The walking dead no me pertenecie, ni me perteneció ni me pertenecera (¡demonios!) un nuevo one shot para la colección
Daryl parecía haber nacido con esa cosa en su mano porque nunca la soltaba para nada o casi nada; Beth y Carl tenían poco tiempo libre pero eran jóvenes y les gustaba entretenerse cuando podían. Beth siempre había sido una niña buena pero Carl, travieso como siempre había dado el reto más difícil que podía a Beth: robar la ballesta de Daryl y esconderla.
Beth jamás habría aceptado en otros tiempos pero sabía que Carl necesitaba eso, ser un niño travieso y Beth necesitaba un poco de emoción que no te matara, o parecido porque si Daryl se enteraba los despellejaba a los dos.
Los dos se sentaron en las escaleras llevando sus manos a la boca para reír bajito mientras escuchaban a Daryl volcar su dormitorio en busca de su ballesta. Beth era lo más alegre que había visto a Carl desde la muerte de su madre con sus pómulos rojos y humedad en los ojos por la risa.
Beth le pidió que disimulara así que cuando Daryl salió en busca de su arma no mostraron ninguna emoción hasta que desapareció de su vista. Los dos escucharon a Judith llorar y recordaron que era su turno de cuidarla; ambos salieron al patio de la prisión con la niña en brazos.
Carl se tumbó en el pasto mientras Beth ponía una sábana en el suelo para la pequeñita. Luego los dos se sentaron mientras Judith tomaba su biberón. El joven suspiró mientras miraba el cielo, las nubes se movían muy lento por el poco viento que soplaba, se sentía tan tranquilo olvidando todo lo que había vivido y dejándose llevar por la situación. Sus parpados se volvieron pesados hasta que el sueño le venció.
— ¿Dónde está mi =#$%& ballesta? — gritó Daryl exasperado.
Su memoria no podía estar fallando porque la había dejado en su cuarto pero ahora no estaba; ya había pasado casi toda la tarde buscando y no la encontraba, Carol había ayudado y Rick también había buscado en su celda pero nadie tenía una ligera idea de donde estaba: habían escondido su ballesta a propósito.
Su primera idea era que Carl lo había hecho pero nadie encontró nada en su celda, entonces estaba suponiendo que alguien lo odiaba. Salió con Rick al patio para ver si había algo ahí y encontraron a Beth, Judith y Carl dormidos en el pasto; la imagen era encantadora con los tres perdidos en el país de los sueños así que por un momento se le olvido que estaba molesto.
Vio como Rick paso sus dedos por los cabellos de Carl, envidiaba un poco a Carl porque siempre deseó que su padre hiciera lo mismo al menos una vez; vio como Rick cargaba con mucho amor a su hija mientras le besaba la cabeza, el típico gesto afectivo de Rick. Entonces vio como detuvo sus ojos un momento en Beth y sonrió.
—Ella es la única amiga de Carl por ahora, llegaron más personas a la cárcel pero Carl no quiere tener más amigos. Ojala que ella pueda hacer que interactúe con los otros— dijo.
Luego de eso, le sacudió muy suave para despertarla al igual que con sus hijo. Todos volvieron a la cárcel y Dayl recordó que necesitaba esa ballesta si quería cazar algo mañana. Se quejó frente a Rick que llevaba a sus hijos a dormir para volver a su celda con el gesto molesto.
No tardó mucho tiempo en aparecer Beth con el aparato en las manos y el rostro completamente rojo, lentamente extendió el arma al arquero que esperaba una explicación de modo muy serio, Beth tenía que afrontar las consecuencias por lo que habló con toda franqueza.
—Lo siento, yo escondí la ballesta. No pensaba dejarte todo el día sin ella, de hecho planeaba ponerla en su sitio sin que te dieras cuenta pero luego me quede dormida. Si quieres puedes decirle a mi padre o castigarme— dijo.
Daryl solo vio que la ballesta seguía tan bien como de costumbre — ¿Era un juego con Carl? — pidió.
Beth asintió con la cabeza así que Daryl le hizo señas para que se fuera, Beth estaba desconcertada porque había pensado que Daryl iba a hacer un escándalo de todo eso pero quedo muy agradecida de que no fuera así.
Por la mañana Daryl se sentó frente a la mesa de Carl —Ya me enteré que tú y Beth lo planearon todo—.
Carl se encogió un poco —Fue solo una pequeña broma—.
Daryl sonrió —Oh, yo no me di cuenta la verdad, pero ya que es tan divertido vas a robar el diario de Beth y me lo vas a entregar pero además harás que el chico de lentes Patrick te ayude—.
Carl hizo pequeños gestos — ¿Y Patrick para qué? —.
—Si puedes mandar a Beth también puedes con Patrick— contestó Daryl sin querer darle explicaciones realmente.
Beth pasó casi toda la tarde desordenando todo su cuarto para encontrar su diario sin buenos resultados, estaba alarmada porque si caía en manos equivocadas iba a tener su mente en esas páginas. Salió corriendo del pasillo y se detuvo bruscamente porque de pronto vio a Carl y Patrick charlando: ellos habían hecho la travesura.
Bajó a velocidad por las escaleras pero tropezó con Rick, el hombre le sonrió muy contento cuando dijo —Gracias, por hacer que Carl y Patrick sean amigos—.
—Yo no hice eso— se excusó ella antes de evitarlo para llegar a su hijo.
Beth con las manos en las caderas interrogo — ¿Dónde está? —.
Los jóvenes se quedaron serios, Carl fue él que habló algo apenado —Daryl me obligó a que se lo diera, lo siento—.
Beth corrió a la celda de Daryl y en la cama había una nota con su nombre en ella "Si quieres tu diario será hasta que regrese de cazar. No te prometo no leerlo, ya sabes, cazar puede ser muy aburrido".
Cuando Daryl llegó a la prisión lo primero que encontró fue una Beth de ojeras profundas y mirada parida, un Carl con un nuevo amigo llamado Patrick y Rick feliz por eso. Con mucha calma entregó su premio a las mujeres que se encargaban de la comida para gran consternación de Beth. Muy satisfecho se acercó a Beth que esperaba recargada en la pared y puso una libreta en su cabeza.
—Ya sabes, puedes esconder mi ballesta cuando quieras— le bromeó a la joven que realmente quería ahorcarlo.
FIN
Uf, estoy algo frustrada con la pagina porque el día miércoles al subir mis trabajos algo ocurrió no sé si en mi pagina o en mi internet-lap top o qué, el punto es que borró una de mis historias y algunos comentarios de otras porque no los encuentro por ningún sitio a pesar de que sale la notificación en mi e-mail. Lamento que ya estos capítulos no tengan las dedicatorias. Saben quienes son ustedes y eso no se va a borrar.
Voy a tardar en responder en lo que se arregla de nuevo así que un poco de paciencia.
