Capitulo I. Misión

Sus cuerpos antes húmedos ahora yacían secos, sus respiraciones ahora normalizadas, pareciera que todo a su alrededor compartía la calma de ambos sujetos, con excepción de sus corazones que inquietos ansiaban regresar a donde pertenecían, odiaban aquel mundo al que aun no estaban acostumbrados, tan diferente a su mundo, al paraíso.

Más sin embargo una de esas dos almas ya empezaba a dominar su corazón, empezaba a gustar de los seres humanos sorprendiéndose cada minuto por tantos cambios que había en ese planeta, y por eso mismo el castigo para aquella alma era irremediable, sufriría cambios lentamente, los cuales lo atraparían en la desesperación y fragilidad que habitaba en los corazones humanos.

El brillante cabello azabache ahora se mezclaba con las hermosas alas, contrarrestaba con la suave piel blanca dándole una apariencia de un hermoso ser frágil que poseía en su interior a un hermoso demonio en busca de la destrucción y el caos; más no hay peor destrucción de la que los humanos ejercen sobre su propia raza y sobre ellos mismos.

Chihaya se preguntaba siempre al mirar su reflejo si estaba destinado desde su nacimiento el que amara a los humanos o tal vez era el traicionar a sus hermanos, pareciera que Kagetsuya aun no se daba cuenta que su corazón era tan frágil como su alma que inexplicablemente comenzaba a hacerse pedazos.

Unos brazos le rodeaban como aquel caparazón que cubría a la tierra, queriéndola proteger de todo, mas sin embargo aquello que tanto protegía es quien la destruía.

-No dormiste bien cierto?

-Tenemos una misión, estoy preocupado.

-Por ese ángel caído?

-Yo también puedo ser uno sabes?

-Tú no lo eres Chihaya.

-Como estas tan seguro? Mira mi cabello, mis alas, mi corazón…

-Escucha, si fueras un ángel caído no te hubieran permitido estar en el Eden y te hubieran desterrado al abismo.

-Quien te asegura que este no es el abismo, Kagetsuya.

-…

-Vamos a desayunar, muero de hambre.

-Te preparare algo delicioso.

-Lo se.

-Date una ducha en lo que preparo todo.

-De acuerdo.

El agua acariciaba su cuerpo como lo hacía su compañero, le hacía olvidar todo lo existente haciendo que sintiera solo el placer proporcionado, aquellos besos sobre su cuello, acariciando su pecho con aquellos dedos suaves, chocando sus largas piernas contra su sensible miembro que se ponía erecto al mínimo roce siendo aprisionado entre ambos abdómenes creando un húmedo ambiente.

Sin darse cuenta, guiado por los deseos que resbalaban sobre su cuerpo, masajeo su erguido miembro como si el que lo tocase fuera Kagetsuya, quien le hablaba al oído con su calido aliento, embistiéndole con fuerza, agarrando firmemente sus piernas sobre sus hombros y robándole el aliento con sus labios.

Emitiendo un fuerte gemido por el espasmo que le recorrió con el orgasmo le hizo manchar el azulejo y que su compañero tocara la puerta preocupado.

-Chihaya estas bien?

-S… Si, no pasa nada Kagetsuya.

-Esta bien, el desayuno ya esta listo.

-Enseguida salgo.

Todo rojo se sentó listo para comer, intentando evitar la azul mirada penetrante que intentaba leer sus pensamientos.

-Que pasa?

-Nada, a donde iremos primero a investigar?

-Hay una casa que fue rentada hace varias semanas, es posible que ahí encontremos algo.

-Crees que siga vivo?

-Espero que si.

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-Se que hay varios ángeles investigando en la tierra.

-Quieren que creamos que solo investigan a los humanos.

-Esperan que caigamos en su trampa para destruirnos junto con ellos.

-Como se atreven? No les basto con desterrarnos, sino que ahora quieren destruir todo.

-Es hora de que sepan que somos tan poderosos y crueles como ellos.

-No se te olvida algo?

-El que?

-El cáncer.

-Lo tengo muy presente, por eso no debemos demorarnos más.

-Entonces es hora de iniciar la guerra.

-Es momento de despertar al hijo del ángel del Eden y el ángel caído.

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-Kagetsuya…

-Mm?

-Eh? Ahh no, nada, lo siento.

-Chihaya.

Aquel lugar lleno de vegetación pura, sin ninguna presencia de que algún humano se haya acercado ahí, fue un lugar perfecto para que el menor se le lanzara al mayor devorando sus labios, no pudo resistirse, no después de lo de la ducha.

-Chihaya que pasa?

-Yo… Lo siento, pero por favor Kagetsuya, no puedo esperar más.

-Es plena mañana!

-No quieres estar conmigo?

-No me refiero a eso, pero todo tiene su momento y lugar.

El menor se separo triste y avergonzado, fue rechazado –vamos a buscar aquella casa.

-Chihaya…

-Será más rápido si nos separamos cierto?

-Pe…

-Yo iré de este lado.

El rubio no es que no pudiera detenerlo, es que sabia que el otro necesitaba un poco de espacio para calmarse, se fue por su lado siguiendo con la misión que tenían, reportar a los ángeles caídos.

Continuara…