Wazaaaa!

Les extiendo un gran saludo y agradezco el que se estén pasando nuevamente por acá.

Les traigo el segundo capítulo de esta cosa a ver si les gusta. Muchísimas gracias por leer y comentar el primer episodio.

Nos leemos más abajito. Disfruten. :D


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RIP: Descanse en Paz

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En lo alto de las montañas, allí donde emprenden el vuelo las aves del cielo y desde donde se observa el naciente al igual que el vasto horizonte. Desde ese alto paisaje se dejaba avistar una estructura grande hecha de titanio fortificado que tenía todas las características visuales de una prisión de extrema seguridad. Aquel lugar oscuro y desolado permanecía en silencio como si no hubiese atisbo de vida por sus pasillos.

El aire que entraba por las ventanas se arremolinaba por los caminos y la ínfima luz del sol que entraba por las aberturas iluminaba a medias la estructura.

En lo más recóndito y profundo de aquel lugar aislado, comenzaron a escucharse sonidos de pasos no uniformes que venían desde la recámara que estaba al fondo, los sonidos iban y venían... pero era realmente una prisión pequeña... ¿Qué podría estar haciendo su único ocupante?

Piernas bien extendidas, puntas perfectas y la agilidad de un ángel, solo así podían describirse los movimientos realizados por la mujer que iba de aquí para allá en aquella celda fría. Con gracia y elegancia daba saltos y giros mientras que con cada movimiento que daba, parecía contar una historia a través de su baile. Era una historia triste y algo dramática al parecer.

Unos ojos observaban aquella danza desde afuera de la celda, pero la ocupante ni siquiera notó la presencia del espía debido a la concentración que traía en su danza, eso... sumado a que siempre estaba sola hizo que bajara la guardia desde hace tiempo.

Solo hasta que una voz la interrumpió fue que la joven dejó de bailar.

- Kuvira... Tienes visitas.

La mujer que estaba de espaldas a la puerta volteó su rostro de forma algo fría mientras su figura corporal era sombreada por la oscuridad y, mirando directamente hacia aquella compuerta de titanio que la retenía, respondió.

- ¿Visitas? ¿Desde cuándo se me concede el privilegio de recibir visitas?

No recibió respuesta ante aquello, más bien, comenzó a escuchar el tronar de los engranajes de la puerta, señal de que la misma estaba comenzando a abrirse para que las personas del otro lado pudiesen penetrar en la celda.

No había peligro de todas formas, Kuvira no podía controlar el titanio así que no podía realizar ningún tipo de control, solo contaba con las fuerzas de una mujer promedio y la celda estaba custodiada por varios guardias... Aunque tampoco era el caso que Kuvira muriera por escaparse de aquel lugar, al contrario, estar allí tanto tiempo sola sin poder hacer más nada que profundizar en su interior le había hecho conocerse de formas que no pudo antes.

A medida que la puerta se abría lentamente, con la mirada Kuvira intentaba descifrar impaciente quien era el dueño de la sombra que se reflejaba en el suelo de titanio.

Entonces, la vio.

- Tú -exclamó algo sorprendida pero luego recuperó la serenidad en su rostro-

La persona que había estado observando su baile anteriormente no respondió nada, simplemente mantenía su mirada fija en Kuvira.

- Vaya, vaya, vaya -dijo la ojos verdes- debo admitir que no esperaba verte aquí. Incluso Raiko, quien me detesta por destruir su ciudad y el responsable de que esté en esta prisión estaba antes en mi lista de posibles visitas que tú... -la miró de reojo y continuó- ¿A qué debo el honor de tu visita, Su?


Capítulo 2: El Pantano


La matriarca, con su recia expresión facial que denotaba cierta desconfianza... respondió.

- Yo también me cuestiono el estar aquí. Y no tienes que usar sarcasmos conmigo... no los necesitas.

- No estoy siendo sarcástica -contestó Kuvira- literalmente pensaba que ahora te dedicabas a pasar cada segundo de tus días odiándome... Me sorprende el que estés aquí.

- Pues espero entonces que sepas que las apariencias pueden engañarte.

- No necesito tus filosofías Suyin... ya tengo suficiente con mis pensamientos propios.

- Sobre eso -interrumpe- ¿Cómo la has pasado aquí sola? Espero hayas tenido tiempo para reflexionar sobre las cosas que hiciste y que finalmente hayas claudicado en la tiránica idea de dominación que rondaba en tu cabeza hace solo semanas atrás.

Kuvira suspiró con cierta incomodidad y permaneció en silencio unos segundos, antes de cambiar abruptamente el tema diciendo...

- ¿Qué es lo que quieres Suyin? No creo que hayas venido para una charla semi sarcástica en mi celda... ¿Qué viniste a buscar?

Suyin miró fijamente a la ojos verdes y contestó tajante.

- A ti.

Los parpados de Kuvira se abrieron como lunas llenas al escuchar aquello. Esto realmente la había sorprendido.

- ¿A mí?... ¿Cómo que a mí? Explícate.

- Vengo a sacarte de esta prisión y llevarte conmigo.

- ¿Qué? Pero... ¿Por qué?

- Antes tenía mis dudas -contesta- pero ahora sé que tomo una buena decisión... Kuvira, sé que hiciste lo que hiciste porque estabas perdida y confundida, en el fondo sé que intentabas ayudar pero no sabías como y, a pesar de que todo lo que hiciste mucho daño... Al final, estabas arrepentida y de verdad. Por eso creo que has cambiado.

Kuvira no sabía cómo reaccionar ante lo que estaba diciendo la matriarca de Zaofu. ¿Qué era lo que había detrás de sus palabras? Kuvira quería descifrar que era lo que Suyin realmente quería decir... ¿La estaba juzgando? ¿La estaba redimiendo? ¿Simplemente le daba un sermón?

El hecho es que le tomó unos segundos tomar la palabra.

- ¿Y tú cómo puedes saber si he cambiado o no? ¿Cómo puedes saber si este tiempo a solas me sirvió para enmendar mi camino? A fin de cuentas la puerta está abierta... ¿Cómo sabes que no voy a golpearte en el rostro y luego tratar de escapar?

- ¿Por qué no lo has hecho entonces? -interrumpe Suyin- Si quisieras golpearme ya lo habrías hecho... Yo también estoy sin control en esta habitación y tú eres más joven y atlética que yo... Sé que no buscas escapar.

- Bueno... al parecer ni siquiera tengo que esforzarme... ¿Cómo está eso de que me quieres llevar contigo? ¿Qué opina Raiko sobre que te quieras llevar a su prisionera más exclusiva?

- Sean muchos o pocos los destrozos en Ciudad República que causaste, eres netamente una problemática interno del Reino Tierra y la nación puede pedir la extradición en cualquier momento, cosa que Ciudad República no puede objetar puesto que está fuera de su jurisdicción.

Kuvira pareció indignarse por el comentario de Suyin. Por mucho que lo ocultase, en el fondo, la seguía viendo como la madre amorosa que sabía que era, esa que la había adoptado y cuidado por tantos años, esa que no le enseñó nada de lo que había realizado en su tiránico regir. Es por ese motivo que le causó cierta irritación el que la tratase ahora como un objeto que pueden llevar de un lado a otro a voluntad de una nación.

Con el ceño fruncido, Kuvira le dio la espalda a Suyin y cruzándose de brazos, refunfuñó.

- Si lo que vas a hacer es llevarme de esta a otra prisión en el Reino Tierra puedes dejarme aquí, no me interesa ser objeto de disputa entre naciones, además ya igual estoy condenada así que mi pena no va a cambiar y ya me he acostumbrado a este lugar. Así que voy a declinar muy amablemente tu oferta Su, puedes irte.

Esperó que con aquellas palabras llenas de cierto tinte amargo fueran suficientes para ahuyentar a la matriarca, pero lo que no se esperó fue sentir el tibio calor de su mano posarse sobre su hombro. Sí, Suyin la estaba tocando.

- Kuvira... Si te llevo conmigo no es para ponerte en otra prisión.

La joven se volteó confundida y miró a la matriarca a los ojos.

- ¿Entonces?

- Te llevo conmigo para iniciar de nuevo, para que corrijamos tus errores juntas... para que seamos la antigua familia que solíamos ser.

- Estás jugando... ¿No?

- No lo hago -contestó seria-

- ¿Cómo sencillamente vienes aquí con tus ideales de redención a decirme que pasarás por alto todos mis crímenes y me dejarás libre? ¡Eso no tiene sentido!

- No dije que ibas a ser libre, pagarás tu condena, pero bajo mis términos.

- Al final del día ¿Cómo sabes que no soy la misma de antes? ¿Cómo sabes que cambié?

Suyin permaneció callada un rato mientras organizaba las palabras en su mente, luego mirándola a los ojos, respondió.

- "La Marcha de los Ángeles Caídos" -exclamó- así le pusiste a la danza que bailabas hace unos momentos... Hace tantos años que no te veía bailar de forma tan libre... Bailar era parte de la antigua Kuvira y ni siquiera estuvo en los planes de la que una vez fue una tirana. El baile era algo que te definía, algo que te permitía expresarte. Pensé que habías dejado ir esa parte de ti, pero al verte hoy, aunque sea unos segundos solamente bailando una pieza de tu coreografía, me reafirma que ya no eres la que fuiste...

Una lágrima recorrió la mejilla de Kuvira mientras el resto de su rostro solamente denotaba seriedad.

Entonces miró abrumada como Suyin extendía su mano hacia ella en forma de invitación mientras con una sonrisa exclamaba.

- ¿Qué dices? ¿Lo intentamos de nuevo?

Kuvira levantó su mirada hacia la matriarca luego de ver su mano extendida. Sentía una presión en el pecho causada por tantos sentimientos mezclados y revueltos en sí mismos como un fuego que la quemaba en su interior. Dudó por un momento, pero entonces tomó su decisión...

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Mientras Tanto

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El paisaje urbano con tintes metropolitanos se había perdido hace rato en el horizonte. Ahora solo podían observarse caminos de tierra interminables en medio de paisajes cada vez más rústicos. ¿Y cómo no? Si estaban adentrándose en el Reino Tierra donde ese elemento se hacía presente en cada rincón de la nación.

Sin embargo la grandeza no dejaba de sorprender a los hermanos a medida que se acercaban a Ba Sing Se. Sus impenetrables muros eran algo sorprendente, su clasificación y orden exclusivo hasta excluyente dentro de aquella misma ciudad que, aunque no era tan moderna como la Ciudad República que conocían, sí tenía sus rasgos distintivos.

La última vez que habían estado allí la nación se encontraba bajo el dominio de la reina tierra, pero ahora que existía esa vacante la falta de orden se evidenciaba en las calles. Varias veces observaron abusones tomando por la fuerza las pertenencias de los demás para luego salir huyendo, esto pasó con más frecuencia en el lado pobre de la ciudad, pero incluso en el lado más prominente de Ba Sing Se, se podía evidenciar la tensión de que la nación estaba flotando sobre el aire sin nadie que ejerciera una autoridad real en el territorio.

El auto se detuvo frente al antiguo castillo del Reino Tierra en Ba Sing Se y los chicos bajaron del auto. Mako lucía algo cansado por el viaje mientras que Bolin parecía más lozano, esto debido a que durmió casi durante todo lo que duró el viaje.

- Viajar en Oogi no nos demoraba tanto -dijo Bolin- y tú te ves terrible -señalo a Mako quién le lanzó un pequeño gruñido-

- No sé cómo haces para dormir por esos senderos de tierra infernales que hacen que el auto diera saltos a cada segundo.

- Oye, soy un maestro tierra amigo. Lo menos que me molesta… es la tierra.

- Cómo sea -refunfuñó Mako- solo busquemos un lugar donde recostarnos para poder...

- MAAAKOOO! -gritó una voz desde no tan lejos de los chicos. Al ojos doraros casi le da un patatús al creer reconocer dicha voz y, al ver confirmadas sus sospechas su rostro casi cae a tierra al contemplar a la persona que agitaba su mano emocionado en forma de saludo-

- Esto tiene que ser una broma -exclamó frustrado-

- MAKOOO! ¡Qué increíble sorpresa! Arrrhhhh... -gritó aquel moreno mientras se lanzaba a los brazos del detective quien en acto reflejo extendió sus manos para atajarlo pero luego de recapacitar por medio segundo lo dejó caer al suelo-

- ¿Wu? ¿Qué haces tú aquí?

El joven se levantó del suelo sacudiéndose el polvo de la ropa y diciendo.

- Bueno, mientras no elijan a un nuevo gobernante del Reino Tierra yo sigo siendo el príncipe. Pero tranquilo Mako, no voy a tratarte como antes, sé que ya no eres mi guardaespaldas -exclamó con cierta picardía suya mientras ponía su brazo en el hombro de Mako, quien tomaba su nariz con su mano y arrugaba el entrecejo, señal de que estaba al borde de perder la paciencia-

- Espera, Wu... ¿Dices que tú estás a cargo mientras llega el nuevo gobernante? -pregunta Bolin y el moreno afirma con la cabeza- Pues no creo que estés haciendo un buen trabajo mi amigo... Esta ciudad es un caos.

Wu deja salir un suspiro de frustración y confiesa.

- ¿Y para qué decirte que no? ¿A quién podría engañar con eso? ¡La entera nación es un caos! El crimen se disparó en las calles, los poderosos quieren tomar el poder por la fuerza y sospecho que los Dai Li quieren acabar conmigo -dijo aquello último en medio de susurros- No sé por qué no lo habrán hecho.

- Un príncipe no-maestro temporal que ya ha claudicado de la corona con anterioridad... ¿Bromeas cierto? -dijo Mako-

- El hecho es que me alegra que estén aquí, los llevaré a dónde se quedarán para que puedan descansar y comenzar el patrullaje cuanto antes... Hay ciertos criminales que es primordial atrapar.

- ¿De qué hablas? -preguntó Bolin confundido al notar el tono algo sospechoso e incluso sombrío en el que Wu pronunció aquello-

- La verdad no estamos seguros, algunos creen que se tratan de personas, otros dicen que son espíritus... El hecho es que ahora siempre aparecen peligrosos seres que roban la comida del pueblo y hacen daño a las personas y esto sigue de mal en peor. Pero son demasiado fuertes para que nuestros hombres los atrapen y poder finalmente salir de dudas de qué es lo que son.

- Te facilitaré el trabajo -exclamó Mako algo seco- si son espíritus no pueden controlar los elementos... -palmeó su hombro y siguió hacia dentro del castillo. Wu no pudo más que lucir sorprendido-

- Ohhhhhhhh... ¡Él es tan sabio!

- Por cierto, gracias por tu hospitalidad -continuó Bolín- y disculpa el filoso y punzante sarcasmo de mi hermano, se pone así cuando no ha descansado lo suficiente.

- Descuida. Los llevaré a sus recámaras.

Con eso, el príncipe temporal los llevó consigo a los aposentos que ocuparían a partir de ese momento.

A los hermanos les fue entregado un departamento decente y algo más grande del que ya tenían cerca del castillo real. Rápidamente desempacaron las pocas cosas que traían en sus maletines del trabajo y se cambiaron los atuendos.

Mako seguía viendo como Bolin actuaba de manera repelente hacia él. Si le preguntaba algo, de seguro le respondería con una sonrisa, como si todo estuviera bien, como si nada hubiese pasado, pero entonces volvería a lo suyo sin ponerle el mayor cuidado, como si lo ignorara o no notara que estaba allí.

Eso lo hacía sentirse un poco mal pues no le gustaba estar peleado con él, pero tampoco sentía que debía disculparse por algo, tal vez solo debía dejar que se le pasara. Con todo, ni siquiera tendrían oportunidad de descansar, su patrullaje comenzaba en unos minutos.

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Con sus uniformes de detective y sus sentidos agudizados luego de una comida reconfortante, los hermanos salieron a las calles a hacer un levantamiento de muestras, preguntando a los habitantes de la ciudad su opinión sobre cómo se encontraban las cosas en el Reino Tierra, y casi todo mundo les habló sobre algo parecido a lo que Wu mencionó con anterioridad. Hipótesis iban, hipótesis venían, pero de manera general, la gente del pueblo tenía la misma descripción de aquel misterioso criminal.

- Y tiene tentáculos que salen de su espalda, controla todos los elementos como si fuese el avatar y además tiene súper-fuerza... No estoy loca ¡Yo lo vi! -decía una mujer de forma frenética a los hermanos que, al momento que la veían con extrañeza no hallaban que copiar en sus libretas-

- Ehhmm... Gracias Señora -se despidió y alejó con su hermano-

- Bueno, tal parece que atrapar al rufián que se roba las reservas del pueblo es prioridad -dijo Bolin- Si fuera ese sujeto.. ¿Dónde me escondería?

- No creo que tengamos que ir a buscarlo... Más bien podemos llamar su atención.

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- ¡Oye! ¡Esto es una genial idea! -dijo Wu emocionado luego de hacer que trasladaran algunos recursos del estado a un edificio en el centro de la ciudad por orden de Mako y Bolin- Ahora sin dudas este criminal vendrá a robar y entonces ustedes lo atrapan.

- Solo déjanos hacer nuestro trabajo y no interfieras, ¿Si? -contestó Mako-

- No los molestaré, los juro. Es más... me voy a ir a hacer cosas... de.. príncipes... por allá.

Wu se retiró al instante y los hermanos se subieron a la azotea del edificio de al lado para patrullar desde ahí. Ambos se sentaron en el borde del edificio alistándose para las horas de trabajo subsiguientes que vendrían.

¿Pero por qué era tan incómodo? Mako estaba allí al lado de su hermano, sentado en lo alto de un edificio y esperando atrapar a un criminal, literalmente no tenía a dónde ir y con el único que podía hablar era con su hermano y este no hacía más que esporádicamente ignorarlo. Si no se esforzaba, esas horas de patrullaje iban a ser una tortura.

- Hey... -exclamó el maestro fuego algo penoso-

- ¿Si?

- ¿Sigues molesto? -Bolin lo mira de reojo-

- No estoy molesto.

- ¿Entonces por qué casi no me hablas?

- No tengo nada que decirte, es todo.

- Oye -le dijo luego de un rato de silencio- lamento haber iniciado una discusión ayer, no quería hacerlo.

- No, sí querías -le dijo- siempre inicias una discusión Mako.

- Bueno... sí, pero eso no significa que me guste pelear con mi pequeño hermano.

Bolin suspiró derrotado y permaneció en silencio por unos momentos, entonces le miró a los ojos y contestó.

- No estoy molesto contigo Mako, es solo que... estoy un poco decepcionado de que hayas dejado ir a mamá y papá. A mí me gusta creer que ellos están con nosotros... todavía... de alguna forma. -Mako pudo observar la tristeza en el semblante de Bolin al decir tal cosa, casi se sintió culpable de haber dicho lo que dijo antes y definitivamente no quería que su hermano estuviese triste-

- Entiendo. -contestó el ojos dorados- yo también solía hacerlo.

- ¡Pues hazlo otra vez! -presionó-

- No puedo... Hacer eso me hizo mucho daño.

- Bueno a mí me hace bien -replicó cruzándose de brazos-

- Es genial porque entonces al menos uno de los dos lo hará.

Mako sonrió y su hermano lo hizo después. Parecía que habían logrado dejar las diferencias atrás y mantener una conversación potencialmente decente luego de evitarse durante todo el camino al reino tierra.

La tarde estaba cayendo, el crepúsculo ya pintaba tintes naranjas en el cielo con otros más rojizos justo donde se pierde la vista en el horizonte, tanta belleza hizo que en lugar de concentrarse en su deber de patrullar las reservas del pueblo miraran embobados aquel atardecer, ¿Y quién los culpaba? estando en lo alto de ese edificio tenían la vista propicia para disfrutar juntos de aquella escena.

Pasaron los minutos y entonces Bolin desvió la mirada hacia abajo y creyó ver una sombra asentarse cerca del edificio de en frente, sin chistar tiró de la manga de la camisa de su hermano y señaló hacia aquel lugar.

- Mira.

Mako en seguida observó como la sombra pertenecía a un hombre que vestía un abrigo azul oscuro, de cabello marrón algo largo por los hombros y de gruesa musculatura. Con una especie de cuchillo en su mano comenzó a golpear la puerta para intentar abrirla. Inmediatamente los hermanos se vieron las caras con decisión.

- Es nuestro hombre -dijo Mako- a trabajar!

Rápidamente los chicos se levantaron y casi sincronizando sus pasos se dejaron caer por el borde del edificio siendo succionados por el poder de la gravedad hacia abajo. El ojos dorados rápidamente utilizó sus manos para disparar una llamarada y amortiguar su caída mientras que Bolin hizo que del suelo se levantara una muralla sobre la cual cayó y, apenas tocándola, esta se fue derritiendo en lava mientras bajaba lentamente con la muralla.

Pronto ambos hermanos habían tocado tierra, uno de cada lado del sujeto misterioso quien con los ojos bien abiertos observaba sorprendido como aquellos jóvenes lo habían rodeado.

- ¿Quiénes son ustedes? -preguntó el hombre-

- Somos la ley y venimos a poner orden -dijo Bolin- tiene derecho a guardar silencio, cualquier cosa que diga puede...

- Hermano -interrumpió Mako luego de golpearse la frente con la mano-

- Si, Mako?

- Aun no se dice eso.

- ¿Ah no? ¿Entonces cuando?

El hombre inmediatamente aprovechó la distracción de los hermanos y en un movimiento certero de brazos sacó un látigo de agua de una cantimplora que traía consigo y golpeó a Bolin luego de crear un movimiento circular con el látigo haciendo que este se devolviera para golpear también a Mako. Ambos cayeron al suelo empapados y el hombre echó a correr.

- ¡Esto es lo que pasa por corregirme! -se quejó Bolin antes de que ambos se levantaran y fueran tras él-

El hombre misterioso corrió rápidamente por las calles de la ciudad intentando perderse entre los callejones de las casas aledañas pero los hermanos intentaron seguirle el paso y no perderlo de vista en ningún momento.

- Bolin, ¡Derríbalo! -ordenó Mako, a lo que el ojos verdes levantó ambos brazos e hizo que una gran grieta se abriera en la tierra rápidamente adelantándose a ellos y siguiendo la misma trayectoria que el maestro agua, pero este se percató del ataque y justo antes de salir por la columna de roca maciza que salió justo debajo de sus pies, el hombre balanceó el peso de su cuerpo mientras daba una voltereta hacia adelante quedando por una fracción de segundo de frente a los hermanos. Sin pensarlo dos veces lanzó un chorro de agua a presión hacia ellos buscando derribarlos.

Al instante Mako disparó una llamarada con sus pies que colisionó contra el chorro de agua a presión y generó una nube de vapor. Sin perder tiempo la persecución siguió por unas calles más.

- Tengo que adelantarme de algún modo -dijo Mako mientras corría junto a su hermano- propúlsame.

- Bien, espera. -contestó-

Entonces Bolin hizo que una columna de tierra saliera debajo de los pies de Mako y lo elevara por los aires, este luego de estabilizarse en el aire disparó flamas de sus brazos para propulsarse hacia adelante a la rapidez de un misil. Pasó por encima de la cabeza del sujeto y cayó a unos metros frente a él.

El maestro agua atacó a Mako arrojando docenas de púas congeladas hacia él pero este disparó una medialuna de fuego que derritió el ataque y se extendió hacia el misterioso sujeto quien rápidamente creó una pared de hielo para protegerse del calor. Con su pie pateó la columna de hielo haciendo que saliera volando hacia Mako pero el chico utilizó su puño encendido en flamas de fuego para romper el cristal.

El hombre quiso aprovechar la distracción de Mako para golpearlo con un ataque de agua pero antes que siquiera pudiera pensar en hacerlo una roca se le destrozó en la espalda e hizo que se viniera hacia adelante rodando en el suelo. Bolin apareció cerca de su hermano.

- Ríndete, estás rodeado -advirtió Mako mientras ambos hermanos se cuadraban en posición de batalla.

El sujeto de ojos claros y tez morena miró con el entrecejo arrugado a sus atacantes y con los dientes apretados, exclamó.

- ¡Nunca!

Rápidamente arrojó un chorro de agua a presión hacia los chicos pero Bolin levantó una muralla para protegerse él y su hermano. Mako saltó la muralla y comenzó a forcejear contra el sujeto en un intercambio de elementos. Colisión tras colisión, la nube de vapor se incrementaba en el ambiente.

Mako entre el forcejeo encontró un punto ciego en el maestro agua y asestó una bocanada de fuego que fue directo a su abdomen e hizo que se fuera al suelo, más sin embargo este recuperó su estabilidad poniéndose de pie y yéndose a las carreras en dirección contraria.

- ¡Que no escape!

La persecución se reanudó en seguida y tomó nuevas alturas cuando el maestro agua comenzó a utilizar tentáculos para subir hacia los edificios e irse escabullendo cada vez más rápido. Parecía saber que mientras estuviera dentro de los muros de Ba Sing Se no podría escapar, así que su intención de estar escalando cada vez más alto era obvia... quería saltarse los muros y escapar.

Pronto los chicos subieron a la azotea de un edificio y justo en el edificio del frente encontraron al maestro agua parado mirándolos de reojo. Los chicos no se movieron y permanecieron alerta.

Entonces un sonido extraño parecido al de tubos de metal comprimiéndose se escuchó en aquel instante. Los hermanos observaron al sujeto y se percataron de lo que hacía.

El hombre tenía los brazos extendidos a cada lado de su cuerpo ejerciendo presión sobre dos contenedores de agua inmensos que estaban sobre aquel edificio. El sonido se producía debido a la presión del agua que comenzaba a golpear los bordes de los contenedores, buscando salida del encierro.

Los contenedores siguieron meciéndose hasta que se agrietaron y entonces la presión hizo el resto. Los contenedores cedieron y el agua salió a raudales siendo controladas por aquel poderoso maestro agua que reía de forma demencial controlando aquellas masas increíblemente grandes y haciendo que flotaran en círculos alrededor de su cuerpo. Los hermanos dieron pequeños pasos hacia atrás al ver que aquel hombre podía evocar un tsunami si quisiese sobre ellos y aplastarlos.

- ¡Ustedes no van a detenerme! -gritó el maestro agua mientras extendía sus brazos hacia los hermanos arrojando una pared de agua sobre ellos, pero ambos se arrojaron al suelo de la azotea y la pared de agua pasó por encima de ellos y se regó por el resto de la ciudad-

El hombre misterioso utilizó el resto del agua que tenía en su poder para crear toboganes de hielo con los cuales se deslizó hasta elevarse por los muros de Ba Sing Se.

Estando de pie sobre ellos, miró por última vez a la ciudad y luego saltó hacia abajo del otro lado. Había quedado libre.

- Bolin... ¿Estás bien? -preguntó Mako preocupado mientras mecía a su hermano luego del ataque-

- Si, lo estoy. -contestó mientras ambos se ponían de pie- ¿Qué ocurre con estos maestros agua y sus instintos asesinos? ¿No que la gente de las tribus agua eran gente de paz? -exclamó horrorizado-

- Luego tendrás tiempo para meditar en eso... ¡Por ahora tenemos que seguirlo! ¡No podemos perderlo!

Sin pensarlo dos veces los dos hermanos fueron hacia lo alto de la muralla y saltaron del otro lado siguiendo el rastro de aquel peligroso maestro agua.

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Al Mismo Tiempo

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- ¿Qué fue eso? -exclamó Suyin luego de escuchar unos ruidos extraños que provenían desde cerca. Sacó la cabeza por la ventana del carruaje que las llevaba directo a Zaofu para intentar observar el panorama pero no pudo contemplar nada-

- Seguro vienen en emboscada para llevarme -contestó la voz de Kuvira desde el otro lado del carruaje. La joven casi no se veía cubierta entre las sombras, pero sus ojos brillaban como lámparas color esmeralda al igual que el blanco de sus dientes-

Suyin miró de reojo a Kuvira y luego esta dejó salir una sonrisa mientras salía del carruaje pisando tierra.

- ¿Adónde vas? -pregunta Suyin con voz autoritaria-

- Pues voy a examinar debido a que tu preocupación me irrita. -la matriarca la miró fijamente sin decir nada- Y quita esa cara -acotó- que tú fuiste la que me dejó libre.

Dicho esto, la joven maestra metal se salió del camino por el que habían transitado desde hacía horas adentrándose en el bosque que bordeaba aquella zona. Sí, Kuvira sabía perfectamente donde estaba, hace unos años había venido a ese lugar y ya podía comenzar a sentir su energía.

Se paró sobre la raíz grande de un árbol y luego de echarle una mirada al inmenso paisaje, exclamó para sí misma en un tono algo irónico.

- No has cambiado nada desde la última vez que te vi... Querido pantano.

Pero al instante escuchó un sonido, sí, ahora sí había logrado escucharlo. Sus sentidos le decían que no estaba sola, había más gente en algún lugar de aquel oasis boscoso. Así que adentrándose aún más, Kuvira intentó seguir aquellos sonidos para ver de dónde provenían.

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Mako y Bolin corrían a toda velocidad, con el viento dándoles en la cara, ni siquiera veían bien que sendero o camino estaban tomando, simplemente seguían colina abajo apurados como si formaran parte de una estampida letal, como si el tiempo se acabara... Como si fuera ahora o nunca.

Llamaradas de fuego iban y venían explotando con fuerza sobre los charcos y manglares, elevando la temperatura y ahuyentando a los otros seres que ocupaban aquel gran bosque de infinitura tremenda.

- Bolin, apresúrate! -gritó el ojos dorados al ver que su hermano quedaba rezagado en aquella persecución-

- No le digas a un maestro tierra que no está en su elemento, que se apure... ¡Aquí solo hay agua! -replicó-

Al instante Mako se detuvo mirando a todos lados indeciso y su hermano no tardó en alcanzarlo. Este último lucía exhausto, cosa que fue más evidente cuando se inclinó para apoyar sus manos sobre sus rodillas mientras respiraba agitado.

Estaban completamente solos al parecer, rodeados de tanta pero tanta vida que parecía no tener sentido aquello. El nivel del agua llegaba por las pantorrillas de los chicos y ni siquiera la luz del sol pasaba por entre las copas de los árboles. Era como si estuviesen encerrados en una cúpula de hierro de la cual no había salida. ¿Cómo habían llegado allí en primer lugar?

- ¿Tú ves algo? ¿Tú... Tú ves algo? -preguntó Mako nervioso mientras miraba en todas direcciones-

Bolin creyó ver una especie de sombra corretear detrás de los árboles reflejándose a su vez en las aguas del pantano, por lo cual inmediatamente arrancó una roca de una colina cercana y la arrojó en esa dirección.

- Por allá! -gritó al instante.

La roca se destruyó contra los troncos de los gruesos árboles creando una nube de polvo, pero entonces todo volvió a ser tan calmado como antes. Los chicos estaban comenzando a preguntarse si realmente estaban siguiendo a una persona real o simplemente estaban alucinando o perdiendo la razón.

Porque ese lugar... Ese lugar era diferente a todos los lugares en lo que hubiesen estado. Había algo místico e inexplicable en el ambiente, algo que los llevaba a pensar que había más vida allí de la que creían y no se trataba de cosas efímeras e inertes como los árboles, era algo más allá... Una esencia, una energía. ¿Qué era ese lugar?

De pronto los chicos se voltearon sorprendidos cuando descubren que una gran ola de agua se propulsaba hacia ellos a toda velocidad. En acto reflejo, Mako empujó a su hermano con fuerza sacándolo del medio y creó un escudo de fuego con sus brazos. Ambos elementos colisionaron y Mako fue propulsado hacia atrás con la fuerza de las aguas hasta golpearse contra un árbol.

- ¡Mako! -gritó Bolin mientras corría a ayudar a su hermano-

- Estoy bien -contestó al instante mientras se ponía de pie-

Pero entonces una risita burlona comenzó a escucharse en todos los lugares y en ninguno. Ese sonido peligroso podía venir de cualquier lugar y ambos hermanos ni siquiera sabían qué pensar.

Miraban a la izquierda, árboles. A la derecha, más árboles. Aquel bosque parecía hacerse cada vez más pequeño y los estaba encerrando a ambos dentro de él, como paredes que se achicaban para aplastar los huesos del ocupante. Sus nervios comenzaron a dispararse, sus pupilas se dilataron, sus frentes sudaban mucho y sus corazones no podían latir más deprisa.

Era esa presencia.

- Bolin... tenemos que salir de aquí... -dijo Mako tomando a Bolin por el cuello de la camisa-

- ¿Por qué? -preguntó nervioso-

- ¡AHORA! -ordenó a los gritos, así que levantándose corrieron lo más rápido que pudieron, olvidando cualquier misión que hubieran tenido antes, ahora corrían por algo más valioso... sus vidas.

... Lo curioso era que ni siquiera sabían de qué estaban huyendo en realidad.

Sin embargo, el destino se encargó de contestar esa pregunta.

De forma abrupta y violenta, la sombra de una persona apareció sin más de debajo del agua propulsado hacia arriba en un salto justo en la dirección a la que Mako y Bolin se dirigían. Estos últimos frenaron en seco presas del miedo al ver a aquel espectro extraño.

Era una persona como cualquier otra, pero estaba cubierto por un manto de sombra completamente negro, no parecía tener rostro, no parecía tener rasgos... Solo unos ojos rojos que iluminaban su rostro, lo demás, todo lo demás estaba cubierto por la sombra.

- ¡Ay mamasita ¿Qué es eso?! -exclamó aterrado el chico de ojos verdes

El espectro permaneció inmóvil frente a los chicos quienes solamente podían observar la escena con los ojos bien abiertos, pálidos y sin aire en sus pulmones.

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Kuvira por su parte seguía caminando por aquellos charcos fangosos del pantano, con los ruedos de su pantalón empapados y pesados por la misma causa. Estaba comenzando a pensar que perdía su tiempo buscando a alguien en ese sitio, al fin y al cabo, ese lugar siempre hubo estado lleno de vida, quizás no era precisamente personas las que rondaban por ahí.

Pero entonces se volteó algo sorprendida cuando sintió que alguien estaba detrás de ella y se encontró con un hombre de tez morena, buena musculatura y ojos claros mirándola de frente. Este hombre se veía agotado y al borde de un colapso. Sus ojos revelaban el dolor que estaba sintiendo por dentro... ¿Qué le ocurría a ese sujeto?

Sin más se fue de rodillas al suelo mientras extendía su mano hacia Kuvira y suplicaba...

- Por favor... ¡Ayúdame!

De pronto el hombre comenzó a desvanecerse, sí, a desvanecerse. Si no lo estuviera viendo con sus propios ojos jamás lo hubiese creído. Este hombre comenzó a desfragmentarse en pequeñas piezas que luego fueron arrastradas por el viento hasta que no quedara nada en aquel lugar.

Confundida y shockeada por lo que había visto, Kuvira se dio la vuelta y entre carreras se alejó lo más que pudo de aquel lugar, de vuelta al carruaje y a Suyin, por temor de que pudiera correr la misma suerte de ese desventurado sujeto.

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Al Mismo Tiempo

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Allí estaba esa presencia oscura plantada frente a los chicos quienes pálidos y sin habla no sabían exactamente cómo reaccionar.

Sus profundos ojos rojos penetraban en ellos avivando sus miedos más intensos, como si al verlo a los ojos contemplaran al mismo diablo. Ese espectro eventualmente extendió su mano como si intentase señalar a los chicos. Mako de manera instintiva puso a Bolin detrás de él para intentar darle algo de protección.

Entonces escucharon una voz deformada y rasposa, profundamente grave, proveniente del espectro, que dijo.

- Aléjense... Los humanos no tienen nada que buscar aquí... ¡Lo que ven... es solo el comienzo!

Entonces la palma de la mano del brazo extendido del espectro se abrió de golpe y una fuerte ola se generó desde aquel lago estancado del pantano y golpeó a los chicos arrastrándolos con la fuerza del agua hasta quedar estampados contra el suelo, inconscientes metros más adelante.

El espectro comenzó a hundirse en el agua tan calmada y cristalina del lago, como si traspasase un espejo con su cuerpo hasta que su entera figura terminara en lo profundo de aquel lago. Así como había aparecido, se había esfumado.

Mako y Bolin quedaron tendidos en el suelo con las ropas sucias y llenas de fango sin consciencia de lo que acababa de ocurrir y completamente a merced de aquel inmenso bosque lleno de energía del cual habían caído presas.


Continuará...


Bueno bueno, ya llegamos a la escena inicial y al presente narrado al comienzo. Pero esto solamente trae más misterios y preguntas al plato. ¿Qué creen que va a ocurrir?

Les agradecería mucho si me dejaran su opinión en un review. De antemano, gracias

Espero les esté gustando como se siguen desarrollando las cosas y puedan seguirme en lo que resta de fic.

Gracias por su apoyo, sus lecturas, reviews y favs.

Nos leemos muy pronto.

Saludos!