Capítulo 2 "El regreso"
No sabía que hacer, estuvo más de una hora vagabundeando por en andén 9 ¾, tenía que tomar el expreso de Hogwarts e ir por ayuda, sabía que en el colegio solo McGonagal la ayudaría, pero como volver hoy, justo ahora, si desde hacía unos años atrás el ministerio había determinado que ningún alumno se podía quedar en el castillo para las Navidades, si hasta los profesores iban a pasar las fiestas con sus familias…
Cerró los ojos, quiso pensar que todo era como antes, cuando siempre quedaba un grupo de alumnos, con algunos profesores, pero ella era Mimbel Plat, y nunca había sido afortunada, así que si volvía se encontraría el castillo desierto, o lo que era peor con Snape adentro…
Sonrió por su ocurrencia y sin pensarlo más subió al tren que ya se marchaba, recorrió los vagones y no había nadie, absolutamente nadie, el tren parecía tenebroso, Mimbel sintió un escalofrío y se acurrucó en un vagón, estaba cansada, tan cansada que se quedó dormida…
Un sacudón la hizo despertar de golpe, y gracias a sus reflejos, logró bajar del tren antes que arrancara nuevamente…
Caminó durante mucho tiempo por el sendero que llegaba a Hogwarts, ella había realizado muchas veces el trayecto, sin embargo todo era más espantoso al estar sola, escuchaba los animales y el zumbar de viento, quería llegar de una vez, buscar a la directora y pedirle ayuda para rescatar a su madre…pensó en su miedo, en su soledad del momento, pero ¿Qué era lo que tanto la asustaba? Si ella siempre estaba sola...
Estaba casi congelada, un agua nieve la había acompañado durante todo el camino, sus pies estaban entumecidos y sus piernas parecían no querer seguir adelante, miró aliviada la figura del castillo que ya se veía cerca –un esfuerzo más y estoy en casa- pensó-
Golpeó desesperadamente las enormes puertas de Hogwarts, pero nadie salía. La nieve ya era copiosa, estaba casi cubierta por ella, seguía golpeando, no podía ser que nadie le abriera, tenía que haber alguien un elfo alguien-pensaba. Abatida se acurrucó en la puerta cuando escuchó que alguien le abría.
-¡Por Merlín a quien se le ocurre molestar en estos momentos!-dijo una voz siseante que Mimbel bien conocía…
Minutos antes…
-¡Profesor Snape! ¡Profesor Snape!, hay alguien queriendo entrar en Hogwarts –dijo un elfo yéndolo a buscar a las mazmorras.
-¡A quien se le ocurre! –rezongó el profesor.
-Parece ser un alumno, señor, pero no nos atrevimos a abrirle.
-¿¡Un alumno!? Mocosos insolentes, mas le vale que tengan una buena razón o se las verá conmigo. Hicieron bien en no abrir, puede ser una trampa, estamos en épocas de paz, ¿Pero quien sabe?
Snape fue quejándose hasta las puertas del colegio, y al abrirlas se encontró con una de sus peores alumnas casi muerta del frío…
