NOTAS PARA SEGUIR LA LECTURA:

Los ":::::::::::::::::::" son saltos en el tiempo, equivalentes a unas horas, días o semanas… también son saltos de escenario.

Los pensamientos de los personajes irán entre comillas, de la siguiente manera: – "pensamiento" –

Los Flashback irán con sus respectivas leyendas y en negritas, para distinguirse del resto del texto.

Los recuerdos de frases irán en cursivas, de ser posible centrado el texto: "recuerdos de frases"

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ADVERTENCIA: Este capítulo contiene algunas escenas de sexo explícito, se recomienda extremo cuidado y discreción al leerlo.

Si no te agrada este tipo de escenas, puedes evitar su lectura y esperar al siguiente capítulo cuando sea publicado.

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TUYO / MÍO

CAPÍTULO 2.- MI MUNDO (Parte 1)

La oscuridad dominaba la mayor parte de aquel sitio, siendo iluminada muy apenas por tenues rayos del sol que se colaban traviesamente entre las ventilas abiertas de la bodega, así como de aquellos agujeros formados en el techo y algunas partes de la pared gracias al paso de los años y la antigüedad que tenía la estructura, como si desearan negarle parte de la privacidad de aquellos que se encontraban en su interior.

Leves sonidos se escuchaban, junto con suaves murmullos roncos, provenientes de los dos únicos visitantes que se ocultaban de las miradas de todos los habitantes del zoológico.

– Skipper…

El suave murmulló ronco, proveniente de Hans, se escuchó entre la paja regada en el suelo, observándose dos figuras recostadas en la misma.

– Ha… Hans!

Un fuerte gemido fue emitido por Skipper, al tiempo que cerraba sus aletas sobre los hombros del frailecillo que tenía encima y continuaba besándole suavemente el cuello, removiendo sus plumas de una forma que sólo el otro podía hacerlo.

No sólo por ser al único que se lo permitía, sino por las sensaciones únicas que le provocaba con sus roces y toques.

– Hans!

Un graznido un poco más fuerte se escuchó, de parte del pingüino, junto con un suave siseo que parecía tratar de silenciarle.

– Relájate, Skipper… estamos solos – aseguró la voz del frailecillo, al tiempo que su pico se perdía entre el cuello y pecho del ave antártica.

– Pero los chicos…

– Ellos deben estar ocupados en sus asuntos, así como nosotros – aseguró el danés, haciendo que Skipper entreabriera sus ojos ligeramente, observando los tenues rayos de luz que se perdían en la oscuridad de la bodega de alimentos, obligándose a cerrarlos nuevamente, lleno de vergüenza por caer nuevamente en los juegos del frailecillo, que parecía satisfecho con sus reacciones.

Movió una aleta, colocándola por encima del cuello del ave danesa, moviendo un poco sus patas al percibir como era empujada una a un lado, como si el frailecillo buscara un mejor acomodo sobre su cuerpo.

– Hans…

Volvió a llamar, permitiendo que varios escalofríos le recorrieran el cuerpo, conforme el frailecillo bajaba sus alas por los costados de su cuerpo, peinándole las plumas que iban alzándose como reacción natural, al buscar refrescarse un poco ante la temperatura de su cuerpo.

– Eres delicioso Skipper…

Hans murmuró con una voz ronca y suave, besándole el pecho con delicadeza, dirigiendo su mirada al rostro del pingüino, que había enrojecido y apretado los parpados fuertemente, mientras realizaba una mueca con el pico, como si esas simples palabras le molestaran, aunque sabía bien que no era así.

– Eres un idiota…

Respondió el de ojos azules, girando su rostro a otro lado, provocando que el frailecillo sonriera satisfecho y feliz, ante la expresión sonrojada y avergonzada que mostraba el pingüino con los ojos cerrados, que ahora tenía entreabierto el pico y dejaba salir pequeñas nubes de aliento entre sus suspiros y tenues sonidos.

– "Siempre tan orgulloso" – pensó, suspirando suavemente con un aire enamorado que solamente el otro lograba hacerle sentir… riendo por lo bajo y regresando su atención hacía el ave marina.

– Estoy comenzando a pensar que lo haces apropósito – dijo con voz firme y grave, acariciando el vientre del otro con una de sus alas, mientras le observaba seductoramente, riendo por la reacción de sorpresa del oji azul.

– Qué cosa?!

– Hacerte el difícil – respondió Hans, sonriendo de lado, bajando un poco más su ala.

– No digas tonteríaaaaas! – exclamó el pingüino, encogiéndose al sentir como el ave danesa llegaba a la zona privada de su cuerpo, encogiéndose sobre sí mismo y sosteniéndose del cuerpo del otro, mientras un jadeo se dejaba escuchar y el sonrojo aumentaba, aun por encima de su expresión molesta.

Hans rió un poco más, moviendo la punta de su ala por encima de la zona intima de su compañero, buscando activar aquellos instintos que comenzaba a mostrar la otra ave con sus reacciones y gemidos, moviendo las plumas que le rodeaban.

Sabía bien que Skipper, no era un ave fácil de convencer ni de guiar; tenía un carácter demasiado fuerte como para entender razones o ideas cuando no se le sabía manejar adecuadamente… o convencer.

Sin embargo, él era lo bastante listo como para identificar aquellos puntos débiles en el ave no voladora, puntos que le permitirían manejar al chico dentro de su juego de traiciones y negocios en contra de su propio país, aun sin importarle arrasar a quien encontrar en su camino.

Sin darse cuenta que en su juego terminaría enredándose en algo mucho más peligroso que sus simples juegos.

Hans, desde que había conocido el ave antártica, se había convencido que se comportaba de aquella forma, simplemente para empujarle a llegar a sus límites… o al menos, eso era lo que le indicó su mente en el pasado y le indicaba en esos momentos, donde podía dominar al ave con unos simple roces o toques.

Bastaba algunas caricias en los puntos correctos de su abdomen y cintura, algunos besos en la zona más sensible de su cuello, los roces en su intimidad para animarle a entregarse.

Skipper siempre le ponía difíciles las cosas, y estaba seguro que siempre se ponía en un lugar inaccesible e inalcanzable para cualquiera que se atreviera a posar sus ojos en tan hermosa ave que, a pesar de ser un macho, dejaba ver una belleza única y formidable, que en ningún otro ser hubiese podido ver, y vaya que había vivido.

Pero él amaba eso!

Amaba la manera en que se negaba al acercamiento cuando apenas dejaban ver el más pequeño requiso de otras intenciones que no fueran el compañerismo…

Amaba esa expresión decidida y encantadora, dominante y desafiante que componía el pingüino cuando tomaba alguna decisión.

Skipper era una criatura tan única, que cualquiera desearía hacerse de ella, sin importar el cómo o el dónde, y eso era algo era que le quedo claro en Dinamarca, cuando les hubiesen puesto en equipo ambas naciones.

Un gesto de buena voluntad y compañerismo entre ambos países…

Una forma de crear una alianza…

Un lazo irrompible entre naciones, que ellos destruyeron con sus malas decisiones y dentro de sus juegos infantiles.

– Skipper…

Murmuró en un tono ronco, al sentir como el pingüino llevaba una aleta a su pecho y le trataba de empujar en una clara negativa acompañada de un ápice de duda ante los temblores que recorrían el cuerpo.

Tal vez, por su expresión entre molesta y de agrado, seguramente a causa del conflicto interno que estaba viviendo el ave en esos instantes, debía de detenerse.

Tal vez, Skipper no estaba listo ni preparado para un encuentro tan cercano como ese, pero a Hans no le interesaba en esos momentos.

Ya había esperado bastante desde el último encuentro que habían tenido, aprovechando la confusión de la batalla y la reorganización de las tropas en la base enemiga con Espiráculo y los propios elementos de Skipper.

Se enderezó un poco, besándole suavemente la punta del pico, como una forma de calmarle, pegando el peso de su propio cuerpo sobre el de la otra vez para sostenerle y dominarle de mejor forma.

Skipper nunca le dejaría fáciles las cosas… siempre fue así.

– Relájate, estamos solos.

Aseguró con un tono alegre, mientras el pingüino abría sus ojos, dejado ver el azul entre las pequeñas lágrimas que se habían formado, dejando ver un aura un poco infantil e inocente, como si en ese momento se hubiese despojado de su investidura de soldado, dejando ver por unos breves instantes al pingüino que se ocultaba dentro.

– Nadie vendrá.

Sentenció Hans, viendo de reojo la puerta perfectamente cerrada, sin percatarse que la mente del pingüino se trasladaba por unos momentos a aquella época, cuando su carrera militar apenas iniciaba, siendo asignado a una de las misiones más importantes de su vida.

Cuando sucedió aquella traición…

Cuando Hans había dicho aquella misma frase, pero con un tono mucho más cruel y frío, arrebatándole algo que jamás regresaría.

Cuando su mundo se destruyó, llegando a creer que jamás volvería a ser el mismo.

– Estamos los dos solos, Skipper…

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::CONTINUARA::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Para una de mis más fieles lectoras, por regalarme parte de su tiempo al leerme. MUCHAS GRACIAS KIM!

A contestar Reviews!

Ayumi Von Tesla. Aquí tiene el resto mi buena persona! Algo tarde realmente XD. Debería estar realizando el análisis de un agravio, pero nooooooooooo, mejor me pongo a escribir el siguiente capitulo jajajajajajajaja.

Maldita pereza que me ha poseído! TToTT

SombraLN. En serio?! JAJAJAJAJAJAJA creo que es de las pocas ships de las que me gusta escribir de POM XD.

Marta23-ortiz. Verdad que si?! Eso de robarse la base de Skipper me dejo pensando mucho XD, para mi que quería robarse al pingüino completo jajajajajajaja.

KimPantaleon. MUCHAS GRACIAS! Quería mostrarte como solía trabajar, creando unos sencillos párrafos que al final terminarían en un texto mucho más grande y, con suerte, en una idea mucho más completa /w/

Espero en verdad que te guste este fic, que espero terminar más rápido que el resto de mis historias ;w;.

. MUCHAS GRACIAS! Espero que te guste este fic, que espero tenga de todo: romance, intriga, misterio, traición, confort, amor y mucho amor!

Pinguingo. El skans tiene mucho material para explotar! Aunque, sinceramente es la primera vez que decidí explotar un poco a esta parejita ¬w¬*, espero que te guste este fic.

Collinscott. Muchas gracias por leerme! TTwTT