Hola de nuevo a todos, leí sus RR y si, la historia va a ser muy muy parecida, pero espero poder darle a Mimi un enfoque menos… tonto, como la mayoría lo sabe, la verdad a mí tampoco me gustó mucho como se comportaba Oh Ha ni después del capítulo 6 creo, que es cuando ya van a la universidad, veré que puedo hacer para no ser tan estresante y tonta :p
Espero que este capítulo les guste, es la segunda parte del episodio 1. Nos leemos más tarde
Capítulo 2: Where is my home?
"Querido diario.
Esta última semana ha sido una tortura con toda la extensión de la palabra, los alumnos de la preparatoria no dejan de burlarse de mi declaración, por cada pasillo puedo escucharlos diciendo "¿Cómo se atrevió a hacer eso?" "Que humillante, no tiene dignidad" "Ni siquiera es tan bonita" incluso el personal de limpieza murmura "si yo fuera ella, no tendría el valor suficiente de mostrarme en público", todo es tan dolorosamente humillante, mucho más en esas ocasiones en que Yamato y yo topamos accidentalmente por los corredores, él ni siquiera me mira y yo… bueno, intento ser lo más invisible posible.
Lo único que logra hacerme sentir bien son mis amigas y Taichi, ellos siempre están a mi lado intentando animarme, si no fuera por ellos creo que la escuela estaría matándome lentamente, debo dar gracias por tenerlos a mi lado. Ahora me voy porque mi padre quiere que lo ayude a desempacar algunas cosas."
Bajé de mi cuarto a la cocina y comencé a abrir cajas para sacarlos los platos y vasos, mi cabeza aun daba vueltas en todo lo de la carta ¿¡Cómo era posible que me gustara tal persona sin corazón!? Definitivamente tendría que llevarme el premio a la más tonta del mundo. Debería estar en la exposición de un circo con un cartel que rezara "Mimi Tachikawa la chica de la clase F que se atrevió a declarse al chico de la clase A y fue humillantemente rechazada".
-Cariño, estás muy distraída- afirmó mi padre acomodando unas cosas en la repisa- ¿Te sientes bien?-
-Por supuesto que si- respondí con una enorme y fingida sonrisa- todo va viento en popa-
-mmm… -
-lo digo enserio, seguiré desempacando.
Me sumí nuevamente en mis pensamientos, ignorando mi alrededor, mi padre continuó intentando hacerme sonreír, se arrastró bajó la mesa y me sujetó por la cintura, como según él hacía yo a los 6 años. Eso me hizo recordar a mi mamá, la extrañaba mucho.
-Mira cariño-
Levante la vista hacia mi padre que sostenía un cuadro pintado a mano de nosotros 3, papá, mamá y yo, sonreíamos muy felices, yo apenas era una niña, al derredor, en el marco estaba marcadas en cada esquina, mi mano, mi pie, las manos de ellos. Sonreí colocando mi mano en la que se suponía era de mi madre.
-Es hermoso ¿verdad?- preguntó mirándolo con cariño- eras tan pequeña y ahora mírate eres toda una señorita-
-Yo siempre seré tu niña- le dije abrazándolo- mis manos son como las de ella ¿nos parecemos?-
-eres igual de hermosa-
Me puse de pie quitándole el cuadro de las manos y en una de las paredes lo coloqué de vista al comedor, era el lugar perfecto para nunca olvidarlo, para poder verlo en momentos como ese. El timbre sonó, unos minutos después estaba abriéndole la puerta a Hikari, Sora y Taichi que venían a acompañarnos en la comida, nos sentamos alrededor de la mesa de la abuela –según papá tenía 21 años en la familia y era más resistente que cualquier otra cosa-, comenzamos a comer entre risas y alabanzas a los platillos que estaban degustando.
-Padre, su comida tiene un sabor único- comentó Taichi-
-Él también cocina y lo hace muy bien- comenté casual
-bueno… gracias- respondió mi padre enarcando una ceja por el término "padre"- continúo con el negocio familiar, la abuela de Mimi dirigió el restaurante por 50 años y yo llevo 25 años, es una lástima que no haya heredado las habilidades culinarias de la familia.-
-no se preocupe padre, cuando ella y yo nos casemos yo me aseguraré de que el negocio continúe-
-tal vez sea hora de que lo devolvamos a la sociedad- murmuró tomando de su refresco.-
Todos comenzamos a reír por la respuesta tan criptica de mi padre, la verdad nunca he visto a Taichi como nada más que un buen amigo, lo quería pero no del modo que el buscaba.
-padre, ha roto mi corazón-
Se puso de pie y comenzó a golpear la pared con el puño medio molesto y medio en broma, aunque por las caras raras que hacía parecía más cómico, de pronto la casa tiró un poco de polvo del techo.
-¿Pretendes romper mi nueva casa?- le pregunté en broma mientras tomaba más agua de la barra que dividía la cocina y el comedor- es de mala educación eso-
-lo cierto es que- Sora miraba la mesa y el vaso- ¿No está ladeado mi vaso?-
-No, no, esta casa es irrompible- aseguró mi padre-
De pronto la casa comenzó a dar sacudidas y a hacer ruidos extraños como si estuviera a punto de derrumbarse, el polvo comenzó a caer con más fuerza, las paredes se cuartearon y una lámpara de araña se soltó del techo rozándome levemente el brazo. Me quedé en el suelo con los ojos como platos mientras veía los cristales que casi me rozaban la nariz.
-¡Salgan!- gritó Taichi- Todos, ¡ahora!
Se dirigió hacia mí y me protegió con su cuerpo mientras me ayudaba a incorporarme, pedazos de techo caían sobre nosotros, podía jurar que moriríamos ahí pero, antes de que el pánico comenzara a apoderarse de mi nos encontrábamos frente al portón.
-¡El cuadro!- exclamó mi padre lleno de polvo- ¡Tengo que ir por el!-
-¡No, no, espera!- le grité
Intenté tomarlo por la camisa pero ya se había adentrado en esa trampa mortal, Taichi no dejaba que me acercara, el tiempo se paró, de pronto todo parecía sacada de una película de suspenso, el techo de la planta superior se derrumbó y no tardó en hacer lo propio la casa, todo estaba en ruinas.
-¡Papá! ¡Papá!- grité desesperada-
Las lágrimas comenzaron a correr rápidamente, mi padre, no estaba, ¿me había quedado sola? En cuestión de minutos los bomberos, ambulancias, prensa y policía rodeaban lo que quedaba de mi hogar, tomaban fotos, nos preguntaban por nuestro estado de salud. Yo no podía dejar de llorar, ¡Dios me había quedado sola! Los bomberos despejaron el lugar rápidamente, yo continuaba sollozando, gritándole a mi padre, como si fuera a responder.
-¡Mimi!-
Levanté la cabeza de golpe e ignoré los brazos que intentaban retenerme, conocía esa voz a la perfección, desde que tenía uso de razón me cantaba nanas para dormir, me contaba chistes malos a los que tenía que reír y me leía cuentos. Me abalancé sobre él en cuanto lo vi, sostenía un cuadro en perfecto estado donde sonreíamos, lo abracé con fuerza.
-Pensé que te había perdido- dudaba mucho que me entendiera entre el llanto- no vuelvas a dejarme sola-
-perdóname cariño- besó mi frente y me envolvió protectoramente- tenía que salvar el cuadro.
Aunque suene ridículo la vieja mesa de la abuela le había salvado la vida, la madera estaba casi intacta salvo por alguno que otro rasguño y un pequeño borde roto. Ahora que mi padre estaba a salvo el problema era ¿Dónde viviríamos? Habíamos perdido todo en cuestión de minutos
Al día siguiente antes de ir a clases me dio la noticia de que un viejo amigo se había contactado con él y que nos pedía que viviéramos con él, su esposa y sus 2 hijos durante la reparación de la casa y él había aceptado. Eso me tranquilizó un poco, pero aun así sabía que la escuela sería una nueva tortura.
No cabía duda de que las personas no tenían límites, durante el camino a la escuela las alumnas que portaban el mismo uniforme que el mío me veían como si fuera la atracción principal de la feria, cuchicheaban y me apuntaban como diciendo "Ella es la chica que se quedó sin casa y eso que solo fue un pequeño temblor de 2° grado". Suspiré aferrándome al brazo de mis amigas, al menos así me sentía más protegida. Una mujer con lentes oscuros y una gabardina larga me fotografió durante el recorrido.
-Ahora sí que eres famosa- se sorprendió Hikari-
-lo siento, las estoy arrastrando conmigo- murmuré
-no te preocupes, para eso son las amigas- aseguró Sora.
Lo que más deseaba era pasar desapercibida por las personas pero como era de esperarse Taichi, siempre tan inteligente y prudente estaba realizando una recolección de donativos para la reconstrucción de mi casa, decía cosas como que yo era muy valiente por asistir a la escuela, que todos deberían mostrarme algo de su amor y cooperar.
-mátenme- pedí esperando que el suelo se abriera y la tierra me tragara- o mejor a él-
-no te preocupes, sígueme-
Nos cubrimos las caras con la mochila y caminamos intentando pasar desapercibidas pero el detector de Mimi's de Taichi estaba encendido y me tomó del brazo antes de cruzar las puertas, pidió aplausos y comenzó un discurso ridículo sobre mí, me oculté en uno de los postes.
-¡Ey Yamato!- le gritó haciéndolo darse le vuelta- muestra un poco de amor por Mimi y dona algo-
-¿Por qué debería hacerlo?- inquirió fríamente-
-¡Por qué todo fue tu culpa!- graznó molesto mi amigo-
-¿Yo ocasioné el sismo nivel 2?- preguntó con un dejo de burla-
-No, pero todo comenzó desde tu humillación pública, lo que hiciste fue que la nube de mala suerte descendiera y ahora la atormenta-
-Taichi, basta, es humillante- pedí en voz baja, podía sentir como mi piel se tornaba roja-
-Si dono algo, ¿me dejarás en paz?-
-Así es- aseguró
De su billetera sacó dos billetes con cifras que nadie diría que no, pero lo cierto es que en ese mismo instante mi sangre comenzó a hervir, ¿Quién se creía ese Ishida como para tratar a las personas así? ¿Quién era para creerse superior? Antes de que depositara el dinero me acerqué a él y golpee su mano haciendo que los billetes salieran volando. Me miró sorprendido e irritado.
-No necesito tu dinero, aun si tengo que vivir bajo un puente y mendigar en las calles un poco de pan ¡Jamás aceptaría tu dinero!- le escupí con todo el odio que puede-
-Si así lo deseas- se encogió de hombros aun con esa mirada airada mientras se daba la vuelta-
-¡Yamato Ishida!- me miró nuevamente- ¿Quién te crees para menospreciar a las personas? Para ti toda persona que no sea el perfectísimo Yamato son unos idiotas que no valen la pena ¿No es así? Odias a la humanidad como si fueras superior ¿Te crees perfecto solo porque eres más inteligente que todos nosotros juntos, alto, atlético, guapo?…- me mordí la lengua, me estaba desviando del tema, sacudí la cabeza intentando ordenar mis ideas- ¿Qué tiene de genial ser perfecto?- podía sentir todas las miradas en mi- si yo me pusiera a estudiar un poco te aseguro que sería igual de inteligente que tú-
Dio un paso hacia mi molesto, clavándome su mirada azul como el hielo.
-¿Segura?- inquirió con su cara perfectamente inexpresiva-
-¡Sí!-
-Entonces demuéstramelo-
-¿He?- pregunté sorprendida, no esperaba esa respuesta- ¿Demostrártelo?-
-Así es-
-Como quieras- respondí con toda mi actitud de superioridad- en los exámenes del segundo bimestre ¿Qué te parece?- le reté
-¿Cuánto?- ¿Acaso solo sabía expresarse con monosílabos?
-ehh… mmm… ¿Cuánto?- lo pensé un poco- entraré en los 50 mejores promedios, esos que tienen hasta una sala de estudios propia-
-¿El salón especial de estudios?- inquirió, ahora si parecía interesado. Asentí-
-Sí, por un mes, entraré a ese salón- sonrió burlonamente, definitivamente ahora si estaba divertido- ¿Te estás burlando de mí?- me volví a enfurecer- a todo esto, si lo logro ¿Qué harás tú?
-¿Si lo logras?- su tono era de burla- si logras entrar en los primeros 50 lugares, te llevaré cargada por toda la escuela, una vuelta completa.-
Sonreí como tonta al imaginarme abrazada del cuello de Yamato y el sujetándome mientras daba vueltas por la escuela, todos mirándome. Ladeó la cabeza esperando a que volviera a la tierra. Borré mi sonrisa y asentí con aire profesional.
-Vale- sonreí como si el triunfo fuera mío-
La camioneta en la que reparte la comida mi padre no es precisamente grande, pero es cómoda, mucho más mientras manejamos hacia la casa de su amigo, me ha contado muchas cosas como que es una gran persona y que habían sido amigos desde que nacieron hasta la preparatoria, después perdieron comunicación y gracias al "incidente" volvieron a reencontrarse.
Esperé sentada mientras le abrían la puerta y después me bajé para saludar, el señor y la señora Ishida eran muy amables, especialmente la señora Ishida era toda sonrisas y halagos, pronto descubrí que la persona que me fotografío fue ella que se moría por saber cómo era la hija del amigo de su esposo.
Mi padre me pidió que bajara algunas maletas de la camioneta así que salí mientras la señora Ishida le gritaba a su hijo mayor que bajara a ayudarme. Vi el letrero que rezaba "familia Ishida", era raro pero en ese momento me vino a la cabeza la imagen de Yamato. Sacudí rápidamente esa idea, era imposible, eso sí sería tener mala suerte.
Sujeté el oso que me había regalado mi madre cuando era niña y cargué con mi mochila dejando en el suelo otra.
-¿Necesitas ayuda?- preguntó una voz a mi espalda-
-No, muchas gracias-
Me di la vuelta y solté un grito, ¡no podía ser! Mis ojos me estaban engañando, él no estaba enfrente, no lo estaba, no… ¡sí!, Yamato me observaba como siempre con esa mirada inexpresiva y airada, ¡Que había hecho para merecer esto! Iba a quedarme en la casa de Ishida, Yamato Ishida ¿Sería esto una buena señal o solo mala suerte?
-¡Tú, tú!- atiné a decir-
Esto si sería una nueva aventura.
Continuará…
¡Hola a todos los que llegaron hasta aquí! Nuevamente quiero agradecerles por leer esta historia, espero no decepcionarlos, como ya les dije intentaré que Mimi no sea tan tonta pero no prometo nada, lo que sí es seguro que hasta la mitad de la novela los capítulos serán muy apegados al drama.
Mil gracias a: Josseline, johy garcia, clua, izzie, HoeLittleDuck, mimimatt26, sole y Mimato4everlove por sus comentarios, tanto positivos como negativos, especialmente a aquellos que me aconsejan cambios n.n, aprecio y tomo en cuenta cada una de sus palabras.
Nuevamente sugerencias y críticas se aceptan, con la condición de que sea objetiva y se plantee de la forma adecuada (sin groserías o intención de lastimar).
Nos leemos luego.
By: Ella Tsukino (: x (La chica de las caritas felices al revés y la x) (;
