CAPÍTULO 1: La llegada de Raditz
Año 760.
En las profundidades más obscuras de la galaxia del Norte, una pequeña nave viajaba a toda velocidad.
"Quedan 5 horas y 46 minutos para llegar a su destino" -Avisó la nave con su voz robótica al tripulante.
"¡Maldición Kakarotto! ¡Te libraste de muchísimos años de servidumbre a Freezer! Si yo no hubiera cometido esa masacre desde muy chiquito en esa escuela militar sayajin, ahora estaría ¿Muerto? ¡Es lo más probable!" -hizo un pequeño suspiro. "Voy a descansar el resto de viaje que me queda, de Kakarotto ya me ocuparé luego" -pensó Raditz para sus adentros.
Cerró los ojos y el guerrero comenzó a descansar.
Media hora después...
"¡Oye! … ¿Raditz? ¡¿Me escuchas?!" –Habló de repente una voz gruñona y autoritaria a la vez, a través del rastreador que estaba colocado en la oreja de Raditz.
"¡Maldición! ¡Debí apagar ese dichoso aparato!" –pensó refunfuñando. "Sí, Nappa te escucho" –afirmó el hermano de Goku.
"¡Ja! ¿Estabas durmiendo, verdad? Debí joderte ahora... seguro estabas soñando eso que te pone… tan… ¿Cachondo?" –Dijo su compañero entre risas.
"¡Oye! ¡Hazte tus asuntos de una malita vez! Yo no te recrimino de acostarte con mujeres mientras estoy en esa mierda de habitación compartida, ¡Vegeta tiene la suerte de tener una propia! ¡No tiene que aguantar tus jaleos y ronquidos nocturnos!" –se quejó molesto Raditz con un tono elevado.
"¡Jaja! ¡Raditz sé un hombre ya! El día en que tenga un verdadero pivón entre tus brazos… ¡Te va a encantar!" –dijo el calvo entre carcajadas.
Las palabras de Nappa provocaron un sonrojo en Raditz. Resultaba ser que su amigo era un caliente de cuidado.
"Venga Raditz... No me digas que te conformas con esa sosa de la jupimanu" -criticó Nappa.
"¡Se llama Toki! Dale respeto, ella ya no esta... ¡Y tú bien que lo sabes!" –exclamó Raditz con completo enojo por sus comentarios.
"Sí, sí…Pequeño Raditz…"-río. "Vegeta ahora está en estado de hibernación en la cápsula espacial ya que nos dirigimos al planeta ese que nos encomendó Freezer. Ahora voy a aprovechar para contarte un secretito mío que a él seguro no le gustaría saber" -dijo Nappa ahora con semblante serio.
"Bueno, dime" –incitó Raditz con cierta curiosidad y molestia.
"Verás…" -inició él. "Como tú bien sabes, yo era uno de los guardaespaldas de la Realeza sayajin antes de que el maldito de Frezzer eliminara del mapa nuestro planeta" -tosió. "Cuando el príncipe Vegeta nació, el Rey en persona me pidió ser su niñera por así decir… Yo acepté enseguida. Era un honor para mí, y mi expediente como guerrero era más valuado de alguna forma. Lo que nadie sabe es que... Yo..." -su voz se tornó vergonzosa. "Me... acostaba con la hermana del Rey Vegeta, Liuya. La recuerdo como si fuera ayer" -finalizó algo melancólico.
"¡Qué! ¡Acostarse con una clase inferior sería un deshonor"-comentó Raditz sorprendido ante tal confesión.
"Sí... de hecho, de aquella furtiva relación nació un niño, Elmon. Mi único hijo se parecía un montón a su mamá, en el rostro y en el color del pelo, rojizo. Nadie supo de Elmon, ella tuvo que dejarlo en un orfanato para niños, solo que yo, más tarde me hice cargo de él. ¡Tenía un poder de pelea de un clase media!" -dijo el calvo con algo de orgullo.
"Wow... ¿Porque me estas confesando todo esto Nappa?" -preguntó Raditz un poco cansado de escuchar esos rollos.
"Verás, lo hago porque si alguna vez llegas a traer descendencia al mundo, ¡no dejes sola ni a la madre ni a tus hijos! ¡Protégelos! Si lo haces, lo cargarás contigo todo el resto de tú vida, en la consciencia, como me pasó a mí" -respondió con un tono triste.
"Vaya, Nappa... ¿Pero no me dijiste que te quedaste con Elmon?" -preguntó Raditz ahora confuso.
"Sí, hijo. Mi niño... Lo tuve, más bien, me obligaron a entregarlo a la cadena militar sayajin. Yo accedí y no hice nada al respecto... ¡Dejé que se lo llevaran! Desde ese día no volví a verlo, nunca más" -contestó Nappa con mucha tristeza y un rastro de amargura en la voz.
"Oh, vaya. ¡Qué feo!" -dijo Raditz algo tocado.
"Liuya... ¿Cómo pude dejar que te castigarán en esas pútridas mazmorras de ese pútrido castillo?" -se preguntó en voz alta Nappa a sí mismo. "Bueno, Raditz te dejo"- fin de la transmisión.
"¿Conque descendencia eh?" -pensó el hermano de Kakarotto esbozando una sonrisa.
"Faltan 2 horas y 5 minutos para llegar a su destino" -Avisó la nave.
"¡Bien! Ahora a descansar"
En nada se volvió a quedar dormido.
Transcurrido ese tiempo...
"¡Alerta! Entrando a contacto con la atmósfera del planeta XN-R40... Nave preparada para el aterrizaje"-Anunció la nave despertando bruscamente a Raditz.
"! Maldita voz! ¡Me despertó esta mierda!" -gruñó el hombre, odiaba ser despertado.
Inhaló una bocada de aire y se tranquilizó.
"Oh... mira que tenemos aquí... qué hermoso planeta" -admitió Raditz cautivado por la bella y azul Tierra, la observaba detenidamente desde la ventanilla de la nave.
Raditz encendió su dispositivo scouter y se dispuso a entablar una comunicación urgente con Nappa.
"¡Nappa!" -no obtuvo respuesta alguna. "¡Nappaaa!" -exclamó el melenudo alterado.
"Ya voy, ya voy... ¿Qué quieres?" -preguntó el clavo grandullón con una voz ronca y dormida.
"Ya casi llegué a mí destino... En menos de 3 minutos estaré en el suelo del planeta XN-R40" -dijo Raditz algo feliz, el hombre de cabellos largos había realizado un larguísimo viaje de un mes.
"Que te diviertas" -río el calvo. "¡A ver si encuentras una compañera humana y dejas de ser un virgen!" -finalizó entre risas.
"Ay...Nappa..." -suspiró el joven. "¡Eres un caso perdido! Bueno, nos vemos. Nos mantendremos en contacto" -se despidió el melenudo.
Fin de la transmisión.
Unos pocos intantes más tarde...
"Colisión en 10...9...8..." -la cuenta atrás comenzó.
"3...2...1..." -hubo una gran explosión en el exterior.
Segundos antes de la colisión con el suelo terrestre, un granjero de edad adulta que estaba casi llegando a la vejez, vio la nave de Raditz incandescente descender a toda velocidad de los cielos, y lleno de curiosidad y extrañeza, decidió ir a explorar dicho objeto.
"Veamos, a ver si resulta ser algo valioso" -murmuró el granjero mientras subía a su automóvil azul marino. "Si gano algo de dinero, podré comprar algo de comida para mí familia" -pensaba el hombre ya conduciendo.
Lo que el pobre padre de familia no se imaginaba, era que ese mismo día iba a morir.
Cuando llegó cerca del cráter creado por el objeto OVNI al colisionar, pudo observar una pequeña nave redonda, blanca y se veía algo gastada.
De repente vio como de ese extraño artefacto se abría una especie de puerta, una vez abierta, salió una gran mano masculina, se pudo distinguir fácilmente que era masculina, pero, el granjero no sabía de que se trataba de un extraterrestre con fines no muy amigables.
Raditz salió completamente al exterior y comenzó a levitar lentamente, notó al granjero e imponente se detuvo delante de él.
"Veamos su poder de pelea..." -accionó un botón rojo de su scouter. "¡Solo un poder de pelea de 5 unidades! ¡Jajaja! ¡Qué patético!" -comentó Raditz subiéndose el ego.
"¿Quién eres forastero?" -preguntó el granjero aparentemente tranquilo.
Aunque Raditz se limitó a lanzarle miradas amenazadoras.
"¡Sal de mi terreno!" -dijo el granjero, ahora, agarrando una escopeta con sus manos.
Le dio al gatillo. Pero nada.
El saiyajin fue capaz de frenar la bala como si nada, dejó al humano bloqueado. Por el miedo.
"Vaya... Creo que esto es tuyo" -dijo el saiyan con algo de sarcasmo.
Dicho eso Raditz le "devolvió" la bala al granjero con una mayor velocidad que el rifle, así, matando al hombre de campo.
"Basuras insignificantes" -murmuró el guerrero, mientras veía con tranquilidad como el humano moría delante de sus narices.
Raditz comenzó a levitar, para después despegar por los cielos, pero...
-CONTINUARÁ-
PUBLICADO EL 4 DE ENERO 2016
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