Declaración: Rurouni Kenshin no me pertenece. Su creador es Nobuhiro Watsuki y hago esto sin fines de lucro, por pura entretención.

Les quiero dar las gracias por el apoyo recibido... y es que si recuerdo que en mi primer fic recibi tres reviews en el primer episodio y ahora... hice 21 como quien no quiere la cosa, es que esto está funcionando de maravillas.

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Entre mis Brazos

Acto dos

"Los Battousais"

por

Blankaoru

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Misao sonreía abiertamente después de leer la carta que le había llegado desde Kyoto: Aoshi, (su héroe, el más inteligente y valiente de los ninjas) en el momento en que ella leía se estaría preparando para partir para apoyarla. Según los cálculos de Misao, Aoshi o más bien el jefe denominado "Okashira" y sus amigos del grupo Oniwabanshuu llegarían al día siguiente en el tren.

Esa noticia era estupenda y no pudo esperar a que Kaoru lo supiera. Sus defensores llegarían y acabarían con los problemas que les estaba causando "Battousai el Asesino".

Sin embargo, Okina en su carta recomendaba que de ser posible, fueran a buscar a los Oniwabanshuu a la estación de trenes. Con los apuros del viaje, Okina no memorizó bien las señas para llegar a casa de Kaoru y no podían permitirse el perder el tiempo buscando la dirección. A Misao no le gustaba la idea de dejar a Kaoru sola, hasta que recordó que podía pedirle ayuda al amable vagabundo.

Éste les había preparado un desayuno delicioso si tomaba en cuenta lo poco que quedaba en la despensa. Sin embargo, el pelirrojo cocinero se las había ingeniado bien para hacer cundir de modo exquisito los pocos ingredientes aunque poco después de preparar el desayuno, sonrió y desapareció. Y ahora noche no estaba en casa.

Misao encendió el brasero e ingresó con él a la sala donde Kaoru se encontraba recostada, leyendo la divertida carta que Okina había enviado. De vez en cuando esbozaba una sonrisa en su rostro pálido y cansado, lo que renovaba los ánimos de Misao y le daban esa sensación de que todo saldría bien.

Pero Kaoru miraba inquieta hacia fuera a medida que la oscuridad envolvía todo, quizá esperando algo o alguien. Misao encendió algunas lamparas y corrió la puerta para permitir que el calor del brasero se acumulara en la habitación. Sería una velada tranquila.

Eso hasta que sintió un ruido en el exterior.

La chica, que estaba a punto de darse un baño, tomó sus kunais y se preparó para atacar. Cubrió a Kaoru con una manta para que no se viera y apagó las luces. Pronto corrió la puerta.

Se topó con la sonrisa amable del vagabundo, gracias a que había luna llena esa noche iluminando el rostro varonil.

-Hola, señorita Misao.-

Misao suspiró de alivio. El señor Vagabundo era un tonto y por más que ella lo reprendiera, no iba a cambiar. Encendió las luces y descubrió a Kaoru, que sonrió al ver a su nuevo amigo de regreso. Él le devolvió la sonrisa. Y depositó algunas verduras sobre la mesa.

-Conseguí esto para ustedes, mientras llegan sus amigos con refuerzos. Asi les prepararé cosas sabrosas.-

El Vagabundo no quiso comentar que realmente había estado durante el día investigando la procedencia de "Battousai el Asesino". Y tenía una pista muy buena.

Pocos espadachines habían en el área con un porte tan grande como el de "Battousai el Asesino". Y siempre había fanfarrones dispuestos a comentar que ellos pertenecían a la escuela de Battousai. El vagabundo dio con esa pista poco antes de regresar donde las jóvenes Kamiya y Makimashi, y al menos ya tenía la dirección del dojo de Battousai, o mejor dicho... el dojo Kihekan ubicado en la ciudad del lado. Estaba decidido a ir al día siguiente a investigar y ajustar cuentas.

Misao antes no había podido investigar a Battousai, pues debía cuidar de su prima por parte de madre tiempo completo, ya que hasta hacía unos días, Kaoru ni siquiera se podía levantar.

-Pensé que ya no volvería, señor vagabundo.- lo saludó Misao, guardando disimuladamente sus kunais.

-Discúlpeme si las asusté... no era mi intención... pero cuando vi que apagaban las luces, pensé que algo estaba mal y salté la cerca.-

-Ya veo.- dijo Misao, admirando las verduras sobre la mesa. Ella también cocinaba como un experto, pues para guardar las apariencias sobre su oficio de Ninja, trabajaba en el "Aoiya", un restaurante que realmente servía para encubrir las actividades secretas de los Oniwabanshuu, grupo al que pertenecía como agente activa. Aunque había que reconocer que era mucho más rentable y seguro el restaurante y a Misao le gustaba por igual trabajar en él.- Ahora que usted ha llegado, le ruego que cuide de Kaoru mientras yo me doy un baño. ¿Es mucho pedir?.-

-Claro que no. Asi aprovecho de preparar algo de comer. –

Misao se despidió de Kaoru y se metió al agua caliente momentos después. El haber acarreado leña para calentar el agua bien había valido la pena. Además, Misao se había entusiasmado picando leña, por lo que tenía una buena pila junto a la casa para pasar el resto del invierno. Y ese descanso que se daba estaba bien merecido.

El Vagabundo llevó el brasero a la cocina y un sitial (cojín para sentarse). Luego se llevó a Kaoru con él.

-Misao me ha encargado no separarme de usted. Espero que no le moleste estar aqui conmigo mientras cocino.-

Kaoru negó con la cabeza. El Vagabundo puso agua a hervir y se dispuso a pelar algunos vegetales.

-¿Sabe, señorita Kaoru? Usted tiene mucha suerte de tener a una prima tan simpática y preocupada por usted. ¡Oro! Lo había olvidado... traje algo para usted... -

Kaoru observó al Vagabundo sacar un paquete del bolsillo de su kimono, que desenvolvió para ella. Eran papas dulces. De pronto Kaoru se sintió como una niña pequeña y muy mimada. Lo tomó con su mano derecha y empezó a mordisquearlo.

El vagabundo sonrió y siguió cocinando.

-Ignoro cuanto tiempo estaré aquí con ustedes, señorita Kaoru... pero espero, algún día, antes de irme, tener la oportunidad de escuchar su voz. Debe ser muy agradable. Por favor, no se moleste con lo que le digo... pero es que yo me he instalado aquí y tal vez a usted eso le moleste, porque esta es su casa después de todo y quizá usted desee que yo me retire. Bueno, si llega a ser asi, por favor, hágamelo saber.-

Kaoru seguía comiendo su dulce y lo miraba. Realmente no tenía inconveniente en que él se quedara unos días más. Era muy amable... asi que le dedicó una sonrisa amistosa con un poco de papa adornando una de sus mejillas.

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-Escuche, Vagabundo... si alguien aparece, usted tome a Kaoru en brazos y salga corriendo de aquí o escóndase con ella. No se meta en peleas innecesarias. Yo iré a la estación a buscar a mis amigos pero volveré cuanto antes.-

-Sí, señorita Misao.-

El pelirrojo observó a Misao desaparecer tras el portón de entrada. La joven vestía de kimono ese día y se veía muy bonita aunque debajo portaba el traje ninja. Porque Misao pensaba que era mejor pasar desapercibida en esta región con respecto a sus verdaderas ocupaciones por si tenía que realizar en el futuro algún trabajo de espionaje.

El hombre se volvió hacia el pasillo exterior de la casa, donde Kaoru estaba sentada con una manta envolviéndola. El Vagabundo entonces fue a buscar algo que divisó un poco más allá, oculto en el patio, y se lo trajo.

Era un gatito.

Lo depositó sobre el regazo de Kaoru y ella lo acarició con cuidado. Su pelo era tan suave. Era un gatito blanco con negro, de más o menos dos meses de edad.

El Vagabundo observaba la escena pensando realmente que estaba frustrado. Por cuidar de Kaoru no podía ir a verificar la información obtenida el día anterior.

Aunque tampoco se podía decir que cuidar de esa chica fuera tan malo. En realidad, era la actividad más apacible y agradable que había tenido en mucho tiempo. Y eso lo disfrutaba. Lástima que después de arreglar el asunto él tendría que seguir su camino de Rurouni, que siempre era incierto.

-Creo que sería bueno que limpiara la casa para sus amigos, ¿no cree?-

Kaoru sonrió. No era necesario, porque estaba todo limpio gracias a la eficiente Misao. Asi que negó con la cabeza.

-Bueno... hum... - el Vagabundo se tocó el mentón con una mano, buscándose una ocupación.-... tiene que haber algún sitio sin limpiar, ¿no?-

Kaoru se levantó despacio y con cuidado, dejando al gatito en el suelo. Y caminó hacia su habitación. Allí había una pila de ropa sucia y en la de Misao también. Mientras el Vagabundo lavaba, Kaoru miraba insistentemente hacia el dojo... su dojo de kendo.

Y fue hacia él.

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-El vejete tendrá para mucho rato en la consulta médica y la chica de la que nos habló, salió recién de la casa, con destino a la ciudad. Es el momento preciso para atacar.-

-Gracias por la información, Nishikawi.- dijo Gohei Hiruma pasándose la lengua por los labios. Era el momento de acabar con el asunto pendiente entre él y los Kamiya.

Su hermano mayor, Kihei, tenía las llaves de entrada. Después de todo, había sido el sirviente de esa familia durante algunos años.

El dojo de kendo era el lugar ideal para poner una casa de apuestas. Por eso habían intentado comprarle el dojo al señor Kamiya durante tanto tiempo, pero éste se negaba a vender, diciendo que como compromiso social, él debía enseñar a las generaciones nuevas a usar el kendo como un arte que les permitiera fortalecer su espíritu y proteger la vida de los demás. Además de mantener la tradición del manejo de espadas, aunque éstas fueran de madera. El tonto de Kamiya era un iluso y un terco y Kihei pronto supo que jamás vendería.

Por ahora quedaba una chica viva... Kaoru... si conseguían un poco de sangre de ella para firmar el nuevo contrato en el que ella cedía su dojo a los Hiruma, todo estaría bien. Y aparentemente ahora estaba sola.

Desde luego no habían investigado tan bien como suponían, ya que al acercarse a la casa Kamiya, fueron percibidos por el vagabundo que estaba muy atento a cualquier movimiento extraño.

-¡Maldición... Misao tenía razón!- masculló el Vagabundo antes de correr hacia la casa donde había dejado su espada. Él sabía que eso perturbaba a Kaoru y por eso no la portaba mientras lavaba la ropa.

Lo peor es que la joven no estaba en su campo visual, aunque él sabía que había ido al dojo.

Al salir de la casa con su espada, se enfrentó a tres que le dieron la lata por lo que los dejó en el piso escupiendo sangre.

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Kaoru observó con horror a ese ser enorme que tan bien recordaba.

Ella estaba sentada, leyendo un cuaderno de su padre en el que hablaba sobre su espada y el estilo Kamiya Kasshin Ryu cuando Gohei y Kihei Hiruma hicieron acto de presencia en el dojo. La joven rápidamente se puso en pie y tomó con la mano derecha una espada de madera de las que estaban en la pared. Se sintió mareada, pero obligó a su cuerpo a mantener su posición erguida aunque sabía que nadie se ve atemorizante con una venda en la cabeza y el brazo inmovilizado en el cabestrillo. Menos con la piel tan pálida y el temor pintado en el rostro.

Kaoru recordaba bien, demasiado bien... como ese tipo y sus amigos... lo mejor era no recordar eso.

Gohei se acercó a ella sonriendo lascivamente y con paso seguro. Fue a darle un golpe de espada, pero ella interpuso la suya de madera, que fue partida en dos. Gohei la tomó por el cuello de kimono, levantándola a varios centímetros del suelo.

-Tenemos un par de asuntos pendientes, chiquilla... - dijo el hombre, demasiado cerca del cuello femenino, para espanto de Kaoru, quien pasaba saliva nerviosa y cerraba los ojos. Kihei, mucho más bajo que su hermano menor y bastante más viejo, se acercó a Kaoru con una daga en la mano, la que utilizó para hacerle un corte en el dedo pulgar. Y con esa sangre firmó el contrato que le cedía el dojo.

-Ya es nuestro, hermano. Haz ahora lo que quieras con ella.-

Gohei no podía dejar de negar que la chiquilla estuviera bonita y joven. Y de seguro que la pasaría estupendo con ella, quisiera Kaoru o no. Tomó la daga de su hermano y la ubicó bajo el cuello femenino para intimidarla aún más. Kaoru se preguntaba si no hubiera sido mejor morir...

Kihei en tanto se acercó al cuaderno que leía Kaoru. Y repitió en voz alta una frase.

-"La espada debe ser usada para proteger la vida"-

-¡Bah... esas son tonterías!- Exclamó Gohei, preguntándose qué parte del cuerpo de la chica saborearía primero.- La espada te da el poder para obtener lo que deseas... eso todos lo saben. ¡Esa es la base del kendo!-

Gohei y Kihei sintieron un ruido a sus espaldas. El centinela que habían dejado afuera estaba entrando. Pero parecía más muerto que vivo.

-Es muy fuerte... - musitó, antes de caer desfallecido.

Tras él, la menuda figura del Vagabundo apareció...

-¡¿De nuevo tú!?- dijo Gohei tras reconocerlo como el entrometido de la noche anterior. - ¿También crees que una espada protege la vida?-

El Vagabundo notó la mirada aterrada de Kaoru y sintió su sangre hervir de coraje. Pero controló el poder de su furia para utilizarlo pronto. Y avanzó seguro hacia los hermanos y la jovencita que aún estaba en el aire, odiándose momentáneamente por su descuido al dejarla sola en el dojo.

- No. La espada es un arma. El kendo es el arte de matar. Y esa es su verdad, por más que se adorne con bellas palabras. Las intenciones de quien cree en que la espada protege la vida son propias de quien no ha tenido que matar nunca. De un idealista. Pero... - el Vagabundo alzó la vista hacia los ojos de Kaoru, sonriéndole tiernamente.-... pero a pesar de todo, prefiero ese ideal a la verdadera naturaleza del kendo. Espero que alguien pueda transmitir esa ideología a las generaciones futuras. A las corrientes de pensamiento de esta nueva era.-

Kaoru sintió las lágrimas de alegría asomarse a sus ojos. Alguien creía, como ella, en lo que pensaba su padre. Y eso era muy importante.

Gohei lanzó a la joven al piso para enfrentarse al pelirrojo que tenía frente a él. El Vagabundo se sintió con la obligación de advertirle antes.

-Retrocede. No quiero más heridos.-

Gohei se rió. Ese enano ni siquiera había desenfundado. Él en cambio estaba listo para el ataque.

-Claro que no habrá más heridos, sino un muerto. Y ese serás tú. Porque yo... ¡SOY BATTOUSAI!- dijo, antes de lanzar el primer golpe.

Pero el vagabundo lo esquivó de un salto espectacular. Y quedó varios metros delante y alejado de él.

Y la espada del pelirrojo seguía bien guardada en su funda.

-Te informo que Battousai difícilmente puede lanzar un golpe como lo haces tú, pues él utiliza la técnica de la escuela Hiten Mitsurugi Ryu, de la velocidad divina. Y tu golpe es en exceso lento.-

-¡¿Quéeee?! ¡¿Qué dices?!- gritó Gohei, perdiendo los estribos y lanzando otro golpe de espada al vagabundo, quien nuevamente lo esquivó fácilmente, para situarse tras él.

Era hora de que Gohei, o el falso Battousai, supiera un par de cosas.

-EL Hiten Mitsurugi Ryu asegura acabar con varios oponentes a la vez gracias a su velocidad... tú ni siquiera me has tocado. Yo te enseñaré... un poco de Hiten Mitsurugi...-

Kaoru abrió los ojos desmesuradamente al comprender que el Vagabundo... podía ser...

El vagabundo saltó sobre Gohei. Pronto adelantó su brazo izquierdo para caer sobre Gohei y golpearlo fuertemente en la cabeza con la espada.

-Debí haber acabado contigo esa noche cuando atacaste a Misao. No me gusta el nombre de Battousai, pero tampoco puedo permitir que alguien como tú lo utilice. Por lo demás...- dijo el vagabundo, acercándose a Kaoru y ayudándola a ponerse en pie.-... yo jamás abusé de una niña. Yo buscaba que niñas como ella vivieran en un lugar más pacífico.

Kihei miraba asombrado a su hermano caído que no podía moverse si bien estaba conciente aún.

Pronto notó los ojos violeta del vagabundo fijos en él... y más específicamente en el contrato que tenía en las manos. Y el temor que sintió le quitó la conciencia mientras se orinaba.

El Vagabundo sintió asco de ese cobarde desmayado en el suelo. Se acercó a él y le quitó el contrato, haciéndolo añicos.

-Es una mierda de persona... como todos los jefes de grupo.-

Se volvió nuevamente a Kaoru.

-Lamento haberla enterado de este modo de mi identidad, señorita Kaoru. No es que tuviera intenciones de ocultarla deliberadamente, pero es que no me siento orgulloso de haber sido Battousai y hubiera preferido guardar el secreto. Ahora supongo que sí seré una molestia para usted... mi nombre sólo traerá complicaciones a su dojo asi que, esta es la despedida. Lo mejor es que me marche.-

Kaoru lo miraba atónita... y se acercó a él, tomándole de la manga del kimono.

El Vagabundo la miró asombrado a su vez. Él pensaba que ella no deseaba tener a alguien como él en su casa. Pero ella... ¡lo estaba reteniendo!

-Pero yo soy Battousai, señorita Kaoru.-

Kaoru negaba con la cabeza... no le importaba. El Vagabundo le tomó la barbilla para mirarla a los ojos.

-Le traeré problemas si me quedo aquí... la gente hablará mal de su escuela o de usted por tenerme, por eso debo irme.-

Kaoru cerró los ojos. Los del vagabundo expresaban demasiado. Él no quería irse, pero sentía que así debían ser las cosas.

Y ella no lo soltaba.

El Vagabundo se desasió de Kaoru con delicadeza y se retiró. Pero al dar unos cuantos pasos fuera del dojo... supo que realmente no deseaba marcharse. Alguien debía cuidar de esa chica un tiempo más hasta que estuviera más recuperada. Además, Misao aún no llegaba.

Y como excusa, de momento, estaba bien.

Cuando entró al dojo, Kaoru estaba de espaldas a él. Pero el temblor de sus hombros le indicó que estaba sollozando.

-¿Sabe, señorita? Mi nombre real no es Battousai, sino Kenshin Himura... y creo que Kenshin no debería causarle muchos problemas... ¿o si?-

Kaoru se volvió, contenta.

Él no se iría aún.

-Soy un Vagabundo... un día estoy aquí y otro allá. Realmente no sé cuanto tiempo permanezca en este sitio... si no le molesta, podría ayudarla hasta que se recupere. -

Kaoru negó con la cabeza, sonriendo.

Kenshin notó que la venda de la cabeza de Kaoru se había aflojado un poco con los zamarreos a los que fue sometida y que sangraba de su dedo pulgar derecho.

Sonrió una vez más para ella. Tenía cosas que hacer.

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Aoshi distinguió entre la multitud a Misao. A pesar de que vestía como el común de las mujeres, para él jamás pasaría desapercibida.

Tras él, cuatro hombres bajaron. Ellos también trataban de pasar desapercibidos, pero sus extraños cuerpos lo hacían llamativos aun bajo las ropas de "civiles normales"

Hyotoko era muy gordo y bajo, Beshimi era pequeño, Hanya era alto y delgado y portaba una máscara ocultando sus facciones y Shikijo... bueno, era fácil adivinar la armadura de músculos bajo el traje.

Pero eran, de Misao... los mejores amigos. Le traían flores y pasteles de Kyoto y en cuanto estuvieron cerca de ella, la abrazaron afectuosamente mientras le entregaban sus obsequios. En realidad, no se veían hacía tres meses, porque ellos, junto a Aoshi, habían estado en misión. Regresaron a Aoiya y al día siguiente se pusieron en camino a Tokio que gracias al tren, no quedaba ni tan lejos.

Aoshi observaba la escena de esos cuatro hombres adultos mimando a la chica de 16 años. Para ellos, Misao era como la hija que nunca tuvieron. En realidad, también debería serlo para él, pero como sea, Aoshi solo se apoyaba en la pared, esperando a que Misao se decidiera a llevarlos con su prima en desgracia.

Pronto caminaban todos en dirección al dojo Kamiya.

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-¡No lo puedo creer!-

Misao no daba crédito a sus ojos. Todos los hombres de Battousai, más él mismo y un hombre viejo y con olor a orines al lado de él, estaban amarrados bajo un árbol. El vagabundo terminaba de acomodar la venda en la cabeza de Kaoru con cuidado y un delicioso aroma se esparcía por el ambiente.

-Pues yo tampoco podía creerlo, señorita Misao, pero cuando hemos salido, estaban estos sujetos aquí afuera. Supongo que alguien los atrapó y los trajo, sabedor del crimen que habían cometido contra esta familia. Ya hice llamar a la policía y deberían estar por llegar.- dijo el vagabundo tan tranquilo. Kaoru asentía con la cabeza. Ella no delataría a Kenshin sobre su identidad si éste no lo deseaba.

Kaoru entonces prestó atención a los hombres tras Misao. Había uno especialmente guapo y varonil. Misao notó la mirada curiosa de Kaoru y decidió hacer las presentaciones.

-Bueno... él es Aoshi, ya sabes, mi tutor según mis padres. Y ellos son Beshimi, Hyotoko, Hanya y Shikijo.-

Kaoru siempre había oído hablar de Aoshi. Cada vez que ella iba a Kyoto a visitar a Misao, él siempre estaba afuera. Era primera vez que lo veía en persona y entendía que Misao fantaseara tanto con él. Era apuesto. Más que eso... era atractivísimo.

Él tipo de hombre cuyo rostro no se olvida.

Kaoru le saludó inclinando un poco la cabeza.

-Esta señorita es muy hermosa.- dijo Beshimi.- nos lo podrías haber dicho, Misao.-

Aoshi en tanto miraba atentamente al vagabundo, en especial la marca de su cara. Éste notó la mirada sobre él.

-Disculpen por no presentarme... mi nombre es Himura... Kenshin Himura. Un placer conocerlos.-

Misao iba a decir algo, hasta que recordó que ella nunca le había preguntado su nombre. Se dio un golpecito en la cabeza, pensando que era una maleducada y esperaba que Aoshi no se enterara de eso.

Mientras tanto, Gohei, amarrado bajo el árbol, musitaba algo del Battousai. Comentario que Aoshi tomó en cuenta y retuvo en su mente.

¿Battousai? Algo de Battousai les había comentado Misao. Y era con él con quien Aoshi quería dar.

Se acercó a Gohei y lo tomó de los cabellos, haciéndole alzar el rostro.

-¿Eres tú Battousai?... bueno, mirándote, es obvio que no.- Aoshi descartó a Gohei por incompetente. El Battousai del que él había oído hablar era un hombre incomparable con las armas y con cierto sentido del honor. Al menos, Aoshi no imaginaba a Battousai haciendo las maldades que Misao le había relatado había hecho este.

Kaoru mientras, recibía flores para ella, cortesía de los "papás" de Misao. Y es que ellos, bajo esa apariencia ruda, sabían sin duda, como demostrar su afecto y respeto por una joven dama.

Kenshin los invitó a comer. Estaba todo listo. La policía llegó casi enseguida y Misao se hizo cargo del asunto. Con la excusa de servir los alimentos, Kenshin se retiró hacia el interior de la casa.

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Todo estaba tranquilo. Los amigos de Misao descansaban en una habitación junto a su líder, lo que permitió que Kenshin siguiera durmiendo solo, asi como Misao y Kaoru, cada una en sus habitaciones.

Kenshin despertó en mitad de la noche, alertado por algunos gemidos. Se levantó y fue a investigar.

Kaoru estaba teniendo pesadillas. No gritaba, pero se revolvía entre las mantas de su futón y movía la cabeza en frenética negación. Kenshin se acercó para moverla y despertarla, arrodillándose frente al lecho.

La joven abrió los ojos y se incorporó, aferrándose al cuerpo del pelirrojo. Y Kenshin se limitó a abrazarla y decirle que todo estaba bien. Ella trataba de acurrucarse contra él lo más posible... tenía miedo.

Kenshin de alguna manera sintió algo especial por la joven en ese momento. Él la abrazaba con cariño genuino y sus intenciones de que todo saliera bien para ella eran de lo más sinceras. Era en cierta forma agradable consolarla y de pronto cayó en cuenta de que hacía muchos años que no se permitía abrazar a nadie de aquella forma.

-"Kaoru sin duda tiene algo que me conmueve profundamente"- se dijo el pelirrojo.

Kaoru en tanto solo era consciente de que ese sujeto que tan repentinamente había parecido en su vida, con su rostro marcado por una cruz en la mejilla izquierda era sin duda especial. Prueba de ello es que ella no le tenía miedo y sentía que podía confiar en él.

La joven pronto se calmó y dejó de sollozar. Se separó un poco de él.

-¿Se encuentra mejor?-

La joven asintió, mirando hacia abajo.

-Si lo desea, puedo llamar a Misao por si la pesadilla vuelve.-

Esta vez Kaoru negó con la cabeza. Kenshin suspiró.

-No es correcto que pase la noche aquí con usted. Tendré que retirarme a mi habitación pronto. Asi que no podré cuidarla. Por eso llamaré a Misao.-

Kaoru no quería molestar a su prima.

-Quédese, por favor.-

Kenshin abrió los ojos como platitos al escuchar por primera vez la voz de Kaoru. Sonaba bastante ronca y baja, pero era su voz.

Sin embargo, al observarla, se preguntó si no estaría imaginando cosas. Ella no le miraba siquiera. Y afuera corría mucho viento. Quizá se confundió con los sonidos.

Kaoru, en tanto, se acomodó entre las mantas y cerró los ojos nuevamente. Kenshin supo entonces que quedaba en libertad de acción. Salió del cuarto con calma, mirando hacia atrás con la esperanza de encontrar esos ojos abiertos, indicándole que se quedara. Pero no fue así.

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-Misao, debemos regresar a Kyoto de ser posible hoy mismo.- dijo Aoshi, tan serio como si tamaña noticia fuese cualquier cosa.

La jovencita casi se atragantó con su sopa. Kenshin miraba silencioso la escena y Kaoru esperaba que Aoshi no estuviera hablando en serio.

-Ya el asunto del falso Battousai está resuelto y nosotros debemos volver a nuestros puestos en alerta. Además, Okina sugirió que sería bueno para Kaoru pasar unos días allí, mientras termina de recuperarse.-

Misao no quería irse sin Kaoru... y la idea de llevársela era excelente.

-Kaoru... ¿vamos a Kyoto? Necesitas distraerte y de seguro que va a gustarte. Iremos a los templos donde jugábamos de niñas. Vamos, te gustará. Podemos encargar el cuidado de tu casa a tu amiga Tae. Vamos, di que si.- Misao estaba animadísima y haciendo planes variados para entretener a su prima. Y sin duda resultarían, porque sería más fácil divertir a Kaoru en Kyoto, lugar que ella conocía como la palma de su mano.

A Kenshin en tanto debía darle lo mismo. Si ellos se llevaban a Kaoru, él seguiría su camino.

Hyotoko se divertía encendiendo el brasero para espantar el frío de la mañana. Se dirigió a Kenshin.

-Hey, tú también puedes venir, amigo. Porque los amigos de Misao son amigos nuestros. Y en Aoiya hay mucho espacio. ¿Eres vagabundo, no? Si no conoces Kyoto, es tu oportunidad.

¿Kyoto?

Kenshin conocía, para su desgracia, demasiado bien Kyoto.

Sintió el ya familiar tironcito en su manga. Kaoru estaba de acuerdo en llevarle.

Y pensándolo bien, quizá esta vez no fuera tan malo visitarlo...

-Si no tienen inconveniente en llevarme... - empezó Kenshin.-

-Vamos, Himura. ¡Te gustará!- dijo Misao.- Además, si no tienes trabajo, podemos darte un puesto de cocinero. ¿Verdad, señor Aoshi?-

Aoshi tomó un poco de sopa y decidió que bien valía la pena llevarse al pelirrojo.

-Puede ser.-

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Fin acto dos

Octubre 27, 2004

Revisión Marzo 7, 2016

Notas de Blankaoru.

Para las fans de Kaoru... ella aún está recuperándose y de duelo. Pronto verán como saca fuerzas para parecerse a la de la serie.

Sumire-Chan: aparecerán todos y se mantendrán las mismas relaciones. Puede que los hechos y tiempo cambien un poco, pero nada más.

Blue Ningyo: Supongo que mis fics me harían feliz si tuviera todo el tiempo del mundo para escribirlos y darles más coherencia. Pero no es asi y luego de releerlos pienso que pudieron quedar mejor y sin errores como nombres cambiados o metas que no se cumplieron (ya sabes, cuando un personaje va a hacer algo y luego a mi se me olvida y el personaje desaparece) Desde luego que amo a cada uno de mis fics y si tuviera que recomendar, los recomendaría todos. Pero siempre me queda la idea de que pudieron ser mejores.

Seguirá el fic en la senda del original de Rurouni Kenshin. Incluso uso como apoyo los tomos que tengo del manga. Kaoru no hablará durante una buena temporada, a medida que se recupere y pueda salir de su duelo y de sus problemas físicos. Sobre el suicido, de momento no es mi opción y espero no llegar a considerarla como tal - y no te preocupes, que mi sentido del humor es especialmente negro, asi que el tuyo no me espanta.

Yuken: gracias por tus halagos y palabras. Trataré de actualizar prontamente este fic.

Hitokiri Battousai 26: Bueno, sólo le quité a los padres de modo bien traumatizante... sep, soy mala, pero me redimiré con un final feliz y por ahora, con días apacibles para ella.

Shinta Girl: JAJAJAJA... seguramente estaba un poco curada... pero creo que al menos está interesante.

Mila Potter Lavigne: No te preocupes por escribir en "portuñol" que yo te entiendo. Aunque me pone un poco nerviosa al escribir y pensar que debo tratar de teclear bien cada palabra para que entiendas todo perfectamente. Un beso.

Mikomi Shinomori: Por ahora, dejaré pasar un par de semanas más antes de lanzar el fic del que te hablé en alguna ocasión, porque antes debo pensar en un bonito final para él o un "hacia donde va la historia" Sobre Misao, parece de 12, pero tiene 16 añitos.

Aska Ishida: acá tuviste el segundo episodio. Aunque ignoro la fecha de salida del próximo, pero espero que sea dentro de dos semanas más.

Gaby (hyatt: quedo traumada Kaoru, por eso no habla. En el futuro seguro que lo hará, pero la idea es hacerlo de modo que parezca natural y no forzado. (incluso, creo que ya habló algo en este capítulo)

Mari: Jejjeje, que bueno que te gusten mis historias. Y bueno, sobre Kaoru, ya le irán mejor las cosas. Parece ser que ella ya no quiere separarse de su amigo el pelirrojo.

Onashiru: jejejej... estaba pensando seriamente, como proyecto personal a largo plazo, escribir la historia de Rurouni Kenshin según como se narra en el manga, para quienes no ha tenido la oportunidad de leerlo. Gracias por tus ánimos, amigo.

Pamky: jejejeje... por siempre mía... la quería finalizar, pero parece que el gran público desea un par de episodios más. Asi que lo pensaré.

Kirara26: Bueno, comentaré tu review por puntos, pero antes... ¡gracias por regresar!

Uno: hace tiempo lei un fic donde battousai era Kaoru y Misao quien la enfrentaba. La idea la verdad no me gustó para nada, pero luego tenía una idea sobre un fic en que Kenshin cuidaba de Kaoru de otro modo al que vimos en la historia original. Y meditando, decidí poner a Misao, para dar la idea de que realmente esta Kaoru no puede hacerlo.

Dos: parece ser que me ha gustado en cierta forma el Keishi de "por siempre mía" y opté por repetirlo aquí. La amiga que escribió fue Tae, porque Megumi se integrará al elenco por ahí por el capítulo tres. Gracias por lo de mis Kenshins!

Tres: Sep, eso de los traumas... uno pierde la memoria o alguna función. Me gustaba la idea de un personaje mudo desde "de amor y silencio" y decidí también ponerlo acá para completar a Kaoru, quien ha sido sin duda, la que ha sufrido más cambios.

Cuatro: Los Oniwabanshuu están hasta ahora, todos vivos y coleando. Ya veremos si luego desaparecen o no.

Quinto: la frase del final... la culpa la tiene mi escritor favorito, silver kane y sus novelas de vaqueros, entre otros géneros que escribió. Su estilo ha determinado en cierta forma el mío y bueno, es todo lo que puedo decir. Además de que yo soy una declarada fan de KENSHIN Y KAORU!

Me despido por ahora, amiga. Un besote y ya nos hablamos por la internet.

Mer1: Jejejeje... primer episodio... solo ruego para que los demás estén bien... Uuuhhh... muchos besos.!

Kaoru Himura14: ¿quién no desea abrazar a ese pelirrojito tan bello y tan simpático y tan amable? Lo amo...

Ayaneko: jajaja, gracias por tus ánimos y ya tienes continuación.

Cristal-dono: O.o... qué bueno que te gustó tanto el episodio... este asunto ya me está haciendo bien feliz. Asi, cualquiera sigue otra buena temporada más escribiendo para fanfiction...

Kaoru Himura: gracias por tus ánimos y tus palabras. Un besote y un abrazote para ti también.

Naoko L-K: gracias a ti por tu apoyo, Naoko. Ya veo que terminaste el fic tuyo que yo seguia, asi que también ánimos para ti y muchos cariños.

Kaoru Hino: sep, penita con Kaoru, pero ella se repondrá. Eso te lo aseguro.

Un saludo especial a Justary. Ignoro en qué parte del mundo esté ahora. Pero espero que le esté yendo bien.

Y a todos ustedes, besos, abrazos y puros cariños. Gracias por haberme escrito. De verdad.

Blankaoru.