II Selene

Cuando pasas mucho tiempo sentada esperando algo, se te hace muy sencillo pensar en las cosas por las que has estado pasado.

Yo lo hacía justamente con mi última semana.

Estaba confundida, empezaba a creer que podía tener un serio problema en el cual estaban implicadas muchas alucinaciones.

Desde que había salido de viaje con mis padres a otro continente, como si fuera una simple visita a la abuela, no había dejado de ver cosas extraña que desaparecían cuando pardeaba; aquellas podían ir desde desconocidos con garras y colmillos que parecían taladrarme con la mirada a individuos con alas, o una larga cola de serpiente, que sustituía todo lo humano de cintura para abajo y escudriñaban ansiosos por perseguirme.

Importante, en ningún momento les había mencionado nada de esto a mis padres, ya de por si les causaba muchos problemas con mi impertinencia, falta de calma y quietud. No quería agregar un síndrome alucinógeno a mi currículo de contratiempos.

Por otro lado, pronto regresaría a mi país y con eso esperaba que las cosas regresaran a la normalidad. Estar lejos comenzaba a atormentarme; también lo hacia el hecho de que ni siquiera pude despedirme de mis amigos, de seguro se imaginaban que debía de haber desaparecido o algo por el estilo, lo menos que quería era preocupar a alguien. Tampoco es que me quejara de viajar como si nada. Había conseguido saltarme clases; mucho más importante, incluso logre zambullirme en un montón de piscinas y playas estupendas. Mi nivel de agua no había estado tan alto desde hacía unos meses cuando aún podía pasar el día en la piscina del instituto por la gran cantidad de tiempo libre del que me enorgullecía tener.

Embelesada con mis pensamientos sobre otro montón de cosas sin sentido fui sacada de trance por los continuos zarandeos de mi madre sobre mi hombro, al parecer ya comenzaría el abordaje del avión. Volar no me molestaba en ningún sentido, pero a veces, cuando pensaba en ellos, una sensación muy extraña me embriagaba; como si el simple hecho de reconocer que estas suspendida en el aire fuese inconcebible, algo imposible.

El abordaje y luego despegue no presento ningún inconveniente; todos estábamos deslizándonos a través del aire en una enorme lata que no hacía más que vibrar algunas veces cuando una suave brisa le rosaba.

Mentalizada para pasar doce horas mirando el mar por la ventana y escuchar música consiente de que no dormiría me hundí en el asiento, pero inesperadamente los parpados comenzaron a sentirse pesados y mi respiración comenzó a ralentizarse; pronto me encontraba profundamente dormida.

Comenzaba a escuchar voces en mi cabeza, personas discutiendo a lo lejos sobre un tema muy importante; esas voces cada vez podía sentirlas mucho más cerca e incluso podía empezar a entenderlas.

-Tenemos que hacer algo. No podemos dejar que encuentren a la otra chica; si lo hacen, estaremos en problemas-

-Pero ¿qué es lo que haremos? Si actuamos, lo único que conseguiremos es que detecten su presencia y eso es justamente lo último que necesitamos-

Era con un destello, una imagen un poco borrosa, como si la cubriera una especie de niebla muy espesa que me dificultaba definir concretamente a las dos figuras que se alzaban ante mí. Lo que parecía ser un hombre robusto con una cabellera y barba larga cambiaba de repente al mismo hombre solo que vestía un traje de nieve, mientras todo su pelo también parecía estar cubierto de hielo y para maravilla poseía unas extrañas alas de color purpura oscuro. La otra figura si era un poco más normal siendo en si una mujer como de unos aproximados veinte años, tenía el cabello negro y rizado amarrado en dos coletas; por lo menos su ropa no cambiaba, era al parecer una simple empleada de algún acuario según dictaba su camiseta.

-¿Crees que no lo sé? Ya tenemos lo que necesitamos y el plan ha salido tal y como esperábamos-

-Lo único que queda es deshacernos de esa mocosa-

-No detectaran su presencia si "algunos" hacen bien su trabajo-

-No somos nosotros a los que les toca actuar primero, querido-

Justo en ese momento, cuando ambas figuran se daban la espalda, yo había despertado de golpe.

Estaba aferrada a los reposabrazos del asiento y podía jurar que mis uñas también estaban clavadas firmemente en ellos, con mi respiración agitada todo mi cuerpo junto con mis sentidos habían despertado en alerta, preparados, como si algo fuera a suceder.

-Selene ¿Estas bien?-

Gire vertiginosamente la cabeza, presta, no podía deshacerme de toda la inquietud que recorría mi cuerpo, y solo me topé con el rostro preocupado de mi madre.

-Dormiste un buen rato-

Parpadee y localice a mi padre sentado al lado de mamá leyendo una revista, él había levantado la mirada para examinarme y termino regalándome una sonrisa.

Al parecer todo estaba bien y ellos dos estaban a mi lado; el sueño solo había sido una tonta pesadilla, como muchas otras que ya había tenido antes. Tenía que obligarme a recobrar la calma.

-Estoy bien, solo tuve una pesadilla es todo-

-¿Aún te parece extraño volar? Es como cuando eras niña ¿no es cierto cariño?-Ella sonrío con añoranza

-Sí, te la pasabas diciendo que lo dioses podían enfadarse y provocarían cosas muy malas como consecuencia, tenías una enorme imaginación en ese momento-Él levanto la vista de nuevo y me lanzo otra mirada

-Si bueno, no creo haber cambiado mucho de opinión-No era muy creyente de una sola cosa y a mis padres tampoco les molestaba el hecho de que pensara lo que yo quisiera, tenía libertad de hacer lo que deseara respecto a ese tema.

-Ya debemos estar cerca, con las horas que han transcurrido podemos estar pasando muy cerca de Estados Unidos-Mi padre regreso su concentración a la revista después de hablar.

-Espero que nunca se les ocurra viajar ahí-Me recline en el asiento.

-¿Por qué no? Pensé que algún día te gustaría conocerlo también-Mi mamá me miro extrañada.

-No quiero, me da muy mala espina, como si fuera otro lugar extraño-Mire hacia algún lugar en la lejanía hasta donde me lo permitía la ventanilla.

-Dime por favor que no es lo mismo a lo de viajar en avión-Uso un molesto tono de: ¿Otra vez con eso?

-Si lo pones así, en realidad se parece mucho-Me encogí de hombros

-Selene, por favor déjate ya de esas tonterías, ya tienes dieciséis y estas grandecita para pensar en esas cosas-Al parecer alguien ya no estaba muy de acuerdo con la libertad sobre el tema de creencias-Míralo tú misma, estamos volando y no ha sucedido nada-

-Pues porque no hay necesidad alguna. A puesto que si sigues diciendo cosas como esas los dioses se enfadaran y ¡BOOM! Terminaremos todos en el agua-Realice un gesto de explosión increíblemente grande con mis manos

-¡JOVENCITA! Como se te ocurre hablar así-Me miro ceñuda

-Pero si no he hecho nada-Proteste

-Selene, conseguirás que a tu madre le dé un infarto sin siquiera haber aterrizado-Mi papá, esta vez, por su lado ni siquiera me devolvió una mirada.

-Solo fue un simple he inofensivo comentario-Termine cruzada de brazos

-Claro, comentario inofensivo, que forma es esa de dirigirte a tu madre-Dejo su revista de lado.

-Vamos ¿No hay de qué preocuparse cierto? Como tú dices: "Son puras tonterías"-Me encogí de hombros.

-A quien me habrás salido tan impertinente-Capte un leve tono sarcástico en su voz.

-Si no lo sabes tú como osas preguntarme a mí-Por supuesto que yo ataque de la misma manera.

-Selene-Por fin me lanzaba una mirada y en ella solo se leía: basta.

-Vale papá, ya me he callado, ni una palabra más-Le reste importancia con un gesto de mano.

-Sigo esperando-Él continuaba sin deshacerse de esa mirada.

-De acuerdo, de acuerdo-Ninguno menciono alguna otra palabras, pero a mi si me quedaba algo por decir- ¿Ni siquiera puedo decir una cosita más?-

-Solo dilo de una vez, igual, siempre haces lo que se te antoja-Respondió mi papa

-Que aguafiestas-Refunfuñe.

- ¿Qué es lo que quieres Selene?-Dijo al fin mi mamá que antes parecía observar un partido de tenis entre papá y yo.

Carraspee

-¿Saben qué? ahora olvídenlo-Termine aún más hundida en el asiento.

-Selene-Dijeron ambos al unísono.

-Los quiero-No recordaba habérselos dicho tan directamente alguna vez, pero ahora inconscientemente necesitaba hacerlo. Deje mi vista sobre la ventanilla para no sentirme tan avergonzada-Eso es todo-

Podía jurar que estaban atónitos y no había necesidad de comprobarlo, era un poco agradable saber que se los había dicho y tampoco requería de una respuesta, ellos ya me lo decían a cada minuto del día.

Soltando un largo suspiro caí en cuenta del porqué lo había dicho y era simplemente que mis nervios aún estaban de punta, no lo mejoro cuando creí ver algo por la ventanilla.

Mantuve la vista hacia el frente, como si observara las nubes y lo note de nuevo. Por instantes se lograba ver una extraña ráfaga de aire que desencajaba. Iba veloz y parecía tener una masa única e incluso inexistente, como si aun siendo una ventisca de aire era capaz de tener un cuerpo físico.

Confundida por unos tres minutos quizás la observe y luego definitivamente sucedió algo extraño: Ella se detuvo frente a mi ventanilla y comencé a distinguirla como si me fijara en su rostro y en su cabello, que mientras más largo se hacía más se mesclada con el viento invisible.

Pestañe esperando que desapareciera, como últimamente sucedía con algún monstro, pero permaneció ahí mirándome con curiosidad ladeando la cabeza. Esto era imposible; que rayos era ella y porque me observaba así, como si quisiera descubrir algo que yo ocultaba.

Acerque mi mano a la ventana y termine por apoyar la palma sobre el cristal, desde el otro lado ella parecía haber hecho lo mismo; mientras más la veía más detalles esperaba encontrar, como que no descifraba si era una chica o un chico, sus facciones eran muy neutrales y al mismo tiempo definidas. Comencé a creer que estaba sintiendo su mano sobre la mía, como si pudiera tocarla, pero quizás solo era viento, por una razón esa cosa lograba traspasar la ventanilla sellada y la sentía.

Me regalo una sonrisa inerte, solo alzando las comisuras de su boca, ella no expresaba nada en absoluto, parecía tan fría justo cuando me dejo sin aliento y entonces el avión comenzó a desplomarse.

Todo comenzaba a dar vueltas, los gritos de muchas personas resonaban en mi cabeza, unos muy cerca y otros a la lejanía. No podía moverme aun cuando tiraban de mis manos enviándome una energía cálida y agradable, los responsables eran personas conocidas, esa calidez se me hacía demasiado familiar.

Entre abrí solo un poco mis ojos, aún sin poder respirar, asfixiándome, y solo por un momento la pude ver, aquella expresión en sus rostros nunca la olvidaría, el temor y la desesperación que los envolvía termino por paralizarme. Ambos tiraban de mi con fuerza mientras a su alrededor se desataba un caos, muchas personas lloraban, otras sangraban o solo permanecían inconscientes y el escenario no era para nada reconfortante ¿Cómo iba a serlo si es un avión levemente inclinado que aún se balancea y solo va en picada?

Quería ayudarlos haciendo algún esfuerzo para salir de ahí pero fui consiente de un dolor que recorría mi cuerpo desde la espalda a mis piernas, brazos y cabeza, me había golpeado fuertemente con algo, eso quizás podía explicar cómo había terminado enterrada en el suelo entre mi asiento y el espaldar del de enfrente.

Por supuesto que igual no me iba a detener solo por eso, así me sintiera a morir tome todas las fuerzas que me quedaban y junto con sus impulsos salí.

Entre la desesperación de todos, ya en pie y tambaleante mientras sostenía las manos de mis padre intentaba pensar. Esto no podía terminar así, una corriente electrizante atravesó mi columna y confirmaba que muchas cosas de las que me había estado planteado siempre habían sido reales.

La fricción del viento contra el metal fue suficiente como para que el avión terminara despedazándose mientras más se acercaba al suelo.

Aunque estaba muy mal herida me mantenía increíblemente alerta, como esperando alguna señal que me ayudara a salir de esta, pero eso no fue lo que capte; como un zumbido tajante, certero y filoso escuche algo que parecía del viento. Después de eso, cuando me gire a buscarlo y encontrarme de cara a esa maldita ráfaga corpórea el avión se partió por la mitad como si lo hubiera tratado con un cuchillo. Fue justo y perfecto. Ahora todo volaba por los aires. Estaba atónita, y solo tenía una razón para estarlo, ese corte lo sentí caer justo sobre mis manos, lo sentí cortarme obligándome a soltar las manos de mis padres para dejarme ver como se alejaban con una mitad del avión mientras yo me iba con la otra. Esto debía ser una muy, muy mala broma. Lo último de ese momento que puede quedar en registró consciente fue mi llegaba al agua. Mi mente se preparó para un duro impacto luego de varios metros de altura.

Lo único que obtuve fue un cálido abrazo, como si una gran masa suave y ligera me llevara con ella. Quizás me hundí de verdad y el agua solamente tuvo la intensión de recibirme gustosa para evitarme más pesares tormentosos. Quería pensar qué fue del resto, qué fue de mis padres, qué fue de lo que llame vida en un momento; pero creo que al agua no le pareció una buena idea, ella quería fluir a grandes distancias y provocar corrientes conmigo siguiéndola, por eso decidió bajo su propia voluntad que mis cuestionamientos no la enriquecían mientras que el pasado era solo un inútil desperdicio y lo borro; borro todo de mi cabeza dejándome solo con el hermoso color azul, que se confundía con el verde mientras más me sumergía, y un nombre, un nombre que no había oído pero que ahora creía conocer y no dejaba de rondar como algo importante.