Capítulo 2: La carta

Cuando iba a pasar el verano a casa de mis padres me sentía de forma extraña. Aunque ellos aceptaban la magia, nunca llegarían a comprenderme del todo. Todavía se extrañaban un poco de que apareciese una lechuza con una carta y no entendían mis continuas idas y venidas. Cuando estaba en casa nunca salía demasiado de casa. Siempre estaba haciendo mis deberes para que cuando fuese a "La Madriguera" tener todo hecho. Pero ese año sería diferente. Mamá estaba harta de que siempre estuviese con la nariz metida entre libros de magia, incluso cuando no tenía que estudiar. Al segundo día después de volver del colegio a mamá no se le ocurrió una mejor idea que invitar a nuestra casa a la nueva vecina. Elizabeth Potter era viuda y madre de una chica de mi edad llamada Valery. Valery era más bien de mediana estatura, ni alta ni delgada. Tenía el pelo castaño oscuro y largo. Tenía los ojos verdes. La primera vez que la vi tenía el pelo recogido en un moño que se caía por segundos, vestía pantalones vaqueros y camiseta. Valery era muy habladora y extrovertida por lo que entablamos amistad rápidamente. Aquel día había quedado con Val (así la llamaba yo, cariñosamente) para ir de compras. Estaba desayunando todavía en camisón cuando vi un pájaro blanco posado en la ventana. Hedwig me traía carta de Harry. Le abrí la ventana y entró contenta. Revoloteó por la cocina y se posó en mi brazo sin clavarme las uñas. Desaté la carta de Harry y la dejé encima de la repisa. Acaricié a Hedwig justo donde más le gustaba. Le puse un platito con agua. Abrí la carta de Harry.

"¡Hola! ¡Cómo llevas las vacaciones! ¿Ya has ido a La Madriguera? Yo estoy esperando a ver si me dicen cuando me iré de casa de mis tíos. No los aguanto. Cada año están peor… este año me tienen haciendo un foso en el jardín para la piscina. ¿Te lo puedes creer? Y claro como no puedo usar la magia… pues tengo que hacerlo a pico y pala. Espero que tus vacaciones estén yendo mejor que las mías. Harry"

Corrí a mi habitación y cogí un folio y un sobre. Hedwig todavía estaba esperando. Cogí un bolígrafo y escribí rápidamente.

"Hola Harry. ¡Qué asquerosos esos muggles!. Yo estoy contenta. He conocido a una chica super maja, es mi vecina. Se llama Valery. Espero poder presentártela algun día. Tengo muchas ganas de que volvamos a estar todos juntos. Besos"

Me sentí impotente. Me imaginé a Harry cavando sin cesar bajo la atenta mirada de Petunia y su dictadura implacable. La sangre me hervía de rabia. Traté de calmarme. Subí las escaleras despues de que Hedwig se fuese volando para vestirme. Todavía me quedaba un cuarto de hora para encontrarme con Valery. Me vestí unos vaqueros y una camiseta de tirantes, el calor a esas horas de la mañana ya era anormalmente alto. Valery me esperaba sentada en el porche de mi casa.

¿Qué te sucede Hermione?

Es mejor que nos vayamos.

Pero… Hermione…. Tienes una cara de mala leche…

¿Recuerdas a mi amigo Harry?, bueno, no porque no le conoces, pero te he hablado de él ¿no?

Sí.

Vive con sus tíos, unos m… unos asquerosos que no le quieren y le tratan fatal. Sus padres murieron en un accidente de coche… ¡Le tienen haciendo su maldita piscina!

Hermione, tranquila.

Intenté tranquilizarme pero noté esa presión en las sienes que notaba cuando era niña. De repente los vidrios del coche que estaba a nuestro lado estallaron. Hacía cinco años que no hacía magia involuntaria.

¡Ah! Qué diablos ha sido eso…- dijo Valery.

Eh, no se, seguramente esos cristales estaban mal hechos.

Sí, será eso. Volviendo a lo de tu amigo Harry.Si tanto te preocupa ponle los puntos sobre las íes a sus tíos.

Sí, qué buena idea me has dado, Val…

De repente se me ocurrió escribirles una carta a su tía. Para pedirle que dejase a Harry en paz, que bastante tenía el pobre encima de sus hombros como para echar otra carga más.

¿Qué se te ha ocurrido?

Le voy a decir a esa…. Lo que pienso.

Oye… y digo yo… ese Harry… es solo tu amigo… o amigo con derecho a roce… porque te preocupas por él demasiado- dijo Valery con cierto tono de burla.

¡Valery!- dije poniendo los ojos en blanco.

Nos pasamos el día de compras. Ella también asistiría a un internado durante el invierno, así que también necesitaba comprarse ropa. Esa noche me vi sentada en mi cuarto con un folio y un pilot intentando escribirle la dichosa carta a Petunia, pero no me salía ni una sola palabra. Lo de la demostración de magia involuntaria había sido muy raro. Normalmente desaparece cuando empiezas a estudiar y puedes canalizarla racionalmente. Vino a mi cabeza lo que Valery me dijo. Una vez si había estado enamorada de Harry. Cuando me rescató de aquel dichoso Troll, Ron estaba allí porque se sentía culpable, pero Harry estaba allí por mi. Pero después de los años apareció Viktor Krum y Cho Chang… y creí que lo había superado. No, no lo creía, lo había superado. Harry era solo mi amigo. Mi amigo y nada más. Empecéa escribir. Por mi cabeza pasaron un millón de imágenes de todos esos años. Lo que había empezado como una carta para pedirle a Petunia que no fuese tan cruel con Harry, acabó siendo una especie de reflexión sobre él y todo lo que me gustaba de él. Al día siguiente echaría esa carta al correo antes de despedirme de Valery. Me iba a La Madriguera esa noche.