Advertencias previas: Ninguno de los personajes de D. Gray Man me pertenece. Por lo demás a medida que esta historia se desarrolle llevará al desarrollo a su vez de Slash, esto es, relaciones entre chicos (homosexuales). Aún no está definida la pareja a realizar pero se presume que será un Tyki/Lavi o un Cross/Tyki.
Por lo demás esta capítulo fue dedicado a Rotten Rabbit y a Lann por sus comentarios cuando fue publicado por Moonyta.
Disfruten!
1.2.3
CAPÍTULO I
La habitación era oscura, pero por la rendija de la puerta entreabierta se filtraba un rayo de luz de inmaculada blancura recortando uno de los costados del grueso hombre que permanecía de pie junto a la cama sobre la que alguien descansaba con respiración agitada.
El pecho moreno subía y bajaba débilmente sobre la cama en la que el Conde le depositara gentilmente, con un cuidado que hubiese asombrado hasta al más feroz de sus enemigos. La piel morena estaba sudorosa y aunque había recuperado su apariencia normal, tras la enorme y eterna sonrisa del Conde había un gesto de preocupación, de tristeza y de inevitable alegría que de algún modo no dejaba de resultarle difícil de conciliar.
"Fue antes de lo esperado" –la voz infantil de Road interrumpió los pensamientos del rechoncho hombre quien volteó a verla levemente, con la sonrisa enorme como solo en él acostumbraba a verse mientras la niña dejaba espacio a la luz en aquella habitación – "Hasta que la Voluntad de Tyki pueda ser controlada por él para los fines de la familia es preferible que no recuerda nada"– la mano suave y delicada de la niña que en realidad era mujer, acarició la frente sudorosa de Tyki con expresión preocupada.
"Allen Walker ha adelantado mis planes, pero podemos sacar provecho a esto, sin embargo, provocar un segundo despertar tan pronto sería riesgoso para Tyki-pon" –un evidente cariño se desprendía tras las palabras del Conde cuando se acercó sobre sus diminutos pies para contemplar mejor al Noah que yacía sobre la cama sumido en el sopor de la inconsciencia.
El enigmático Conde del Milenio dio dos pasitos más hasta que su sombra cubrió la figura de Road y del rostro del moreno, y la sombra cubrió sus facciones sin dejar adivinar la mirada que ocultase tras aquellas pequeñas y redondas gafas.
Conocía su misión y la realidad de su vida en ese mundo, tampoco tenía pensado una derrota como algo posible y posiblemente pecase de arrogante por ello pero su misión era limpiar a la Tierra de todo aquel pecado que los hombres habían echo germinar en él, como los antiguos hombres lo había echo antes acarreando la ira de Dios y logrando que a Noah le fuese encomendada la misión de salvar a los animales por parejas porque todo lo que anduviese por la tierra y por el cielo desaparecería.
Habían sido más dignos de ser salvados los animales que los hombres, porque en ese momento hasta los animales eran mejores que aquella raza que habiendo sido creadas tan perfecta había caído en la desgracia del pecado hasta llevar este mismo a los límites mismos de la infinita paciencia de Dios. Aquellos humanos no habían sido mejores que los que hoy poblaban la Tierra, incluso aquellos exorcistas que decían luchar por la Voluntad de Dios. Seres humanos egoístas, llenos de deseos oscuros, tanto o más que ellos mismos, que se escondían tras palabras aparentemente bondadosas e intenciones que ellos mismos disfrazaban, engañándose a ellos mismos al final.
Aquellos niños que acogiera bajo su manto y que conservasen los genes de los Noah eran mucho mejores que aquel resto de la humanidad, por eso habían sido escogido como Noah. Su sed de sangre no era más que sed de justicia. Los ángeles eran pensados como seres bellos que no podían más que hacer el bien, pero ¿no hablaba el Apocalipsis del Ángel de la Muerte que sembraría el terror los últimos momentos antes de la destrucción del mundo? Sus pequeños eran aquellos ángeles del Apocalipsis que él guiaría… pero no solo eran los comandantes de la destrucción del mundo, los corderos del sacrificio… también eran sus niños, sus pequeños.
Posiblemente no debía haber aprendido a quererlos como tal, pero era inevitable que atesorara de un modo particularmente especial cada momento con ellos compartidos, desde la manía por los dulces de Skinn, los trucos y travesuras de los mellizos, cuando Road se colgaba a su cuello o le robaba a Relo para jugar, la necesidad de mimos de Lulubell o el intercambio de comentarios sarcásticos y bromistas con Tyki.
Por eso, decidió no forzar las cosas de momentos y esperar un poco más ahora que sabía que la Voluntad de Tyki había despertado y el Noah en su interior podría surgir en cualquier momento. Las cosas han de tomar su tiempo, y mucho más si se trataba de sus pequeños. Enviar al moreno y despreocupado Noah a lo que decidiría llamar unas 'vacaciones' junto a sus amigos humanos parecía lo más apropiado, incluso a riesgo de que el vínculo con ellos se estrechara. Sabía, a ciencia cierta, que sería el único modo en que su poder se estabilizara, el único modo en el que lo obligaría a controlar su propia Voluntad, y finalmente, en que podría protegerlo durante los momentos venideros, sin mezclarlo con sus planes inmediatos.
La seguridad de Tyki era primordial ahora que había perdido a Jasdero, Debitto y Skinn. Road era, pese a su apariencia, la primogénita y permanecería siempre a su lado y Lulubell jamás se involucraría con los humanos que tanto detestaba, sin embargo Tyki…
"Tyki estará más seguro con aquellos humanos de momento. Y su permanencia con ellos ayudará a nuestro planes al final" – tocó con el torso de su guante la mejilla del moreno, sin dejar adivinar tras sus palabras sus pensamientos.
"¿Eh? Pero Conde…" –la chica hizo una mueca de incredulidad antes de darle un gracioso puchero que bien escondía sus verdaderos sentimientos de angustia al alejar a Tyki de ellos en esas condiciones –"Imagine que se topase con los Exorcistas. El Arca es el lugar más seguro para él"
"No Road" –negó, con la enorme sonrisa inamovible –"Es una manera de protegerlo alejarlo y por lo demás, logrará estabilizar su poder si no desea herirlos. Es le modo más efectivo de contar cuanto antes con la habilidad de Tyki- pon" –con aquel tono algo arrastrado y bromista la voz el Conde del Milenio se impuso, aún cuando no se sintiese particularmente dispuesto a bromear.
La niña miró al Noah que seguía durmiendo en la cama con aprehensión antes de enlazar las manos tras su cuerpo delgado y suspirar con resignación. Sabía que si era esa la decisión del Conde no habría modo de cambiarla
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El pequeño Iizu abrió los brazos simulando el planeo de un pájaro mientras corría metros más adelante bajo el bonito cielo azul que amaneciera cerca del campamento minero al que él y sus amigos se dirigiera, habiendo dejado notas en el camino, en cada estación por la que pasaran, indicándole al cuarto integrante del grupo que desde hacía semanas llevada sin aparecer cual era su destino, de modo tal que siempre supiera donde encontrarlos.
Bajó sus brazos al cabo de un rato, cansado y miró el horizonte, como si con el solo deseo de su corazón fuese capaz de hacer aparecer a aquella persona que tanto quería y ansiaba ver, más al no ver nada en el llano horizonte, siguió planeando mientras escuchaba las voces de los dos mayores que le acompañaban:
"No te alejes demasiado"
"¡Sí!" –se detuvo de inmediato, obediente mirando a ambos hombres cerrando los ojos en lo que se adivinaba era una sonrisa tras la mascarilla que cubría parte de su pequeño y dulce rostro. Y quietecito los esperó mientras los otros se acercaban con paso más reposado. Por ello, aprovechó para sacar de entre el pañuelo de su bolsillo aquel bonito botón de oro que Tyki le regalase y lo observó con fascinación.
Esperaba que su amigo regresara pronto, y aunque no es que lo pasara en absoluto mal con Momo y Frank, se notaba cuando faltaba el vagabundo de lentes. Además él siempre era muy gentil y cuidadoso con él y la verdad es que el pequeño había llegado a adorarlo como se quiere a un hermano o a un padre. Tyki era Tyki.
"¡Iizu!"- miraba aún el botón cuando la voz del Momo lo alertó en especial por su evidente alegría, y alzó la mirada para toparse a lo lejos con la figura de la persona que más quería ver en ese momento.
Sus ojitos se abrieron con expectación y guardando el botón corrió hacia la figura del vagabundo que sonriéndole como siempre le hizo un gesto a lo lejos a sus amigos antes de coger en brazos al niño, dándole un firme abrazo antes de soltarlo aunque le pequeño mantuvo el abrazo unos segundos más antes de mirarlo y sonreír:
"Tardaste mucho"
"Ne, ne… pero esta vez te compensaré quedándome un largo período" –se rió mientras los otros les alcanzaban.
Y entre risas y bromas de mal gusto acompañadas de palabras picarescas entre los tres adultos, el pequeño no pudo evitar notar que Tyki se veía ligeramente cansado y más delgado que la última vez que se fuera. Pero restándole importancia se dijo a sí mismo que en cuanto pudieran prepararía el mejor estofado del mundo para que recuperase su peso habitual.
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Había terminado quedándose en el Cuartel General por petición de la linda de Leenale, aunque claro, esa no había sido su idea original, mas no pudo combatir con la insistencia y los ojitos encantadores de la adolescente. Sin embargo lo cierto es que dada las circunstancias no tenía demasiadas posibilidades de hacer otra cosa: Lo sucedido en Edo y la posibilidad que plantearan los Generales de que Leenale o Allen tuviesen el Corazón hacía que casi lo hubiesen amarrado al lugar pese a sus quejas, a su intento de hacerle perder la cabeza a unos cuantos generales e incluso de haberse dormido en plena reunión.
Pero bueno, la vida era injusta y no podía tenerse todo en la vida, así que de vez en cuando suponía que debía aburrirse con esas charlas interminables que de todos modos no parecían llegar a ningún lado. No, Marian Cross no estaba acostumbrado a que le dieran órdenes, ni a seguirlas ni no poder levantarse de aquella dura silla si es que quería hacerlo.
¿A dónde habrían ordenado esas sillas? ¿Acaso eran una especie de tortura? Eran horriblemente incómodas ¿Habrían sido un regalo del Conde del Milenio?
"¿Qué opinas, Cross?"
"Paso" –dijo despreocupadamente, tratando de hallar la posición adecuada para sentarse como correspondía
"¡¿Cómo que pasas?! Te hemos preguntado si tenías alguna idea de que Walker podía ser el Corazón"
"Ah… eso" –dijo serenamente antes de bostezar sonoramente –"No sé, que se yo. ¿Cómo voy a saber que aquel estúpido de mi aprendiz podía ser un posible Corazón o lograría convertirse en General? Después de todo si hago milagros" –miró a la General Cloud, la única mujer de la sala y le sonrió levemente, ante lo cual ella dio un suspiro.
"General Cross… ¿puede tomarse esto en serio?" -indicó Bak decidido a que aquel pelirrojo podía ser aún más irritante que Komui.
"Ya, si me lo tomo muy en serio, que va"
Más en serio se había tomado las última palabras del Conde antes de desaparecer de la Antigua Arca y la pregunta sobre la Voluntad no dejaba de darle vueltas en la cabeza, mucho más cuando aquella palabra, de por sí tan decidora estaba relacionada con un Noah, ese además que más parecía un Akuma.
¿Qué tipo de Voluntad sería? ¿A que estaría referida? ¿Qué acciones y consecuencias podía traer la dichosa Voluntad? Eso si era algo para preocuparse y no si Allen era un General o no, o quien era el Músico. Tonterías de niños, aquello ya había pasado. A veces esos generales se quedaban tanto en los detalles que no tomaban real valor a las cosas importantes.
"El Conde habló del Poseedor de la Voluntad" –soltó al fin en tono más serio mirando a los demás que conformaban aquella reunión y haciendo silencio por primera vez que tomase la palabra –"Habló así refiriéndose a aquel Noah al que se enfrentó Allen. Pienso que debería darnos una pista referente a los pasos que seguirá de ahora en adelante el Conde del Milenio"
"¿Poseedor de Voluntad?" –Komui se llevó una mano al mentón, pensativo, tratando de recordar algo referente a ese título, peor sin lograr dar con nada pese a sus intentos de recordar –"Ciertamente es algo que no podemos dejar pasar, más aún si puede que sea la próxima carta de nuestro enemigo"
"Quizás Bookman sepa algo al respecto" –indicó Froi Tiedoll con serenidad pero con sensatez, mirando al resto sobre sus anteojos –"Si es cierto lo que dice Cross y el joven Walker, si el Noah evolucionó en vez de ser destruido por el arma Anti-Akuma de ambos es posible que nos estemos enfrentando a una nueva arma o quizás haya resultado una carta que la vez anterior el Conde no jugase y hay que conocerla de antemano. Sería una irresponsabilidad que nos tomase por sorpresa"
Los asistentes se apresuraron a mostrar su acuerdo, sin embargo Cross miró a Froi por largos segundos, pensativo, examinando sus palabras, y recordando al Noah con el que se enfrentase y a quien su Lamento de Magdalena no había echo más que noquearlo hasta la entrada de la Bola de Cebo.
La reunión prosiguió por espacio de minutos más, minutos que por lo demás se le hicieron eternos hasta que Cloud le despertó de una patada en la pantorrilla que le hizo ver estrellitas y se enteró de que algunos de su grupo serían los encargados de dar con el paradero del Noah llamado Tyki Mikk (¿Qué clase de nombre era eso a todo esto? Hubiese esperado algo más espeluznante de ese Noah con aspecto de Akuma): Allen, Lavi y Krory habrían de partir cuanto antes (¿Y por qué decían grupo de Cross cuando de él no era ninguno de esos y al único mocoso que conocía era su discípulo que ni para pagar sus deudas servía? Que descaro), permaneciendo Leenale en el Cuartel para recuperarse mientras investigaban si era ella el Corazón.
Claro que él tenía sus propias ideas y aunque en teoría salir del Cuartel no era una opción para él en ese momento, las reglas habían sido echar para quebrarlas. Investigaría eso por cuenta propia.
Tyki Mikk, prepárate
Esa misma media noche, nadie logró encontrar el rastro del General Cross en ningún rincón del Cuartel general mientras la grito desesperado de Allen que partía a la mañana siguiente se unía el de Komui que se lamentaba por no haber decidido amarrarlo y el de Lavi, porque nuevamente tendrían que recorrer medio mundo para ver si lograban cogerlo.
Dios los cría, fue le pensamiento de Kanda antes de suspirar y refugiarse en su habitación para escapar de los gritos de esa panda de inútiles.
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PROXIMAMENTE: Capítulo 2
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