Disclaimer: Nada de esto es mío, personajes pertenecen a J.K Rowling y el drama —medianamente— es de la serie Inglesa Skins.
Capítulo I.
Si había algo que Lily Luna Potter amaba, era el primer día de clases.
Podía sonar ridículo y al parecer lo era, según su hermano James, sin embargo, a ella le fascinaba. Le encantaba en verdad. El aroma a lápices nuevos, a libros nuevos... ¿Y para qué mentirse a si misma? Los chicos.
Y este año era especial, sobre todo para la menor de los Potter, ya que, sería su primer año en la secundaria.
¡Maravilloso!, realmente maravilloso.
Se había levantado más temprano de lo usual, se había bañado y enjabonado más de dos veces su perfecto cabello rojo y liso, se había vestido con la mejor ropa que tenía, se había maquillado de una manera sobria y simple, y había bajado a desayunar algo natural y equilibrado.
Ese día era especial, más especial incluso de lo que ella había pensado.
No entraría sola a su primer día de secundaria, no estaría sola y aquello era lo mejor que podía pasarle.
¿Qué mejor compañía tendría ella que no fuese Hugo Weasley?
¡Pues nadie!
Porque sí, su queridísimo primo Hugo Weasley había vuelto a Londres y había vuelto para quedarse, no había nada mejor que eso.
Después de tanto tiempo lejos de su primo preferido, ahora lo tendría a su lado y lo tendría por los años que pasaran en la secundaria. Nada podía ser mejor... Nada.
— Buena hora de llegada, ¿eh? —Fue lo primero que salió de la boca de Elioth Nott mientras este aspiraba el humo de un cigarrillo.
Scorpius Malfoy sonrió torcidamente mientras caminaba sin prisa hacía donde se encontraba su amigo, estiró los brazos y elevó ambas cejas.
— No me ves hace dos meses y lo único que dirás es eso, ¿no? ¡Vaya amigo que me gasto! —Ironizó Malfoy sin borrar aquella sonrisa altiva de su rostro. Nott rodó los ojos mientras nuevamente aspiraba el humo de su cigarrillo.
— ¿Hay que entrar ya a clases? —Preguntó Scorpius mientras se sentaba en la vereda junto con el muchacho de tez blanca y cabello oscuro.
Nott negó con su cabeza ligeramente mientras exhalaba el humo de su cigarrillo.
— Creo que nos quedan unos diez minutos... Nos alcanza para beber algo bueno antes de entrar a esta aburrida escuela —Sugirió el chico de ojos azules.
Scorpius torció el gesto.
— ¿Beber algo bueno? No me vas a decir que quieres ir a una tienda por una cerveza —Dijo el rubio mientras miraba al pelinegro, este bufó.
— Claro que no, no alcanzamos a ir a comprar —Aseguró el chico—, pero... —Metió su mano en su chaqueta para sacar una pequeña botella de vidrio con un liquido blanco dentro.
El rubio rodó los ojos.
— No puedo creer que traigas eso a clase —Susurró el muchacho mientras le quitaba de la mano el cigarrillo a Nott para meterselo a la boca.
— Hay que estar siempre preparado, querido Scorpius.
Malfoy prefirió no rebatirle, de todos modos, él bien sabía cómo era Nott y nada podía hacer para rebatirle.
Guió sus ojos hacía el frente mientras aspiraba la nicotina del cigarrillo. Estudiantes caminaban hacía la institución con diferentes rostros, le apareció a Malfoy ver más de un rostro conocido, sin embargo, siquiera les prestó atención. Su vista se pegó en una silueta femenina que caminaba hacía la escuela con pasos determinados y con una sonrisa instalada en su rostro.
— Mira quien viene ahí —Susurró Malfoy a Nott mientras este bebía cortitos de la botella.
El pelinegro de ojos azules pegó sus ojos en la silueta que mostraba Malfoy.
— Dominique Weasley... —Habló Nott con una sonrisa implantada en su rostro, rió suavemente—. La perfecta Weasley.
— ¿Creen que este año entren más Weasley's a la escuela? —Preguntó una voz detrás de ambos jóvenes.
— Joder Cris, me haz asustado —Se quejó Malfoy mientras volvía a meterse el cigarro en la boca.
— ¿Cuándo aprenderás a no aparecerte así, Goyle? —Preguntó Nott mientras volvía a pegar sus ojos azules en la silueta femenina de Dominique.
— Lo siento, chicos —Susurró el muchacho de contextura gruesa mientras se sentaba a un lado de Malfoy en la acera—. Ahora... ¿Creen que entren más Weasley's este año? —Volvió a preguntar.
Nott pegó sus ojos en los castaños del muchacho y sonrió con diversión, mientras Scorpius sonreía levemente.
— Mejor preguntar si entrará otra Weasley este año —Marcó la palabra "otra"—. Según oí, sé que entrará la menor de los Potter, pero Potter mayor no dejará que nadie se acerque a su "pequeña" hermana —respondió Scorpius.
— ¿A quién le importa lo que dice Potter? —Perseveró Nott —, él no deja que nadie se acerque a ninguna de sus primas pero, ¿y?, si total, Dominique ya ha sido utilizada por este bombón.
Scorpius rodó —por segunda vez en minutos —los ojos.
— No sé cómo fue capaz ella de caer en tu juego —Reconoció el rubio. Nott lo miró con una pizca de ofensa en sus ojos.
— Con un par de copas encima, ¿quién se resistiría a esto? —Habló con sorna el moreno. Malfoy y Goyle soltaron sendas carcajadas que contagiaron a Nott, quien también terminó riendo junto con sus amigos.
— Creo que ya es hora de entrar —Susurró Goyle con desgano, los otros dos amigos asintieron y se levantaron del lugar para al fin entrar a clases.
Si había algo que odiaba más que a su hermano Lorcan era que lo confundieran con él.
Lorcan, el chico perfecto. El sueño de toda chica, Lorcan, el más inteligente, Lorcan el más talentoso. Lorcan, esto, Lorcan esto otro, Lorcan aquí, Lorcan allá. ¿Por qué no eres como Lorcan, Lyssander?
Estaba aburrido de ese nombre, aburrido totalmente... Y ahora llegaba el maestro que ya los conocía del año anterior y los volvía a confundir.
— Soy Lyssander... L-y-s-s-a-n-d-e-r —Deletreó cada letra de su nombre con la mandíbula tensa. ¿Cómo era que no notaban la diferencia entre él y su hermano? Lorcan tenía un pequeño lunar en la pera que lo diferenciaba, además, él tenía el pelo más largo que su hermano.
— Lo siento, jovencito, pero no es mi culpa que sean tan iguales... —Se quejó el profesor con el cejo fruncido, como si lo hubiesen ofendido en lo más profundo de su corazón.
El rubio suspiró, nada podía hacer contra eso, lo mejor era callar y bajar la cabeza.
Era casi por eso mismo que Lyssander casi pasaba desapercibido por las personas, a Lorcan nunca lo confundían con Lyssander, porque siempre a quien buscaban era a él... Lyssander era diferente y nadie lo veía, ¿por qué?, pues fácil, porque él prefería pasar desapercibido por las personas, así eran menos los problemas. O eso creía.
— Pst, Lyssander, pst —Lorcan de nuevo...
— ¿Qué quieres, Lorcan? —Preguntó su hermano gemelo sin quitar los ojos del maestro que concentrado seguía pasando la lista de su clase.
— Me preguntaba si puedes hacer el favor de decirle a mamá que llegaré tarde hoy —Susurró con una sonrisa altiva en su pálido rostro.
Los ojos azules de Lyssander se pegaron en el rostro tan parecido de su hermano, frunció el cejo y torció los labios en una mueca de disconformidad.
— ¿Estás jodiéndome? —Preguntó el rubio.
— ¿Por qué haría eso? —Cuestionó Lorcan haciendo un mohín de asco con sus labios.
Lyssander suspiró.
— ¿Por qué no se lo dices tú? La llamas o algo...
Lorcan suspiró y bajó su cabeza, como si se rindiera ante lo poco que Lyssander conocía de "mundo".
— ¿No es obvio? —Preguntó luego de unos segundos—, si le digo yo me dirá que no, pero si le dices tú te dirá a ti que no.
Lyssander abrió su boca completamente asombrado.
— Eso no tiene ninguna lógica, Lorcan —Aseguró el gemelo de cabello más largo.
— ¿Qué no? —Preguntó—, si me dice que no a mí estaría desobedeciéndola, además, a ti no te dirá nada porque es a mí a quien debería de retar y no podrá retarme tanto porque diré que le avisé contigo, ¿lo captas? —Lorcan sonrió triunfante, como si todo lo dicho tuviera alguna conexión lógica que Lyssander no alcanzaba a entender.
— Pues no —Cortó el rubio.
Lorcan bufó.
— Que te jodan —Masculló para luego elevar su mano y golpear en la nuca al chico.
Lyssander apretó sus puños y se levantó de la silla para mirar desafiante a su hermano gemelo, este sonrió casi triunfalmente.
— Que te jodan a ti, idiota —Soltó el rubio con furia.
Error.
— ¿Qué pasa, señor Lyssander? —Preguntó el maestro mirándolo con molestia—, creo que debería salir de la sala para tomar aire y poder relajarse.
— Lo lamento, profesor... —Susurró el rubio sintiendo como un calor sofocante subía a su rostro y se implantaba en sus mejillas.
— Salga de la sala... —Fuerte y claro, Lyssander no necesitó de más humillación para tomar su bolso y salir rápidamente de la sala. Que te echen de clases el primer día no es algo de lo que estaría orgulloso de contar.
Estaba equivocado, intentar pasar desapercibido siendo hermano de Lorcan no estaba permitido.
James Potter sabía que él era uno de los chicos más guapos de la escuela.
Claro, lo pensaba él y muchas féminas de la institución.
Ir ya en el penúltimo grado de la escuela lo volvía alguien aún más codiciado para las chicas. Sin embargo, aunque antes no podía decir lo mismo, todo eso no le importaba.
Era feliz.
Y no porque era uno de los chicos más popular de la escuela o uno de los más guapos, si no porque estaba con la chica con la que siempre había soñado.
Annie Wood.
Para él, la chica más hermosa de la institución.
Cabello largo, ligeramente liso y de un hermoso color rojizo, ojos grandes y verdes que lo encandilaban cada vez que la miraba fijamente, labios y nariz que se le acoplaban de manera perfecta en su perfecto rostro... Vaya, si alguno de sus amigos lo oyeran se reirían y burlarían de él hasta más allá de decir "basta", pero era así como pensaba.
Estaba enamorado, enamoradísimo de verdad. Y había jurado nunca estarlo, pero esa chiquilla lo había atrapado a tal punto que en lo único que pensaba todo el día era en ella, en su aroma, en su sonrisa...
Suspiró.
Qué idiota era.
Pero un idiota feliz.
Giró sus ojos café hacia la derecha, donde se encontró con su novia.
Sonrió y se encaminó hacía ella.
— ¿Qué tal todo? —Preguntó al tiempo que pasaba sus brazos por la cintura de ella y juntaba sus labios en un suave y tierno beso.
— Todo bien, ¿y tú? —Preguntó Annie con una sonrisa en sus labios que hizo saltar al corazón del moreno.
James asintió.
Todo estaba bien y siempre lo estaría, claro, si estaba junto a ella.
Tomó la mano de su prima con cierto nerviosismo.
Él no era como Rose, él era más de piel, más demostrativo, aunque quisiese y cuanto intentase no podía ser igual a su hermana.
Lily pegó sus ojos castaños en los azules de su primo, sonrió y dio un leve apretón a su mano.
— ¿Estás listo? —Preguntó.
Hugo asintió. Siempre había sido un chico especial, nervioso, aunque intentaba disimularlo, era completamente tímido y llegar a un nuevo país, a una nueva ciudad y a una nueva escuela no era algo que le agradase del todo.
Sin embargo, no estaba solo completamente.
— Sí lo estoy —Aseguró el pelirrojo hijo de ron.
Lily sonrió con suavidad y miró hacía el frente, en donde las puertas de la secundaria se abrían para hacerles paso.
— Será divertido, a qué sí.
Hugo asintió sin mirarla, estaba hipnotizado por las grandes puertas abiertas frente de ellos.
— Eso espero —Susurró el chico con un revoltijo en su estómago que no lo dejaba tranquilo.
— ¿Y Rose? —Preguntó la chica, intentando dispersar el tenso aire que se había instalado entre ambos.
— Ella salió antes que yo de la casa —Respondió sin siquiera prestar real atención a la pregunta.
— Vamos, mejor entremos que ya debemos de estar en el campus para la "bienvenida" —Comentó Lily.
Hugo asintió, para luego avanzar ambos hacía la escuela.
Los pasillos, las escaleras, los salones, todo era tan diferente a cómo era antes, sin embargo, tenía un cierto ambiente cómodo que los hacía sentirse como en casa.
Si había algo que Scorpius odiaba más que estar en una reunión con su padre y sus clientes era estar ahí sentado en su primer día de clases con su maestro de matemáticas.
¿Había algo más latero que eso? Lo dudaba, completamente... Y lo peor de todo, es que si así era el primer día de clases no se imaginaba cómo sería los siguientes.
Definitivamente este año nada tendría de especial.
Giró sus ojos grises un par de puestos más atrás para encontrarse con Nott, con la cabeza descansando en la mesa y ambos brazos a los lados de su cuerpo... Era un sin vergüenza, ni se molestaba en disimular su poca falta de respeto con el maestro, quien, emocionado explicaba cuál sería la materia que pasaría en el año.
Scorpius suspiró y apoyó su mejilla con su mano derecha mientras observaba la blanca pizarra con algunos temas que se verían en el año.
Nada podría mejorarle el día... Lo bueno es que tampoco nada podía empeorarselo.
El maestro se encaminó nuevamente ha la pizarra para poder escribir un nuevo punto. Scorpius suspiró nuevamente, pensando en que cuando saliera de clases necesitaría un cigarrillo y alguna bebida alcohólica con urgencia.
Uno, dos, tres golpes a la puerta.
El maestro se acercó a esta para poder abrir.
Los ojos de todos los estudiantes se posaron en la nueva alumna que entraba al salón.
Scorpius posó sus ojos en la chica.
Se cabello caoba caía un tanto ondulado hasta un poco más abajo de sus hombros, su rostro ovalado y blanco parecía tallado por los mismo ángeles, vestía un vestido corto demasiado a su apreciación, de un color azul con ciertos vuelos, botas negras que le llegaban un poco más arriba del tobillo.
— ¿Y usted señorita...? —Dejó flotando la pregunta el maestro, observándola con ojo crítico.
La chica misteriosa torció una sonrisa.
— Soy Rose Weasley, nueva estudiante —Respondió con una voz suave.
— Oh... Usted es la nueva alumna de la institución, mucho gusto —Saludó el maestro—, puede sentarse donde esté disponible...
La chica asintió para luego pegar su vista en donde estaban los demás estudiantes, observándola fijamente.
Rose Weasley tenía unos ojos de un color azul eléctrico, una mirada intensa, sus ojos delineados de un negro cargado que hacían que el color le resaltase de una manera impresionante... Los bellos del brazo del rubio se erizaron cuando aquellos ojos azules se posaron en él. La chica ladeó una sonrisa, sonrisa que Scorpius devolvió embobado, sin embargo, cuando la chica quitó sus ojos de él y caminó hacía un puesto libre un tanto más atrás de él, la sonrisa desapareció de su rostro.
Nott sonrió casi triunfante cuando la nueva chica caminó a pasos ligeros hacía el asiento libre que había a un lado de él y se sentó.
Quizá este año podría ser interesante, no sería tan aburrido como él lo tenía previsto... Quizá, al menos sabía que su día había mejorado considerablemente, aunque quizá, había empeorado...
Bueno, el segundo capítulo también me ha quedado algo corto, sin embargo, esto apenas es el comienzo.
Había olvidado comentar que este fic tendrá temas bastante fuertes como lo son las drogas, alcohol, sexo, entre otras... Como sea, espero les haya gustado este capítulo.
¡Muchas gracias por sus RR's!
Intentaré contestárselos internamente a las que tienen cuenta y a los anónimos muchas gracias por sus comentarios.
Espero y les guste este cortito capítulo pero que introduce a los personajes, los cuales, los que he nombrado aquí tendrán más protagonismo a lo largo de la historia, pero también aparecerán los demás, los del clan Weasley que me han faltado y los padres de los protagonistas entre otros.
También quería contarles que no podré ser muy constante con las actualizaciones —al menos por ahora— temas de tiempo más que nada, universidad, trabajos, novio y amigos ocupan tiempo, si que lamento si me he tardado en actualizar.
¡Estoy contenta con la recibida del fic! Muchas gracias de verdad.
Espero les haya gustado.
Nos leemos, hasta luego.
PD: Oh sí, recuerden, la trama recién comienza si que si este capítulo no les pareció tan contundente, esperen que la historia avance, prometo que les gustará.
