Burbuja se sentía sola en esa celda oscura. Estaba sola, tenía sus ojos azules rojos por tanto llorar, sus uñas comidas por los nervios y sus carnosos labios secos en una sola línea. Ella necesitaba escapar, esto no la ayudaba, la volvía más loca. Y burbuja aún se preguntaba cuándo, cuando alguien la agarraría por los hombros y la envolvería en un abrazo…. Nunca. Ella tenía que escapar y cuidarse sola. Esa era su vida. La puerta se abrió.


Silenciosamente burbuja se levanto. Su visita había acabado y ya cerraban de nuevo las puertas. No contaban, claro, en que burbuja era inteligente... Burbuja tuvo que permanecer parada quieta por un momento, para acostumbrarse a su propio peso, hace mucho que no se movía de su lugar en las sombras. Cruzo su habitación y agarro el único objeto, a parte de las camas, que contenía el cuarto. Un peluche, con forma de pulpo y morado. Y entonces se acerco a su puerta y así de simple, con una llave la abrió. Burbuja se asomo al pasillo, no había nadie. De la misma manera fue saliendo y cerro de nuevo la puerta, no había nadie, lo único que escuchaba era su propia respiración. Se fue moviendo despacio hacia las escaleras pronto saborearía la libertad. Se olvido de ser cuidadosa y corrió hasta la puerta abriéndola y sintiendo el aire frio, la calle de piedra bajo sus pies descalzos, a veces se lastimaba con alguna que otra basurita filosa y pequeña, pero hacia como si nada y seguía corriendo, una sonrisa se le empezaba a formar cuando volteo y no encontró la casa en la que vivía, pero no paro, a veces tropezaba pero nunca dejaba de correr. Y Entonces choco con alguien.

-Agh! ¿Qué diablos?

La voz era femenina, pero por el tono y su manera de hablar burbuja se la imagino alta, fuerte, tosca, adulta. En su lugar se encontró con una chica como de su edad, joven, pequeña. traía un traje negro, lo que la ayudaba perfecto con la noche, su pelo también era oscuro, podía ser parte de ella. Como burbuja no hablo, la chica tuvo que pararse y agarrarla por el brazo para levantar a burbuja que se sentía intimidada al ver lo único que brillaba amenazadoramente en ella, sus ojos verdes, gatunos.

-Que te pasa? Eres tonta?

Burbuja se encogió intentando esconderse en si misma. La chica suspiró.

-Escucha, no corras así en la calle, al menos fíjate antes de cruzar.

Dijo la chica soltando a burbuja antes de continuar su camino. Para ser pequeña pisaba con fuerza, todo el mundo incluso los más grandes podían parecer impotentes, incluso él... Pero burbuja por alguna razón no le temía, había visto un lado gentil... confiaría en ella? debería? Burbuja no lo pensó más, salió corriendo y agarro a la chica por el brazo. Abrió la boca como para hablar, pero no le salió nada. La chica se volteo para verla con el ceño fruncido.

-¿que?

dijo rudamente. Burbuja quería hablar, pedirle, preguntarle, pero después de tanto tiempo la voz no le salía.

-¿que te pasa? Si no vas a hablarme suéltame.

burbuja cerro la boca antes de volver a intentar.

-Yo...-dijo finalmente- déjame acompañarte.

Burbuja soltó de un solo soplido, antes de que pudiera arrepentirse y detenerse. Bellota alzo una ceja.

-Ah, ahora entiendo porque corrías sin fijarte en la calla. ¡No tienes ningún sentido de peligro! Sabes podría ser cualquier cosa. No puedes ir pidiéndole a extraños que te dejen acompañarse.

dijo la chica.

-Pero... me ayudaste...

dijo burbuja esperanzada.

-No.

le negó la de ojos verdes. La chica finalmente se soltó de ella y empezó a andar, pero burbuja persistía en seguirla y se rindió levantando los brazos.

-Bien. Puedes acompañarme, pero no te me separes.

Burbuja sonrió corriendo para alcanzar. Pronto su vida sería lo que siempre había querida y soñado.