Respuestas a sus comentarios...

Caaro13: no es una niña toda mala, en ese momento Carly solo quería hacerle reaccionar, pero no lo logro.

GadiiSeddie: Gracias por tu comentario ^_^ espero te guste este capitulo.

Vaalee Oo: Sí, ella fue. Esos chicos son conocidos de Sam, viven en su mismo barrio como todos, pero no figuran solo fueron la escusa para escapar.

Alice-ly: pues me alegra que sean de tu agrado mis historias, esta en particular tiene un tinte muy especial para mí ya que la engloban dos situaciones que son reales.

katerivers: gracias por tu comentario ^_^ espero que disfrutes este cap.-

Princess By Poetry: jajaja todo el capitulo me lo pusiste en el review, en fin, espero que te gustara y disculpa tantos sentimientos encontrados.

Dark dragon hades: gracias por tu comentario... aquí tienes el segundo cap :D espero saber tu opinión.


Creciendo juntos:

Ayuda

Poco a poco invadía su cuerpo nublando sus sentidos, había dejado de forcejear, sus sollozos habían cesado y una sonrisa se dibujo en su rostro. Los brazos que la sujetaban ya no estaban allí y la mujer que tomaba de su brazo para evitar el movimiento sonreía satisfecha.

-Bien, ya con esto van dos semanas que experimentamos con la chica… -dijo un hombre calvo que jadeaba cansado-. Vaya que si sabe defenderse…

-Lo sé, le enseñé todo lo que sabe –dijo Pam Puckett con una sonrisa descarada en su rostro.

-Pues, con esto sabemos que es seguro y no trae secuelas –sentenció otro hombre con una sonrisa en los labios. -Esta pequeña era fuerte y sana, eso nos ayudo a que aguantara más.

-Te dije que no te ibas a arrepentir, además no podía ofrecerte a la otra porque esta con el perdedor de su padre… -informó Pam con amargura. –Ahora vamos, tenemos cosas que hacer.

La rubia se quedo en el piso observando el techo de su casa como si fuera lo más hermoso. Su sonrisa estaba en su punto máximo, ella sentía la felicidad correr por sus venas. Todo a su alrededor era hermoso, podía observar estrellas y rayos a su alrededor. Sam suspiro aparentemente feliz mientras se levantaba, sin embargo, cayó inmediatamente estallando en carcajadas.

No solo le habían inyectado una droga común y corriente, por su torrente sanguíneo había heroína y morfina, durmiendo así cualquier parte de su cuerpo. El efecto solo duraría unas cuantas horas, eso le permitiría a Pam dejarla allí sin formar tanto escándalo; ese era un negocio que no estaba dispuesta a dejarlo, había mucho dinero de por medio.

Por otro lado, en el apartamento de los Shay se encontraban Gibby, Freddie y Carly estudiando para el examen de historia. Era una prueba importante y valía el 70% de su calificación total, la morena resaltaba los párrafos importantes mientras que Gibby solo se limitaba a leer. El único que no parecía importarle un poco el susodicho examen era Freddie, sus ojos estaban fijos en su celular.

No sabía porque sentía la necesidad de buscar a la rubia, un mal presentimiento lo mantenía inquieto. Ya habían pasado semanas desde que su mejor amiga había dejado de hablarles, ya no asistía al colegio y mucho menos se le veía por los sitios donde solía pasar la mayor parte de su tiempo libre. Una noche intentó llamarle pero su madre le dijo que ella ya no vivía allí, eso en vez de calmarle lo había alterado más.

-Freddie, ¿Qué te pasa, amigo? –preguntó Gibby al notarlo extraño.

-Nada… bueno, sí –Carly frunció el ceño ante su respuesta. –Es por Sam, la llamé.

-¿Qué te dijo? –preguntó Carly interesada.

-Me contestó su mamá… ella me dijo que Sam ya no vivía allí –susurró aun desconcertado.

Carly y Gibby se miraron a los ojos, sus expresiones eran de confusión y miedo. ¿Por qué ella la había negado? Al siguiente día, los chicos caminaban hacia el colegio; la morena estaba estresada y ni hablar del castaño que releía sus apuntes. Carly bostezaba mientras tarareaba una fecha importante, pero se detuvo súbitamente, sus ojos estaban abiertos como platos y su boca dibujaba una perfecta "O".

-¿Sam? –Carly estaba alterada, ni en sus más locos sueños podía haber imaginado a su amiga de esa manera.

Freddie se detuvo al percatarse del retraso de la morena y se giró.

-Carly, llegaremos tar… su libro fue a parar al suelo.

Sam los observaba del otro lado de la calle, tenía un aspecto horroroso. Sus ojos estaban rojos y tenía bolsas violáceas, sus labios estaban partidos y su cabello sucio. El castaño intentó acercarse, pero ella frunció el ceño y retrocedió mientras negaba con la cabeza. Un hombre se acercó a ella y la tomó del brazo bruscamente, ella simplemente se dejo guiar pero antes de cruzar una calle se giró.

Solo por un momento sus ojos se conectaron, eso fue suficiente para hacerle entender que ella no estaba bien y necesitaba ayuda.

Sam por su parte sentía cada vez más fuerte el agarré de Víctor, el nuevo novio de su madre. Sabía que le tocaría una buena solo por haberse atrevido a escapar. Cuando llegaron a su casa su frente rebotó contra el sucio piso de madera, no dolió en ese momento gracias a la droga, pero luego sería insoportable.

-¿Qué pretendías niñita? Se te olvida que no puedes salir –gritó Víctor a todo pulmón mientras la rubia se abrazaba fuertemente.

-Nada, no pretendía nada… -la voz de Sam estaba rota a causa del miedo. –No recuerdo como llegué allí… yo solo me di cuenta que estaba en la calle antes de llegar… lo juro –gritó desesperada porque le creyeran, su plan había fallado.

Dos horas atrás había despertado con un fuerte dolor de cabeza, su cuerpo dolía y sentía muchas ganas de vomitar. Ella sabía cuál era el motivo de ese malestar, la droga ya había dejado de surtir efecto y seguramente se había caído o tropezado por todo el lugar. Se levantó dispuesta a huir de ese lugar, esconderse donde nadie pudiera encontrarla hasta que los vio.

Se maldijo internamente por quererlos y extrañarlos tanto, en ese momento mataría por un abrazo de Freddie o de Carly. Solo quería sentirse protegida por una vez en su vida, si tan solo su madre su no se hubiese enamorado de ese maldito. Recuerda el primer día que lo conoció, ese día cambio su vida por siempre.

Estaba ensayando con Carly y Freddie en el estudio, reían haciendo payasadas para un nuevo segmento. Sin embargo, Sam recibió una llamada a mitad de ensayo, era de su madre. La necesitaba con urgencia para conocer a su dichoso novio, tenía que ir ya que la había amenazado con ir por ella.

-¿Qué paso? –preguntó Carly con una sonrisa. Sam odiaba mentirle, pero tampoco le gustaba ventilar sus problemas a todo el mundo.

-Nada, me tengo que ir… -esa fue su respuesta.

-Pero y el ensayo… -Sam cerró los ojos con fuerza y trato de no detenerse para responderle así que lo mejor fue correr.

-Háganlo sin mí… -gritó la rubia desde el pasillo antes de bajar las escaleras. "Vaya que si es insistente el ñoño…" dijo Sam en su mente mientras salía de Brushwell Plaza.

Caminó por las calles abarrotadas de personas, ella estaba acostumbrada, era un día normal en su vida. Llegó hasta el patio de remolques, saltó el pequeño cercado que dividía su remolque del de los demás y entró a su casa. Lo primero que vio fue a su madre sonreír, al menos parecía estar feliz.

-Sammy, mi pequeña… -la rubia frunció el ceño y caminó hasta donde su madre se encontraba.

-Él es mi hombre, su nombre es Víctor –el aludido se levanta y sonríe de una forma que no le gustó nada.

-Es un placer conocerte, niña.

-Bien, esto ya es incomodo. Regresaré con Carly, necesito… -guardo silencio cuando dos hombres se interpusieron entre la salida y ella.

-Tú no vas a ningún lado, Sammy. Es más, ya no necesitaras a tus amigos, ya lo veras –sentenció su madre con una sonrisa en los labios.

-Déjame salir o te haré daño –gruñó Sam con ira.

-Vaya, tiene agallas. Me gusta –dijo Víctor entre risas. –Atrápenla…

Fueron largos minutos de forcejeo, Sam pateaba y golpeaba a diestra y siniestra. Los gritos tampoco se hicieron esperar, esa situación la estaba asustando. En el momento que los hombres la tomaron y la apresaron en el piso supo que iba a empeorar. Víctor se acercó a ella sacando una pequeña jeringa con un extraño liquido amarillento, en ese momento, Sam dejo de moverse.

Ella observaba horrorizada lo que él tenía en sus manos, no podía ser lo que ella creía, su madre no podía caer tan bajo. Pam, su madre, se acercó a ella y tomó con fuerza uno de sus brazos.

-Tranquila, mi niña, no te va a doler –dijo descaradamente. En su cabeza algo hizo click y empezó a forcejear nuevamente. No podía estar sucediéndole eso.

-Shhh, tranquilita y no dolerá, lo prometo –susurró burlonamente el novio de su madre.

Sam se horrorizo cuando sintió la aguja atravesar su piel y el liquido recorrer sus venas, las lágrimas acudieron rápidamente a sus ojos y comenzó a gritar, necesitaba ayuda. Lentamente empezó a extenderse por todo su cuerpo un hormigueo extraño, era una sensación que nunca pensó sentir jamás.

-Muy bien, chiquilla… -la voz de su madre la trajo de vuelta. –Vete a tu habitación…

Sam asintió y se levantó del piso, si minutos atrás sentía su cuerpo adolorido, nada se comparaba con lo que sentía en ese momento. Entró en el pequeño cuarto y se dejó caer en su cama, gruesas lágrimas caían por su rostro mientras buscaba rápidamente su teléfono. Cuando por fin dio con el todo su buzón estaba lleno.

34 mensajes:

Mensaje 1:

"Sam, ¿Dónde estás?

Fredifer

Mensaje 2:

"Nos estás preocupando amiga, ¿Dónde estás?

Carly

Sam buscó rápidamente las opciones de mensaje y borró todos, no quería leer y tampoco quería meter a ninguno de sus amigos en ese problema. La rubia se alarmó al escuchar los pasos acercándose a su habitación, escondió el teléfono y se dejo caer en la cama; fingió estar dormida y espero.

-Niña, tenemos que salir… -el corazón de Sam latía a mil por segundo, estaba segura que la drogarían de nuevo. –Evítanos las molestias y coopera por una vez, dame tu brazo.

Por primera vez hizo lo que le pidieron, sintió el liquido avanzando por sus venas, pero esta vez fue diferente el aire le faltaba y todo le daba vueltas. La rubia no se detuvo a ver si ellos se habían ido, solo busco el celular bajo su almohada y marcó el número de Freddie.

-Por favor, responde… -Sam gimió contra el teléfono, tenía miedo.

En Ridgeway toda el aula estaba en silencio, solo se escuchaba la respiración de los estudiantes. Sin embargo, uno solo se movía incomodo en su asiento a sabiendas que su celular vibraba hasta el cansancio. Gruñó por lo bajo y sacó su celular sin que el profesor se diera cuenta.

-Sam… -susurró al ver su nombre en la pantalla. -¿Bueno? –dijo aun susurrante mientras miraba al profesor.

Su respiración se acelero y sus ojos se abrieron desmesuradamente.

-¿Qué? –alzó la voz al menos seis octavas llamando la atención de todos. -¿Dónde estás?

A Freddie no le importaba el examen solo caminaba hacia la salida.

-Voy… espérame… aguanta ¿sí? Solo aguanta… -Freddie comenzó a correr hacia el salón donde se encontraba Carly. Al llegar abrió la puerta con fuerza alarmando a todos, principalmente a su morena amiga. –Es ella… tenemos que ir por ella ahora.

Carly no se detuvo a preguntar y mucho menos a recoger sus cosas, lo único que hizo fue seguir a Freddie por un camino que conocía bien. Cuando llegaron al tráiler de Sam buscaron su ventana que estaba abierta. Ninguno de los dos esperaba ver lo que estaban a punto de encontrar, ninguno de los dos pensó que ella estaba pasando por esa situación, lo único que sabía era que Sam necesitaba ayuda y estaban dispuestos a dársela.