Aquí va el capítulo 2.
|||¿NO HAY ENOJO?|||
En el camino de regreso al dojo, Ranma volvía solo, ya que Akane se fue a la casa de una de sus amigas como había aclarado; el joven seguía pensando las palabras de su prometida en la cabeza. Rememoró un recuerdo que por vergüenza no quería recordar muy amenudo, y fue el de su negación hacia las palabras pronunciadas. – Yo no recuerdo haber dicho eso. ¿Cómo puede ser que lo haya escuchado?
FLASHBACK
- Porque vos me dijiste que me amabas Ranma.
FIN DE FLASHBACK
Sin darse cuenta ya estaba en las puertas del dojo.
Al día siguiente Ranma se encontró con Akane directamente en clases y la notó un poco más animada que el resto de la semana. Se preguntaba si haberlo pasado con su amiga supuso un cambio.
- Yo (hola), Akane.
- Ranma, ohayo (buenos días).
- Ne (ey), Akane, ¿podremos hablar a la salida?
- Hoy me vuelvo a casa, así que si querés podemos volver juntos.
- De acuerdo.
Una vez finalizadas las clases el joven de la trenza esperaba a Akane a la salida de la escuela descansando con sus manos detrás de la cabeza apoyado contra la pared.
La joven se asomaba por el portón y despidió a sus amigas. Ranma agitó la mano a las chicas en señal de saludo.
- ¿Nos vamos? – preguntó la joven.
- Saotome Ranma. ¿Cómo te atrevés a escoltar a la hermosa Tendo Akane hasta su casa? Eso es tarea para su futuro esposo y ese soy yo, el rayo azul de Furinkan. – exclamó Kuno señalándolo con su boken.
- Este tipo nunca se cansa… - dijo Ranma aburrido.
- ¡En guardia! – mientras corrió a darle una estocada.
Ranma saltó por los aires y pisándole la cabeza hizo que perdiera el equilibrio. Sin embargo, Kuno se reincorporó y volvió a apuntar hacia él lanzando varios estoques y mandobles, los cuales Ranma los esquivó con su característica gracia. Para por fin propinarle el golpe de gracia y mandarlo a volar por los aires hasta que se perdió en el horizonte.
Akane solamente exhaló cansada de toda esta situación.
En el camino de regreso Ranma iba caminando por la reja como solía hacer buscando sus palabras para conversar con Akane sobre lo que ella había mencionado el día anterior.
- Akane… sobre ayer…
- Mn?
- Creo… que quizás…
Frente a ellos se escuchaban gritos y como una horda de mujeres se acercaba. En la cabeza un viejo con un saco grande en la espalda.
- Maldito viejo – exclamó Ranma.
Era tal la cantidad de mujeres que Ranma saltó por delante de Akane para protegerla, empujándola contra una pared para que las chicas sigan su camino y no la arrastraran; a la vez que lanzaba un corpiño al aire para que el viejo se detuviera a tomarlo y así fuera finalemente cazado por las chicas. Quedando los dos contra la pared, abrazados y Akane con la espalda sobre la misma. Una vez que pasaron las mujeres molestas y lo rodearon dándole golpes como sucedía cada vez; hasta que se dieron cuenta que el viejo se había escapado y gritaba desde lo lejos -¡Me las vas a pagar Ranma!
Una vez pasada la conmoción, Ranma recordó con quién estaba y en qué posición estaban. Volteó el rostro para encontrarse frente al rostro de Akane quien lo miraba algo avergozada, a pocos centímetros de su cara. El joven se puso rojo como un tomate y se echó para atrás agitando las manos en señal de malentendido. – No, no, no, ¡no es lo que parece! Es decir, ¡solo quería alejarte del grupo de gente! No es que quisiera abrazarte ni nada.
Akane solamente se alisó la ropa y le dio una leve sonrisa, la cual tenía un tinte de decepción, al igual que su voz – Ya se Ranma, no importa. Gracias.
Ranma se había preparado para el golpe - ¡que no quería…! ¿eh? – luego de caer que ella no lo estaba atacando. – O sea que, ¿me crees?
- ¿Por qué no debería creerte? – tomó su bolso del suelo y le hizo una seña para continuar su camino.
Ranma se extrañó aún más por la reacción de su prometida. Una vez que su cabeza regresó a la tierra retomó el camino subiéndose a la reja.
Durante la noche, la casa se encontraba tranquila. Cada uno estaba en sus diversas tareas. Kasumi se encontraba preparando la comida, mientras que Nabiki y Akane realizaban los deberes en sus respectivas habitaciones. Ranma leía un manga rescostado en el piso del comedor. Soun y Genma jugaban un partido de shogi. Y Happosai aún no regresaba de sus andanzas.
De repente Shampoo entra al comedor sonoramente y se arroja sobre Ranma.
- Ranma, salir en cita con Shampoo, si.
- Shampoo, ¿qué hacés acá? – dijo lastimero Ranma intentando librarse del abrazo.
– Shampoo llevar ramen y salir a cita con Airen.
Ranma forcejeó hasta liberarse de la amazona. – No pienso ir a ningún lado. Menos con todo lo que pasó el día de la boda.
- Shampoo salvar a Airen de casarse con chica fea y violenta. Así poder casarse con Shampoo. Mejor cocinera, más bonita, más cariñosa. – decía la amazona mientras buscaba abrazarlo nuevamente.
Nabiki bajaba la escalera luego de escuchar la voz de la joven de cabellos violetas para poder cobrar su parte.
- Shampoo, me alegra que vengas. Tengo unos cuantos recibos para entregarte.
- Nabiki, no es lo que parece. – se excusaba Ranma intentando zafarse de Shampoo otra vez.
Sin embargo no tuvo que pelear mucho más, ya que la joven al ver a Nabiki soltó a Ranma y se excusó rápido alegando que tenía que entregar unos pedidos para así retirarse.
- Ella vino por su cuenta, yo no la llamé. – continuaba Ranma,
- No se por qué me decís todo esto a mí. Realmente no me interesa mientras no pueda obtener beneficio. A la que debe importarle es a Akane. Aunque parece que ya no le preocupa tanto desde la no boda.
A Ranma no le agredó su última frase. - ¿Qué estás insinuando?
- Nada que no puedas deducir solo, pero puedo ayudarte a analizarlo por unos 500 yenes. – y estiró su mano.
El joven de la trenza mostró su clara molestia ante el gesto. – No pienso darte ni un centavo. Además con Akane está todo bien.
- Si eso es lo que querés pensar, no voy a frenarte…- dijo con una irónica sonrisa.
Justo Akane bajaba las escaleras para ayudar a Kasumi con los preparativos para la cena.
- Ah, Akane, Acabe de irse Shampoo. Vino de visita. – provocó Nabiki.
- ¿Shampoo?
- ¡Si si, pero ya se fue! Pasó porque tenía unas entregas que hacer. – se apresuró a decir Ranma.
- Más bien, parecía que quería una cita… - agregó Nabiki.
- Increíble que después de haber destruido el dojo tenga la cara para pasar. Pero que puedo esperar de alguien como ella. – Ignoró a los sorprendidos rostros de ambos y continuó hacia la cocina.
Ranma se volteó hacia Nabiki. - ¡¿Ves?! Te dije que estaba todo bien.
- Más bien, está todo tan bien que ni le importa parece ser. Bienvenido a la "friend-zone." – Le tocó el hombro.
Ranma quedó sorprendido ante esto. – Entonces… ¿ya no le importa?
Más tarde Ranma fue a sacar sus pensamientos negativos al dojo y mientras entrenaba, Genma se sumó y aprovechó para darle un pequeño discurso a su hijo. - Ranma, tenés que arreglar las cosas con Akane. No puede ser que aún no se hayan unido nuestras escuelas – comentaba Genma mientras le propinaba rápidos golpes con los puños a Ranma y él los bloqueaba y esquivaba ágilmente.
- No quiero hablar de eso. Además ustedes lo planearon todo como siempre – contestó ya expresando una cara de disgusto por donde comenzaba la conversación.
- No podemos seguir aprovechando la amabilidad de esta gente hijo, tenés que casarte de una vez. ¿O acaso vas a esperar que nos echen de patadas a la calle?
Ranma bloqueó una patada de su padre que venía a su rostro y le devolvió un golpe de puño que Genma también logró bloquear – ¡Ja! Así que eso es lo único que te importa, ¿eh? Tener un techo sin poner un solo centavo.
- No es eso hijo… ¿es que acaso no te gusta ni un poco Akane-chan? – prosiguió. Tomó a su hijo por los hombros y apoyando su pie en el estómago de Ranma lo lanzó por los aires con un prolijo lance.
- Kuso oyaji (viejo de mierda) – gritó Ranma desde el aire pero logrando caer de pie con gracia sin un solo rasguño – ¡dejen de meterse en nuestras vidas!
- ¡Ranma! ¡Tenés que pensar en nuestro futu…eh…en tu futuro hijo! –se corrigió rápidamente Genma.
- Pensar en NUESTRO futuro, ¿no? ¡¿No querrás decir en TU futuro?! – dijo lanzándole múltiples golpes los cuales Genma los esquivaba pero con dificultad por la velocidad y agresividad de Ranma.
- ¡Claro que no! Pero no podés negarme que vivimos bien en este lugar – dijo mientras Ranma lo tomaba del cuello del gi.
- No puedo creerlo… ¡no tenés límites! – levantándolo del piso y tirándolo hacia el estanque del patio, donde cayó estrepitosamente y un panda terminó emergiendo del mismo. – Me voy porque me enferma verte.
Ranma entró a la casa con dirección al baño quejándose en el trayecto por los comentarios de su padre y Akane. –"¿es que acaso de no te gusta ni un poco Akane-chan?" – "…es que dijiste que me amabas." - retumbaba en su mente. No podía negárselo a sí mismo, sabía que estaba enamorado de Akane y también sabía que temía decírselo por su respuesta. ¿Quién querría a un fenómeno como él? Y además alguien que la dejó prácticamente plantada en su propio casamiento, que lo único que hacían era discutir. Habían tenido buenos momentos en donde él pensó que quizás ella podría quererlo, ¿pero no habría sido solamente la manifestación de su deseo? Con todas estas dudas llegó a la puerta del baño y al abrirla se encontró con Akane que se disponía a salir.
- A…Akane, ah, perdón…no…no sabía que estabas… vuelvo después. –dijo algo sonrojado, no pensaba encontrarse con ella y menos al observar cómo estaba vestida ese día. Como hacía bastante calor estaba con un short de jean bastante corto pudiendo ver sus largas piernas y con una remera sin mangas que resaltaba todos sus atributos. El cabello algo húmedo, parecía que se lo había mojado para refrescarse un poco.
- No, está bien. Ya terminé de usarlo. El ofuro (bañera) está lleno si querés usarlo. – contestó casual y con una sonrisa.
- Ah, bien, gracias. – se quedó mirándola embobado en la puerta.
- ¿Me vas a dejar pasar? ¿O me vas a hacer entrar al baño con vos? – preguntó a modo de broma sacándole la lengua.
- Eh… ah…no, no, pasa. Perdón. – comenzó a entrar al baño y no pudo con su boca. – Además quién querría entrar al baño solamente con … mmm… - no terminó su frase que un dedo de Akane se posó en sus labios no dejándolo continuar. -¡Ranma no baka! – dijó Akane y siguió su camino de salida.
Ranma quedó petrificado y todo colorado en la puerta. Una vez que se recuperó de la sorpresa comenzó a desvestirse para bañarse. -¿De verdad había ella insinuado algo? Se la veía tan linda y su sonrisa… y además…. ¿cómo fue que no terminó por golpearme?... Se tiró agua sobre el cabello con el oke. –Si no me decido ahora…podría perderla para siempre, casi como pasó en Jusendou. – pensaba mientras comenzó a lavarse el pelo. –¡Ah! – se quejó – es tan complicado con la familia y todas las prometidas, kuso oyaji. Todo es por su culpa…. Pero si yo no lo resuelvo, nadie lo hará. Nadie lo hará… Akane y yo… ¿estaremos listos para estar juntos?...
Por otro lado Akane, entraba a su habitación casi conteniendo el aliento. Cuando entró, cerró la puerta y con la espalda apoyada en la misma, respiró profundo y gritó tapándose con la toalla que llevaba en los hombros – ¡Ranma no bakaaaaaa (idiota)! – le había costado ocultar su bronca en ese momento. Pero después de la charla que tuvo con sus amigas y decidir ser la "madura" no tuvo otra opción. Esperaba poder seguir adelante con el plan.
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