¡Holaaa! Yay, finalmente he terminado el segundo capítulo. ¡Muchas gracias por esos primeros reviews! Me alegra que quieran saber más de esta historia, por que aún tengo mucho para contar ;) Hay muchas sorpresas en este capítulo, y lo sé, es el segundo, pero lo he disfrutado mucho, y espero que ustedes también. ¡No se olviden de los reviews, por favor! ¡Se los voy a agradecer mucho!...¡Disfruten!
Love can be a many splendored thing
Can't deny the joy it brings
A dozen roses, diamond rings
Dreams for sale and fairy tales
It'll make you hear a symphony
And you just want the world to see
But like a drug that makes you blind,
It'll fool ya every time…
The Trouble With Love Is...-Kelly Clarkson
-¿Ha progresado el plan de noviazgo?-le preguntó Bryan Ryan a Rachel en una extraña llamada telefónica.
-No-respondió ella, con tristeza- Él es demasiado bueno para mí.
-Eso es cierto-dijo él.
Rachel hizo un gesto de indignación.
-Bryan, ¿estás borracho?
-No-contestó-Estoy fumado, ¿quieres venir por algo de hierba?
-Mmm…no, gracias.
Rachel le colgó y volvió a trabajar en su árbol de Navidad, al cual ya le faltaban muy pocos adornos.
Kendra, la modelo que aparecería en la nueva edición de Vogue dio un largo suspiro, y puso los ojos en blanco mientras Kurt y Blaine discutían acerca de qué abrigo le convenía llevar.
-¡He dicho que el Chanel!-exclamó Kurt-¡Y es mi última palabra!
Blaine negó con la cabeza.
-¡Burberry!
-¡Chanel!
-¡Burberry!
-¡Sharon!-se sorprendió Kendra.
La editora, y por lo tanto, jefa de ambos, sonrió y se acercó al centro del armario, donde los chicos estaban teniendo un conflicto de estilos.
-Se olvidan que yo tomo la última decisión, caballeros…
Blaine le devolvió la sonrisa, y bajó la vista.
Kurt suspiró con frustración.
Sharon observó a Kendra mientras ésta le modelaba ambos abrigos.
-Me quedo con Burberry-dijo- Lo siento, Kurt, ya decidirás el siguiente atuendo.
El chico resopló.
-Claro, Sharon…
-Bien, nos vemos más tarde…-dijo ella, y salió.
Kendra se fue al vestidor para cambiarse nuevamente, y entonces,
Blaine miró a Kurt con culpabilidad.
-Lo siento, Kurt, es solo que pensé que este abrigo en particular era más sofisticado…
-¡Rechazaste a Chanel!-se indignó él.
-No es eso- repuso Blaine- Aunque debo admitir que no soy tan extravagante…
-¡Este espacio solo era mío!-gritó él- No sé qué es lo que hago exponiéndote mis ideas si solo las tratas como basura, pero te diré algo…yo no voy a renunciar a este puesto.
Blaine suspiró, y puso su mano sobre el hombro de su compañero.
-¿Nunca has trabajado en equipo?-le preguntó-Tus ideas son geniales, Kurt, nunca me había encontrado con alguien que tuviera tanta visión, pero…a veces se necesitan otras opiniones, ¿no lo crees?
Kurt lo examinó por un momento.
-¿Eres gay?
Blaine soltó una carcajada, y asintió con la cabeza.
-Sí, lo soy… ¿por qué lo preguntas?
-Porque ahora me doy cuenta de que al menos tenemos algo en común…
Mike se encontraba editando unos videos en la pequeña oficina de su departamento cuando su amigo Artie lo llamó por teléfono.
-¿Qué sucede, amigo?
-Oh, solo quería pedirte un favor, en realidad, es algo que Tina quiere…
Mike tragó saliva al escuchar aquello.
-De acuerdo…
-Por cierto…sé amable- le aconsejó Artie.
-Siempre soy amable- se extrañó Mike.
-Sabes a lo que me refiero, sé amigable…
-Yo…siempre soy amigable…
-Desde que te presenté a Tina has actuado extraño frente a ella, y…he llegado a suponer que no es de tu agrado- le confesó Artie- Pero…yo realmente la amo, amigo, la amo, y ahora es mi esposa, así que ya es momento de que mi mejor amigo se convierta también en el amigo de ella…
Maldición, pensó Mike.
-Lo haré, amigo, lo haré- aceptó-¿Qué es lo que necesita…?
Tina tocó el timbre de Mike con un poco de impaciencia.
El video de su boda había salido horrible, y como se dio cuenta de que el amigo de su esposo había filmado en casi toda la velada, no dudó en preguntarle si podía sacarle una copia. El problema es que Mike no quería hacerlo…
Finalmente, se dignó a abrirle, y su expresión, desde luego, cambió al mirarla a los ojos.
-¿Puedo entrar?-le preguntó ella, con una sonrisa.
Mike vaciló por un momento.
-Bueno, en realidad, estoy algo ocupado…
Tina no se inmutó, y entró como si conociera el departamento desde siempre.
-Solo pasaba por aquí y pensé que, como tú estuviste grabando en toda la boda, tal vez tendrías algo decente que mostrarme…
Mike suspiró.
-Sí, lo sé, ya me los has dicho, pero…en realidad…lo perdí. Bueno, no lo perdí por perderlo, yo…demonios, yo…grabé otras cosas sobre él sin darme cuenta, y ahora…
-Mike-Tina lo interrumpió-Sé que eres el mejor amigo de Artie, y…que nunca te he caído muy bien, nunca hemos sido amigos, pero…quisiera que eso cambiara…
En ese momento, lo único que él quería es que se lo tragara la tierra.
-Soy una buena persona-admitió ella-Me gustaría que fuéramos amigos…
-Claro, seremos amigos- respondió él, algo turbado.-Eso no quiere decir que lo que grabé no se borró…
Tina se acercó a al televisor, donde, desafortunadamente, Mike había dejado en pausa el video, y soltó una risita.
-Creo que tengo buena memoria, y eso se parece mucho a la recepción de mi boda- observó, mientras Mike se maldecía.
-Ehh…claro, probablemente ese el video- dijo, sintiéndose un idiota.
Tina buscó el control remoto, y presionó el botón play.
La boda comenzó…todos se pusieron en su sitio. Ahí estaba Artie, sonriente, ahí estaban todos los invitados, ansiosos, como si se tratara de una boda de la realeza. De hecho, muchas mujeres llevaban puestos esos sombreros raros que se solían ver en esos eventos, y entonces…la novia comenzó a caminar por el altar.
Tina se vio a sí misma radiante, sonriente…una y otra vez.
En todo el video, lo único que se mostraba era su rostro. Solo ella. Estudió todas sus expresiones, se sorprendió cuando dijo sus votos, y se desconcertó cuando finalmente besó a su esposo, y el video terminó…
Y entonces, Tina se dio cuenta de lo que sucedía…
Mike, que estaba detrás de ella, se sentía terriblemente abrumado.
-Es todo de mí…-dijo, volteando a ver a Mike.
-Sí, sí…es verdad…
-Pero…nunca me diriges la palabra, solo hablas con Artie…
Mike bajó la vista y metió las manos en sus bolsillos.
-Ojalá te sirva de algo, pero, por favor, no lo muestres demasiado, el montaje no es muy bueno-dijo, con un hilo de voz- Lo siento, tengo que salir…¿prefieres quedarte o…?
-No- lo interrumpió Tina, aún sorprendida- Yo…yo también me voy.
-Odio mi horrible vida- le confesó Rachel a su amiga Mercedes Jones con profunda tristeza en un Starbucks del Upper East Side.
-Me estoy volviendo loca…
-Finn Hudson te está volviendo loca- la contradijo Mercedes.
Rachel dio un largo suspiro, y un sorbo a su café.
-Estoy…perdidamente enamorada de él, ¿sabes?
Mercedes le tomó la mano con compasión.
-Y ahora…tengo miedo de que nunca llegue a gustarle porque no soy perfecta…
-¿Desde cuándo te obsesiona tanto ser perfecta?-la interrumpió Mercedes, con extrañeza.
-¡No lo sé!-exclamó Rachel-Finn tiene algo que…cuando estoy con él, deberías de verme, no soy…la Rachel que conoces…
Rachel volvió a suspirar, exasperada.
-Cuando él está cerca…cuido mi postura, mi cabello, retoco mi maquillaje más de lo normal, trato de ser sensual, a veces me doy cuenta de que estoy posando… ¡es algo extenuante!
-¡Pues no lo hagas más!-la regañó Mercedes-¿Por qué no le muestras a esta Rachel? ¡Es maravillosa!
-¿Y si no le gusto?-se preocupó Rachel- El año está por terminar y ni siquiera he tenido una conversación decente con él porque al verlo lo único que sale de mi boca son estupideces. Por algo dicen que al comenzar el año se hace borrón y cuenta nueva, y él buscará la manera de que yo no me vuelva a cruzar en su camino…
-Rachel, eres demasiado dramática…e insegura- le dijo Mercedes, que se percató de algo en la entrada del café, y sonrió- Basta de esa cara larga…es demasiado pronto para rendirse…
Rachel frunció el entrecejo, y miró a la dirección en la que su amiga sonreía.
Finn había entrado al café, y estaba a unos metros de distancia de ambas. Rachel se hundió un poco en su asiento, y Mercedes soltó una risita.
-Oh, Dios…
Finn se detuvo a contemplar el menú, y poco a poco, se fue acercando a la mesa en la que se encontraban las chicas…
-Creo que deberíamos saludarlo…-dijo Mercedes.
-¡No, Mercedes, te lo prohíbo!-le susurró Rachel, abrumada- ¡Sí lo haces, te mato!
-¡FINN!
Finn volteó, algo desconcertado, y después sonrió al ver a Rachel, que se encontraba despotricando a su amiga mentalmente.
Sonrió antes de que él sospechara de su expresión, y pestañeó un par de veces.
Finn le devolvió la sonrisa, y sin dudarlo, se acercó.
-Hola, Rachel…
-Hola, Finn…
Mercedes le dio un codazo a su amiga para que la presentara.
-Oh, cierto, Finn, ella es Mercedes.
-Hola, un gusto-la saludó él.
-El gusto es mío- afirmó ella, alegremente, y poniéndose de pie- Bueno, chicos, no quiero ser grosera pero…me tengo que ir… ¡hasta pronto!
A espaldas de Finn, le guiñó un ojo a Rachel, y desapareció.
La voy a acorralar, decidió Rachel.
Finn la miró esperando a que dijera algo, y Rachel se sintió como una idiota.
-Oh, siéntate, por favor…
Finn lo hizo con suspicacia.
-Y… ¿cómo has estado?-le preguntó.
-Yo…bien- vaciló Rachel- haciendo algunas compras navideñas, y todas esas cosas…
Finn soltó una carcajada.
-Apenas me doy cuenta de que faltan pocas semanas para Navidad, y ni siquiera le he buscado nada a mi madre. Soy un hijo muy irresponsable-bromeó.
Rachel rió con él, y se dio cuenta de que además…tenía muy buen sentido del humor. Lo contempló admirada.
-Por cierto… ¿vas a ir a la fiesta de Bryan Ryan?
-Yo…no lo sé…
-Será divertida- le aseguró él-No puedes faltar…
Rachel se mordió el labio.
-Tal vez…lo consideraré-dijo ella, finalmente.
Finn sonrió y le señaló el mostrador.
-Voy a pedir un café… ¿quieres algo?
Solo una sesión de besos contigo en un buen rincón romántico de Manhattan, pensó Rachel.
-Oh, ya tengo el mío- le enseñó, algo avergonzada de sus pensamientos-Gracias…
-De acuerdo, ahora vuelvo…
Antes de ponerse de pie, Finn le guiñó un ojo, y así, completamente atontada, Rachel lo observó mientras él hacía su pedido.
Quería dar una imagen atractiva, pero realmente era innecesario. Finn no le estaba prestando atención. Sin embargo, un señor que se encontraba en la mesa contigua y que parecía estar a punto de marcharse, la miró y se acercó.
-Anímate, linda- le dijo- Es ahora o nunca.
-Creo que tiene razón- le contestó ella-Estoy comenzando a creerlo…
El hombre le sonrió, y le levantó el dedo pulgar en manera de aprobación.
Cuando Finn regresó, con su café en mano, Rachel apartó la vista y se enderezó.
Con algo de timidez, Finn volvió a sentarse, y tomó con cuidado de su café. Le sonrió a Rachel, y ella soltó una carcajada.
-¿Qué pasa?
-Me parece que tienes un bigote de leche- le dijo ella, divertida.
-Oh… ¿podrías ayudarme?-pidió él, acercándose a ella.
El corazón de Rachel comenzó a latir fuertemente, y desgraciadamente, pudo sentir como la sangre se le había ido hasta las mejillas. Estaba a punto de hiperventilar, pero conservó la calma, tomó una servilleta, y le limpió el bigote.
Un poco nerviosa, separó su mano del rostro de él.
Finn la estudió con curiosidad, y eso no la ayudó mucho, ya que apenas y podía hacer un esfuerzo para ignorar a su corazón.
-Mercedes parece una buena chica…-dijo él, nuevamente entablando conversación.
-Lo es- admitió Rachel- A veces se obsesiona mucho con el tema de los chicos, le gustan todos, pero…es genial.
Y ahí se dio cuenta de que había metido la pata. ¿Por qué había tenido que comentarle a Finn acerca de lo que ella y su amiga hablaban?
-Oh, ya veo- dijo él, riendo- ¿Y a usted que le gusta, señorita Berry?
Finn continuó observándola mientras tomaba de su café, y por primera vez en su vida…Rachel no sabía que decir.
Abrió la boca, pero…ninguna palabra salió. Su mente se quedó en blanco. No se le ocurrían buenas características para describir a su falso chico ideal, porque, obviamente, no iba a describirle al verdadero.
-No lo he pensado mucho- dijo, cerrando los ojos, y sabiendo que aquello había sido lo peor que podía haber sacado-Yo…no lo sé, en verdad… ¿qué es lo que quieres tú?
Rachel se mordió el labio, y esta vez, se decidió a mirarlo a los ojos.
-Esa es una buena pregunta- respondió él- ¿Qué quiero? No lo sé, nunca me he puesto a pensar en eso. Tal vez salir con muchas chicas, probar un poco de todo, y finalmente, si es que llego a encontrar al amor de mi vida, como muchos dicen, ser responsable y fiel…
Rachel se desilusionó un poco. Si eso es lo que él pensaba, era obvio que no sentía nada por ella.
-No te entiendo-dijo ella, tragando saliva.
En realidad, sí lo estaba entendiendo.
Finn suspiró.
-Voy a ser honesto contigo…-decidió-Yo…no soy un gran seguidor del compromiso. De hecho, me parece algo terrible. Sé que está mal, pero…no soy el tipo de chico que se siente cómodo atado a una relación, no es mi estilo. Y ahora…estoy viendo a alguien que también piensa de la misma manera que yo…
Rachel sintió como se le rompía el corazón a pedazos.
-Bueno, eres un adulto, cada quién toma sus propias decisiones, y si eres feliz, estás haciendo lo correcto- lo felicitó ella, con un hilo de voz.
Finn asintió.
-Rachel… ¿te encuentras bien?
-Yo, sí, sí, no te preocupes- mintió-Es solo que…recordé que mis padres querían que les mandara una receta para la cena navideña, y no lo he hecho…
-Oh, entonces…
-Lo siento-se disculpó Rachel, poniéndose de pie- Nos vemos luego, Finn…
-Claro-le aseguró- Y… ¿Rachel?
Rachel se dio la vuelta, y con tristeza, lo encaró.
-¿Vas a ir a la fiesta, cierto?
La chica asintió, y retomó su camino.
Finn seguramente se había percatado de su cambio, y al salir del café, Rachel sintió que las lágrimas ya estaban resbalando por sus mejillas, lo cual hizo que aquella tarde invernal fuera aún más insoportable.
Noah Puckerman estaba disfrutando de la elegante compañía femenina en un bar de Madison.
-Soy de Lima, Ohio…-explicó, a sus tres nuevas amigas, que curiosamente, parecían salidas de la mansión Playboy.
-¿En dónde está eso?-preguntó una de ellas.
-En Ohio- respondió Noah.
La chica aún siguió desconcertada.
Otra de las chicas soltó una risita.
-Y… ¿dónde te estás quedando?
-En un motel cerca del barrio chino-admitió él- No es el mejor lugar de todos…pero es uno de los más baratos…
-Entonces, para tener un mejor servicio…podrías quedarte en nuestro departamento-dijo una de ellas, tentándolo.
-Oh, vaya, son compañeras de cuarto- supuso él, tragando saliva-¡Genial!
Las chicas rieron con él, y volvieron a preguntarle cosas cuando, de pronto, Quinn Fabray entró al mismo bar y se sentó- con una expresión malhumorada- en la barra.
Noah se percató, y al verla, compuso una media sonrisa.
-Me disculpan un momento, señoritas…-les dijo a sus amigas, distraído- Voy a saludar a…alguien que conozco.
Las chicas lo miraron desconcertadas mientras él se ponía de pie, y se dirigía a la barra.
Siendo cauteloso, se sentó al lado de Quinn.
-Que sorpresas da la vida…-comentó-Hace tres días nos conocimos, y cuando pensé que ya no te volvería a ver…
Quinn se sobresaltó al escucharlo.
-¡Qué demonios…!
-Tranquila, tranquila, no te estoy siguiendo- le dijo-Simplemente…hemos coincidido en el bar…
Quinn golpeó su cabeza contra la mesa.
-Esta es oficialmente la peor semana de todas…
Noah se quedó extrañado con aquel comentario.
-¿Qué sucedió?
-Un tequila doble- le pidió Quinn al cantinero.
-De acuerdo, esto es raro… ¿qué pasa?
Quinn miró a Puckerman con tristeza.
-¿Acaso te comenté que venía a Nueva York para sorprender a mi novio?
Noah asintió.
-Algo por el estilo…
-Bueno, pues, sí, ya tenía listo mi plan, lo iba a sorprender. Tenía las llaves de su departamento, lo cual era una ventaja, pero después…
-¿Después qué?
Quinn dio un largo suspiro, y se tomó el alcohol de un trago.
-Después me di cuenta de lo tonta que soy- admitió- Llegué y entré sin hacer mucho ruido, me dirigí a su habitación, y justo cuando abrí la puerta…lo encontré en la cama con otra…
Puckerman negó con la cabeza.
-Desgraciado…
-¿Y sabes que es lo peor?-preguntó Quinn, ahora llorando histérica- Volé de Ohio a Nueva York solo para darle una sorpresa, y la sorprendida resulté ser yo… ¿acaso había estado engañándome todo este tiempo?
Puck la miró comprensivo.
-Al menos hay algo bueno de que hayas venido a Nueva York- le dijo él, con una sonrisa.
-¿Qué tuvo de bueno este viaje?-preguntó ella, con amargura.
Noah la miró profundamente a los ojos, y sin dejar de sonreírle.
-Tú y yo nos conocimos…
Quinn bajó la vista y reflexionó por un momento.
-Muy bien, ¡necesito otro trago!
Santana se acostó en su sofá a un lado de la chimenea mientras repasaba su nueva lista. Los últimos tres días, había sido realmente miserable. Había sentido como si tuviera el síndrome premenstrual multiplicado por mil.
La agonía de perder y extrañar al amor de su vida la estaba matando. La melancolía de que se encontraba a pocas semanas de vivir la mejor época del año sola y lejos de casa la desquiciaba.
Observó nuevamente la lista, y suspiró.
Deseos de Navidad de Santana López:
Hacerme un piercing en el abdomen.
Comprar unos zapatos ridículamente caros.
Ir a uno de los estúpidos shows de Broadway.
Asistir al aburrido desfile navideño de Times Square.
Conseguir un autógrafo de Bryan Ryan en su próxima fiesta. (Si es que consigo el trabajo de mesera).
Pedir comida china a domicilio. (Prefiero eso a la típica cena de Navidad).
Comprar aquellas bragas rojas que estaban en oferta en Victoria´s Secret.(Es Navidad, la ocasión para dar, y me las regalaré a mi misma).
Si las cosas empeoran…comprar un vibrador. (En caso de estar muy necesitada).
Buscar unos malditos regalos para enviárselos a mi familia. (Tengo que hacerlo, no hay de otra).
Hacer cualquier otra cosa para dejar de pensar en Brittany…
Y ahí estaba. El punto más difícil de su lista. De hecho, haberlo agregado solo significaba que pensaría más en ella.
Santana dio un largo suspiro, dejó su lista a un lado, y encendió la televisión.
Solo había especiales de Navidad, y películas románticas. Resignándose, se quedó viendo una de ellas, y se sorprendió a sí misma cuando una lágrima corrió por su mejilla.
Diablos, me estoy comportando como una niñita, pensó.
Al salir de Vogue, Blaine se encontró a Kurt tratando de pedir un taxi en plena Quinta Avenida.
Con una sonrisa, se acercó a él, y le tocó el hombro.
Kurt volteó y se sobresaltó al tenerlo tan cerca.
-¿Vas a tu casa?-le preguntó.
Kurt asintió, aún sorprendido.
-¿Qué te parece si vamos a tomar algo por ahí?-le sugirió Blaine.
El chico hizo todo lo posible para no quedarse con la boca abierta.
-Ehh… ¿por qué no?
La sonrisa de Blaine se ensanchó, y al ver que un taxi se acercó, le gritó fuertemente, lo cual, desde luego, volvió a sobresaltar a Kurt.
El taxi se detuvo, y Kurt lo miró con incredulidad.
-Llevaba más de quince minutos tratando de conseguir uno…
Blaine se encogió de hombros, y le abrió la puerta para que entrara.
Una vez dentro, Kurt lo miró.
-Y dime, señor Perfecto, ¿a dónde me llevas?
-¿Señor Perfecto?-Blaine soltó una carcajada-Si tú lo dices…No lo sé… ¿A dónde te gustaría ir?
-¿Así que ahora sí me dejarás elegir a mí?
-En este momento no estamos trabajando- respondió Blaine, siguiéndole el juego-No veo por qué no puedes elegir…
Kurt se hizo el ofendido, pero al final, no pudo evitar reír con él. ¿Por qué en el área laboral sentía que no podía soportarlo, y fuera de ahí, le agradaba tanto su compañía? ¿Por qué a Sharon se le había ocurrido la estúpida idea de que ambos compartieran el mismo trabajo? Aunque después de todo, había valido la pena, Kurt no podía negarlo.
Para cuando lo recordó, el taxi se detuvo frente a uno de los restaurantes más caros y chics de Manhattan. Justo lo que a Kurt le gustaba.
Blaine le pagó al taxista, y ayudó a salir a Kurt.
Le abrió la puerta del restaurante, y educadamente, pidió una mesa para ambos.
Tal vez en el trabajo le había ido pésimo aquel día, pero esa noche prometía ser una de las mejores para Kurt.
Tina se reunió con Artie en su habitación, y justo cuando estaban a punto de acostarse, Artie decidió expresar lo que pensaba.
-Algo sucede contigo- le dijo.
Tina, distraída, lo miró.
-¿Qué?
-¿Pasa algo?- preguntó él, preocupado-Desde que llegué…estás muy callada, pensativa.
-Yo…no, no pasa nada- respondió Tina, con la mirada perdida.
Sonrió, y metió su cuerpo debajo de las sábanas.
-Todo está bien- le dio un beso a Artie, tomó su almohada, y decidió cerrar los ojos.
Mientras tanto, Mike, solo en su departamento, no podía dejar de pensar en ella y en lo que había sucedido…
Dos horas, y dos botellas de tequila más tarde, Quinn y Puck llegaron al motel en el que él se estaba hospedando.
Quinn nunca había estado tan borracha en su vida, y a Puck le pareció adorable verla así. Sosteniéndola, la ayudó a sentarse en la cama mientras él encendía las luces.
Quinn comenzó a reír de la nada.
-No es que odie la Navidad…hip… pero se supone que es la época en la que estás con tu familia y todos tus seres queridos…hip. Yo estoy sola, lo cual significa que no tengo a nadie que me quiera…hip-dijo Quinn, con tristeza.
Noah la miró con ternura y se sentó a su lado, todavía sosteniéndola.
-Yo te quiero…
Al mirarlo a los ojos, Quinn se echó a llorar en su hombro.
-Tranquila…-Puckerman le dio unas palmaditas en la espalda.
Quinn lo miró nuevamente y se limpió la nariz con las manos, lo cual, estando sobria, nunca se atrevería a hacer.
-Es Navidad…y quiero que mi regalo sea que te acuestes conmigo.
-¿Estás segura?-Puckerman estaba fascinado.
-Sí, ya lo sé, estoy borracha, pero también estoy muy caliente, y tú eres el único idiota cerca así que…
Puckerman no la dejó terminar, pues tomó su rostro, y la besó apasionadamente.
Inmediatamente, Quinn le respondió al beso y se aferró a él.
Ambos cayeron completamente en la cama en cuestión de segundos.
Terminando su cena, Kurt y Blaine volvieron a tomar un taxi que pronto se detuvo en el departamento de Kurt.
Su compañero lo miró con una sonrisa, y volvió a poner su mano sobre su hombro.
-Bueno, hemos llegado…
-Gracias por la cena, Blaine, ha estado excelente…
-La compañía ha estado excelente-lo contradijo él.
Kurt abrió la puerta y bajó del taxi.
-De acuerdo, hasta mañana…
Para su sorpresa, Blaine también salió del taxi, y se dispuso a acompañarlo hasta su puerta.
-Hasta mañana-le dijo, con una sonrisa que hacía que Kurt entrara en calor a pesar del evidente frio.
-Por cierto, te pido una disculpa por mi carácter- le dijo Kurt- No he tenido suerte en el pasado, supongo que soy alguien difícil de tratar…
-Es Navidad- repuso Blaine- No hay manera de que no pueda tratar contigo…
Kurt se echó a reír, y sacó las llaves para abrir su puerta.
-Adiós…
-Nos vemos- le dijo Blaine, guiñándole un ojo, y volviendo al taxi que lo esperaba.
Kurt se quedó literalmente congelado en la entrada hasta que lo perdió de vista.
Finalmente, y después de tantos cambios, Rachel terminó de decorar su árbol de Navidad.
Al llegar de Starbucks se dedicó exclusivamente a él para mantener su mente ocupada, aunque en realidad, no había servido de mucho. Solo pensaba en Finn, y en lo que había dicho acerca de que no podía comprometerse.
-¿En verdad amo a Finn?-se preguntó, exasperada, y a la vez, triste- ¿O es que me he vuelto adicta al dolor? Al dolor exquisito de querer a alguien tan inalcanzable…
Dio un largo suspiro.
-Imposible zafarse-reflexionó-El amor no debería ser así, las personas que se aman deberían estar juntas…y ahora estoy hablando sola, maldita sea…
Dejó encendido su árbol, y se dirigió a la cocina, dispuesta a prepararse un té relajante para que pudiera dormir como un bebé y así olvidarse de todo aquello.
A las doce de la noche con dieciséis minutos, el avión proveniente de Ohio aterrizó en el aeropuerto John F. Kennedy.
Los pasajeros fueron bajando de uno en uno, y después de encontrarse con sus familias y conocidos, fueron a recoger su equipaje.
Un poco perdida, una rubia que vestía con colores llamativos pidió información, y al poco tiempo reconoció sus pertenencias. Hizo algo de papeleo, y al salir a la noche fría, pidió un taxi.
Después de tantos obstáculos, por fin Brittany S. Pierce había llegado a la ciudad de Nueva York.
¿Y? ¿Qué les pareció? ¡Sí, Brittany ha llegado a NYC! Jajaja, espero que les haya gustado. El próximo capítulo finalmente es la fiesta de Bryan Ryan, lo cual significa...¡Finchel! xD ¡Por favor, dejen reviews! ¡Me muero por saber su opinión!
¡Gracias por leer! Y nuevamente, ¡gracias por sus reviews! ¡No se olviden de seguir así! xD Nos seguimos leyendo...
