Bueno pues aquí el segundo capitulo de la gran profecía espero que les guste y que me dejen muchos Reviews y no decepcione a nadie decir que esta historia es mia y en otras paginas esta con el mismo nombre xinitaromantica19 pero esta, esta editada y mas completa asi que recomiendo que la lean desde aquí y finalmente que los personajes no me pertenecen son del gran Rumiko Takashi.

Un yokai y una humana.

Estaban a poca distancia de la orilla del rio todos observaban lo que allí se encontraba aunque dos de ellos se quedaron mirando hacia las dos figuras que allí se encontraba no se podían creer lo que sus ojos les estaba mostrando posiblemente era una ilusión pero descartaron esa idea cuando Rin hablo.

-Hay dos personas tiradas a la orilla del rio.-dijo Rin señalando hacia el lugar en concreto y fue corriendo hacia donde se encontraban los dos cuerpos inertes además de que Kagome iba detrás de ella.

Sesshomaru e Inuyasha se quedaron paralizados viendo como Kagome y Rin se dirigían hacia el sitio mientras ellos observaban donde se hallaban los dos cuerpos tirados no podían creer lo que sus ojos veían o ¿Era una ilusión? No, no lo era Rin y Kagome se lo habían confirmado, ahí donde mismo hace unos minutos había habido una luz y ahora habían aparecido una mujer bellísima con el pelo larguísimo y negro como la noche y un kimono rosa pálido con flores rojas y un hombre al lado con el pelo largo plateado recogido en una coleta de caballo con una armadura grande y un kimono en blanco con detalles rojos aunque no se veían sus caras ya que estaban los dos de costado y sus rostros estaban mirando hacia el rio, pero los dos seres de ojos dorados sabían perfectamente de quienes se trataban. Los dos seres de ojos dorados se dirigieron entonces al lugar al haber notado a Colmillo celestial empezaba a batirse con más fuerza que nunca cuando se encontraban cerca de los cuerpos Sesshomaru desenvaino al colmillo y lo vio, los esbirros del infierno rodeaban los dos cuerpos, entonces reacciono y batió su espada matándolos de una sola estocada y se quedaron ahí quietos mirando los cuerpos desde la espalda sin querer girar para mirar sus caras asi estuvieron dos minutos a lo que después Rin y Kagome sin entender lo que le pasaba a los dos hermanos que nunca los habían visto asi en once años asi, se agacharon a examinar a las dos personas que acababan de ser salvadas por el yokai cuando se sorprendieron al parecido que tenían con esos dos hermanos que amaban tanto el hombre era un yokai que a las dos les resultaba familiar y la mujer era humana y a la que le resultaba familiar era a Kagome ¿quien serian esos dos seres que se encontraban ahí? y ¿que tenian que ver con ellas? o mas importante y mejor dicho ¿Qué tenian que ver con los dos hermanos de orbes doradas y pelo plateado? que allí se encontraban delante de ellas como estatuas mirando hacia la espalda de los dos cuerpos.

-Sesshomaru este hombre se parece muchísimo a ti y a Inuyasha tiene en los pómulos las mismas franjas que se le forman a Inuyasha cuando su sangre yokai le domina pero en sus ojos tiene la misma sombra violeta que en tus ojos además de tener tu porte y tener el pelo plateado que poseeis ustedes, y la mujer es muy parecida a Inuyasha tienen la misma cara.-dijo Kagome muy confundida para terminar añadiendo.-Además me son familiares de haberlos visto pero me da la sensación de que fue una ver y por poco tiempo

-¿Quiénes son? ¿ustedes los conocéis verdad?-dijo Rin con su voz inocente al igual de que ella misma era muy inocente.

-Kagome esa es mi madre y el hombre es nuestro padre.- dijo Inuyasha sin aun creerlo sus padres hacían años que habían muerto pero ahí estaban respirando como si nada hubiera pasado y el paralizado sin saber que hacer es que lo que acababa de salir de sus labios ni el mismo se lo podía creer como se lo iban a creer aquellas dos chicas humanas si los amaban pero pensarían que estaban locos, dejo sus pensamientos de un lado cuando vio que Sesshomaru reacciono rompiendo el poco espacio que quedaba entre los cuerpos y el pero Inuyasha seguía paralizado sin poderse mover mirando la escena.

Sesshomaru cogió a Izayoi la madre de Inuyasha en sus brazos fue hacia su medio hermano y se la dejo caer en los brazos con delicadeza y le dijo con su voz fría como siempre pero esta vez se notaba un aire de preocupación en su voz. -Corre Inuyasha llévala a tu cabaña y llama a la anciana Kaede- este hizo lo que su hermano le pidió no sin antes ver como el cogía al gran Perro Comandante Inu no Taisho el padre de aquellos dos y lo llevaba a la aldea a la casa que compartían la miko y el para después llamar a la anciana Kaede ella les ayudaría aquella vieja era sabia muy sabia, mientras Rin y Kagome iban detrás de sus amados sin entender nada claro que pronto las dejaron atrás eran humanas al fin y al cabo mas poderosas que las normales puesto que las dos poseían poderes de miko la mayor mas poderosa claro pero las dos poseían aquellos poderes que las hacían mas fuertes que unas simples humanas pero contra un yokai y hanyou no tenian nada que hacer, al llegar a la casa de Inuyasha y Kagome entraron abriendo la puerta de una patada, los dos hermanos entraron y dejaron a los cuerpos en dos futones que se encontraban en un lado, en ese momento Inuyasha fue en busca de la anciana la cual encontró pronto y la trajo hacia su cabaña con el único pretexto que debía ayudar a dos personas.

La anciana entro y como conocía la casa del hanyou y la miko muy bien fue hacia el mueble donde sabia que Kagome guardaba los futones mas comodos para los invitados y para dormir los que estaban siempre fuera en la zona donde comían y andaban la mayor parte del tiempo los utilizaba nada mas para sentarse asi que eran mas incomodos, los saco y los puso cada uno en un extremo para después ordenarles a los dos hermanos.

-Inuyasha pon a la mujer aquí y tu Sesshomaru llévala a la cama que está ahí.-Estos no lo dudaron y hicieron lo que les pedía la anciana sin desaparecer sus caras de asombro miedo y desconcierto esto no paso desapercibido por la anciana que estaba asombrada nunca había visto esas expresiones tan marcadas en los dos hermanos y menos en el mayor algo grave era aquello y alguien importante eran esas dos personas.

-Anciana cuídalos y examínelos mientras Inuyasha y yo vamos a por Rin y Kagome que venían corriendo y no nos han podido seguir.- algo obvio pero que Sesshomaru quiso aclarar y con esta explicación salieron los dos de la cabaña hacia donde estaban las muchachas y sin preguntar las cogieron y las llevaron hacia la aldea estas no preguntaron ni hablaron no sabían que decir estaban impresionadas por lo que acababa de pasar y por las dos personas que habían aparecido por mas que Kagome y Rin en su cabeza buscaran una explicación o intentaran entenderlo no lo hacían las dos tenian dolores de cabeza de tanto pensar, cuando llegaron Miroku y Sango se encontraban fuera esperando haber que había pasado.

-¿Qué os pasa chicos?- dijo Miroku pero estos ni les contestaron ya que se fueron directos a la casa dejando a Rin y a Kagome en el suelo.

-¿Qué a pasado?- dijo Sango muy preocupada por cómo había visto a esos medio hermanos como nunca los había visto.

-No lo sabemos Sango, no lo entendemos.-dijo Kagome.

-Kagome díganos ¿Que paso por que están así de alterados e impresionados?-Ya Sango hablaba con mucha preocupación en su voz.

Kagome pensó en que les podían ayudar asi que les conto la historia desde el principio contándoles el sueño en el que kikyo les advertía de la profecía, y que debían de estar dentro de dos noche a la media noche en el lago, la luz, el aura pura que se noto en el lago, los dos cuerpos que yacían sin vida en el rio y que colmillo celestial le pidió a Sesshomaru que les diera la vida y finalizo diciéndole a sus dos amigos y camaradas quien eran esas dos personas que habían estado sin vida en el rio, cuando esta termino de relatar la historia estos se quedaron al igual que ellos cuatro y Miroku razono y dijo.

-Kagome es imposible que la madre de Inuyasha y el padre de Inuyasha y Sesshomaru estén hay muertos ya que llevan años muertos y la madre de Inuyasha ya fue salvada una vez por Colmillo Celestial y nada más se puede hacerse una vez.- Kaede salió y les invito a que entraran cuando entraron estaban los dos cuerpos acostados en las dos camas.

-Escuchadme bien, esto tiene pinta de que los dioses le devolvieron la vida por una extraña razón que tiene que ver con la profecía que mi hermana le dijo a Kagome en su sueño pero nadie se debe enterar de esto hasta que no sepamos que pasa es peligroso y que si los dioses decidieron devolverlos a la vida es que son poderosos e importantes en este mundo terrenal.-en ese momento el hombre se giro abriendo sus ojos con dificultad y lo único que consiguió decir.

-Izayoi ¿Dónde está?-dijo hacia el grupo que lo miraba con asombro allí pudo ver a sus dos hijos pero en ese momento lo único que quería saber donde se encontraba su amada Izayoi.

Inuyasha que solo había visto el espíritu de su padre una vez con Kagome cuando derrotaron a colmillo nublado, no sabía que decir, cuando Sesshomaru dijo haciendo que todos les observaran sorprendidos puesto que su voz no era tan fría como siempre mas bien era amable.

-Padre esta hay no te debes preocupar está bien está viva y yo y Inuyasha os protegeremos con nuestras vidas.-dijo este con seguridad en su voz.

Su padre sonrió pero se levanto de inmediato había recobrado toda su energía y su fuerza y dejándolos a todos asombrados fue hasta Izayoi y se sentó a su lado y dándole un beso en la frente le dijo alto y claro.

-Izayoi mi Izayoi despierta mi princesa nadie nos separara jamás esta vez no dejare que nos separen abre tus ojos por favor no me hagas esto de nuevo.- esta hizo lo que sus señor le había pedido y sonriendo le dijo.

-No te dejare que te separes de mi jamás donde tu vallas iré yo detrás.- esta con ayuda de Inu no Taisho consiguió incorporarse y los dos observaron todos los ojos que los miraban allí quedándose en una sola mirada y levantándose corriendo hacia allí y cayendo en sus brazos.

-Inuyasha mi Inuyasha.- consiguió decir antes de romper a llorar.

-¿Madre eres tú?- Sabiendo perfectamente que era ella ya que su aroma era inconfundible al igual que sus brazos los que había adorado en su niñez y había añorado desde que murió.

-Si nos han devuelto a la vida.-dijo está dándole un beso a su hijo en la mejilla y volviendo a su lugar hacia el hombre que amaba este la abrazo y se pusieron rectos a mirarlos a todos y este empezó a hablar con su imponente voz como antaño.

-Sesshomaru, Inuyasha me alegro de que seáis mis hijos me siento orgulloso de ustedes y es por eso que estoy aquí y que me han devuelto la vida por lo que os habéis convertido, tu Sesshomaru eres un demonio perro que has superado a tu propio padre pero has conseguido amar lo que cuando yo vivía detestabas, amas a tu hermano que es un Hanyo y amas a una humana por la que darías tu vida y así entendiste lo que yo hice, y tu Inuyasha aprendiste a aceptar que eres Hanyo sin importarte lo que te digan los demás confías en ti y en colmillo de hierro, amas a tu hermano aunque no lo reconozcas y amas a una sacerdotisa por la que darías tu vida al igual que hice yo por tu madre es por eso que nos han enviado a la vida porque nos necesitáis.

-Yo no amo a este detestable hanyou es un hibrido su sangre esta contaminada con la de humanos.-dijo Sesshomaru orgulloso sin querer dar su brazo a torcer.

-Yo amar a este detestable estúpido ni de cerca os equibocais es un…-Inuyasha no pudo finalizar ya que acabo estanpado en el suelo.

-SIENTATE.-dijo Kagome con un aura negra que la rodeaba por completo, después de eso Sesshomaru continuo sin darle importancia al acontecimiento que acababa de ocurrir.

-¿Quién os a devuelto a la vida?-dijo Sesshomaru frio y mirando directamente a aquel hombre de ojos dorados y pelo plateado que se encontraba en frente de el.

-Sesshomaru te lo explicare, una vez que yo estaba muerto solo esperaba en el otro mundo a que Izayoi viviera muchísimo tiempo para que cuidara a nuestro cachorro Inuyasha, pero no pudo se así el destino volvió a jugar en contra nuestra, y volvió a mi cuando mi cachorro cumplió 10 años así que los dos fuimos testigos impotente de vuestras vidas observando en silencio hasta que hace poco mas de 4 días se presentaron los dioses ante nosotros diciéndonos que nos devolverían la vida ya que éramos protagonistas de una profecía importante en la que había cuatro personas más implicadas en ella y nos dijeron que seriáis ustedes mis hijos y las humanas a las que amabais y nos contaron la misma profecía, que te contaron a ti Kagome hace dos noches la sacerdotisa Kikyo.-dijo Inu no Taisho mirando a todos para finalizar mirando a Kagome.

En ese momento aparece el alma de la sacerdotisa Kikyo en la cabaña los mira a todos y en especial se queda mirando a Inuyasha y le dice con voz clara para que la escuchen todos.

-Inuyasha lo que hare ahora será doloroso pero totalmente necesario para que la profecía siga hacia adelante lo siento pero debe ser así no hay otra manera.- cuando termina coge su arco y flecha y le tira una hacia el corazón purificando su cuerpo y desaparece.

Todos en la cabaña se quedan paralizados por la extraña presencia y por lo que había hecho no lo entendían Kikyo era buena y querían ayudarles ahora porque hacia eso no lo entendían y la que menos Kagome que al ver eso corre hacia su compañero.

-Inuyasha, Inuyasha.- chilla Kagome llorando mirándolo a los ojos sin importarle quien estuviera allí, este le miraba sonriendo.

-Te amo Kagome nada más que a ti no te preocupes siempre te amare.-decia Inuyasha respirando con dificultad.

-No te puedes morir Inuyasha vamos a tener un hijo por favor.-confeso nadie sabia ese hecho se lo había guardado para ella misma no deseaba que nadie lo supiera hasta que se lo dijera a Inuyasha pero ahora era tarde el se moria.

-Lo siento Kagome perdóname.-dijo acariciando su barriga inexistente todavía y sonriéndole.-los cuidare desde donde este os amo.

Bueno ¿Cómo estuvo? ¿Les gusto? Espero sus Reviews!

Gracias a lilisab y misel-kuchiki por sus comentario y decirles que aquí esta el nuevo capitulo espero que les haya gustado y no decepcionarlas y que me sigan comentando me encantan.