Los nombres presentados en este Fic son propiedad de Tite Kubo creador de Bleach.

Nombres que no seas reconocidos, son de mi total creación.


Capítulo 2: The truth about it.

Había pasado varios días de lo de Aizen, Ichigo y los demás habían regresado al mundo real sin ningún problema. Aunque los oficiales de los escuadrones tanto como los capitanes se estaban encargando sobre los desastres causados por el ex-capitán del escuadrón 5, los heridos habían sido atendidos gracias a los cuidados de la capitana Unohana pero todo aquello no era lo que exactamente les preocupaba a todos, la aparición de aquella chica había sido un misterio y había dejado a todos confusos y llenos de dudas, solo esperaban el día en que los buscara y que toda sus dudas fueran aclaradas. Se habían convocado varias reuniones a cargo del comandante en jefe para dar a conocer los nuevos informes o informaciones proveniente de los demás capitanes, ya sin perder tiempo se habían empezado con las investigaciones acerca del paradero de Aizen pero con la discreción de que cualquiera información no saliera fuera de la sala de reuniones, aunque tenían bastante cuidado a la hora de investigar, no se sabía con certeza sí habría algún traidor más entre ellos.

Ese día toda había estado en calma, cada cuartel se encargaba de realizar su trabajo, los escuadrones caminaban de un lado a otro en llevar y traer los informes correspondientes que les pedían. Desde su posición, observaba cada movimiento que había en los pasillos de aquel lugar, pasando desapercibida ante la vista de los demás, pero solo ella buscaba a una persona especifica, una que tenía el acceso de entrar y salir del cuartel de la primera división. Se quedo escondida por unos varios minutos hasta que al fin pudo a ver a la persona que buscaba, al Subcapitán Chōjirō Tadaoki Sasakibe de la primera división.

Con un movimiento rápido pero silencioso se posicionó frente a él, lo que había provocado un movimiento brusco por parte del contrario como auto reflejo ante la presencia de la chica.

— Exijo hablar con el Comandante Yamamoto Genryusai.—Anuncio, con una expresión neutral. El Subcapitán la observo, ya estaba al tanto de todo lo que había pasado el día de la ejecución, y había tenido ordenes directas de dejarla pasar sí una vez aparecía ante ellos. Alzó la ceja, al no recibir respuesta.— ¿Y bien?..

— Sígame por favor.—No dijo nada más y solo le indico el camino al cuartel principal, aunque no era necesario. Ella se sabía aquel lugar como la palma de su mano desde que había entrado por primera vez, e incluso a lugares que estaban prohibido entrar ya ella había estado. Lo siguió, mientras las mirada de los guardias se posaban sobre ella, pero Sasakibe le indicaba con un gesto de mano de que todo estaba bien.

Finalmente, ambos se encontraban en el cuartel de la primera división, pero más bien era el despacho del Comandante, lo supo por el nombre que había en la placa pegado a la puerta. Hizo una pequeña mueca de disgusto, ella quería que todos estuvieran reunidos para hablar, pero algo le decía que tenía que esperar un día más ante de contar todo y claro, sabía que todo se volvería un caos total ante tal noticia y además, no sabía como irían a reaccionar aquellos capitanes ¿Y sí la atrapaban en ese instante? No podía tener la guardia baja, y tampoco le daría el gusto a Aizen de que lo hicieran, ya tenía un nuevo propósito que cumplir, y ese era matarlo.

El ruido de la puerta al abrirse la había sacado de su pensamientos. Observando en el momento en que las amplias y enorme puertas del despacho se abrían y en el interior de aquel lugar, observo al líder de aquella división, sentado en su escritorio color caoba. Aquel lugar era amplio, más amplio que el living de una mansión y solo portaba con el escritorio y algunos cajones al fondo que de seguro eran documentos importantes. Documentos que ella necesita ver para buscar más datos de Aizen, claro, eso sí solo le prohibían saber más de lo necesario.

Sasakibe camino hacía adentro y ella solo lo siguió, pero se detuvo a una distancia prudente, a pesar de que la puerta se había cerrado, el lugar que tenía un amplio balcón con vista prácticamente a todo el Seireitei, y por sí las dudas, saldría disparada de ahí sí intentaban hacer algo.

— Comandante Yamamoto, esta joven a exigido hablar con usted.

— Has hecho bien en traerla aquí Sasakibe.—Dijo, abriendo los ojos y observando a la joven, mientras su teniente se colocaba al lado de su silla, como siempre hacía.— Y bien, aquella vez nos dijiste que nos buscaría sí te eramos conveniente, parece que es así.

— Así es, me son convenientes para buscar a Aizen y cumplir ahora con mí nueva venganza.—No se inmutó de su lugar, se notaba seguridad en su voz y no iba a retroceder en su decisión.

— Entiendo, pero hay algo que algunos capitanes hemos notado..—Apoyo ambos codos sobre la mesa, entrelazando sus manos frente su rostro. Sus ojos no se apartaban de aquella chica y es que, era muy cierto lo que había dicho Ukitake, ella tenía un gran parecido con el ex-capitán, lo único que la diferenciaba era su cabello negro y largo y sus ojos algo grandes y negros también.— Tú parecido con Aizen, es algo que nos ha dejado con muchas preguntas.

— Me imagino..—Dijo en un tono sarcástico, ya se lo habría imaginado, aún a pesar de todo él nunca había hablado de ella ante los demás, claro ¿Qué iba a esperar de un traidor como él? Frunció las cejas y suspiro pesadamente, volviendo a retomar su conversación.— Sí quieren saber la verdad, convoque una reunión mañana al medio día. Les contare todo, y todo lo que se de Aizen, ¿De acuerdo?

Yamamoto guardo silencio por unos varios minutos. No tenía problema en organizar una nueva reunión, lo que pasaba era, en la manera en que como ella se refería a él ¿Acaso ella no sabía que él era la autoridad máxima de aquel lugar.. y que debía de demostrar respecto? Ahora que la miraba bien, se podía notar que era una habitante del Rukongai, los de ese lugar casi nunca mostraban respecto hacía los Shinigamis, quizás habría tenido una mala experiencia. Pero de igual forma, lo único que le importaba era saber lo que ella les iba a decir, que tipo de relación había entre ella y aquel traidor, pero, dependiendo de lo que ella dijese, quizás de hay pudiera tomar una decisión sobre aquel asunto.

— De acuerdo, mañana al medio día la reunión estará iniciada. ¿Eso es todo?

— Eso es todo. Y se sean puntuales, odio la inpuntualidad.


— ¿Una reunión al medio día? —Preguntó Ukitake una vez que uno de los mensajeros le llego con aquel recado.— ¿Ya los demás están al tanto?

— Sí, los demás capitanes y tenientes ya han sido avisados. Pero el comandante no ha dado más detalles al respecto.

— Ya veo...—Se cruzó de brazos y luego se llevo la mano a la barbilla.— Gracias por la información.—Dijo, y el mensajero desapareció del lugar, el peliblanco camino un poco aún acariciando su barbilla ¿Acaso esa chica ya los había buscado y por eso era la reunión? Suspiro, ahora frotando un poco su frente.

— ¿Estás preocupado por esa niña, verdad? —La voz de Kyoraku se escucho cerca del contrario, pero este ni siquiera se había sobresaltado ante la repentina presencia de su compañero.

— No puedo evitarlo, por alguna extraña razón siento la necesidad de saber su origen... Ah.. aparezco un..

— ¿Viejo? Sí, lo sabemos..—Lo interrumpió el castaño en una broma, queriendo animarle los ánimos a su viejo amigo y compañero.— No te preocupes, mañana ya sera el gran día..

— Espero que todo salga bien, y más para ella.


El día anterior había pasado rápido, demasiado para ella. Pero eso no significaba que estaba nerviosa, no, al contrario... Oh, vamos ¿A quien engañaba? Sí, lo estaba, estaba muy nerviosa pero hoy sentía que se libraría de una carga más que llevaba sobre sus hombros. Pero lo que más le preocupaba era la reacción que llegarían a tener esas personas al saber la verdad ¿La apresarían? ¿Se negarían ayudarla? Ah, a veces deseaba tener el don de saber las cosas de antemano, así se hubiera evitado tantas desgracias en su vida como ahora.

Sentada en uno de los tejados más cercanos a la primera división, desde ahí podía observar todo lo que pasaba, quien llegaba, quien salía. Aunque todavía faltaba poco para el medio día, se había anticipado por estar primero y verificar de que todo llegarían temprano. Y ahora que lo pensaba, serían 22 personas las que estarían en aquel lugar « 22... personas » pensó y una corriente eléctrica recorrió su espalda por el miedo ¿En qué rayos se había metido? Realmente no estaba segura de querer ir pero sí se iba, quedaría como mentirosa y traidora. No, no quería ser igual que Aizen, de ninguna manera.

Los minutos pasaban y la única cosa que hacía para poder distraerse, era partir por mitad algunas ramitas que caían de un árbol cercano o cortaba en trocitos las hojas o pétalos de cerezos, pero a estos solo los volvía a lanzar al aire. Pero en ese momento se colocó de pie al ver a los capitanes y tenientes dirigirse a la reunión. Ya había llegado la hora, la hora de dar por iniciada un nuevo comienzo.

— Ya todo estamos reunidos, al parecer solo falta ella.—Dijo Kyoraku, cruzándose de brazos. Todo estaban colocados en sus lugares a la espera de que finalmente diera por iniciada la reunión. Hasta que en ese momento las puertas se abrieron, todo fijaron su mirada a esa dirección, a ella.

— Vaya, pensé que tendría que esperar más tiempo.—Sonrió de forma lasciva mientras las puertas se cerraban detrás de ella. No había dado ni un paso hacía adelante, se quedo quita, en su lugar, mirando a cada uno de los presentes en ese momento.— Agradezco que hayan venido. Se que a la mayoría les interesa saber quien soy y que tipo de relación tenía con Aizen, así que se los diré, y presten atención que no repetiré nada.

— Aparte de altanera, es una mandona. —Agregó Kurotsuchi con un tono de burla bastante notorio. Algunas mirada se dirigieron a él, inclusive la de la chica, quien solamente rió con suavidad ante las palabras del capitán.

— Sí, lo soy. Es algo que no negare.—Lo miro con fijeza, aún con aquella sonrisa. Era clara la intención que tenía ella de molestarlo, conocía el carácter de aquel hombre, pero no sólo el de él, si no, el de cada uno de los presentes. Después de haber acordado la reunión con el Comandante, se había dedicado a inspeccionar cada rincón que podía del Seireitei, tanto saber como se trabajaba hasta la vida de cada uno de los presentes.— Pero creo que a los demás de aquí les gustaría saber las cosas que esconde en su laboratorio, ¿verdad?

— Tú.. ¡¿Con qué permiso has entrado a mi cuartel?! —Le gritó desacomodándose de su lugar, Mayuri se había alterado al enterarse de aquella intromisión a su laboratorio. Su mirada se puso tan afilada como una navaja, como si quisiera degollarla hay mismo.

—Con el mismo con que usted hace las cosas que no se debe… aunque creo que aquí todo el mundo sabe de eso.

—Vaya, tenemos a una investigadora entre nosotros. —Añadió Kyoraku, con la intención de aligerar un poco el ambiente que estaba muy tenso a decir verdad, era mejor no causar problemas ni mucho menos discusiones con un científico prácticamente loco. — ¿Qué has investigado? —Preguntó curioso, pero aquello pregunta había sido con la intención de evitar que dijera algo de lo que había encontrado.

—Pues.. nada interesante.. —Hizo de cuenta que no sabía nada, haciendo un leve ademán con la mano para restarle importancia al asunto. — Solo investigaba sobre Aizen… y no he encontrado nada que pudiera ayudarme, solo eso. —Volvió a fijar su mirada hacía el capitán de la décima división. — No sé preocupe, no he visto nada que me guste. —Mintió, aunque lo hizo muy bien. ¿No gustarle? Aquel lugar era magnifico para investigar. Sonrió, dando por terminada cualquier palabra o discusión con él. Mayuri bufó, volviendo a su posición, sin apartar la mirada de ella, ahora más que nunca debía vigilarla de cerca.

— No perdamos más tiempo en discusiones tontas —Dijo Hitsugaya frunciendo sus blanquecinas cejas, con la mirada puesta en la chica.— Dinos quien eres y que relación tenías con Aizen.

Las miradas nuevamente se concentraron en ella, había querido dar un poco más de tiempo, decir cosas sin sentido como lo había hecho con el laboratorio de Mayuri, pero sabía que al final debía decir la verdad, la verdad que estuvo oculta por mucho tiempo y era tiempo de que saliera a la luz. Suspiro, suspiro de forma profunda, como sí en ese instante lo necesitara, sentía sus manos algo sudadas a causa de lo que iba a contecer ¿Cómo reaccionarían? ¿Cómo serían sus expresiones al enterarse? « Juro que te haré pagar por esto Aizen, ¡Te lo juro! » Se gritó mentalmente, hasta se pudo notar como sus cejas se habían arrugado un poco, pero terminó sacudiendo su rostro para poder concentrarse en lo más importante ahora.

— Me llamo Shizuka Hashimoto.. —Se presentó, mirando a cada uno de los presentes.— Y.. Aizen es mi padre.


Hola, hola.. Otro capitulo más de esté Fic, disculpen la demora pero la falta de inspiración me atrasa. Pronto tendrán el capitulo siguiente y ahora sí les saque de la duda de esta niña.

Para que tengan más o menos una idea de su físico, la imagen de perfil que esta en ese Fic, es ella. *-*.

Nos vemos pronto, Sayonara. (/*-*)/