Capítulo 2: Cretino

Al día siguiente Naruto se despertó con dolor de cabeza. Los moretones desaparecían rápidamente ya que y le quedaban pocas magulladuras de la paliza del día anterior, pero el dolor de cabeza era persistente.

De mala gana se vistió y se preparó para ir al instituto. Antes de salir de casa echó un vistazo a una foto enmarcada en la pared al lado del perchero de la entrada. En ella aparecía un hombre joven y rubio al lado de una mujer sonriente y pelirroja que sujetaba un bebé con las mejillas sonrosadas. Suspiró.

-Allá vamos a por otro día de mierda... -dijo y salió por la puerta.

Caminó lento hacia el instituto, con los auriculares en los oídos, pero hacía poco caso a la música que sonaba en ellos. Pensó en Sasuke. ''¿Debería saludarle hoy? ¿O es demasiado chulo para siquiera mirarme?'', pensó con cierto aire de decepción. Sacudió la cabeza intentando volver a la realidad. ''De todos modos, no me interesa nada ese imbécil. Seguro que ayer me ayudó para demostrar lo poderoso que se cree que es'', bufó, ''Seguro que ni se acuerda de eso hoy. 'Don perfecto' tendrá una vida demasiado interesante para acordarse de mí''.

Sin darle más vueltas aceleró el paso. Llegaba tarde y no quería otra bronca del profesor. Al llegar a la puerta del instituyo oyó la campana y salió corriendo escaleras arriba, llegando a clase sin aliento.

-Felicidades, Naruto -dijo una voz, sorprendiéndole por detrás. Al girarse se topó con el profesor.

-Profesor Asuma -la voz de Naruto sonó nerviosa. Bajó la mirada y sonrió tímidamente.

-Anda, pasa, pasa. Que hoy has llegado justo -dijo Asuma, con una sonrisa.

Al entrar en clase fue rápido a su sitio, junto a Gaara que le miraba con desaprobación. Puso una cara de ''No lo digas'' que el pelirrojo entendió y no dijo nada, volviendo la mirada hacia el profesor de Historia, que empezaba a pasar lista.

Al terminar la clase Naruto salió rápido de clase pero Gaara le interceptó.

-¿Kuro? ¿Otra vez? -dijo, inspeccionando las magulladuras de la cara del chico.

-Déjalo, Gaara -bufó Naruto-. Además, no llegaron a pegarme una paliza. Me salvó Sasuke. Uchiha.

La cara de Gaara, generalmente inexpresiva, se llenó de sorpresa. Abrió la boca para decir algo pero se quedó callado.

-Y luego me acompañó a casa.

-¿Ese chico? -susurró Gaara-. Yo creía que solo le importaba él mismo y su enorme ego.

-Y así es. Es un imbécil y un chulo -puso los ojos en blanco.

En ese instante pasó por su lado un grupo de chicas chillonas. Al fijarse mejor vio a Sasuke en el medio de ese tumulto de adolescentes. Éste le miró un instante y pasó de largo, como si hubiese visto algo aburrido.

-Es un completo cretino -dijo Naruto, lo suficientemente alto como para que lo escuche.

Gaara tomó a Naruto del brazo y le hizo caminar por el pasillo para alejarse de Sasuke. Hablaron un rato cambiando de tema, hasta la siguiente clase, la de biología, cuya profesora era Tsunade. Era una mujer bastante respetada, más que nada porque daba miedo cuando se enfadaba. Por lo que en su clase no hablaba nadie. Y por lo general Naruto se dormía.

Ese día no fue especial y un trozo de tiza despertó a Naruto al chocar contra su cabeza. Se oyeron risitas y las miradas se posaron en él.

-¡Naruto! -gritó Tsunade, sobresaltado al chico. Éste la miró, con desgana-. Mi clase no es hora de siesta y tú no eres especial. Así que atiende o no vengas -dijo y siguió con la clase.

Naruto frotó la parte golpeada por la tiza. Sintió un golpe en el hombro y se giró. Kiba le miraba divertido y le entregó un trozo de papel. Era una caricatura mal hecha de él durmiendo en la mesa. Se giró, hizo el papel una bolita y se la lanzó a Kiba golpeándole la mejilla. Sacó la lengua y Kiba se rio. En verdad de pequeños no se soportaban y podían estar todo el día peleando y chinchándose el uno al otro. Pero con el paso del tiempo se empezaron a llevar tan bien como si fueran hermanos (de por sí ambos eran igual de tercos y enérgicos).

Aunque Gaara fuese su mejor amigo hacían pocas cosas juntos fuera del Instituto, pero con Kiba solía quedar para jugar a los videojuegos y al fútbol o cualquier otro deporte donde pudiesen competir. Así se divertían esos dos, compitiendo por quién esa el mejor. Y casi siempre quedaba en empate.

Con Gaara tenía una conexión especial y se entendían muy bien, aunque eran tan diferentes. Para Naruto hablar con Gaara a veces era como hablar con una roca, pero le podía contar todo y se sentía comprendido. También a veces se comportaba como si fuera su padre, echándole la bronca y tirándole de las orejas cuando sacaba malas notas o se dormía en clase.

También se llevaba bien con otros chicos de su clase, como son Lee, Shikamaru y Choji, y Tenten y Hinata que estaban casi siempre juntas.

Últimamente estaba haciendo de intermediario entre Hinata y Gaara. Ella era demasiado vergonzosa para hablar con él, y él no sabía tratar con mujeres y era muy frío con ella. Por lo que Naruto les daba consejos a uno sobre el otro.

El resto de la clase era un poco insignificante, excepto Sakura, el amor platónico de Naruto. Siempre que intentaba hablar con ella ponía mala cara, le gritaba o simplemente no le hacía caso. El consejo de Kiba es seguir intentándolo, pero Gaara siempre le decía: ''Deja de hacer el idiota. Ya sabes por quién está colada ella''. Y así era. Sasuke Uchiha, el blanco de todas las chicas del instituto. ''El rompecorazones'', le llamaban. Hasta las chicas que había rechazado seguían persiguiéndolo. Ese era otra razón (la más importante, de hecho) por la que Naruto odiaba tanto a Sasuke. Y desde el incidente del día anterior más aún.

Al final del día todo parecía normal. Las clases de siempre, amigos de siempre y notas de siempre, seguidas de una regañina de Gaara. Volviendo a casa se fueron dispersando todos hasta quedar él solo. Iba mirando al cielo observando los pájaros. ''Me gustaría tener alas y salir volando de aquí'', pensó.

-¡Papá, papá! ¿Me compras un helado?

Naruto se sobresaltó. Vio un niño pequeño que tiraba del pantalón de su padre hacia una tienda de golosinas. El padre protestó pero accedió y entraron en la tienda.

La nostalgia invadió a Naruto en aquel momento y clavó la mirada en el suelo, acelerado el paso. Quería llegar a casa cuanto antes.