Inuko no pudo más que cerrar sus ojos ante lo que era su caida por el pozo, extendio sus piernas hacia abajo y se preparo para una caida que nunca llego. Eso lo extraño demasiado ¿Porque no habia llegado al fondo del pozo aun? ¿Que tan largo podia ser? El niño abrio sus ojos azules y se llevo la sorpresa más grande de su vida. Un gran mar azul con luminosas estrellas habian a su alrededor, era como estar en el espacio. Inuko extendio sus brazos y sintio como si estuviese volando, miro debajo de él y pudo ver un punto luminoso que cada vez era más y más grande hasta que estuvo lo demasiado cerca como para cegarlo. Inuko tapo sus ojos con las manos y de pronto pudo sentir la suavidad del suelo de tierra del pozo de su hogar.
—Que extraño fue todo eso... —pensó Inuko consternado, suspiro mientras que miraba hacia arriba. Sorprendiendose de encontrar cielo abierto— ¡¿Pero que?! —el niño de un gran salto salio del pozo, solo para ver que su casa ya no estaba y solo habia bosque a su alrededor.
Inuko trago grueso, el viento jugo con su largo cabello azabache. Esto no parecia ser un sueño.
—¡No! Debo estar soñando... —exclamo molesto el niño mientras se rascaba la cabeza desesperado cuando de pronto un aroma familiar llego a su desarrollado olfato—Pero si es... —Inuko corrio a gran velocidad entre los árboles, olvidandose completamente del asunto del pozo.
Ese aroma lo tenia conocido, de eso no habia duda. Inuko se detuvo frente al gran árbol que conocia desde que nacio, el Go-Shimboku. Inuko miro a su alrededor, aun habia muchos árboles y ningun rastro de su casa.
—Pero que... —susurro él incredulo ante lo que veia, se acerco al tronco del árbol y lo acaricio.
De pronto un gran rugido aparecio en la silenciosa escena, asustando a Inuko que retrocedio unos pasos lejos de su árbol familiar. Vio con gran sorpresa como un gran monstruo en forma de ciempies le veia amenazador.
—¡Oh! pero que tenemos aqui... —dijo con voz aspera mientras inalaba fuertemente— Es un niño hanyou, pero tienes forma humana... No importa aun si te comera —decia mientras arremataba contra Inuko.
Pero el niño hanyou, habil como era, esquivo su ataque con un gran salto hacia su derecha. El youkai doblo su cola y quizo aplastarlo pero Inuko volvio a esquivarlo dando un salto hacia un costado y luego hacia arriba para darle un fuerte puñetaso en medio de la cabeza al feo youkai morado.
—¡Maldito hanyou! —grito este mientras se sobava la zona lastimada— Eso me dolio —le dijo mientras le mostraba sus dientes afilados.
—¡Ja! no me digas —dijo burlnamente Inuko, mostrandose altanero y con una sonrisa que hacia resaltar su colmillo izquierdo.
—¡Me las pagaras! —rugio mientras hacia aumentar su youki y se avalanzaba contra Inuko nuevamente.
Inuko se preparo para el ataque cuando un enorme boomerang interrumpio el ataque del youkai, ambos se voltearon hacia donde se diriguia el boomerang y vieron con sorpresa como una niña de almenos unos 7 años edad, de corto cabello castaño y ojos azules sostenia el gran arma.
—¡Youkai, deja al niño y enfrentame! —exclamo ella valientemente, Inuko no pudo más que sorprenderse ante la valentia de la pequeña niña.
El youkai no pudo más que sonrei abiertamente ¡Que suerte tenia!, no solo iba a deborar a un niño mitad bestia, que claro no era la gran cosa, sino que tambien iba a tener una deliciosa niña humana como postre. El ciempies mostro sus colmillos y corrio a gran velocidad hacia la niña, ella preparo su boomerang pero Inuko fue más rapido y con una sola vez corto la cola del youkai con sus afiladas garras.
—Aaah, niño del demonio... —exclamo el monstruo mientras volteaba a ver a Inuko, la niña aprovecho su distraccion y arrojo su boomerang para acabar con el youkai.
La gigantesca arma corto en dos al demonio haciendo que este echase un gas venenoso antes de morir, la niña vio con horror como el veneno se acercaba a ella ¡No habia traido su mascarilla contra venenos en gas! quizo salir corriendo pero se habia parelizado. Cuando el veneno estaba a punto de tocarla sintio como algo la sostenia y era elevada entre los árboles. Ella abrio sus ojos azules sorprendiendose de ver como Inuko la llevaba en su espalda entre las ramas de los árboles.
—Él es un niño hanyou... —pensó sorprendida, cuando Inuko la llevo a tierra firme y lejos del veneno la niña se sonrojo y le sonrio amigable— Muchas gracias por alejarme del veneno... —le agradecio e Inuko sonrio tambien sonrojandose.
—No es nada... —dijo timido— Por cierto, soy Inuko Higurashi... —le saludo extendiendo la mano, la niña la tomo.
—Hola Inuko, yo me llamo Yuna Houshi... —la oji-azul alejo su mano— Tu eres un hanyou ¿Verdad? —pregunto curiosa e Inuko asintio— Ya veo, aunque no te vez como uno. Pareces más humano... —dijo Yuna mientras examinaba a su nuevo amigo.
—Si lo se, mi madre me hizo esto... —decia mientras le extendia la mano mostrando una pulsera de cuentas que estaba en su muñeca— Mi madre me lo hizo para que pudiera ocultar mi verdadera forma, es que de donde yo vengo no hay nadie como yo... —dijo Inuko.
Él no supo porque se lo habia dicho, su madre le habia prohibido decir su secreto. Pero es que Yuna le habia caido bien, además ella lo habia ayudado con el ciempies. Al menos sabia que no era mala.
—Oye Inuko ¿Quieres venir a jugar a la aldea? —le pregunto ella con una sonrisa amigable, haciendo sonrojar a Inuko.
—Claro... —dijo él mientras apartaba la mirada de Yuna, ella sonrio más y tomando la mano de Inuko se fueron rumbo a la aldea.
/ A pocos pasos de la aldea /
—Y es por eso que llegue aqui... —decia Inuko terminando de contar la historia, Yuna asintio.
—Ya veo, aunque no entiendo algo... —dijo Yuna mientras caminaba a un lado de su amigo— Si tu madre habia salido a curar a las personas ¿Donde estaba tu papá? ¿Tambien sale a curar? —pregunto inocentemente, Inuko le miro decepcionado.
—No, yo... —el niño trago saliva con dificultad—Yo no lo conosco... —dijo mientras ocultaba su mirada tras su flequillo, Yuna se sintio muy mal por haber preguntado.
—Lo siento, Inuko—se disculpo— Yo no quize... —quizo decir Yuna pero Inuko la interrumpio.
—No, no importa además tu no sabias... —le dijo el oji-azul y Yuna asintio.
—Pero aun asi no tienes curiosidad sobre él... —le pregunto e Inuko asintio debilmente.
—Claro que lo he tenido, pero mi madre se pone muy triste cuando pregunto acerca de mi padre asi que decidi no volver a preguntarselo... No soporto ver a mi madre llorar —dijo Inuko mientras apretaba sus manos en un puño.
Yuna supo que ya no debian hablar más del tema, asi que mirando hacia adelante en el camino estiro su mano y le señalo a su compañero la aldea donde vivia.
—Mira ya llegamos ¡Vamos una carrera! —exclamo feliz Yuna mientras corria con su Boomerang en su espalda.
Inuko sonrio con arrogancia, nadie le ganaba a él en unas carreras. Asi que empezando a correr le fue demaciado facil alcanzar a la niña, Yuna lo miro inprecionada pero no se rindio tan facilmente. Inuko supo que ella no podia ganarle, ni quiera le se podia acercar si él llegara a correr a una velocidad más rapida, pero decidio correr a la altura de ella solo para poder divertirce. Cuando ambos llegaron a la aldea, Yuna estaba algo agitada, Inuko ni siquiera estaba despeinado.
—Wow, eres muy bueno Inuko —le dijo ella, inflando de apoco el ego del niño hanyou.
—Lo se... —dijo este con sencilles.
Yuna le miro algo molesta ¡Que egocentrico era! Ahora sabia que no debia decirle cumplidos a ese tonto.
—¡Yuna! —se escucho de cerca, ambos niños voltearona ver a una mujer siendo seguida de un monje y un niño pequeño— ¡Yuna, cariño! ¿Donde te habias metido todo este tiempo?—pregunto la mujer de largo cabello castaño, Yuna jugueteo con sus dedos.
—Pues, yo... —Yuna miro a su madre con sus brillantes ojos azules— Senti el youki de un demonio y fui a exterminarlo... —dijo mientras miraba a Inuko— Y estaba algo dificil e Inuko me salvo, mamá... —decia mientras les señalaba a sus padre a su nuevo amigo.
—¿Enserio? Pues muchas gracias, me llamo Sango —dijo la mujer mientras caraciciaba al cabellera del niño— ¿Porque me parece que ya lo conosco? —se pregunto extrañada.
—No fue nada, Sango-sama... Yuna me ayudo y debia ayudarla yo tambien —dijo Inuko solemne.
El monje que estaba al lado de Sango miro de forma amenazante a Inuko, se acerco a él y lo miro fijamente. Inuko trago saliva con nerviosismo ¿Porque ese monje tonto lo miraba de esa forma?
—Hola niño, soy Miroku y soy el padre de Yuna... ¿Dime, que intereses tienes con mi hijita? —pregunto amenazador, Inuko no le entendio nada.
—¿Que? —pregunto inocentemente.
Miroku iba a volver a preguntarle cuando de pronto sintio el tipico golpe del Hiraikotsu de su mujer, el monje se sobo el golpe y se dio cuenta de la mala mirada que Sango le estaba dando.
—Mamá, Inuko y yo iremos a jugar al rio... Ya volvemos... —decia Yuna mientras tomaba de la mano a Inuko y se lo llevaba lejos de su familia.
—¡Si, pero ten cuidado y llega antes de la cena por favor! —le aviso Sango a su hija.
—¡Si, mamá! —respondio esta perdiendose entre los árboles.
Miroku miro a Sango y ella a él.
—Ese niño tenia aura demoniaca, creo que era un medio demonio —dijo Miroku mientras tomaba a su hijo, Sango asintio.
—Si, lo se. Pero tambien se me hizo conocido... No se porque... —dijo ella mientras caminaba rumbo a su casa.
—Si a mi tambien se me hizo conocido...—murmuro Miroku.
/En el río/
Habian pasado dos horas desde que Inuko y Yuna estaban en el río jugando, contando sobre sus familias y sus amigos. Ambos no tenian muchos amigos y lo de ambos era por lo mismo: Los niños creian que ellos eran extraños.
Inuko le conto sobre sus tíos, su abuela, su bisabuelos y sus dos amigos Rumiko y Kiseki. Le conto sobre su gato Buyo y como era su templo.
Yuna tambien le conto sobre sus padres, sus dos hermanos y sobre sus tíos y su abuela Kaede. Le conto sobre su deseo de ser una fuerte exterminadora como su madre y poder proteger la aldea.
Antes de que los niños volviesen a la aldea, Yuna tenia que pedirle a su amigo un favor.
—Inuko... Puedes... —Yuna estaba nerviosa, no sabia como iba a reaccionar Inuko ante su peticion— ¿Puedes ayudarme a cazar un pez para mi? —pregunto sonrojada, no queria que él se burlara de ella como los otros niños.
—Claro... —dijo este egocentrico, Yuna se arrepintio de averleso pedido.
Inuko se metio en el agua y rapidamente saco un gran pez regordete. Salto fuera del agua aun con el pez moviendose y se lo entro a la niña, ella lo miro incredula. Pues era pequeña y no podia cargar con el gran pez.
—Descuida, yo lo llevo... —dijo él mientras caminaba de vuelta a la aldea.
—Muchas gracias, Inuko —le agradecio Yuna e Inuko se sonrojo por eso— Mejor nos apuramos antes de que mi tío Inuyasha llegue... Sino nos quedaremos sin comida Jajaja... —dijo la niña, llamando la atencion de Inuko.
—Su tío Inuyasha... —pensó, pues por lo que Yuna le habia dicho, su tío era un hanyou... como él.
Ambos caminaban tranquilos rumbo nuevamente a la aldea después de una tarde de juegos, Yuna estaba feliz. Nunca antes se habia divertido tanto e Inuko tambien, obviamente estaban sus amigos, pero no era lo mismo. Además, gracias a ella se habia olvidado de que él no estaba en su hogar y como iba a volver.
—Yuna ¿Donde estabas? —dijo una voz de la nada, asustando a ambos niños.
—¡Hermana! no vuelvas a asustarme asi —le regaño Yuna mientras se sostenia su pecho para poder calmar a su corazón que latia como loco.
—Lo siento... —se disculpo la niña, luego noto la prescencia del lindo niño a su lado y le sonrio— Hola, me llamo Yuki ¿Como te llamas lindo? —le pregunto con coqueteria infantil, Inuko no pudo más que sonrojarse.
—Inu... Inuko —le respondio apenado, Yuki sonrio y le tomo la mano.
—Mucho gusto... —decia mientras se acercaba más a él, Yuna los miro molesta.
—Mejor vayamos con nuestros padres... —les dijo molesta mientras caminaba hacia su hogar.
Inuko no supo porque ella se habia molestado, asi que solo se decidio a seguirla. Sin saber que un aura demoniaca se acercaba a la aldea con gran velocidad.
