Nada me pertenece, sólo la trama, todo es de su debida autora.

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Isabella se paralizó en cuanto escucho la voz de su madre, aquella que en su infancia siempre la había apoyado y le otorgado los mejores consejos que una madre podía darle a su hija en los momentos en los que su adolescencia se hacía presente. Pero cuando llego el momento en el que se vio enfrentando uno de los momentos más difíciles en su vida la que decía ser su progenitora se había hecho a un lado sin darle alguna oportunidad de explicarle lo que había pasado. Había confiado más en las palabras de una chica a la que apenas conocía que en ella, que era su hija, la única que tenía. Con todavía algunas inseguridades nadando en su sistema, Bella clavo sus ojos en aquellos que de niña le dieron la seguridad para seguir adelante.

-Rene-. Su voz carecía de sentimiento y algo de resistencia al encontrarse ahí, la verdad no esperaba ver a todos el mismo día. Noto pequeñas lagrimas caer en las mejillas de su madre pero no les dio importancia, ella había sufrido y nadie le ayudo ¿por qué debería de hacer lo mismo? Claro, porque ella no era como aquellos que le dieron la espalda. Aparto la mirada de la mujer para sacar la maleta de su auto.

Emmet miraba a su hermana como si casi no creyera que se encontraba a un lado de él. Después de la conversación que había tenido con su prometida no había podido volver a mirar a los demás de una buena manera. Recordaba perfectamente cómo es que un día regresando de la universidad sus padres simplemente le habían notificado que su hermana ya no viviría con ellos. Le dijeron sobre el embarazo y la manera en la que, supuestamente engaño a su novio. Sinceramente Emmet no les había creído pero en esos tiempos estaba tan enfrascado en los estudios que los esfuerzos por buscar a Isabella fueron escasos, eso hasta que Rose le informo que había invitado a Bella a la boda. Bien, casi se desmaya por la notica pero aun así estaba más que feliz de volver a verla y así poder aclarar ciertos puntos en los cuales todavía la duda prevalecía.

Varios de los invitados observaban a la chica con cierto enojo. Nadie les había informado que ella estaría presente, aun no superaban lo que había pasado hace años. Cierta rubia clavaba la mirada en la escena que se desarrollaba en la entrada de aquella casa, no esperaba que aquella tipa hubiera regresado, mucho menos cuando, estaba segura, Edward le pediría matrimonio. Observo la reacción de su novio y vio el enojo que le dirigió a Isabella. Bien, eso era bueno.

Bella había observado cada rostro junto con la expresión que le acompañaba y estaba completamente segura de que no la querían ahí, bueno, salvo por sus padres que la veían como si se tratara de una aparición y no supieran como tratarla. Mejor, que no se le acercaran.

-Bella, bienvenida-. La sonrisa con la que le recibía Rosalie le dio ánimos para por fin subir los escalones que la dirigían a la entrada de la que un tiempo atrás fue su casa. Una vez estuvo frente a ella no dudo en saludarla con un efusivo abrazo cosa que descoloco a todos aquellos que sabían lo sucedido ocho años atrás.

-Rose, es bueno verte-. La familiaridad con la que se trataban era muy diferente a como la rubia los había recibido pocas horas antes. Los rostros de sorpresa no se hicieron esperar pero supieran ocultarlos antes de que aquellas dos mujeres pudieran darse cuenta.

Isabella se adentró a la sala de estar. Miles de recuerdos la invadieron y con un gran esfuerzo logró que ninguna lágrima escapara de sus ojos. Quedo un poco en shock cuando vio a Tanya sonreírle con cierta crueldad, no esperaba verla aquel día, tal vez en la boda pero definitivamente no en casa de sus padres. Vamos Isabella sólo es la arpía que arruino tu vida, no dejes que vea algún signo de debilidad en ti. La cabeza en alto se dirigió al único sillón para una sola persona que se encontraba en la sala ante la atenta mirada de todo ser viviente que se encontraba en aquel lugar. Con un suspiro supo que en cualquier momento las preguntas comenzarían y no estaba muy segura de que contestaría todo de buen modo.

Esme Cullen era una mujer que se preocupada exageradamente por sus hijos y que siempre velaba por el bienestar de cada uno de ellos. Como el ser humano que era tenia remordimientos que hasta hoy en día no le dejaban dormir colmándola de sueños que le hacían ver los errores que en el pasado había cometido. Sabía que el mayor error que pudo haber cometido fue el no haberle creído a aquella muchacha que ahora les miraba con recelo pero las situaciones no estaban a su favor y ella, como una cobarde, se fue por el lado que toda madre se va, por el de su hijo. Sabía desde un principio que Bella no mentía sobre la paternidad del niño que llevaba en su vientre pero el futuro de su hijo apenas estaba comenzando y no dejaría que nada se interpusiera en él. Sí, le dio la espalda al que pudo haber sido su nieto pero ya no era momento de lamentarse. La aguda voz de Tanya la regreso a la sala donde todos se hallaban reunidos.

-Dinos Bella ¿Cómo está el bastardo que pariste?-. Las palabras de la rubia destilaban veneno y la castaña lo sabía. Su propósito era causarle daño pero estaba segura de que no lo lograría, ya había pasado por esos momentos y estaba completamente preparada. Después de todo vivía en un pueblo en donde ella fue el chisme del año cuando todos se enteraron de que era madre soltera.

¡PAF!

La cachetada resonó en toda la estancia y Bella, sorprendida, miró como Alice Cullen, quien en el pasado había sido su mejor amiga, le volteaba la cara con sorprendente golpe.

-Cállate Tanya, tú no eres nadie para preguntar-. La chica le miró con furia sabiendo que no podría hacerle nada a la enana si quería que las cosas con Edward salieran como las tenía planeadas.

-Agradece que no te saque a patadas, Denali-. Resonó la voz de Emmet.

-No le hagas caso Bella-. Le dijo Alice sonriéndole pero ella la ignoro y volvió a prestar atención a su hermano. Tenía tantas cosas que hablar con él.

-Mejor dime dónde está mi sobrino-. El que su hermano se refiriera a Santiago como parte de la familia le quitaba cierto peso de encima, además, hablar de su hijo siempre era un placer.

-Bueno, en estos momentos él se encuentra con Billy-. Emmet y Rosalie asintieron en comprensión mientras que los demás simplemente se dedicaban a poner atención a la conversación que se llevaba a cabo-. Él quería venir pero la verdad no lo creí conveniente, Jacob me ayudo a convencerlo.

-Debiste traerlo, Bella, después de todo es nuestro nieto-. Desde que llego a aquella casa no había escuchado hablar a su padre pero al parecer decidió hacerlo con las palabras menos indicadas.

-Él no es nada suyo-. Dijo la castaña con la voz fría. Era increíble que se dignara a pronunciar esas palabras después de todo lo que le dijeron.

-Bella…-. Rene intentó que las cosas se calmaran, después de todo estaban reunidos para celebrar la próxima boda.

-No, ustedes dejen de decir incoherencias-. Dijo Bella -. Tuvieron su oportunidad y la desperdiciaron, y lo saben.

Rene soltó unas cuantas lagrimas antes de retirarse a la cocina siendo seguida por su esposo. Los sabían que habían actuado mal pero en esos momentos el enojo había hablado por ellos y cuando quisieron enmendar las cosas ya no había nada que pudieran hacer, su hija no se encontraba en ningún lado y ninguno de los investigadores privados les dio información útil de la chica. Emmet miraba a su hermana, de cierta manera la entendía, no, no de cierta, la comprendía perfectamente y entendía perfectamente su manera de actuar, él la apoyaría en todo lo que necesitara. El pequeño apretón que sintió en su mano le dio a entender que también Rosalie le mostraría su apoya a Bella.

Edward Cullen trataba de contener a su novia, quería evitar que le saltara encima a la castaña. Nunca pensó volver a ver a Bella, aquella muchacha que le había hechizado con su belleza y que su inocencia y bondad hacia los demás le enamoró como ninguna otra lo había logrado. Cuando ella lo engaño y días después le dijo que estaba embarazada su mundo se vino abajo y supo que ella igual a todas las que había conocido. Le dijo sus verdades y le quito toda oportunidad que pudo llegar a tener logrando que se largara de la ciudad. No tenía intenciones de volverla a ver, no quería sufrir más. Pero, ahora que la veía a ella y a sus amigos, la manera en que interactuaban entre ellos le había sembrado la duda de si había hecho lo correcto años atrás.

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¡Yei! ¡He actualizado!

La verdad he tenido diversas situaciones a las que enfrentarme. Mi universidad está implementando diversos cambios. Recortaron mi semestre (se supone que terminaría la segunda semana de diciembre y ahora terminara la última semana de noviembre ) Recortaron mis vacaciones (Entraba la primera semana de febrero y ahora entro la segunda semana de enero ) Sufro porque no sé qué onda con las materias que se ofertaran en mi próximo semestre. Todo esto conlleva a que me están pidiendo mis trabajos finales antes de tiempo y de una materia debo prácticamente todas mis tareas (XD)

Otra cosa es que tengo una crisis existencial con la pareja de este fic. No sé dejar que Bella de quede con Edward, sinceramente no sé qué hacer si a mí me pasara lo que Bella está viviendo no perdonaría al padre de mi hijo al grado de volver con él. Quiero preguntarles que opinan que se quede Edward / Bella (si eligen que sí díganme por qué ya que así podre entender mejor ese aspecto) o lo dejo como originalmente es un Bella / Sam OJO: Quiero sus opiniones pero al final la que decida seré yo C:

Ahora contestación a un Review

Chibik-Lady: HOLA! :DD gracias por dejar un comentario. Comprendo lo que me quieres decir. En cada fic que he leído siempre ponen a Rosalie como alguien frívola y, de cierta manera, malvada, una perra por asi decirlo, pero no se ponen a pensar en todo lo que paso. A mí me agrada mucho C: Alice, pues, me gusta su corte de cabello xD casi no me gusta su actitud, tan manipuladora :S Bella será fuerte y no dejara que nadie la pisotee ;) bueno espero que te guste este capítulo.

Adéu . _ . /

Hasta la próxima. Todo REVIEW es bien recibido.