Capitulo 2: Resurge el Diablo

En el nido del ahora viudo guacamayo este dormía, lo que cruzaba por su mente era un misterio, al entrar un rayo de luz por la entrada de su nido, con su ala comienza a tocar el suelo sin abrir los ojos, pero al despertar solo puede ver la mancha de sangre que había dejado su amada provocando unas lagrimas en sus ojos.

"Lo había olvidado… ya dos semanas han pasado y cuando despierto espero pensar que todo fue un sueño y encontrarte…pero estas muerta, mi mente me las juega muy mal…los huevos cada ves son mas tibios, en cualquier momento podrán nacer, y yo como su padre are lo posible por criarlos y protegerlos ante todo, o al menos eso me decía a mi mismo, en estas dos semanas, Nico y Pedro me han traído algo de comida en las mañanas, para no salir y descuidar los huevos, espero no tener muchos problemas cuando nazcan".

Saliendo el sol y ayudándose cargando una bolsa entre ambos aparecieron los dos compadres, Nico y Pedro llevando unos mangos, aunque cansados cumplieron su meta de llevarle a Blu algo de comida, Blu no se levanto de encima de los huevos para no dejarlos de incubar, así el se dispuso a comer.

-Blu ¿Cómo pasaste la noche?- indago Nico mientras el guacamayo mordía la fruta.

-ya han pasados dos semanas, pero siento que esta junto a mi, pero abro los ojos y solo veo la mancha de sangre que ella dejo- contesto con una mirada deprimida, Pedro lo regaño.

-Blu ya supéralo por amor al cielo…Perla esta MUERTA- dijo el cardenal, Blu no sabia si enojarse con el o pensar en l que le decían –a nosotros también nos dolió que ella muriese de ese modo, pero ahora debes cuidar de esos huevos que son hijos tuyos y de ella, debes dejar el pasado, vivir el presente para tener un futuro-

-lo meditare…gracias amigos- contesto el guacamayo, sus amigos sin mas se fueron

"No quería aceptar la cruel realidad que ocurrió frente a mis propios ojos, mi cabeza lo aceptaba pero mi corazón aun se dolía y negaba que Perla haya muerto, todavía podía recordar que ella murió en mis alas sin que yo pudiese hacer nada, otro motivo para preocuparme, y para colmo el manchón de sangre no ayudaba mucho, no quiero imaginar el dolor que vivió Perla, pero el pensarlo me llena a mi mismo de rabia de nueva cuenta de no haber podido hacer nada."

Los días pasaron, Blu aun se mantenía dolido por su perdida pero pareciese que ya lo llevaba mas tranquilo, como si aceptase la realidad de una mejor manera, sin embargo el tan esperado día llego por fin, Blu se despertó una mañana antes de lo habitual, sentía unos movimientos debajo de el, al fijarse se trataba de los huevos quienes se movían, los pequeños ya estaban por salir del cascaron, Blu hizo un escandalo llamando a su vecino y amigo Rafael quien fue en compañía de su esposa Eva.

-Blu ¿Qué es ese escandalo?...oh por Dios- exclamo el tucán al ver a los huevos quebrarse poco a poco

-finalmente Blu…tus hijos ya llegaron- exclamó Eva con una amplia sonrisa, Blu observo con entusiasmo y tristeza los huevos.

"Finalmente, casi un mes de incubarlos y ya llegaron mis hijos, solamente falta alguien, dime Perla…¿lo estas viendo?...¿estas viendo a tus hijos nacer?...solo faltabas tu aquí, emocionada y feliz de que estos días de cuidados dieran frutos con el nacimientos de estos pequeños, pero no lo aras."

Finalmente los huevos se abrieron, dejando salir a los polluelos quienes tenían los ojos cerrados, como es clásico los guacamayos al nacer son ciegos durante los primeros 5-10 dias, aunque no tenían muchas plumas ni cantaran bonito todavía, Blu como todo padre sujeto a los pequeños en sus alas sollozando y sonriéndoles.

-hola pequeñitos…yo soy su papi, me llamo Blu…su madre…su madre estaría feliz si los viera ahora, fuertes y llenos de vida como ella- dijo el guacamayo resbalándose unas lagrimas por sus mejillas.

-Blu, ahora debemos hablar de algo muy importante…aquí acaba nuestra ayuda- Blu miro a el tucán confundido –veras, te lo dije el día del funeral de Perla que en paz descanse, tu cuidaras y criaras a estos niños, no nosotros…durante su periodo que eran huevos te echamos la mano por que ellos necesitan ser incubados muchas horas del día, ahora que nacieron pueden aguantar sin tus cuidados unas horas, esas horas deberás usarlos para ir por comida y traérselas, y el resto del día a empollarlos…-

"Aunque me dolía que Rafael ya no me ayudaría el tenia razón, debía hacerme responsable de como cuidar de los pequeños yo mismo, me enseño como comer y regurgitar lo necesario que necesitaban los pequeños, y que duermen la mayor parte del día, aunque de todos modo me aseguro no dejarme del todo solo dijo que se acercaría a ver como estaba de ves en cuando, esperaba hacerlo bien…no me canso de decirlo…Perla, daré lo mejor de mi"

Blu no la tubo fácil, la primea semana los pequeños dormían la mayor parte del día pero cuando despertaban era muy grande su escandalo por alimento, lo que comía Blu poco se quedaba con el, la gran mayoría lo regurgitaba para que sus pequeños comiesen, siendo así de pequeños el apetito que tenían era muy grande, después de una semana la ciegues temporal de nacimiento de los pequeños desaparecía poco a poco, a la ves que las plumas azules distintivas de su raza comenzaban a salir.

El trabajo se complico mas para el padre soltero, sus hijos al poderse mover mejor y ya pudiendo ver, como cualquier niño ellos se pasaban buen parte del día jugando, al menos ya no dormían tanto lo cual era un problema para el mismo guacamayo quien apenas descansaba, cierto día mientras el vigilaba a los 3 pequeños que jugaban entre ellos llego Rafael a hacerle una visita, este soltaba risitas viendo a Blu cansado pero atento cuidando s su pequeños.

-Blu debo decir que estoy orgullos… en verdad has madurado mucho- le dijo sonriendo, los pequeños como si Rafael se tratase de su padre, le llovieron a brincos y picotazos –hey no…por favor niños ya tengo suficiente con los míos, respeten a su tío Rafa- fue cuando entre risas Blu hizo imponer su autoridad como padre, y con ternura y cuidado retiro a los pequeños de encima del tucán –gracias Blu…oye ¿ya tienen nombre?-

-bueno, son 2 varones y una hembra, el mas grande es muy fuerte se llamara Hercules, el otro es hiper activo se llama Daniel…y ella…es igualita a Perla…así que la llame igual- Blu decía la verdad, le pequeña tenia las plumas de la cabeza igual que su difunta madre, y el mismo color de ojos, Rafael observo la mirada pensativa que tenia Blu mirando a la pequeña, era como si la misma Perla hubiese reencarnado en ella.

-Blu escucha…ese día que ocurrió lo que ocurrió…cuando vi que Perla se…había desgarrado- suspiro el tucán –créeme que yo si hubiese podido hacer algo la habría ayudado…pero no pude, al igual que tu en ese momento me sentí impotente, sentí que les había fallado…a ambos…por favor perdóname- Rafael bajo la mirada, pero Blu puso un ala encima de su amigo.

-no importa…me ayudaste…si no me ayudas quizás habría perdido tanto a Perla como a los huevos…así que Rafael…gracias- a Blu se le resbalaba una lagrima sonriendo a Rafael quien le devolvió la sonrisa, fue cuando la pequeña Perla se acerco a Blu, lo sujeto de un ala como pidiéndole que la cargara -¿Qué pasa Perlita?...quieres que te ponga atención verdad- la cargo entre sus alas acurrucándola, ella dejo salir un gran bostezo ya muy cansada, los otros dos varones también ya estaban cansados –muy bien niños a dormir- los varones se juntaron en el centro del nido, reconociendo el lugar donde deben dormir, Blu recostó a la pequeña que dormitaba junto a sus hermanos –los quiero niños- sonrió Blu.

-te qliego papi- exclamada por la pequeña quien se echo a dormir la palabra aunque no fue clara fue fácil de entender "te quiero papi", Blu se quedo atónito a la palabra, así que acaricio las cabeza de su pequeña, Rafael sonreía ampliamente.

"te quiero papi"…no había sentido tanta alegría, tanto regocijo en mi corazón, sentí en ese momento que una nueva luz de felicidad se encendiese en mi corazón, es lo que me hizo mas feliz en todas esas semanas desde el fallecimiento de Perla, las palabras de mi pequeña hija iluminaron hasta el rincón mas apagado de mi alma, regresando a mi algo de la felicidad que se fue con Perla, en ese momento no fue solo la promesa a Perla, era algo que yo quería hacer, ahora quería estar ahí con mis hijos."

-bueno Blu, es hora de irme, si necesitas ayuda, are lo que me sea posible- dijo Rafael sonriendo tras echar vuelo del nido, Blu se sentó con cuidado encima de los pequeños, echo una ultima mirada, y cerro los ojos dispuesto a dormir, con una amplia sonrisa en su rostro.

"Los días seguían pasando y yo continuaba con mi trabajo paternal, esta ves lo hacia con mas placer, mi pequeña hija me decía papi cada ves mas seguido, los otros dos ya estaban comenzando a pronunciar algunas palabras, la mas fácil para ellos "mango", ahora yo ya podía comer mas, ya no era necesario regurgitar, ellos ya podían morder, pero solo les daba frutas suaves como mangos o moras…sin embargo…lo que pasaría después...seria mi prueba definitiva."

El guacamayo se encuentra comiendo su propio mango mientras los 3 pequeños juegan como ya es de costumbre para ellos, el cansancio de cuidarlos era un justo trato a pagar pues el disfrutaba estar con esos pequeños, un ruido de las afueras llamo la atención de la viuda ave, Blu se asomo con cuidado, el ruido venia de los arbustos, cuando un lazo lo tomo del cuello y lo bajo hasta el suelo de la selva con fuerza.

-¿pero que rayos?...- indago cuando de entre los arboles salían decenas de Titis -¿ustedes que quieren?- cuando escucho los graznidos de sus pequeños –esperen ¿Qué hacen?...SUELTENLOS O LES ARRANCARE LOS OJOS- gritaba Blu tratando de quitarse las lianas de encima para arrebatar de las sucias manos de los titis a sus pequeños, cuando una risa siniestra lo paralizo.

-valla valla miren a quien tenemos aquí- los titis abrieron paso a una cacatúa enorme que caminaba hacia Blu –tiempo sin vernos "mascota"- se echo a reír, Blu tenia una mirada confundida –te preguntaras ¿como sobreviví al avión?…pues…solamente sobreviví, pero perdi mi plumaje y Mauro, el líder de estos monos se atrevió a querer burlarse de mi…así que el esta ahora pudriéndose en el infierno…ahora ¿Dónde esta esa pollita? Quiero que también vea como matare a estos pequeños…por venganza-

-miserable…no te atrevas a hacerle nada a mis hijos…O JURO QUE TE MATARE- grito Blu pero recibió un fuerte golpe de Pepillo, cuando se acerco un titi al oído de la cacatúa.

-oh ya veo…es una lastima que tu preciosa noviecita muriese poniendo los huevos, imaginar el dolor que ella sintió me hace sonreír- la cacatúa sonreía cínica y maliciosamente Blu quedaba atónito ante la maldad de las palabras de Pepillo –me hubiese gustado verla sufrir o matarla yo mismo…pero bueno…hey que tenemos aquí- sonrió sujetando bruscamente a la pequeña Perla –si es igualita a ella…interesante…me pregunto que sentirás cuando se reúna con su inútil madre-

-no por favor are lo que sea pero te lo ruego…no le agás nada a mis hijos- Blu cambio su estado de animo de estar molesto a uno suplicante, ahí atado no había mucho que pudiera hacer –te lo imploro, no le agás daño- Blu comenzó a sollozar.

-si si SIIIII, eso me encanta…me encanta verte humillándote y llorando…pero no tiene sentido…pero quiero verte sufrir mas…esa será mi venganza por haberme humillado y dejarme sin mi amo Marcel y estos últimos meses sin plumas, apenas recuperándome me organice para venir a vengarme y por fin…la espera a terminado…monos llévenselos a la "guarida"- los monos sujetaron a los polluelos llevándoselos entre los arboles, la pequeña Perla gritaba "pa..piii…papiii" con desesperación.

Pepillo alzo el vuelo riéndose a carcajadas resonantes por todo el cielo, Blu hizo un gran intento por romper las lianas que lo ataban con el pico, cuando las trozo se lanzo volando tras los monos quienes llevaban a sus pequeños, cuando salieron a un claro de la selva, los monos no tenían nada que hacer corriendo por llanura contra la velocidad del vuelo de Blu, pero lo estaban esperando, los monos se la ingeniaron para hacerle una red a Blu para lanzársela cuando este estuviese a punto de llegar al otro extremo del claro, cuando este quedo atrapado cayo al suelo con fuerza, ahí queriéndose quitar la red varios titis le cayeron encima como si fuera una lluvia de monos dándole artos golpes, un Titi tomo una roca para darle un traicionero golpe en la nuca al guacamayo que comenzó a cerrar los ojos no sin antes escuchar una ultima ves a su hija llamándolo a lo lejos.

"Y ese es el motivo…perdí la noción del tiempo, ignoro cuanto tiempo dure noqueado, mis cuerpo esta lastimado, así fue como yo e fallado…perdóname Perla…te falle, no pude proteger a nuestros hijos…soy débil…no puedo seguir, no me quedan fuerzas para luchar…los pequeños ya deben estar muertos, apenas si puedo mantener el conocimiento…mejor…mejor morir aquí, así todo terminara para mi."

CONTINUARA…