¡Aquí el siguiente capítulo de Pequeñas grandes historias! Tengo que hacer un anuncio, las historias de como murieron los países aparecerán más adelante en la trama. Estas historias no son parte importante de la trama. Son sobre todo relacionados con objetos (La siguiente si va a ser importante, aunque aparecerá resumida más adelante en la historia)

Esta trata sobre Alex y Rick, ambos con nueve años de edad ¡Qué os guste!

El secreto de Alexandre Tai Braginski Wang

¿Y ahora que iba a hacer? Si Rick se enteraba, se burlaría hasta el día de su muerte. Piensa, Alex, piensa. Tiene que haber una solución.

¿El problema? Mis peluches. Nadie sabía que tenía, era un tipo duro y un tipo duro no tiene peluches, pero me encantaban ¡Eran tan monos!

Había estado en mi habitación tan tranquilo viendo todos mis peluches hasta que Rick no había tenido otra idea que molestarlo. Asustado de que se enterase, decidí por meter todos los peluches en el armario. Los metí apretujándolos, sin cuidado. Esperaba por su bien que fuese importante porque si no lo utilizaría como un muñeco para mis técnicas de artes marciales.

Abrí la puerta de mi habitación para ver entrar como una exhalación al otro rubio.

-Eh Alex tienes las pilas recargables para el mando de la Play Station 20.

-Claro-Contesté acercándome al armario- Están en mi... a-arma-ari-rio

No podía abrir la puerta, si lo hacía me descubriría. Tenía que distraerle, No podía verlo.

-Acabo de recordar que no las tengo.

-Si las tienes, te vi meterlas ayer en tu armario.- Dijo dando un paso hacia el armario. No me acordé de eso ¿Ahora qué podía hacer?

-No puedes abrirla.-Me coloqué enfrente del armario interponiéndome entre los dos.

-¿por qué no iba a poder abrirla?-Intentó pasar por debajo de mi brazo, pero no le dejé.

-Está muy descolocado por dentro.

-Solo es un momento. Tú siempre ves mi habitación descolocada y no pasa nada.

-Es que podría caerse algo.

-Pues lo recojo.

-Que no puedes abrirlo.

-Claro que puedo.

-Niet.

-Yes.

-Niet.

-Yes.

-He dicho que no y se acabó-Golpeé con la mano la puerta del armario para dar más énfasis, pero lo único que conseguí es que la puerta se abriera, tirando todos los peluches al suelo, mierda.

Rick se agachó y cogió uno de mis tantos peluches.

-¿coleccionas peluches?

-Sí- Quería que me tragase la tierra, esto era lo último que quería que sucediese.

-¿Por qué?

-Son-son monos- Ya lo había dicho. Él seguía mirando los peluches, cogiendo algunos y mirándolos hasta que encontró uno con forma de hamburguesa.

-Guay, este me gusta ¿Me lo puedo quedar?-Me preguntó alzándolo. No era uno de mis favoritos pero me recordaba a él; Dios los cría y ellos se junta.

-Da, pero deberás guardar mi secreto.

-Trato hecho, Pero ¿Me das las pilas?-Después de esto salió de mi habitación.

Espere durante días a que se le olvidase el trato y se lo dijese a todo el mundo, nunca había sido el mejor guardando secretos. Pero el tiempo pasaba y nadie me mencionaba los peluches.

Una semana después me levanté y salí de la habitación. Me paré, en el suelo se encontraba una bolsa con un papel que rezaba "Para Alex". Entré en mi habitación para abrirla, podría ser una broma de Walter y no pensaba caer en ella. En su interior había una carta y un regalo envuelto. Cogí primero la carta y la leí.

¡Hello! Me pareció mal pedirte ese peluche el otro día, así que te he comprado uno por internet ¡Hay de todo en algunas páginas! Espero que te guste.

The hero (Rick)

P.D: Tú secreto está a salvo, You don't worry.

Rompí el papel de regalo y saqué el peluche. Era un llavero, por lo que podía llevarlo a todas partes. Tenía la forma de un oso panda con un girasol en sus manos. Era el peluche más bonito que había visto. Era perfecto.

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¿Qué os ha parecido? ¿Os gusta? A mí me pareció muy tierno, pero no sé a los demás. Lo de siempre acepto review si os gusta o tomates si no os gusta.

Actualicé en la historia principal. ¡Hasta luego!