-¡Misaki, dame un hijo! –Esa sola frase había estado resonando a cada momento en la mente de Misaki, lo creía imposible e increíble. Pero había estado comunicándose por teléfono con Hiroki y el aparte de contarle los detalles de su embarazo, le receto unas pastillas extrañas que tenía que mandar a pedir a América. La verdad, lo tenía pensado a el igual le agradaría tener un bebe de Usami, aunque también pensaba en las consecuencias y en el hecho físico porque, ver a un hombre embarazado no es nada común ¿O sí?
-Usami Akihiko…- El único hombre que había logrado enamorarlo, el único y el primero. Para el antes de conocerlo, las relaciones homosexuales eran algo de otro mundo. Pero al comenzar a vivir con Usagi se empezó a enamorar a tal punto que revelo su relación a su hermano y en su mente millares de veces pasaron las imágenes de Usami y el casándose en una iglesia hermosa…
-¡Takahashi Misaki! ¿Cuántas veces tengo que llamarte la atención para que pongas atención en mi clase? –El 'Demonio Kamijou' harto de verlo dormitar y morder la punta del lápiz con la mirada perdida le llamó la atención, él sabía en verdad la situación que pasaba cada vez que llegaba a casa. Pero como buen Demonio en clases le daba igual.
El muchacho se sonrojo y su mente regreso a la clase.
-L-lo siento Dem… digo, Profesor Kamijou, n-no he dormido bien y… -Misaki se excusaba torpemente y al notar la mirada del profesor se detuvo-No volverá a pasar-murmuró finalmente.
-¡Adiós Misaki-san! –Shinnosuke, su amigo se despidió haciendo un gesto con la mano al ver el deportivo rojo aparcado fuera de la Universidad.
-A-adios Shinnosuke…-dijo Misaki y se subió al auto.
-¿Qué tal Misaki? –Exclamó Usagi y luego le dio un beso sobre los labios- ¿Dónde quieres ir? Yo estaba pensando en ir a comprar ropa de bebe ¿Sera niña o niño?
-¡Usagi-san! Te lo repito, es imposible… Soy un hombre y… -El joven estaba sumamente sonrojado ante la idea de tener un bebe. Pero planeaba llegar a casa y volver a llamar a el profesor Hiroki por detalles.-Solo vamos a casa, tengo que estudiar –Sonrió y poso su mano sobre la de su pareja, esté asintió y en cinco minutos estaban bajando del auto. El día anterior había llamado a Hiroki para preguntarle detalles y este, asteado de preguntas le soltó que en América habían desarrollado unas pastillas, que se tomaban a modo de terapia y que, al cabo de 1 mes tenía unos órganos artificiales, pero bastante efectivos al momento de procrear. Nowaki había traído esa medicina en su viaje a América y el, luego de mucho conversar y golpear a su pareja; Había terminado aplicándose el tratamiento. También le dijo que Misaki lo había llamado para preguntarle y que le receto ese tratamiento.
-'Así que a mi Misaki le interesa' –Se decía entre sonrisas el de ojos violeta. –'Cuando llegue a casa lo hare mío de nuevo~'
-¿Qué quieres para cenar Usagi-san? –Preguntó entusiasta el castaño al ver que su pareja no lo había lanzado contra el piso para tener sexo apenas hubieron cruzado el umbral de la puerta.
-Lo que quieras, pero ¿No tenías que hacer una llamada? –Lanzó con aire despreocupado.
-Oh, ¡Si! ¿Cómo lo sabías Us-?-Fue interrumpido por los labios del mayor, quien saltó hacía su posición- Aaah Misaki, cuando tienes dudas te ves tan sexy…
-N-no digas esas cosas Usagi-san… -susurró sonrojado el castaño- D-debo llamar al profesor por, por una duda que me quedo en clases y-ya regreso –Salió corriendo de la cocina y subió las escaleras para usar el teléfono de su cuarto.
-¿Aló?-la voz del Hiroki se oía algo agitada-¡N-nowaki quítate! Estoy al teléfono ¿Qué no ves idiota?
-¿P-profesor Kamijou? –consultó Misaki
-Ah, ah sí ¿Misaki, cierto? Bien, tengo aquí la caja vacía del tratamiento ¿Tienes donde anotar? Bien se llama, claro es el nombre genérico –[No pondré el nombre del medicamento por si a algún pervertido le nace usarlo ewé]- Tarda de 5 días a una semana en llegar, pide dos cajas por precaución , Si, dile que llamas de parte del Doctor Nowaki Kusama, este idiota se hizo amigos allá. Cuando la tengas en tus manos me llamas y te doy indicaciones, suerte con ese idiota ¡Y mañana te quiero temprano y despierto en mi clase! … ¡Aléjate maldito idiota! ¿Qué no ves que estoy con el maldito teléfono? ¡Idiota, despertaste a Haru! Adiós Misaki, que estés bien.
-¿Tienes pruebas Misaki? –El escritor apareció místicamente tras de el apenas termino de hablar.
-No, no tengo nada que hacer-sonrió y luego se dio cuenta de su error-¿Dije que no? Qu-queria decir que no tengo nada hecho, pero me falta mucho y…
Pero ya era demasiado tarde, su pareja lo había lanzado a la cama y comenzaba a desvestirse mientras el intentaba escurrirse, cosa que no lograría.
Ya, luego de penetrarlo un gran número de veces para una tarde arrancando gemidos, lágrimas y 'te amo' del menor logró saciarse y se recostó junto a él, observando su perfil.
-Misaki-chan, me haces sentir completo~ -Le susurró al oído del castaño quien a sorpresa suya, le otorgó un beso sobre los labios y un corazón palpitante a mil por hora. Claves, sin palabras que le demostraban su amor.
Esa noche durmieron juntos en la cama de Misaki, con Suzuki-san a un lado. Aunque 'tranquilos' es mucho decir, Usami no puede ver a Misaki dormir en paz y por ende, estuvo gran parte de la noche jugando con su miembro o jugueteando con sus pezones hasta ser abrazado por los brazos de Morfeo.
Al otro día el castaño se levantó sin hacer ruido y se dirigió a la sala para hacer su pedido. Luego de intentar hablar con cuatro personas, lo transfirieron con una mujer que hablaba Japonés, le dijo que dentro de la próxima semana llegarían las dos cajas y, algo extrañada l pregunto para quien iban a ser. El, nervioso contesto: '¡L-llamo de parte de Nowaki Kusama! Muchas gracias' y cortó.
Luego fue a la cocina a hacer el desayuno, se fue a duchar y se marchó a la universidad. Despidiéndose con un beso de su pareja, quien se hacía el dormido, pero tenía marcada una sonrisa en los labios al escuchar que Misaki ya había hecho el pedido.
El mismo patrón de ir a la universidad, llegar a cocinar y ser obligado a tener sexo hasta altas horas de la noche se siguió durante los días siguientes, seis para ser más precisa.
El sexto día fue despertado por un golpe a la puerta, se apresuró a abrir y para sorpresa de él era el trabajador del correo, su tratamiento había llegado. Algo nervioso lo recibió y regreso a cambiarse ropa para ir lo antes posible a la Universidad, como todos los días iba bastante retrasado.
-¡Me voy! –exclamó el joven y salió corriendo de la casa, con ambas cajas del tratamiento en su mochila.
-¡Disculpe por llegar tarde profesor! –Misaki entro estrepitosamente a la sala de clases captando la mirada de todos y la cara molesta del profesor.
-¡Que no se repita! Ahora ve a sentarte y no me interrumpas la clase –El profesor Kamijou tenía cara de sueño, Misaki pensó, que al igual que él no había podido dormir bien por culpa de unos hombres algo adictos al sexo.
Todo lo que sucedió después de sentarse en su lugar y posar la cabeza contra la mesa fue ignorar por completo la clase y dormir plácidamente. Al cabo de media hora despertó sin encontrar a nadie dentro del aula, todos, hasta el profesor lo habían dejado solo ahí y se habían marchado al receso. Algo avergonzado salió del salón dispuesto a marchar a la oficina de Hiroki para preguntarle sobre los detalles del medicamento.
-¿Profesor, puedo pasar? –El castaño se asomó por la puerta y el profesor asintió con la cabeza.
-¿Ya te llego el tratamiento? Pasa, siéntate.-Le ordeno Hiroki. –Bien, Pásame la caja. Vamos a ver, según recuerdo es una tableta cada noche, sin faltas. Son 21 tabletas o sea para tres semanas. Tienes que ser constante al tomarlas y mantener una dieta. ¿Entendido? Ahora –Bajo la voz- el sexo, ambos somos grandes y hemos pasado eso, aunque… -se sonrojo- Bien, n-nada de sexo… sexo, sexo anal, Si. Al menos mientras dure el tratamiento. Cualquier cosa me avisas.
-P-profesor… ¿Ahora que estamos a pocas semanas para terminar el periodo, usted seguirá en la ciudad? –consultó algo nervioso.
-Oh, lo había olvidado, No. Con Nowaki y Haru vamos a ir a Europa y no volveremos dentro de más o menos 1 años. Ya hablé todo y cuando volvamos del periodo de vacaciones Miyagi-sempai estará reemplazándome.-Le informó Hiroki mirándolo con algo de pena- Para cuando yo regrese, tu, tú ya tendrás a tu bebe. –Arqueo las comisuras de la boca para formar una semi-sonrisa. Cuídate y te dejare a cargo de la doctora que me atendió.
-Muchas gracias profesor… -Susurró Misaki y luego se levantó de la silla y le dio la mano, para salir rápidamente del lugar.
La verdad aún no se creía completamente el chiste de ser mamá, había buscado en la biblioteca y en internet pero no había dado con ningún resultado de Embarazo Masculino. Así que planeaba seguirles el juego para ver que sucedía.
-¡Misaki! –Era Usami con su auto estacionado fuera de la Universidad.
Con Misaki ya adentro le comenzó a preguntar cosas sobre sus clases y detalles de las vacaciones de Hiroki, entreteniéndolo con noticias y datos sobre el clima hasta que se detuvieron en un lugar ni parecido al edificio donde vivían.
-¿Dónde estamos Usami? –Preguntó con voz inocente el castaño.
-Esto es, será mejor si te cubro los ojos Misaki -Se acercó al muchacho y con una cinta que traía en el bolsillo, lo encegueció temporalmente. Luego lo tomo por la cintura y lo condujo hasta un ascensor, para luego entrar a un lugar con olor a rosas.
-Ya está Misaki, tu sorpresa
Y quitándole la venda de los ojos, dejo al descubierto una habitación amplia, con un bar cubierto de numerosas botellas, una cama grande en el centro del lugar, tenía una vista hermosa y todo el piso estaba cubierto de pequeños pétalos de rosas.
-Feliz cuarto Aniversario Misaki-El peliplateado le susurró al oído y luego lo abrazo.
Misaki había olvidado que día era y no tenía nada preparado.
-Y-yo lo siento, no tengo nada… Lo olvide –murmuró avergonzado el castaño.
-Con tu cuerpo basta Mi-sa-ki… -dijo lentamente Usami y lo aventó contra la cama.
Moviéndose violentamente sobre él y desvistiéndose en cosa de segundos.
Para que, sin calentamiento previo comenzara a penetrarlo dulce, pero bruscamente durante largos momentos, hasta ambos caer rendidos al lado del otro.
