Estoy de vuelta, queridos niños. Traigo mi segunda viñeta, que no me acaba de convencer del todo, pero de la que espero que me deis vuestras opiniones, que buena falta me hacen…
No tengo mucho más que contaros, la verdad, salvo que de verdad creo que esta cita es Chuck en estado puro.
Como ella misma dice, XOXO
Kira
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02.- "El que es celoso, no es nunca celoso por lo que ve; con lo que se imagina basta". (Jacinto Benavente)
Chuck Bass siempre se jactó de ser una de las personas más liberales del planeta. Si bien su querido Nathaniel era un monógamo sin remedio, en busca de su pareja perfecta y de una relación tranquila y agradable, él, por el contrario, encontraba más atractivo el poder dormir con una chica diferente cada noche, ser libre y probar tantas faldas como pudiese. Era un libertino sin remedio, pero era la forma más fácil de llevar su vida que había encontrado.
Al menos, hasta que llegó ella.
Blair.
Blair había empezado siendo especial, como una amiga y la persona más afín a sí mismo que había conocido jamás, y luego se había convertido en la única mujer en la Tierra por la que habría sido capaz de sentir los celos. Blair había ronroneado en su oído durante su primera noche juntos y se había entregado a él de una forma que jamás había compartido con nadie, y eso ambos lo sabían, pero después había regresado corriendo a los brazos del pequeño Nate, con la sonrisa más hipócrita posible e ignorando a Chuck por completo, sin importarle que la echase de menos o la necesitase como lo que sacia una adicción.
Blair se había besado con Nate delante de él como podría haberlo hecho delante de cualquiera, y había dejado que su novio la abrazase por la cintura y la acariciase también. Chuck se consolaba entonces pensando que, por lo menos y aunque tuviese que soportar ese espectáculo tan nauseabundo, todo el tiempo que pasasen en su presencia, al menos sabría lo que estaban haciendo. No quería ni podía pensar en Blair dejando su piel a merced de las manos de Nate en la oscuridad del dormitorio, ni tampoco en sus finos dedos recorriendo el cuerpo de su mejor amigo como habían hecho con el suyo.
Las mariposas que deberían haber sido asesinadas desde el primer momento se revolucionaban en su estómago, clamando justicia por aquella afrenta, cada vez que lo pensaba, y entonces, como para callarlas, Chuck iba al bar y se tomaba tantos martinis como hiciesen falta para volver a adormecerlas en la ebriedad.
No le gustaba sentirse así de débil, pero no podía evitarlo. Maldecía haber hecho todo lo que había hecho con todas las chicas con las que se había acostado, porque ahora podía ver en su mente a Nate y Blair haciendo exactamente lo mismo, y eso lo ponía enfermo. Odiaba haber pasado a ser una persona tan celosa de lo suyo como cualquier otra.
Él era Chuck Bass.
No era celoso.
