CAPITULO 2: UN HERMANITO MUY ESPECIAL

Reggie se encontraba en su cuarto jugando con su gameboy, estaba aburrido, ya se había acostumbrado a sus juguetes y las cosas ya no eran lo mismo. Vamos, era apenas un niño y no tenía muchas cosas que reflexionar, tal vez le interesen bastante los programas infantiles de acción (Los cuales le fascinaban); ahora sólo podía pensar que un nuevo miembro había llegado a su familia, y que tal vez él perdería una buena cantidad de atención por parte de sus padres, le molestaba un poco el saber que sólo en unos años podrá jugar con su hermanito. Y claro, puede que para ese entonces ya no le interesen bastante los juegos. El niño dejó su gameboy, y fue a mirar por su ventana, la cual daba a la calle, estaba lloviendo, y no había casi nadie allá afuera (Es obvio, vivían en las afueras de la cuidad). Entonces, desprevenido, surge un llanto muy estruendoso, que hace Reggie de un salto, su hermanito había comenzado a llorar. Él inmediatamente escuchó a su madre correr hacia la habitación, y oye a la madre decirle al bebé:

-Ya, ya bebé, no llores.-La voz dulce de la mujer tranquilizó al niño. Reggie podía oír cómo su madre le cantaba y lo arrullaba, hasta que finalmente lo dejó durmiendo.

Pero 15 minutos después...

-¡WAAAAAAA!-Reggie lo escuchó de nuevo desde la habitación de sus padres. Y si preguntan, el bebé no dejó de llorar en toda la tarde. Reggie se volvía loco.

-Rayos, me duele la cabeza, ¡ESE BEBÉ NO SE CALLA! ¡Mamá! ¡¿Puedes hacer que ese bebé se calle?!- gritó enojado, mientras se dirigía hacia donde su madre.

-¡Ya, hijo! ¡Y llámalo por su nombre!

Reggie suspira.- Ya..¿Puedes hacer que...?- Piensa.

-¡Delsin!

-Ya...Delsin.. ¡Se calle!?

-Ya hijo, tú ya ve a acostarte, es tarde.

El niño volvió a su habitación a regañadientes. Su padre aún no volvía de trabajar, así que no tenía con quien jugar, o alguien para acompañar.-¡Odio esto!- Se dijo, y se escondió entre sus sábanas a intentar dormir, por supuesto, su hermanito no paraba de llorar. Al día siguiente, las clases en la escuela de Reggie se habían suspendido, papá se había ido a trabajar, mamá se había quedado dormida. Hubo un momento en el que Reggie estaba tan aburrido que decidió explorar su casa, no recorrerla, explorarla, revisar estantes, buscar tesoros, y conventirse en un pequeño detective, que más temprano que tarde tomó el papel de pequeño criminal, pues se le había ocurrido bajar al sótano, lo cual sus padres le habían prohibido. Él sigilosamente fue al cajón de las llaves de la casa y cogió un buen montón de llaves, o al menos las que él suponía que eran las llaves del sótano, le tomó tirmpo, pero al fin logró abrir la puerta y viendo esas escaleras que descendían, se armó de valor y bajó. Allá abajo, más que miedo, sintió curiosidad, pues Reggie era un pequeño valiente y se puso a rebuscar entre las cajas, de entre ellas se encontró con viejos juguetes y le llamó la atención uno en particular, era el oso de peluche que él solía tener cuando era un bebé. Entonces, él pensó que tal vez sería una buena idea llevárselo a su hermanito. Pero al verlo todo polvoriento y algo sucio, no se convenció bastante; pero de todas maneras acudió a su idea y se llevó el muñeco.

Al llegar a la cuna de hermano, se acercó lentamente para no despertar a su mamá, y sigiloso jaló una banca para poder ver a su hermano. Se subió y vio al bebé, y en cuanto el bebé lo vio a él, sonrió. Reggie se acercó más y el bebé soltó una risita, eso hizo que el niño se sintiera bien, entonces sacó el muñeco y lo acercó a su hermano, el cual lo tomó y se lo aferró, soltando risitas un poco ruidosas.

-Shhh...Vas a despertar a mamá.-Le dijo Reggie en voz baja. Acercó su mano al bebé y éste la tomó y comenzó a mordisquearla.-Oye...¿tan temprano tienes dientes?-Reggie soltó una pequeña risa. En ese momento pensó que tal vez la llegada de su hermano no era tan mala después de todo.


Era verano, y el sol quemaba bastante, Delsin iba a cumplir 4 años y sus padres organizaron una fiesta en su pequeño jardín. Invitaron a unos cuantos amigos de Reggie, familiares, y algunos niños de la escuela nido de Delsin.

-¡Mamá! ¡Reggie no me quiere dar mi Superman!-Gritó Delsin con esa voz y lenguaje tan de niño.

-¡Es que yo lo agarré primero! ¡Yo estaba jugando con él!

-¡Pero no es justo!

-¡Niños!- Gritó su madre de los dos.-¡Dejen de pelear y quejarse! Y Reggie devuélvele el juguete.

-¡Pero mamá...!-Dijo Reggie, ahora con 9 años, era un niño muy insistente.

-¡Se lo regalamos ésta mañana! ¡Devuélveselo!

Reggie se lo dio rápidamente, sin siquiera mirarlo. Delsin le sacó la lengua y soltó risitas maliciosas, Reggie estaba a punto de "estrangular" a su hermano, hasta que oyeron la voz de su padre llamándolos.

-¡Vas a ver cuando acabe contigo!- Le dijo Delsin, apuntándolo con el dedo, en un tono "heroico".

-Oh, cierra la boca, ves mucha televisión.- Reggie toma del brazo a su hermano y se lo lleva dónde su padre, que seguía llamando.

En cuanto llegaron, ambos notaron que su padre y su madre no estaban solos, tenían a una invitada que ellos nunca habían visto. Era una mujer, tenía el pelo negro recogido en una trenza, tez trigueña, estaba algo subida de peso, y llevaba un atuendo poco común. (Véase, una falda que le llegaba hasta los talones, una camisa con diseño y un chaleco marrón sin mangas).

-Ellos son mis niños.- Le dijo la señora Rowe a la mujer.

La mujer embozó una sonrisa tierna y dijo.-¡Que hermosos niños, santo cielo!

La mujer dijo ésto mientras Reggie sólo la miraba, y Delsin lentamente se escondía detrás de su madre.

-Chicos, ella es mi amiga Betty. Vino desde muy lejos sólo para conocerlos a ustedes.-Dijo Rachel. Delsin estaba escondido detrás de las piernas de su madre, viendo a la mujer con timidez.- Mira Betty, él es Reggie, es el mayor.

-¿Cuántos años tienes hijo?- Le pregunta Betty con una sonrisa en la cara.

-Tengo 9, mucho gusto señorita. Yo soy Reggie y el roedor asustado que está ahí es mi hermano menor.- Con un ligero tono de burla.

-Cállate.-Le dijo Delsin, con voz infantil, típica de un niño picado.

Betty sólo atinó a reír.- Qué graciosos niños, ¿y tú cuantos años tienes?

-...T-Tres...¡Cuatro!- Delsin saca cuatro deditos. Betty ríe.

-Bueno Delsin, ya que es tu cumpleaños, déjame hacerte un obsequio.- Betty saca de su bolso una gorra roja, ésta vez se dirige a los padres.- Era de mi hermano menor, pero cómo el ya no está...-Betty extiende la gorra hacia Delsin.-Toma, es para ti.- Ella sonríe.

Delsin se acerca tímidamente y la toma.-Es muy grande.

-Sí, pero estoy segura que te encajará perfecto cuando crezcas.

Delsin emboza una pequeña sonrisa y se coloca la gorra. Al ver lo grande que le quedaba, todos se empezaron a reír, incluso él mismo.

Bueno damas y caballeros este ha sido el segundo capitulo de la historia de Delsin Rowe .

Espero que les haya gustado y por mi parte espero llegar hasta el fi...

Delsin: ¡Cállate o te haré mil pedazos!

¡Cierra la boca roedor asustado!

Bueno nos leemos en el siguiente capitulo, hasta la próxima.

Delsin: ¡Adiós!

¡CALLATE MOCOSO DEL DEMON... Aaarg!

Bye.