¡Hola gente! Estoy apurada con los retos que van venciéndose (y eso que tuve dos meses xD), pero bueno, el siguiente songfic es de la canción Love Story de Namie Amuro, y la traducción no me pertenece.
Personalmente, me encantó la letra *w*, encontré varias traducciones en internet pero decidí quedarme con la que leerán a continuación. No soy muy conocedora del trabajo Namie-san, pero puedo asegurarles que Love Story es una canción preciosa, recomiendo que la escuchen.
Sin más que agregar, espero que les agrade el songfic.
Historia de amor
No soy buena para las historias de amor
lo sabía desde hace tiempo,
pero me entregué a él como una heroína.
La calidez de su cuerpo continuaba grabada en su memoria. Habían pasado casi dos semanas desde aquel encuentro con él, sin embargo, recordaba cada detalle de una forma muy vívida. No podía olvidarlo, ni dejar atrás esa agradable sensación al rememorar ese pequeño contacto.
Después de todo lo que le ha ocurrido, nunca se imaginó que llegaría el momento en que permitiría a un sentimiento tal como el amor apoderarse de su cordura. Era justamente lo que temía, aún ahora se mostraba reacia a aceptarlo; pero era un hecho evidente que al saberse enamorada de Corn, poco podía hacer para no dejarse llevar.
Debido a esto se llenó de algunos conflictos internos, pues aunque se tratara de su amigo de la infancia, ese hombre seguía siendo Tsuruga Ren, la persona a quién dijo no confesaría sus sentimientos hasta poder lograr sus objetivos con su propia fuerza, sin necesitar de su ayuda o consejos. Se prometió no decírselo hasta ese instante donde brillase tanto como él.
¿Qué iba a hacer entonces? Si era delatada por sus acciones cada segundo que pasaban juntos. Sacudió su cabeza queriendo olvidarse de estos pequeños problemas, y concentrándose de nuevo en los edificios que se desplegaban ante ella.
Una charla interminable de chicas,
lindo chisme que ha sido repetido una y otra vez.
Siempre estaba intentando escabullirme de eso.
Observó como un grupo de amigas admiraba los amuletos para atraer la suerte en el amor, en el escaparate de una tienda. Hasta hace sólo unos meses lo consideraba algo tonto, ya que la gente los utilizaba para embaucar a las mujeres ingenuas que se dejaban cegar por sus emociones. Podría decirse que ahora las entendía, aunque prefería seguir al margen de ese tipo de temas.
El punto de la ciudad donde se encontraba era tenuemente iluminado por las luces de los locales, ella se sentó en una banca desocupada y esperó, mientras meditaba sobre el remolino de pensamientos que se hallaba en su mente. Corn, Ren, el incidente ocurrido hace semanas, y sobretodo, ese cariño que cada día parecía salirse más de control.
¿Llegaría un momento en que eso explotaría en su interior? No sabía a ciencia cierta si lograría salir victoriosa de todo esto.
Ahora soy mayor,
pero hay cosas que quiero en mis manos.
Reparó en un diminuto dolor en su corazón, indicándole que había un anhelo creciendo lentamente en su interior. El deseo de ser correspondida, y el temor de decirlo en voz alta. Ambos formaban parte de lo que fuera que estuviese removiéndose en sus adentros. Aseguraba que esto comenzó después de la charla con el presidente Takarada; pero su intensidad aumentó luego de descubrir el verdadero nombre de Ren.
Había muchas cosas que quería obtener… se preguntaba si no estaba siendo demasiado codiciosa.
Sé quien eres ahora,
pero no puedo tener tu sonrisa eterna en mis manos.
Suspiró, y luego revisó su reloj para verificar la hora. Estaba ahí más temprano de lo acordado, pero no había problema, ya que le daba tiempo para pensar. Hoy en especial, intentaba con ánimos llegar a un acuerdo consigo misma. Todos los días se levantaba con esa resolución, aunque sin éxito alguno. La incertidumbre le impedía dar el siguiente paso.
Luego de la conversación que tuvo con Tsuruga-san, había intuido que cargaba con algo muy doloroso, algo que posiblemente también fuese demasiado para ella. Por eso, había accedido a aguardar que él quisiera hablar al respecto, no obstante ¿Qué ocurriría si no podía sólo asentir y comprenderlo cuando llegara ese momento? Todas éstas cuestiones la mantenían estática en un sólo sitio.
Se sentía en medio de un camino oscuro, pero los sentimientos en su pecho la incitaban a no rendirse.
Cariño, te amo más que a nadie, sin duda,
por eso escogí este camino que estoy andando,
e incluso si renazco,
incluso si no fuéramos a estar juntos, continuaría amándote
porque la vida no es una historia de amor.
El presidente Lory le dijo que poseía en sus manos la decisión de abrir el telón a un romance, o dejarlo cerrado para siempre. La verdad, desde entonces no dejó de analizar qué es lo que haría, sin embargo, continuaba acobardándose, y así era incapaz de encontrar las respuestas que ansiaba tener. Lo único seguro es que estaba consiente de que su corazón no saldría intacto, pero no se arrepentiría de ello.
—Porque la vida no es una historia de amor, no tendré momentos felices siempre —se recordó. Para alguien como ella que creía fielmente en los cuentos de hadas, darse cuenta de esto costó miles de lágrimas y malos momentos, era sólo cuestión de mirar atrás para comprobarlo.
Aun así, ahora mismo se sentía completamente distinta de la que fue. Dentro de su pequeño caos, se hallaba una gota de esperanza, algo en lo que podía creer aunque lo demás fuera confuso.
De repente, estoy deseando que los días no tengan fin.
Ahora que lo pienso,
mis lágrimas no fluirán incluso en la melancolía.
Pese a todo, tenía que aceptar que las cosas no eran tan malas como parecían. Su mundo seguía girando, además de contar con muchas razones para desear sonreír. Alzó su rostro hacia el cielo, las estrellas que comenzaban a ser visibles le brindaban un buen presentimiento. Ya antes se había enfrentado a duras situaciones, y como en el pasado, haría lo posible por superar todo.
No estaba sola, ahora tenía personas con quienes sentirse apoyada, ahora tenía a Corn, y debía confiar en él.
No deberíamos olvidar los días que vendrán.
Continuare amándote en este corazón,
incluso si no estamos juntos
porque la vida no es una historia de amor
Después de permanecer sentada en ese sitio durante bastante tiempo, vislumbró a lo lejos a quién había estado esperando. Sonrió, pues justo ahora notaba que pasara lo que pasara, la figura de esa persona continuaría siendo especial. Su presencia o su recuerdo, lo que tuviera antes del final, sería para siempre uno de sus tesoros. Ya no había vuelta atrás para sus emociones.
—Lamento la tardanza, creí que llegaría a tiempo —le dijo, cuando estuvo cerca.
—Está bien, yo llegué un poco antes —explicó.
—¿De verdad?
—Sí, no hay de que preocuparse —aseguró.
El hombre le dedicó una cálida sonrisa, y ella sintió sus mejillas arder como respuesta. Estaba resignándose poco a poco a tener ese tipo de reacciones ante él; pero aun así evitó evidenciarse más y avanzó—. El café va a cerrar si nos entretenemos.
—Tienes razón.
Ambos caminaron hacia ese lugar donde él había confesado ser Corn, y donde posiblemente su historia de amor comenzaría.
Nos encontramos aunque sabemos que las cosas pueden cambiar,
estoy agradecida por este milagro.
Los buenos días pasados son irreemplazables
incluso los lamentos, incluso el dolor,
e incluso la tristeza están brillando como ayer.
Gracias por pasar y leer. La verdad es un poco distinto del songfic anterior, pero espero que se haya entendido TwT.
Mañana colocaré el último ya que es cuando se vence el reto xD ¡Hasta entonces!
