Episodio 2
El azul de sus ojos.
Cuando Akane llegó a la agencia en la que trabajaba, había tanto alboroto en la entrada que le tomó más de cinco minutos pasar, y no se enteró de que se trataba sino hasta estar en su cubículo.
—Buenos días Akane-chan —saludó una de sus compañeras, la encargada de la sección gastronómica.
—Midori-chan, buenos días —respondió Akane sonriendo mientras se sentaba, acto seguido acercó su silla a la de Midori y le susurró —¿sabes porque hay tanto alboroto hoy?
–Ah, parece que han traído a una modelo famosa para la sección de moda.
—Vaya —dijo Akane, armaban tanto alboroto por algo que no era importante, o al menos no lo era para Akane.
Si Akane trabajaba para la revista local "Asa no Hoshi" era única y exclusivamente por su sección de "personas desaparecidas", sección de la cual ella se encargaba, recabando la información y escribiendo los artículos para rellenar dos páginas (pocas para un tema tan importante en su opinión); pero sentía que de esa forma podía aportar algo al mundo, algo que no fuera vano como los restaurantes más caros, la ropa de última moda, o las nuevas tendencias de maquillaje.
Akane comenzaba a revisar las fotos y la información de las personas que habían recibido tan sólo en la correspondencia de ese día y el anterior, eran por lo menos unas 30-40 personas, Akane debía leer todos los informes detenidamente y elegir a las que se publicarían en la edición del mes, cosa que le resultaba muy difícil, pues ninguna desaparición era menos importante que otra.
Algunas veces, principalmente tratándose de niños o adultos, aparecían a la semana sanos y salvos, pues tan sólo se habían perdido al apartarse de sus familiares. Otras tantas, (en su mayoría en casos de mujeres y varones jóvenes) lograban encontrarlos llenos de golpes y heridas, pero vivos. Y en otras ocasiones... Las peores de todas, las personas aparecían ya sin vida en algún lugar lejos de donde desaparecieron, en un bosque o en el fondo de un lago. Akane se estremeció, cada día, cada ocasión, resultaba muy difícil pensar en las familias de aquellas personas, en el dolor de haber perdido a su ser querido, de saber que ya nunca lo tendrían a su lado. Y eso era lo más doloroso.
—Akane-chan —una voz muy conocida para ella logró traerla a la realidad, alzó la vista y se encontró a un chico alto de cabello negro que traía al cuello una cámara fotográfica.
—Ryoga-kun, que gusto verte —sonrió la chica. Ryoga era uno de los fotógrafos que trabajaban para la revista, se encargaba normalmente de las fotografías de comida, por eso solía pasar por ahí para entregarle a Midori el material que necesitaba en sus artículos, porque como él solía decir "un artículo de comida no es nada sin una buena foto que te abra el apetito". Aunque por otro lado, lo que realmente apasionaba al chico, era fotografiar paisajes, Akane tenía su escritorio lleno de bellas postales que le traía de sus viajes, con fotos tomadas por él mismo, Ryoga tenía un espíritu aventurero que lo hacía ser muy activo y agradable, por eso se llevaban bien.
—Mira, te traje esto —dijo Ryoga entregándole una postal más. Esta vez se trataba de un lago en medio de un bosque, rodeado de diversas flores.
—Vaya, es hermosa —expresó Akane con voz soñadora, admiraba mucho el talento de su amigo —muchas gracias Ryoga.
—No hay porque —sonrió el chico con algo de nerviosismo, Akane no lo notaba pero cuando ella sonreía, un ligero rubor se apoderaba de las mejillas de Ryoga —recibiste mucha correspondencia hoy también ¿verdad?
—Si —suspiró Akane, para después tomar una foto de las del montón, una que llevaba viendo desde hacia tiempo y siempre llamaba su atención por la peculiar joven que aparecía en ella, una chica muy bonita de cabello rojo intenso que sonreía felizmente a la cámara, le dio el retrato a Ryoga —mira.
El chico la observó con detenimiento, y algo en su interior le dijo que la había visto antes.
—Lleva casi seis meses desaparecida —explicó Akane, y el chico recordó qué la había visto varias veces en las ediciones pasadas de la revista— y todavía no hay ninguna pista de su paradero, nadie la ha visto, nadie sabe nada de ella, es como si se la hubiese tratado la tierra.
—Vaya —exclamó Ryoga con gesto preocupado, giró la foto para ver la información y creyó entender porque Akane se fijaba tanto en aquella chica.
Rika Akiyama. 17 años.Desaparecida el 02 de Abril de 2007 en Nerima, Tokio. Vista por última vez cuando salía del instituto. Vestía el uniforme escolar.
"Nerima" pensaba Ryoga, incluso un chico tan distraído como él, comprendía la conexión entre la desafortunada chica y Akane, Akane misma le había contado que ella nació y creció en Nerima, y era obvio que aquello la conmocionara de sobremanera.
—¿L-la conocías? —preguntó Ryoga dudoso.
—No —afirmó Akane para su alivio —no la conocía pero... Me he puesto a pensar, si hubiese sido alguna de mis hermanas... Creo que no lo soportaría.
Los ojos marrones se tornaron tristes, invadidos por una ola de nostalgia al recordar el viejo hogar. Ryoga se sintió inmediatamente movido a intentar animar a la chica, le devolvió la foto y le dijo con toda la seguridad que pudo.
—Publicala nuevamente, estoy seguro de que pronto la van a encontrar.
—Gracias Ryoga —sonrió Akane mientras tomaba el retrato de vuelta en sus manos, el chico también sonrió.
—Bueno, debo irme
—¿Tan pronto?
—Si, llegó una nueva modelo y el jefe quiere que estemos todos para fotografiar cada detalle de su magnífica belleza —esto último lo dijo con tono sarcástico, imitando la voz de su jefe. Akane rió discretamente y lo dejó marchar.
Luego aparto la foto de la chica pelirroja y siguió con su trabajo.
Después de aquel largo día, cuando el sol comenzaba a ocultarse en el horizonte, Akane caminaba a casa con tranquilidad, alejada por fin del bullicio del centro de Tokio disfrutando de los últimos rayos de sol y la brisa otoñal, era tal su complacencia en la tranquilidad que no pudo evitar fruncir el ceño cuando esta se vio interrumpida por golpes y gritos con palabras nada agradables, no muy lejos de ella, diviso unas figuras masculinas en plena pelea, o eso le parecía, sea como sea, ella seguiría su camino, cualquier cosa que aquellos hombres estuvieran haciendo no era su problema, pero al pasar a su lado, pudo perfectamente distinguir una trenza negra que le pareció muy familiar.
Un chico joven estaba tirado en el suelo boca abajo, mientras que otros tres tipos con mala apariencia lo golpeaban entre patadas y puños, cuando la víctima pudo levantar un poco la vista, aquellos ojos azules e inconfundibles se clavaron en Akane.
—¿Que miras, mocosa? —espetó uno de los hombres al notar la presencia de Akane.
—¡¿Porqué lo están golpeando?! —reclamó ella sin querer.
—¡¿Y eso que te importa estúpida niña?!
Sin siquiera pensarlo, el hombre se abalanzó sobre ella con el puño cerrado dispuesto a golpearla. Sorprendida e indignada por tal acción, Akane esquivo a su atacante para acto seguido tomarlo por la espalda y utilizar su propio peso contra él, haciéndolo caer fuertemente al suelo.
Los otros dos, alertados por el ataque a su compañero, distrajeron la mirada mientras uno de ellos gruñía "maldita perra" cosa que no hizo más que enfurecer a la chica, pero antes de que pudiera atacarlos, el chico en el suelo aprovechó el momento para derribar a ambos con un sólo movimiento y después atacarlos con una rapidez que Akane sólo había visto en las películas, dejándolos malheridos en menos de treinta segundos.
Los sujetos se levantaron a duras penas y huyeron despavoridos por un callejón. Akane miró al chico lleno de tierra, sangre y sudor, y confirmó que efectivamente era quien ella creía, el chico del departamento 3C... Ranma Saotome había dicho que se llamaba, el joven, agotado por la pelea se dejó caer al suelo, ella se le acercó y lo tomó por el brazo con la intención de ayudarlo a levantarse.
—Así que eres de esos a los que les gusta meterse en problemas —le dijo
Pero la reacción de Ranma no fue lo que ella esperaba, pues el ojiazul la apartó de un manotazo y se levantó, enfadado.
—Y a ti te gusta meterte donde no te llaman —gruñó. Y simplemente se fue, dejando a Akane parada en medio de la calle totalmente confundida.
Para cuando Akane llegó al edifico donde vivía, la noche ya había caído y la chica de pelo corto estaba totalmente indignada.
¿Quién se creía que era ese tipo para tratarla así? ¡Encima de que lo había ayudado! No podía ser que fuera tan imbécil, tan poco hombre ¿Cómo podía comportarse así? La noche anterior le había parecido tan amable... Un chico educado, un poco extraño, pero agradable. Y entonces se dio cuenta que había juzgado a una persona simplemente por haber cruzado dos palabras con él.
De alguna manera también era culpable... Se había metido en algo que no era de su incumbencia, a fin de cuentas, ¿Qué le importaba a ella? No eran amigos, no eran ni conocidos, y sin embargo, cuando lo vio siendo golpeado tan cruelmente por aquellos sujetos, algo dentro de ella la obligó a defenderlo... En su interior sintió que no podía simplemente ignorarlo y marcharse.
Pasó por el departamento 3C y como por inercia se detuvo frente a él; ¿debía pedirle a aquel chico una explicación sobre su comportamiento? Dudó un momento, y acercó su mano para llamar a la puerta, pero se arrepintió nada más tocarla. Estaba dispuesta a irse, pero la puerta se abrió ligeramente, no tenía llave, algo que le pareció extraño, y más extraño aún le pareció escuchar un quejido de dolor dentro del departamento.
—¿Que está... —estaba a punto de hacer una pregunta (más para sí qué para otra persona) cuando el sonido de algo estrellandose contra el suelo la puso en alerta, no supo porque pero abrió la puerta de golpe y lo que vio la dejó horrorizada.
Apenas iluminado por la luz de la luna colandose en la ventana, estaba Ranma, tirado en el suelo casi inconsciente, a su lado había cuantiosas vendas llenas de sangre, alcohol, y una lámpara de mano, y cuando se acercó un poco más, pudo ver que el chico sostenía en su mano derecha una aguja con hilo mientas que con la izquierda tapaba la herida abierta de su abdomen.
Quiso gritar, pero ningún sonido salió de su boca, Ranma tampoco decía nada, estaba a punto de perder el conocimiento. Cuando pudo reaccionar, Akane buscó rápidamente su teléfono móvil en la bolsa con el fin de llamar a una ambulancia, pero antes de que pudiera marcar el número, una gruesa mano se posó sobre la suya impidiendolo continuar, era Ranma que la miraba profundamente, con los ojos vidriosos, quizás por el esfuerzo que le suponía mantenerlos abiertos.
—No quiero ir al hospital... —Akane quería decir un sorprendido ¿qué? Pero el agarre del chico se desvaneció y lo último que pudo ver en sus ojos fue una sincera súplica mientras pronunciaba —por favor.
Continuará...
Pues bien, tenemos un segundo encuentro de nuestros protagonistas, aunque un poco más desagradable que el anterior. ¿Ustedes que piensan que le pase a Ranma? ¡Díganme sus teorías!
Por otro lado ¿que les parece Ryoga de fotógrafo? Yo creo que le pega bastante XD
Ahora, los reviews:
Shojoranko, nancyricoleon, paulayjoaqui, bomchi y shadow: me da gusto que les haya gustado, muchas gracias por los reviews y aquí tienen la actualización :3
Vernica: ¡Gracias! A mi también me encanta la escena de Ranma tierno, aunque ya te digo que no será nada así a partir de ahora jeje, espero te guste.
Sailordancer: no te prometo algo épico, pero sí interesante por lo menos :)
Roberta saotome: Me alegra tanto que haya sido de tu agrado, y no te preocupes, tengo toda la historia planeada en mi cabeza, mientras vea que les gusta seguiré actualizando hasta el final :3
Ronoel: tu idea me parece interesante, y la verdad me recuerda a un ficker que ha escrito los oneshots más descabellados de Ranma y Akane jaja, por si no lo has leído se llama Leandro-sensei, busca su historia "Los 1001 oneshots de Ranma y Akane"
En general, gracias a todos por sus comentarios, no imaginé que tendría tantos en el primer capítulo.. ¡Saludos! Y nos vemos pronto :)
