El apartamento de Yui

Todas estaban como de piedra tras contemplar tan peculiar evento. Finalmente Yui tomó a iniciativa tomando a la bruja desmayada por los hombros.

—Ey! Que alguien me ayude! Tenemos que llevarla a un hospital!
—¿Y qué les vamos a decir? —preguntó Ayano más alterada de lo normal. —¿Que vimos aparecer una chica herida dentro de un arcoiris que vino de la nada? Nos internarán también a nosotras, pero en psiquiatría.

—La verdad un poco de terapia no nos caería mal después de esto —dijo Yui tratando de parecer calmada.

—¿Y si decimos que es la gemela de Yoshikawa-san?

—Pero querrán llamar a mi familia y sabrán que no tengo una gemela.

—….

—¿Eh?

—Matsumoto dice que debemos llevarla a la casa de Funami-san; ya que es la más cercana y una vez le demos los primeros auxilios, podremos decidir que hacemos.

—Me parece bien. Vengan, mi casa es por aquí.

—Yui! Que envidia, vas a alojar a la verdadera Mirakurun. Kyoko se iba a lanzar sobre Yui, pero ésta la detuvo a tiempo.

—Kyoko, recuerda que está débil. Podemos lastimarla más.

Kyoko se calló y tomó a Mirakurun de las piernas para llevarla lejos de ahí. Era un trabajo pesado, pues si era cierto que la casa de Yui quedaba cerca de la escuela, era necesario tomar el tren; y dado el estado de Mirakurn eso estaba fuera de lugar. A Yui la reemplazó Ayano, después Akari, después Chizuru, etc. Kyoko no permitió que la reemplazaran. Ella quería "sentir" la esencia de Mirakurn todo el trayecto; y quería contagiarle su emoción a todas.

—Oigan, ¿y creen que vino hasta aquí para darnos un mensaje? ¿Creen que nos pedirá que nos unamos a ella en su lucha contra las fuerzas del mal? ¿Creen que vino por algo?

—Si vino a darnos un mensaje será para reprendernos del horrible cosplay de Himawari.

—Claro; como no tienes lo necesario, Sakurako.

La rubia miró los enormes pechos de la peliazul con su característica aura de ira. Himawari cruzó sus brazos para alzar más sus pechos y así irritar más a Sakurako. Iba a comenzar una pelea cuando llegaron al edificio de Yui. La joven abrió y desplegó un futón para colocar ahí a la bruja mientras Kyoko iba a buscar los primeros auxilios. Nadie decía nada, todavía estaban tratando de asimilar la situación. Kyoko miraba a Mirakurun con una gran alegría.

—¿Tanto te alegra ver en persona a tu heroína, Toushino Kyoko?

—Claro que sí! Amo a Mirakurun. Mirankurn, MIRAKURUN MIRAKURUN!

—Cálmate —la regañó Yui.

—¿Oigan, creen que esto tuvo algo que ver con aquel famoso capítulo perdido? ¿No crean que sea la famosa maldición?

—Ese mismo. ¿No les parece raro que viéramos un capítulo de Mirakurun en donde decide alejarse lo más posible de Rivalun y a los pocos minutos de haberlo visto, ella se aparece de la nada? ¿No creen que es demasiada coincidencia? ¿Y si lo que vimos pasó en verdad y Mirakurun escogió nuestro universo para librarse de Rivalun de una vez por todas. —Kyoko hablaba cada vez más rápido y más emocionada. —Eso quiere decir que la maldición era en realidad un premio. Imagínense: hemos salvado a la única y grandiosa Mirakurn!

—Odio admitirlo, pero Kyoko-senpai tiene la razón.

—Hmmmh. Desgraciadamente sólo se pone seria para tonterías —respondió Yui.

Mientras, Chinatsu y Chizuru fueron por los primeros auxilios y se dispusieron a limpiar las heridas de Mirakurun. Y una vez vendaron e hicieron todo cuanto pudieron por la bruja, Chinatsu preparó té y todas pasaron a otro cuarto para darle un poco de aire a la pobre chica.

Dos horas después, Mirakurun abrió los ojos. Estaba en un lugar que no conocía, pero al parecer alguien se había hecho cargo de sus heridas y la había llevado a un lugar seguro. O era eso o era una trampa. Buscó su varita por todos lados, hasta que la encontró en una mesita cerca del futón. Tomó la varita, pero era más ligera de lo normal. No le dio importancia. Poco a poco logró incorporarse y estudiar el lugar en el que estaba. Se oían unas voces en el cuarto contiguo, por lo que se dirigió hacia allá. Eran nueve chicas y una mujer adulta. La mujer hablaba en voz baja con la chica más bajita, que hablaba en voz aún más baja. Una rubia estaba sentada leyendo perezosamente un manga; una joven de cabello morado hablaba aceleradamente con otra rubia con un listón en la cabeza, una joven de cabello gris y otra más de cabello negro. En la esquina vio algo que le hizo estremecer: su doble exacto (sólo que con otra ropa) hablando con una pelirroja. Por otro lado había otra joven de cabello gris (probablemente la gemela de la primera) con la nariz hundida en un libro. Finalmente alguien notó su presencia.

—Miren: Mirakurun ha despertado!

La rubia del moño se lanzó hacia ella y la abrazó con todas sus fuerzas, no podía respirar. Quiso librarse usando su varita pero no funcionaba.

—Oh! Miren: Mirakurun está usando mi varita creyendo que es la suya, KAWAI!

—¿Tu varita? ¿Eres una bruja del amor y la justicia? —su semblante se ensombreció. —¿O eres una bruja del odio y la maldad como esa maldita cuyo nombre jamás volveré a pronunciar?

—Ah, lo que pasa es que no te lo he explicado.

Kyoko le arrebató el manga a Sakurako y se lo mostró muy emocionada a Mirakurun. La bruja lo tomó y casi se desmaya de la impresión: "La bruja del amor y la justicia Mirakurun". Iba a decir algo, pero desapareció de repente en el armario de Yui y salió vestida con el cosplay que había hecho para la venta de su doujinshi.

—Tadá! Soy tu mayor admiradora en todo el mundo, Mirakurun. Tengo todos tus mangas, todos tus animes, todas tus películas y hasta el misterioso episodio perdido. En ese estuviste genial Mirakurun, dejaste de ser la tierna bruja milagrosa para mostrarnos tu verdadero a la audiencia fanática de su heroína favorita… —Cada vez hablaba más rápido y la bruja no sabía qué hacer, y menos cuando aparecieron estrellitas en sus ojos. Por suerte Yui la arrastró lejos de ella.

—Perdónala, pero es tu fan número uno.

—Ajá, se nota…

Entonces Himawari salió del baño. Mirakurun la miró por un instante y sus ojos se llenaron de lágrimas de rabia. Tiró a un lado la varita de plástico (con razón estaba tan liviana) y se lanzó contra Himawari. Entre Ayano y Akari la detuvieron.

—No es Rivalun-san. Se llama Himawari y es una amiga. Es como Chinatsu-chan y tú, se parecen pero no son.

Mirakurun bajó la cabeza avergonzada.

—Lo… lo lamento. Es sólo que estoy algo sensible.

—Claro, imagino que estás algo mal desde que te peleaste con Rivalun.

—¿Cómo sabes de…? Anime, claro. Increíble, resulta que aquí soy una celebridad, pero no igual que en mi universo.

—Bueno, ya está reestablecida. ¿Y ahora qué hacemos?

—No sé pero yo tenía razón. Ella vino a regañar a Himawari por su horrible cosplay.

—Cierra la boca Sakurako.


Ganbo bailaba alrededor de Rivalun muy contento, pero ella no estaba de humor. "Tengo la vía libre, ahora puedo invadir la tierra sin que se interponga en mi camino, pero no tengo ganas. Baka, concéntrate. Sólo la estabas usando, ella no significa nada para ti." Quiso llorar, pero no quería que Ganbo la viera. En realidad no quería que la viera nadie. Tomó su varita y se transportó a su habitación y lloró.

—Mirakurun…