- Junior deja de mirar la carta y decídete ya (dijo Indi que ya había pasado el camarero a preguntar dos veces y allí estaba de píe una tercera vez esperando que el señorito se decidiera).

- ¿Puede ser una hamburguesa y patatas fritas? (el camarero lo miró con reproche era un restaurante italiano y estaba pidiendo comida propia de cafetería).

- Hijo, en la carta hay un montón de cosas ricas. ¿Por qué no pruebas algo de pasta? Te encanta la pasta (le dijo con una amable sonrisa su madre).

- No me apetece pasta (Marion no podía creérselo hacía la menos 10 años que su hijo no se ponía tiquismiquis con la comida).

- ¿Y una pizza?

- Tampoco, me apetece hamburguesa y patatas fritas, gracias (y le devolvió la carta al camarero).

- No hay problema, el cocinero podrá arreglarle unas patatas y una hamburguesa al niño (dijo el camarero con malicia, ya que el chico era joven pero no un NIÑO, aunque su comportamiento dijera otra cosa).

- El "Niño" tomará una ensalada capresse y scaloppine al limone, grazie mille (dijo Indi echándole una mirada de puro fuego a Mutt. Mutt estaba a punto de soltarle una de fresca cuando Marion saltó)

- Uuuummm suena bien, para mí también (le sonrió al camarero y el camarero asintió).

- Entonces tres (dijo Indi devolviéndole la carta). Al "niño" tráigale agua, Y para mi esposa y para mí un vino tinto del…

- Yo también quiero agua (le dijo Marion. Indi pensó que Marion pedía agua para que Mutt no se sintiera tratado como un niño. Y decidió que los 3 tomarían agua con la comida)

- Agua también para los tres (esto lo dijo no muy feliz. Y el camarero se disculpó y desapareció). Mira Junior, si vuelves a ponernos en evidencia de esa manera te juro que te pondré sobre mis rodillas y te daré tal zurra que te quitaré esa bravuconería de golpe. Mejor dicho a golpes (dijo muy bajito para que nadie más en el restaurante los escuchara pero en un tono de voz muy amedrentador).

- Lo que tú digas (dijo Mutt mirándolo con menosprecio. Marion le puso una mano sobre la pierna a Indi para indicarle que se calmase e Indi decidió que no montaría una escenita en el restaurante. No iba a quedar él mal por culpa del mocoso. Mutt sonrió triunfante al ver como su madre lograba mantener a raya al gruñón de Indiana Jones).

- Cuando lleguemos a casa vamos a tener unas palabritas, jovencito.

- ¿Qué pasa? ahora no puedo ni decidir lo que quiero comer, no solo no tengo ni voz ni voto, donde vivir, o si quiero o no estudiar, ahora ya no puedo ni comer lo que me apetece. ¿Qué será lo próximo "papi" me dirás cuando puedo tirarme un pedo? (Marion abrió mucho los ojos, al oír ese lenguaje en la mesa. Y no solo en la mesa, en le mesa de un restaurante. Y de la boca de su propio hijo)

- Henry Walton Jones III (dijo Marion verdaderamente enfadada) me avergüenzo de ti, ese vocabulario y esos modales no son los que te he enseñado (Mutt se dio cuenta que se había pasado de la raya, no debió decir esas cosas delante de su madre. Pero Indi lograba sacar lo peor de él, siempre estaba chinchándolo y mandándole como si él fuera un maldito mono adiestrado). No quiero oírte decir una palabra más en toda la noche. Ya hablaste de más, hijo (dijo bastante alterada).

- Lo siento, mamá, disculpa papá me sacó de quicio y se me calentó la boca (dijo sinceramente Mutt). No volverá a pasar.

- Buffff (resopló Marion) vamos a ver si somos capaces de tener al menos una cena civilizada.

- Lo siento mamá (volvió a disculparse Mutt bajando la cabeza).

- Sí, hijo ya lo he oído (dijo aún disgustada y Mutt entendió que esta vez a su madre no se le iba a pasar el enojo tan fácilmente. Seguiría el "consejo" de su madre y no diría nada más, porque sabía que Indi retorcería cualquier cosa que dijera para fastidiarlo. Para Mutt Indi solo hacía tres cosas en esta vida: besuquear a su madre, dar unas clases aburridísimas y fastidiarle y hacerle la vida imposible a él. Así que no volvió a abrir la boca en el resto de la cena).

Tanto Marion como Indi decidieron dar un largo paseo aprovechando la maravillosa brisa de finales de abril. La noche era preciosa y Marion caminaba del brazo de Indi, como si fueran dos quinceañeros enamorado. Lo cierto es que Indi le encantaba sentirse así, se sentía así cada vez que Marion estaba cerca de él. Mutt les siguió un par de pasos más atrás como si de una carabina se tratase. Al llegar al porche de la casa Mutt, respiró hondo, al fin la noche se había acabado. Había sido un viernes horrible y estaba deseando meterse en la cama para darle carpetazo.