo seré. Espérame aquí¿de acuerdo? - el hombretón asintió -.
-Estás muy confiada en tus capacidades, Guardiana - dijo Dalamar con una sonrisa -.
-¿Acaso tú, discípulo de mi padre, dudas de ellas? - respondió secamente -. Vamos, quiero someterme a la Prueba de una vez.
Dalamar la transportó hasta una nueva sala, aunque apareció allí sola. Sonriendo, se acomodó el ceñidor de la Túnica Blanca.
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Una luz se encendió a su derecha, y hacia ella se encaminó.
Tanteó en su cintura la liviana daga que había aparecido de pronto. La sopesó mientras caminaba.
-Mal equilibrada, la hoja pesa más que la empuñadura. La cruceta no es simétrica, y hace que el arma se desequilibre hacia un lado... Parece que estos magos no saben demasiado sobre armas...
Caminó un trecho más, hasta que súbitamente se encontró en una cueva. El blanco resplandor provenía de un enorme nido, a su derecha.
-¡Una nidada de dragones metálicos¿Es posible que me hayan enviado de nuevo a la Isla de los Dragones?
-¡Guardiana!
La joven semidragona se encogió sobre sí misma y se rodeó los hombros con las alas, sobresaltada. Se giró lentamente, con la cabeza gacha.
-Tío Lectral...
-¿Cómo te dignas volver por aquí! - porfió el Dragón Plateado -. ¡Y más en esa forma¡Y...¿Túnica Blanca¿Vistes la Túnica Blanca?
-En honor a mi valedor. Estoy pasando la Prueba... O eso creo...
Lectral la miró fijamente unos minutos, y luego resopló una nubecilla de viento helado que en nada afectó a la muchacha.
-Siempre has sido demasiado impulsiva para la magia. No pasarás la Prueba.
Guardiana miró a su tío estupefacta.
-¿Cómo?
-No tienes paciencia para dedicarte al Arte. Es esa maldita sangre humana tuya...
-Tío Lectral - argumentó ella, tras respirar profundamente -, te recuerdo que los más impulsivos de todos los dragones somos los Plateados.
-¿Somos? - Lectral rugió -. ¿Somos! Óyeme bien, mestiza, jamás serás una Plateada...
-¿Qué...? - sus ojos se llenaron de lágrimas -.
-Te criamos y educamos como uno de los nuestros por deferencia hacia tu madre y hermana mía. ¡Pero nada más! Teníamos que haberte mandado con tu clan de humanos, o haberte matado al nacer. Los mestizos como tú no dais más que problemas... Cuántas horas de adiestramiento nos habríamos ahorrado... Yo mismo pude haber prestado mayor atención a mis hijos, si tú no te hubieras quedado, reclamando la atención de todos por ser medio humana - la muchacha abrió la boca para decir algo, pero Lectral se adelantó -. Oh¿pretendías, creías ser una más? Mírate, apenas has madurado... Incluso en forma dragón eres mucho más pequeña que los auténticos Plateados que nacieron en la misma época que tú... Haberte criado aquí es una vergüenza para todos nosotros.
Guardiana se dejó caer de rodillas en el suelo, llorando, y sus alas colgaron laxas por detrás de sus hombros. Lectral continuó con su perorata hasta que, de pronto, la semidragona levantó la cabeza.
-¡Basta ya! Esto no es más que una maldita prueba, un engaño de los magos - siseó -. Lectral nunca me ha tratado así, y jamás lo haría... Y ninguno de los dragones me despreciaría jamás. ¡Soy un ser único, una mezcla de poderosas sangres ignota hasta ahora, y no permitiré que unos magos acaben conmigo!
Mientras se ponía en pie y desenvainaba la daga, la imagen del Dragón Plateado y de la cueva se desvaneció. Guardiana se encontró sola en una sala oscura y, envainando de nuevo la daga, se limpió la cara con las manos. Estaba arrasada en lágrimas.
Cuando terminó de limpiarse, apretó los puños y levantó el rostro, encarándose a la oscuridad.
-¡Si pretendéis derrotarme con las armas de mi propia mente, magos, es que apenas habéis investigado sobre mí! Hace muchos años que no soy vulnerable a ellas...
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Una nueva luz, verde esta vez, le indicó el camino a seguir. De nuevo avanzó hacia su derecha y poco a poco, de modo casi imperceptible, se encontró en una zona de bosque.
-Supongo que me han sacado a la arboleda - susurró -.
Continuó caminando, observando el bosque a su alrededor, hasta que encontró un sendero. Extrañada, lo siguió, alcanzando una encrucijada de caminos.
-Volvemos a encontrarnos, jovencita...
Guardiana apretó los dientes y se giró rápidamente; un semielfo sonriente la miraba apenas un metro más allá.
-Tú...
-Tenías que haber terminado conmigo cuando tuviste oportunidad.
-Estaba más muerta que viva, y lo sabes tan bien como yo. Pero ahora las tornas han cambiado...
El semielfo, aún sonriendo, le enseñó un nuevo látigo. Guardiana flexionó las alas y se preparó para la lucha cuerpo a cuerpo. Sonrió enseñando los colmillos, anticipando en su mente la jugada que iba a realizar. La había visionado varias veces en sus sueños...
Con un chasquido, apenas ella se había preparado, el látigo salió disparado y se enroscó en su muñeca. Dejando escapar un salvaje grito, Guardiana lo agarró con la mano libre y tiró suavemente de él; el semielfo se vio arrastrado hacia ella.
-Ha llegado la hora de mi venganza - murmuró ella, luciendo una sonrisa cargada de malos presagios -.
Tiró entonces con las dos manos, secamente. Mientras el semielfo se veía irremisiblemente arrastrado a su lado, Guardiana desenvainó su daga y la colocó a la altura aproximada del estómago de su oponente, disfrutando con su faz de terror. Sin embargo cuando lo tuvo delante, en un ágil movimiento, enarboló el pequeño cuchillo y le cortó profundamente la garganta, salpicándose enteramente de su sangre al hacerlo. Sonrió aún más mientras él la miraba, estupefacto.
-Te dije que las tornas habían cambiado, querido - murmuró ella, enseñándole los colmillos -. Ahora eres tú quien está del lado del dolor...
Esperó pacientemente a que su oponente se desangrara, y su cuerpo cayó laxo ante ella. Entonces, y sin molestarse en limpiar la daga, cortó en pequeños trocitos el látigo.
-Nunca más, amigo. Odio a la gente como tú - miró el cadáver -. A la gente que intenta hacerme daño. Y a la gente que se opone a mí.
Dejó caer los trozos de cuero, y limpió entonces la daga en las ropas del semielfo. Envainó de nuevo su arma, y se miró.
-Bueno, parece que mi Túnica Blanca se vuelve roja poco a poco...
Comenzó a reír suavemente.
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Una profunda oscuridad cayó en torno a ella. Intentó utilizar su infravisión de semidragona, pero al comprobar que era un esfuerzo vano, tensó todos sus músculos en previsión para un posible ataque.
-Malditos magos - masculló para sí -. Ahora sí que estoy tentada de comérmelos a todos, por mucho que Sturm diga que son indigestos...
-Controla tus instintos, muchacha, aunque sean en ti un arma poderosa...
Su agudo oído la hizo girarse hacia la izquierda. Seguía sin ver nada, cuando de pronto la misma voz que antes, masculina y rasposa, murmuró:
-Shirak.
Se encendió una esfera de luz; estaba situada en lo alto de un largo bastón, sujeta por la réplica de una garra de Dragón Dorado. Cuando se acostumbró a la luz, Guardiana vio que era un Túnica Negra su portador; para su sorpresa, las vestiduras de éste no tenían símbolo alguno, ni él parecía llevar colgantes ni amuletos.
-¿He terminado ya mi Prueba? - preguntó, recelosa -.
-¿Qué importa la Prueba ahora¿No sabes quién soy, Guardiana?
-¿Debería?
Una risa seca salió de las profundidades de la capucha, y Guardiana reconoció enseguida las manos doradas que se alzaron para apartar la negra tela.
-¡Tú eres Raistlin Majere!
-Así es - confirmó él tras quitarse la capucha, mirándola con sus pupilas en forma de reloj de arena -. Tu padre.
La semidragona apenas fue capaz de reaccionar; se quedó parada, boquiabierta, contemplando anonadada a su padre. Él alargó su mano y tomó suavemente la barbilla de Guardiana; la ardiente piel del archimago contrastaba con el frío intenso de la piel y las escamas de la muchacha.
Cuando la hubo mirado atentamente, alzó su mano y acarició suavemente su cabello bicolor.
-Te sometes a la Prueba por mí¿verdad?
-En parte. También por Palin; y por mí misma.
-Olvida la Prueba. Vuelve a tu hogar, Guardiana. La Prueba, tu familia aquí... Sólo te traerá problemas.
-He estado en problemas toda mi vida - respondió con sorna -. Y cuando no los hay, tengo tendencia a crearlos.
-Ya tienes una vida; ¿para qué cambiarla?
-Tú eres el archimago más poderoso; ¿para qué retar a Takhisis? - Raistlin no respondió -. En el fondo no somos tan diferentes. Sólo quiero más; llegar más alto, saber que soy capaz de lograrlo.
-¿Buscas el poder?
-Siempre. Lo busqué en la lucha física, y ahora en la mágica.
-¿Y para qué quieres el poder, Guardiana?
-Para no someterme a nadie, ni estar bajo ningún yugo.
-¿Y te someterás a las reglas de la Alta Hechicería? - preguntó él, con un resoplido burlón -.
-Las aceptaré; son conceptos diferentes. ¿Acaso tú no lo hiciste también?
La mano que acariciaba el cabello de la semidragona se apartó, y el archimago se giró un poco, preparándose para irse.
-Vete, Guardiana. No tiene sentido que acabes la Prueba.
-¿No tiene sentido¿O tal vez no quieres que lo haga¿Tanto miedo tienen los magos a los semidragones?
-No seas tan impertinente, muchacha.
-Dalamar dice que me parezco a ti.
-Vete antes de que me enfade.
De la mano derecha de Raistlin salieron unos Proyectiles mágicos, que fueron a parar a los pies de la muchacha. Ella dio un paso atrás mientras extendía las alas, y lo miró con disgusto.
-¿No vas a dejarme continuar la Prueba¿Acaso tendré que luchar contra ti?
-¿Contra mí? - resopló, burlón -. Me gustaría verlo...
-Lo verás, si eso es lo que quieres... Y si es lo que necesito para terminar de pasar mi Prueba.
El hechicero la miró de nuevo y dejó escapar una risa seca, que terminó en un virulento ataque de tos. Aprovechando aquellos momentos, Guardiana lanzó un hechizo de Locura. Temiendo, sin embargo, que su ensalmo no tuviera efecto sobre el archimago, utilizó el Teletransporte y se colocó a sus espaldas, fuera de su alcance.
Pronto comprobó que su hechizo no había fallado. Raistlin Majere parecía confundido, sin echar mano de ninguno de sus saquillos de componentes de hechizos, y miraba alrededor como sin saber dónde se encontraba. Sonriendo con una mueca en la que enseñaba los colmillos, más agraviada que alegre, Guardiana dispuso ante sí un Muro de fuerza.
En aquellos momentos, el archimago superó el efecto de la Locura. Se giró rápidamente hacia la muchacha y lanzó un hechizo de Manos Ardientes, que la protección dispuesta logró atajar. Antes de que se repitiera el ataque, que podría resultar mortal según el hechizo del que dispusiera su contendiente, Guardiana preparó su ataque final. Se concentró tanto como pudo en semejante situación de peligro e invocó a una Némesis Inexorable, utilizando el hechizo más poderoso que había aprendido de los libros que le había entregado Dalamar. De los libros de su propio padre.
Para su sorpresa, fue capaz de ver el fantasma que se creaba a partir de los miedos de la propia mente del archimago. Una réplica exacta de sí mismo.
Aquel segundo Raistlin Majere avanzó hacia el original, absorbiendo los hechizos sin que le hicieran daño alguno, alimentándose del miedo que surgía de su víctima. Finalmente, el archimago intentó defenderse con su bastón, asestando en el proceso golpes al aire. Aterrorizado, exhaló su último grito cuando su doble, su asesino fantasma, su mayor miedo, lo rozaba simplemente.
Guardiana suspiró y se dejó caer hasta sentarse en el suelo, con la espalda apoyada en la pared, cuando todo terminó. El archimago, su contendiente, su padre, no era más que una masa informe tirada en el suelo, a apenas unos metros de ella. Pero no sentía nada.
-He matado a mi padre, y me siento como si no hubiera eliminado más que a un mosquito que me molestaba ligeramente - miró sus manos -. Hoy he matado a dos personas. Admito que la primera fue por venganza, pero... - se rió ligeramente -. Cómo has cambiado, Guardiana... Ni tu propio clan te reconocerá cuando regreses a casa...
Un profundo letargo cayó sobre ella y, aunque intentó resistirse, finalmente terminó dormida.
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Despertó en una cama enorme, cubierta con sábanas negras de seda. Apenas se había sentado cuando escuchó una voz cercana.
-Quithain, magus.
-Gracias, Dalamar. Supongo que las felicidades provienen por haber pasado la Prueba. ¿O es por seguir viva?
-Por haberla pasado de un modo admirable. Mis más sinceras felicitaciones, Guardiana Majere del Ala Plateada, nuevo miembro de los Túnicas Negras.
-Túnica Negra...
-Tienes algunos bondadosos defectillos que podremos superar - dijo el elfo oscuro con media sonrisa -. Si tu padre pudo obviarlos, también podrás tú.
Tendió, sonriendo, una túnica negra a la muchacha. Ella se levantó de la cama, aun vistiendo la túnica blanca - aunque no salpicada de sangre, para su sorpresa -, y la tomó casi reverencialmente entre sus manos. Dalamar le señaló un enorme biombo, y en pocos minutos ella regresó ataviada con sus nuevos ropajes.
-Muy bien... - murmuró el elfo, asintiendo con la cabeza -. Ahora, pasa a forma completamente humana.
-Pero la túnica...
-Hazlo.
Guardiana se plegó al requerimiento y pasó a forma humana; para su sorpresa, la túnica se amoldó a su nueva forma. Dalamar se rió ante su cara de estupefacción.
-Un regalo de los magos de tu Orden. Se te proporcionarán varias túnicas con esa misma cualidad. Y tendrás nuevas túnicas con solo requerirlas a la Torre.
-Muchas gracias - se miró de nuevo, esta vez en un espejo que estaba al lado de la cama -. ¿He pasado mucho tiempo dormida?
-Apenas unas horas.
-¿Puedo ver a mi tío? Estará esperándome...
Antes siquiera de que pudiera terminar de hablar, estaba siendo transportada hacia la sala donde se encontraba su tío.
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Caramon se puso en pie cuando vio una neblina conformarse en el centro de la sala. Antes de que hubiera tomado forma plenamente, reconoció el brillo plateado del cabello.
-¡Guardiana¡Finalmente estás aquí¡Has pasado la Prueba!
En cuanto terminó el teletransporte, la muchacha abrió los brazos con una mueca de inseguridad. Su tío la miró de arriba abajo por unos momentos y, cuando alzó la cabeza, sonrió abiertamente.
-Toda una Túnica Negra... - pasó la mano bajo la barbilla de la muchacha y movió su cara de lado a lado, mirándola atentamente -. Y te pareces tanto a tu padre...
-¿Te avergüenzas de mí, tío Caramon¿Por ser una Túnica Negra?
-Estoy más que orgulloso de ti, hija mía. Más que orgulloso...
La enlazó en un prieto abrazo que terminó cuando Dalamar se personó a su lado. El elfo oscuro los miró con una nueva sonrisa y, tras conversar unos momentos, les ofreció enviarlos de vuelta a Solace. Antes de irse, Guardiana se encaró a Dalamar.
-¡Ah! Una última observación, archimago... - se acercó a su oído y le susurró -. Te recuerdo que es mi primo Palin quien ahora posee el Bastón de Mago. Fue un fallo imperdonable por vuestra parte olvidar ese detalle en la imagen que creasteis para mi Prueba...
Sonriendo maliciosamente ante la faz sonrojada de Dalamar, se colocó de nuevo al lado de su tío, y en breve reaparecían en la sala común de El Último Hogar.
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-Se fueron a primera hora - protestaba Dezra -. ¿Cuándo volverá Guardiana convertida en maga, Pal?
-No lo sé... Igual que hace cinco minutos, sigo sin tener ni idea, Dezra...
-No tardarán mucho, seguro. Estarán de regreso antes de que os deis cuenta...
Sturm abrazó a sus dos hermanitas mientras intentaba animarlas. Laura miró a Tanin.
-¿Nos dejas quedarnos despiertas hasta que vuelvan Guardi y padre?
-¿Guardi? - Palin se rió -. Chicas, menuda manía la vuestra con acortarnos el nombre a todos...
-Si madre os lo permite, podréis quedaros.
Las chicas se fueron corriendo a la cocina, donde Tika entretenía la espera colocando las cosas. Apenas las niñas la encontraron, escucharon un grito en la cocina.
-¡Ya están aquí!
Cuando salieron a la sala, pudieron ver perfectamente a Caramon y a Guardiana. La muchacha vestía una túnica negra con ostentosos bordados en plata, que combinaban de modo chocante aunque perfecto con su cabello bicolor y sus dispares ojos.
A pesar de la sorpresa del resto de la familia, las dos niñas corrieron a abrazarla. Ella, haciendo gala de su fuerza de semidragona, las levantó a las dos en vilo y les besó la mejilla, riendo como ellas. Cuando las bajó y Tika las mandó a la cama, se despidió de ellas y se giró hacia el resto. Palin la abrazó prietamente.
-Estoy muy orgulloso de ti, prima... Has logrado pasar la Prueba...
-Exactamente igual que tú, primito, así que no tengo tanto mérito - dijo, guiñándole un ojo -.
Comprendiendo ese gesto, Palin se acercó para susurrarle al oído. Solamente le había contado a ella lo que vio durante su Prueba, y ahora le tocaba a Guardiana el turno de las confesiones.
-Le has visto¿verdad? Te lo han presentado como a mí...
-Desde luego. Aunque yo no fui tan buena y obediente como tú, mi querido primo.
Guardiana se separó de él dándole un beso en la mejilla, solamente para verse sujetada por los brazos de Sturm, y posteriormente por los de Tanin. Finalmente se vio delante de Tika; ésta tenía los ojos arrasados en lágrimas, que se secaba con las puntas del delantal.
-Estoy... Estoy muy orgullosa de ti, Guardiana...
-Se parece a su padre, Tika - le puso la mano sobre la cabeza -. A pesar de lo diferentes que son, se parecen... Dos grandes poderes en la magia - la estrechó contra sí -. Y tal vez el futuro de nuestro mundo.
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Y esto es todo... Por ahora.
Que la Triple Luna siempre os alumbre el camino.
