Disclaimer: Bleach y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Tite Kubo.

Advertencia: lenguaje fuerte; soez. Violencia física. Lime, lemon.


«UN PEQUEÑO DETALLE

Morirás.

Sinceramente, me esfuerzo por tratar el tema con tranquilidad, pero a casi

todo el mundo le cuesta creerme, por más que yo proteste. Por favor, confía en

mí. De verdad, puedo ser alegre. Amable, agradable, afable... Y eso sólo son las

palabras que empiezan por «a». Pero no me pidas que sea simpática, la simpatía

no va conmigo.»

La ladrona de libros —Markus Zusak


Sus hojas son más que palabras

»Rukia«

Comí mi almuerzo, estoy en la entrada de la biblioteca esperando. Fui rápida, de hecho tampoco es que sea una gran comilona, Renji suele decirme que como igual a un pajarito. Qué exagerado...

Una ráfaga de viento llega hasta a mí. Un vestido blanco de mangas largas, mi blazer beige con botones negros, bufanda celeste, medias negras que se pierden en mis muslos, guantes grises y botines negros. Ese es el muro entre el gélido viento y yo. Es la primera semana de diciembre, aún falta por enfriar más.

Me fijo en el automóvil rojo que se aproxima hacia acá, y sí, definitivamente las cosas se parecen a sus dueños, qué llamativo es el pelirrojo que tengo como amigo. Sus gustos por los autos y lentes están fuera de su propio control. Estaciona en la entrada sin apagar el motor y yo salgo del edificio libresco.

Abro la puerta y me adentro en el vehículo, aire cálido me recibe, al igual que la sonrisa de Renji.

—Hey, hey. ¿Qué hacías ahí? Iba a llamarte en cuanto estuviera justo aquí —menciona, sus ojos son cuestionadores aunque trate de aparentar ademán casual.

—No me estaba congelando. Además te ahorré la llamada —digo al tiempo que me coloco el cinturón.

Él sale del área de la biblioteca y nos adentra a la carretera. Al tiempo en que conduce me da una mirada que me insta a preguntar: —¿Dónde andabas? —Le complazco.

Él sonríe con autosuficiencia y responde relajado: —Por ahí, ya sabes cosas de hombres.

—Ja, ja. Dispara ya, Renji. —Insisto.

Con una mano rasca su cabello, la vuelve hacia la palanca, hace un par de cambios y contesta:

—Invité a salir a Isane —al fin dice.

¿Kotetsu Isane?

—¿La chica enfermera? —Pregunto sin poder contenerme.

Él me da una mirada de: obvio quién más.

—Sí, ¿tú quién creías que era? —Me cuestiona de forma natural.

—No, nadie más, es sólo que me tomaste por sorpresa —digo en cambio.

Y es cierto me tomó por sorpresa, pensé que se trataba de otra chica.

—Por cierto, tu laptop está ahí atrás, la de dejaste el otro día —señala la parte trasera con el pulgar sin quitar los ojos del frente.

—¿Fue aquí donde estuvo siempre? Pensé que la había perdido, ¿por qué no me dijiste antes? Tengo las contraseñas y todo lo de la universidad ahí —le reprocho.

Voltea hacia mí y dice:

—Apenas y me di cuenta anoche, olvidé comentártelo. De todas formas ya estamos aquí, así que ve y haz de hacer lo que tenías en mente —me dice al tiempo en que noto que vamos entrando al área universitaria.

—Tienes razón, ya estoy aquí. —Digo viendo por la ventanilla.

Cruzamos todo el camino pavimentado y nos deslizamos en el aparcadero. Renji se ubica en un buen lugar y estaciona en él. Apaga el motor y nos disponemos a salir.

Abro mi puerta y Renji la suya.

El aire choca contra mis mejillas y mi respiración se ve como humo saliendo de mí.

Volteo y Renji se está colocando un abrigo azul marino. No lleva guantes.

Lo espero y en menos de que pienso ya está a mi lado.

—¿Qué vienes a hacer tú? ¿No se supone que tienes clases ahora? —Le pregunto

Renji también estudia aquí, teníamos planeado irnos a estudiar a Tokio, pero los planes cambiaron y aquí estamos, su carrera es Ingeniería Mecánica. A pesar de que esta es una universidad pequeña, su programa es bastante bueno, y ofrece una buena variedad de carreras, además lo grande no siempre es lo impresionante. ¿No?

—Tengo que firmar las sesiones asistidas del curso especial que estoy tomando los lunes, el profesor que lo dicta perdió las firmas de mi sección. La semana pasada tuvo un pequeño percance y perdió algunos documentos, entre ellos las asistencias, es la única clase que tenía por hoy, pero no tendremos clase como tal porque tiene hacer el papeleo muy rápido y entregarlos a registro electrónico cosa que debe hacer rápido porque se atrasó con la pérdida —dicho eso, entramos.

Caminamos.

—¿Sólo eso? Bien, entonces haz lo tuyo, mientras, retiro un par de documentos. Tienes que darme detalles de tu cita con Kotetsu. —Digo girando en otra dirección.

Él sonríe de medio lado y dice adiós con su mano.

—Claro, no te podías quedar así, ¿no?

—Tengo que verificar que no la hayas embarrado —le digo en media broma, con él nunca se sabe cómo pueden acabar sus citas.

Sigo mi rumbo hasta llegar al Departamento de Letras. Me adentro en él, y vaya, he tenido suerte, hay pocas persona, generalmente suele estar abarrotado de gente.

Mejor hago lo que tengo que hacer rápido, antes que esto se congestione de personas.

Una chica pelirroja está recibiendo una carpeta con muchos documentos.

—¿Son todos? —Pregunta a la secretaria que la atiende.

—Son todos, trata de firmarlos hoy mismo, debes entregarlos mañana y en enero del próximo año estará todo arreglado. —Dice la secretaria de forma autoritaria.

Al parecer es serio.

—¿En enero? —Pregunta sin poder creérselo la pelirroja.

La mujer hace una mueca y le responde:

—Sí, tenías que haber hecho todo esto el mes pasado si lo querías con prisa, son muchas las solicitudes que están presentando y en diciembre hay menos tiempo, estaremos trabajando hasta el dieciocho con ustedes. En enero. Siguiente —llama después de haberle dado el sermón a la chica bermeja.

Ella frunce los labios, se voltea, está molesta. Pasa por mi lado chocando mi hombro y sale cerrando con un portazo.

¿Qué diablos?

—Hola, vengo por la nómina de cruce entre Literatura e Historia —le explico y ella resopla como si eso es la que estuvieran pidiéndole durante todo el día.

Trata de acomodar su semblante y una falsa sonrisa es todo lo que logra.

—Datos —me pide.

—Kuchiki Rukia, segundo año, sección 13 —le digo.

Teclea, imagino que está imprimiendo, se gira de forma rápida en su silla toma la hoja que acaba de salir, voltea de nuevo y me extiende.

—Aquí está, ah por cierto, trate de no perder el documento, debe ser firmado al final de la evaluación por ambos licenciados y sellados por el Departamento de Evaluación.

Asiento.

—Muchas gracias —digo al recibirlo.

Ella asiente y dice: —A la orden.

Salgo de la Secretaría Departamental y empiezo a examinar mi nómina.

El horario fue ajustado para la tarde dos veces por semana. Bien, no me choca con ninguna otra cosa. Los licenciados de ambas áreas son: Ukitake Jūshirō de Literatura, y Hirako Shinji de Historia. Conozco a ambos, así que al menos no me siento desorientada. Mi compañero es un tal Kurosaki Ichigo. Bien, no chicas, no lidio bien con otras de mi género y más si son como la de hace un momento.

Saco mi celular y le envío un texto a Renji diciéndole que ya estoy lista. Rápidamente obtengo una respuesta. Que lo espere en área central.

Le envío un emoticón sacando una lengua y que no me queda de otra.

Me envía una caja de regalo seguido de un conejo.

Ja, ja. Renji tonto.

Camino hasta llegar en donde esperaré a Renji, me siento a esperar y tecleo en el navegador de mi celular. Voy a buscar quién es mi compañero, es mejor estar preparada.

En cuanto hago click en buscar, un montón de respuestas aparecen, desde perfiles de Facebook y Twitter, hasta blogs variados. Entro en algunos perfiles y hay chicas comiendo fresas y cosas locas, páginas de locaciones y restaurantes, algunos chicos que tal vez sean o no el que es mi compañero.

El celular hace una vibración y sé que es un mensaje.

Renji.

Dice: ¿Qué haces?

Le respondo: busco a mi compañero por internet.

Me responde: ¿Compañero? Así que tienes un compañero... ¿De qué? ¿lo acosas?

¿Que si lo acoso? No, sólo busco para estar preparada.

Le respondo: sí, un compañero, te cuento cuando vengas, y no estoy acosando a nadie, no tengo esas mañas.

El celular vibra de nuevo y leo el nuevo texto.

Dice: Aún...

Se las verá conmigo cuando venga.

Alguien se sienta a mi lado y me pasa un brazo por los hombros.

Imbécil.

—Haber cuéntamelo, ¿qué es eso de un compañero y acosándolo? —Inquiere Renji sonriendo.

—Lo que te conté del trabajo cruzado con Literatura, y no estoy acosando a nadie, no debí haberte dicho nada —le respondo quitando su brazo de mí y levantándome.

Él me imita y yo camino hacia afuera, me alcanza y me da un pequeño codazo.

—Sabes que era broma, ¿y entonces, quién es el afortunado? —Pregunta y puedo ver el espeso humo que sale de su boca y su nariz.

Rodeamos el aparcadero. Ignoro las partes que él que cree chistosas y respondo:

—Ni idea, lo sabré mañana, es el primer encuentro —le hago saber.

—¿Y todo esa temática dual para qué? —Inquiere con razón.

—Lo mismo quiero saber yo. Lo único que nos adelantó el licenciado Hirako, es que es el último trabajo con él y que vale el veinte por ciento de la nota final, y para rematar tenemos que hacerlo hasta final de semestre que es en febrero; a finales de mes.

—Bueno, al menos no tienes que desarmar y armar motores a través de una computadora —dice él con cara de aburrimiento.

—¿Tienes que hacer eso?

—Sí, me gusta diseñar y hacer ciertos ajustes, pero lo de ensamblar y desensamblar prefiero hacerlo con motores reales —alega con ademanes raros.

Loco.

Ah, cierto, teníamos un asunto pendiente.

—¿Qué hay con Kotetsu, no me habías mencionado nada?

Llegamos al auto de él, se colocó frente a la puerta a modo recostado y puso su brazo encima de éste.

—Fue algo que surgió de pronto, fue una casualidad. —Después de decirlo abrió la puerta.

Lo imité y entramos al auto. Encendió el motor y la calefacción. Nos colocamos nuestros cinturones y arrancó.

—Tuve que ir a Naruki-shi —Prosiguió al tiempo en que salía del estacionamiento y se desplazaba a hacia la salida—. Un compañero me dijo que había un tipo ahí que fabricaba un motor impresionante y decidí ir a ver, por casualidad me la encontré, estaba tratando con un niño que vive allí y sufre de cáncer, al parecer lo conoció en el Hospital General de Karakura y prometió visitarlo. Le pregunté si quería ir a comer algo y aceptó —me miró en espera de un comentario por mi parte.

Giró hacia otro lado.

—¿Y? —Lo insté a seguir.

—Y sí, salimos, charlamos un rato, bastante agradable por cierto, sin darnos cuenta era bastante tarde, le pregunté si iba a quedarse ahí a pasar la noche y me dijo que sí, le pregunté que dónde se hospedaba porque yo también necesitaba un lugar para pasar la noche, me dijo donde y la dirección, así que luego la llevé al pequeño hotel y pedí una habitación. —Culminó con mirada acusadora.

—¿Qué? Yo no he pensado en nada, pero, ¿sólo eso? No le pediste una cita, ¿eso fue todo? —La verdad me extraña, pensé que había algo más.

Él soltó una carcajada y miré por la ventana a ver a dónde me llevaba.

Yumisawa, a su casa.

—Quedamos en vernos de nuevo, además, no te lo voy a negar, me gusta, pero no puedo ir lanzándome de lleno contra ella, es bastante... especial —me suelta.

¿Qué? Wow.

—¿Y desde cuándo te interesa? —Quise saber.

Lo tenía bastante guardado, yo pensé que quien le gustaba era la chica del dōjo.

—¿Sabes? Pareces un policía, y me interesa desde que te comenté lo de creía que estaba enfermo.

—¿Fue por eso? Ahora entiendo el comentario, tonto —y recordé esa vez.

—Mejor cambiemos de tema, tengo algo para ti. Pero lo tengo en casa, así que debes esperar hasta llegar.

—¿Debo esperar algo asqueroso? —Pregunté por precaución.

—Depende, de hecho recuerda que esta noche te toca cocinar —me recuerda.

Cierto, olvidé que hoy es lunes, los lunes vamos a su casa y preparo algo de comida. Al igual que los miércoles y viernes, los martes comemos en mi casa, y secuentemente el día jueves, los fines de semanas son al azar. Renji cocina; mejor que yo, mucho mejor que yo.

Es algo que hemos hecho desde que estábamos en el instituto. Renji no tiene parientes, se quedó huérfano siendo un bebé, y un tío lejano que era su única familia lo crió al ser enviado aquí a Karakura-chō, me contó que su relación no era muy estrecha; no tuvo que volverlo a decir, lo noté en seguida. Murió hace un año. Era muy viejo.

Le dejó la casa donde viven, no tenía grandes riquezas materiales, pero la casa es está en buen estado, sin embargo, no fue hasta hace poco que se enteró que sus padres biológicos le dejaron una pequeña herencia para sus estudios, y bueno, Renji no es despilfarrador, además trabaja medio turno en las mañanas en un taller de martes a viernes, toma sus clases en horarios vespertinos de lunes a viernes.

¿Cómo es que tiene ese llamativo auto? Lo ganó en una estúpida pelea.

—Bueno no soy ninguna chef, pero al menos he mejorado —digo en mi defensa.

—Sí, es por eso que siempre acabo ayudándote ¿no?

—Si no fuera porque vas manejando, te golpearía en esa cabezota que tienes —le hago saber.

—Falta poco para llegar, guarda tus ataques para otra ocasión —me dice a conveniencia suya.

En realidad lo que quiero saber es qué es lo que me tiene... Mmm, no puedo en pensar en algo en concreto, ideas locas aparecen en mi cabeza.


»Ichigo«

Hemos llegado a casa, Yuzu duerme, Karin le preparó un té y después de llorar tanto se agotó hasta quedarse dormida.

Las cosas están así: Después de habernos dado la noticia, Ishida nos hizo saber que no teníamos que tomar la decisión hoy mañana, que pensáramos bien qué íbamos a hacer con respecto al estado de mi padre, luego que estuviéramos seguros podríamos darle una respuesta. Créeme, no sé qué demonios hacer, pero si de algo estoy seguro es que no seré yo quien elija concluir la vida de mi padre, al menos ahora siento que todavía tiene tiempo, que aún es pronto.

Karin no me ha dicho nada, yo tampoco, no tengo las agallas de mirarla a la cara y preguntarle sobre ello. Ha subido a su habitación junto a Yuzu, las dejaré allí por ahora.

Si perder a mi madre desmoronó nuestro mundo, la partida de mi padre será otra colisión en esta vía mortífera que estamos atravesando. Quizá él no sea el padre perfecto, quizá no sea el más serio y maduro, pero es nuestro padre, es mi padre. No puedo decaer porque mis hermanas dependen de mí, esta vez no hay otra base a la que ellas puedan sostenerse sino de mí, demonios, maldito sea el que nos hace atravesar por esto.

Las chicas serán las más afectadas, ellas pasan más tiempo con él, incluso lo ayudan en la clínica, yo por otro lado... ¿cómo me sentiré?


Llevo veinte minutos tratando de escribir una palabra, ni una maldita idea se me viene a la mente. Apago el ordenador, trataba de desahogarme de alguna manera, y si esto no sirvió, ¿qué demonios puedo hacer para no reventarme? No escribo libros como tal, breves historias que quedan al aire sin un final en concreto, el resto son sólo poemas. Soy un imbécil de mierda que sólo hace autopublicaciones en línea porque siente que la vida que lleva es burlada por la muerte.

Necesito salir.

Las chicas. No puedo dejarlas solas, pero estarán bien. Tomo mi celular y le envío un mensaje de texto a Karin diciéndole que voy a salir. Inmediatamente me responde que está bien, pero que no haga nada estúpido y vuelva para cenar porque eso pondrá mejor a Yuzu. Le digo que sí, y salgo.


El helado viento me sopla en el rostro, no sé por qué rayos terminé viniendo aquí, elegí el peor lugar para despejarme: A la orilla del río Karasu; donde murió mi madre.

Yo estaba con ella ese día, ella me protegió, fue asesinada por mi culpa. Y lo peor de todo es que no recuerdo qué fue lo que sucedió, sólo que se interpuso entre alguien y yo, luego que ella estaba ahí en el suelo, la sangre, y sin moverse. Según el psicólogo al que me obligaron a ir, bloqueé la parte que no puedo recordar.

Vibra mi celular.

Lo saco de mi bolsillo trasero y contesto sin ver quién es.

—Diga.

—Hola Ichigo, ¿qué haces este viernes por la noche? Quiero saber si estás disponible para mí. —Pregunta una voz que reconozco de inmediato.

Maldición, en serio no quiero seguir viéndola, pero es justo lo que ahora necesito.

—¿Qué te parece si cambiamos lo del viernes para ahorita? —Le ofrezco.

Ella suspira y suelta una risíta.

—Me parece bien, ven a mi casa y trabajemos en eso que te tiene tan desesperado —acepta.

Me monto en la motocicleta, me coloco el casco y arranco, lo pienso unos segundos, y qué más puedo hacer, voy a ir.

Salgo disparado hacia allá.


—¡Oh, sí! ¡Más fuerte! ¡Así, justo así! —Gritaba excitada y disfrutando de cada en embate que yo lo proporcionaba.

No niego que cuando comenzamos esto, para mí fue bastante bueno, lo disfrutaba tanto como ella, sin embargo, ahora sólo me quita los problemas de la mente por un pequeño tiempo, y luego me voy más vacío que nunca.

Busqué algo en su mirada, pero ella tenía los ojos cerrados y se enfocaba en disfrutar.

Ella se vino primero. Le di unas tres embestidas más y me vine.

—Buenísimo, igual que siempre —dijo Saciada y con voz cansada.

Me besó en los labios y se quedó extendida sobre la cama.

No dije nada, me levanté, le di una mirada a su cuerpo. Buenos pechos, buenas caderas, todo lo demás también estaba bien, lástima que no me daba ese algo que yo estaba buscando, ese algo que me llenase por dentro.

Busqué mi ropa y me fui al baño que estaba al lado a darme una ducha. Me quité el preservativo, le hice un nudo y lo lancé a la papelera.

Abrí el grifo y el agua empezó a caer, tomé sólo jabón y empecé a lavarme, aunque sabía que lo iba a volver a hacer, en cuanto llegara a casa o después de cenar.


»Rukia«

Renji me trajo una trilogía de suspenso. Así que voy a tener que acabarme rápido el libro que empecé a leerme anoche.

Lo llamaron del taller para un trabajo especial, no quería ir, pero lo obligué, ¿es que pretende dejar siempre lo suyo a un lado, sólo por no dejarme sola? No, pues yo no voy a dejar que lo haga.

Lo hice dejarme aquí, de todas formas me he entretenido un rato leyendo el libro que comenté porque también lo tengo en mi laptop. Su nombre es: La cumbre de su todo. La trama es muy atrayente, se desenvuelve en una época antigua donde la guerra a llevado a un niño que lo perdió todo a ser un asesino. Es un thriller ligado al drama. Justo ahora voy por donde el niño a asesinado sin proponérselo, a su primera víctima; su mejor amigo.

Seguiré leyendo después, tengo que hacer la cena. Y diga lo que diga Renji, voy a hacer arroz con curry.


»Ichigo«

Volví a casa. Karin me dio una mirada inquisitiva pero no comentó nada, Yuzu me agradeció por llegar a la cena. Yuzu preparó mi comida favorita: mentaiko karashi. No sé, el porqué, pero agradezco sus razones, e incluso charlamos de cosas agradables para aliviar lo que nos carcomía por dentro. Nos quedamos viendo un poco de televisión, cosa que en realidad lo hice para estar con ellas, pero no presté mucha atención, se hicieron las diez bastante rápido y les dije que fueran a dormir porque mañana tenían clases a tempranas horas. Nos dimos las buenas noches y se fueron a dormir, yo en cambio, me puse a escribir, y sin saber cómo, me salió una elegía.

Son las once y quince, tengo que dormir, mañana tengo clases en la mañana y una discusión sobre La tumba de las luciérnagas, y en la tarde empieza mi faena con el primer encuentro de trabajo dual entre Literatura e Historia.

Unos ojos violáceos se me vienen a la mente en cuanto cierro los ojos, se me sale una sonrisa y siento como el sueño empieza a apoderarse de mí.


»Rukia«

Renji me convenció a pasar la noche en su casa, acepté. Comimos todo, según Renji que le hacía falta su toque personal, pero devoró todo. Charlamos un rato, vimos una película de horror, hasta que empecé a sentirme cansada y me di cuenta que era muy tarde, me di una ducha, Renji me prestó algo para dormir y me dijo que no me preocupara por ropa para el otro día porque había dejado una muda la semana anterior, y teniendo en cuenta la cantidad de veces que ya me he quedado aquí, no sé por qué no he dejado una pijama para cuando la necesite así como he hecho con artículos de aseo personal.

Mañana tengo el día bastante atareado, clases en la mañana y comienzo el cruce con con Literatura. Lo que me deja la noche para la biblioteca.


«RESPUESTA AL DETALLE

ANTERIORMENTE MENCIONADO

" ¿Te preocupa?

Insisto: no tengas miedo.

Si algo me distingue es que soy justa.»

La ladrona de libros —Markus Zusak


Ante todo quiero disculparme por actualizar hasta ahora; lo siento, problemas personales. Sin embargo creo que el siguiente capítulo saldrá más rápido, no quiero darles fecha como tal, porque sería como darles mi palabra y no quiero quedar mal, pero sí, creo que será más pronto de lo que fue la espera de este cap. Ahora... ¿Renji e Isane? Loco, lo sé, pero quiero algo autentico, algo que nadie haya hecho.

Mil gracias por leer.

Un saludo,

Gene.