Bleach no me pertenece, esta historia nació por una idea de cómo sería ver a Ichigo de bebé.
Sin más preámbulos a leer.
OWN YOUR HEARTH
CAPITULO 2
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Luego de que Ishinn se fuera de la casa, Rukia se dispuso a tratar de calmar a Ichigo, ya que no había parado de llorar desde que lo encontraron dos horas antes. Eran las diez de la noche y la criatura no daba el visto bueno de callarse de una vez.
-Cálmate ya Ichigo –murmuró mientras seguía meciendo al pelinaranja en sus brazos. Y como si el destino quisiera burlarse de ella, Ichigo se puso a llorar aun más fuerte –desgraciado –susurró para si misma.
Ishinn regreso a la casa a eso de las diez y treinta de la noche con unas pastillas que le hacían falta en la clínica además de unas cosas para Ichigo. Le pidió a la Kuchiki que preparara un biberón mientras el vestía al pelinaranjo con ropa apropiada a su nuevo tamaño, lo llevo a la cocina y se lo entrego a Rukia luego de terminar su labor. Por supuesto que el shinigami no paró de llorar en todo el trayecto y el cambio de ropa.
Al tener a el pequeño de nuevo en sus brazos, la pelinegra, se dispuso a darle el biberón con leche que había preparado tal y como y el Kurosaki mayor le había indicado. Cuando el pequeño pelinaranja probo la leche callo su llanto de manera inmediata, pues era por eso que había estado llorando tantas horas, por su preciada leche.
Al terminar de alimentarlo, Rukia se dirigió a la habitación del Kurosaki que estaba acomodada y arreglada a su nueva condición gracias a Ishinn…claro. Llegando a la habitación la cara de Ichigo parecía un poco descompuesta pues a Rukia se le olvido por completo que no le había sacado los eructos. Se dio cuenta hasta que estaba sentada en la cama en que antes dormía el pelopincho; nunca había cuidado de un bebé y todo lo que sabía lo aprendió en revistas o en la televisión, así que puso a Ichigo en una posición cómoda y poniendo su mano sobre la espalda de este procedió a golpearlo levemente. Repitió la acción hasta que el Kurosaki soltó un eructo que le pareció muy tierno a Rukia.
-bien Ichigo, creo que es hora de ir a dormir –cuando estaba por dejarlo tumbado en su nueva cuna, el pelinaranja volvió a llorar –ahora, ¿qué paso? –murmuró mientras lo sacaba de la cuna y lo mecía en sus brazos levemente.
Pero Ichigo no parecía querer dormir.
-tranquilo Ichigo nada malo te va a pasar –susurro de manera tierna y dulce cerca del oído del pequeño para ser escuchada pero no funcionó muy bien –a ver –empezó a contar con los dedos de su mano –ya te canté una nana, te di de comer y también saque tus cólicos –decía mientras veía como lloraba más y más el pelinaranjo, hasta que una bombilla iluminó su mente.
No le había cambiado el pañal…
Buscó a Ishinn por toda la casa pero solo encontró una tonta nota en la mesa de la cocina.
"querida Rukia-chan, tuve que salir de emergencia a atender a un paciente en el hospital central, así que no llegare hasta mañana. Por favor cuida de mi estúpido hijo.
Att: Ishinn."
En verdad que Ishinn le complicaba las cosas. Al terminar de leer la nota un olor llego hasta la nariz de la ojivioleta, en verdad Ichigo necesitaba un cambio…y con urgencia.
Sin más remedio subió de nueva cuenta a la habitación del pelinaranjo. Allí acerco todo lo necesario a la cama para poder cambiarlo; talco, toallitas húmedas, crema y, por supuesto, un pañal limpio. Acostó al pequeño en la cama y al quitarle los pantalones su cara se torno de un rojo intenso…pues hasta ahora se había dado cuenta de que, para poder cambiar a Ichigo, tenía que ver las partes nobles del chico…
En el laboratorio del científico loco del palacio las noches, se encontraba un cansado y estresado Szayel aporro. Tenía que encontrar la fórmula que uso para que el Kurosaki se volviera tan joven.
-¡AHHH! –gritó exasperado -¡ya no se que hacer! –despeinó sus rizos rosados.
Aizen que pasaba cerca del lugar escuchó los gritos y se acerco para saber porque sucedía tanto alboroto.
-si Aizen-sama se entera de lo que hice estoy bien frito.
- ¿de qué no tengo que enterarme –habló Aizen a las espaldas de Szayel provocándole un susto a este.
-aaa…emmm…n-no de nada Aizen-sama solo que…a Grimmjow le volvió a explotar la estufa* –rio nervioso.
-más te vale que no sea grave, sino habrá consecuencias –dijo con un tono aterrador en su voz poniendo más nervioso al científico.
-d-de acuerdo Aizen-sama.
Esa noche en Hueco Mundo un científico loco y amante de su vida no podría dormir muy bien esa noche.
Rukia suspiro derrotada, por más que intentara no ver las partes nobles de Ichigo tendría que hacerlo para que el crio dejara de llorar.
-bien, aquí vamos –le quito despacio las pegatinas de los lados del pañal y cerro un ojo. Una vez estuvieron quitadas levanto con cuidado la parte frontal, como si de una misión imposible se tratase, y trago fuerte al tener ya desnudo de la cintura para abajo al pelinaranjo –por lo menos no es tanto lo que tengo que limpiar.
Luego de quitar el pañal sucio y limpiar el cuerpo de Ichigo, Rukia suspiro por enésima vez y le puso crema y talco al trasero del pequeño pelinaranja y al terminar le coloco el nuevo pañal. Le puso sus pantalones y sorprendentemente el niño dejo de llorar y ahora bostezaba un poco.
-hora de dormir –la pelinegra acostó a Ichigo en su cuna y lo arropo con una sabana. Inmediatamente el pequeño se durmió dándole una oportunidad de descansar a Rukia.
La Kuchiki se tumbó en la cama del pelinaranja pero no pudo conciliar el sueño. Tampoco lo consiguió Szayel que estaba repasando en su cabeza una forma de que Aizen no lo matase.
Se agradecen comentarios y sugerencias
Tratare de alargar más los capítulos. Pero este es así ya que lo escribí en 30 minutos.
Agradecimientos a:
Darks09
