Aquí estoy otra vez ~ Seguramente no tardaré en subir los capítulos, al menos de momento, tengo tiempo libre y por la noche me inspiro xD

Quiero decir que me emocioné cuando vi que tenía tres reviews, ¡y en una sola noche! w Así que, como dije, me he animado y me he puesto a terminar el segundo capítulo, que ya lo tenía escrito a medias, pero lo revisé y cambié algunas cosas.

Sobreviviente, gracias por el review w ¿Te pareció tierno el momento madre-hijos? :3 ¡Entonces conseguí lo que quería, mi objetivo era hacer que quedara tierno! xD Y va a haber más momento tiernos, pero también algunos tristes.

Mickz, gracias por la sugerencia de Iberia, también la voy a poner, saldrá más adelante :3 La verdad es que ya la conocía, pero cuando estaba pensando en los antiguos que iban a salir, no sé por qué no se me ocurrió Iberia. xD

Y, contestando a Strawberry07, la verdad es que no iba a poner a ninguno adoptado, pero no me acuerdo donde leí -creo que en DeviantArt o algo así xD- que esos tres eran adoptados... y luego pensé que quedaría mejor si ninguno era adoptado, y lo iba a cambiar después de escribir el capítulo... ¡y se me olvidó! :'D Viva yo.

Gracias a todos por molestaros en dejar review... Y creo que me estoy empezando a entretener otra vez, así que os dejo ya con el capítulo.

¡Una cosa más y os dejo en paz! En el capítulo anterior no lo puse, pero lo explico ahora para que lo sepáis: el humo que hay antes de que aparezca la verdadera forma del Antiguo, es como su alma, por ejemplo, el humo de color azul oscuro del primer capítulo era como el alma de Escandinavia, ya que aún están demasiado débiles para mostrarse en su verdadera forma corpórea; el alma/humo no razona, solo se comporta como es el Antiguo (el alma de Escandinavia es muy revoltosa, descontrolada y extrovertida, por eso se puso a girar y tirar cosas, y cuando adquirió la forma de una especie de holograma, era como un fantasma)

No sé si me explico... xDDD

Los nombres de los personajes nuevos que aparecen en éste capítulo (Escandinavia, aunque ya salió en el anterior, la pongo igualmente porque aquí si dicen su nombre):

Arthur Kirkland (Inglaterra) / Alfred F. Jones (Estados Unidos) / Ivan Braginski (Rusia) / Francis Bonnefoy /Francia) / Natasha Arlovskaya (Bielorrusia) / Yekaterina Braginskaya (Ucrania) / Alanna Kirkland (Britania) / Vera Lindström (Escandinavia) / Gilbert Beilschmidt (Prusia) / Ludwig Beilschmidt (Alemania) / Emma Van Hart (Bélgica) / Vincent Van Hart (Holanda)

Hetalia no me pertenece, y sus personajes tampoco. Los OC's son basados en FanArts, excepto algunos, que me los inventé.

My Dear Mother (Capítulo 2)

La sala de conferencias estaba muy agitada, todos se preguntaban a qué se debía esa reunión de emergencia convocada por Noruega y Dinamarca, y viniendo del danés no sería extraño que fuera alguna idiotez, pero la mayoría de las naciones acudieron porque sabían que Lukas no era de los que perdían el tiempo con tonterías, incluso era extraño que comentara algo en cualquier conferencia normal... aparte de insultos al danés, claro está.

Algunas de las naciones hablaban animadamente entre ellas, otros peleaban, se gritaban, insultaban, otros ignoraban al resto del mundo y se mantenían callados, algunos se preguntaban entre ellos si alguien sabía el motivo de la conferencia de emergencia, o más bien, se lo preguntaban a Tino, Berwald y Emil, que tampoco lo sabían... bueno, en resumen, hacían lo de siempre.

Pero cuando la puerta se abrió y entraron los dos nórdicos responsables de la reunión, se hizo el silencio en toda la sala, y todos los ojos se posaron sobre ellos, cosa que a Mathias le encantó, adoraba ser el centro de atención, a diferencia de a Lukas, que le daba absolutamente igual, e incluso se sentía algo incómodo. Todos los países les miraban, esperando a que comunicaran el motivo de esa reunión. El silencio fue roto por el alemán, el primero en hablar.

-Habéis llegado tarde. -Comentó simplemente eso, sin añadir nada más, pero todos sabían que a Ludwig no le gustaba la impuntualidad.

Lukas no le hizo caso, ya que habían llegado los últimos a propósito, para asegurarse de que estuvieran todos presentes, y les habían dado instrucciones a los guardias de que no dejaran entrar a nadie ajeno a la conferencia.

El noruego observó a todos los presentes uno a uno, deteniéndose en Arthur, el cual parecía algo inquieto, y ni siquiera se estaba peleando con el francés o el estadounidense. Lukas ignoró rápidamente ese detalle y tosió levemente para llamar la atención de algunas naciones que ya habían empezado a hablar en voz baja entre ellos. No estaba acostumbrado a ser el centro de atención y tener que hablar delante de tanta gente, así que se le hacía algo complicado encontrar las palabras adecuadas. Finalmente, decidió empezar directamente por el asunto más importante, sin irse por las ramas.

-Estamos todos en peligro. -Lo dijo con su habitual inexpresividad, y casi parecía que le diera igual. Sin embargo, los que le conocían (léase los demás nórdicos), sabían que en realidad estaba nervioso. -Gracias a mi magia, he podido comunicarme con... -Dudó unos segundos antes de seguir hablando. - ...una persona. Ella me lo ha comunicado, y os aseguro que es absolutamente de fiar, no está mintiendo. Hay una nación muy antigua, olvidada por casi todos nosotros, y quiere destruirnos para vengarse de lo que le ocurrió a su tierra y a su gente. Esa nación es...

-La Atlántida... -Interrumpió Arthur, hablando más para sí mismo que para los demás. La mayoría le miraron con curiosidad, preguntándose como podía saberlo él.

-Exacto. -Prosiguió Lukas, mirando fijamente al británico. Ambos tenían una especie de conexión mágica, ya que ambos practicaban la magia, aunque fuera de distintos tipos, y con cruzar una mirada ambos supieron lo que sabía el otro. Arthur también lo sabía.- Como iba diciendo... la persona que se comunicó conmigo nos ha ofrecido su ayuda, ella...

-¿Quién es ella? -Interrumpió, ésta vez, Iván, con su habitual sonrisa infantil. -¿Y cómo puedes estar seguro de que no miente? Tal vez el peligro sea ella, da~ -Amplió su sonrisa, enfatizando el 'ella'

-¡Mi Noru sabe bien de lo que está hablando! -Defendió Mathias, frunciendo el ceño, molesto por el comentario del ruso, y no le gustaba nada que insinuará que su madre era el peligro... ¡no podía serlo, había dicho la verdad, estaba seguro! La mayoría se sorprendieron al verlo así de serio, no era muy habitual en él.

-No te atrevas a hablar a mi hermano en ese tono. -Siseó Natasha, amenazante, mientras que llevaba la mano a uno de sus cuchillos, pero Yekaterina la detuvo antes de que hiciera nada. -Si estáis tan seguros de que esa persona es de fiar, no os importará desvelar su identidad... Nyet? (*1)

Lukas suspiró pesadamente y abrió la boca para contestar a la bielorrusa, pero antes de que pudiera decir nada, alguien gritó, y todos se giraron para ver que ocurría. Algunos otros gritaron al ver que, por debajo de la puerta, se estaba colando un humo extraño, o más bien eran dos, uno de color azul oscuro y otro verde esmeralda; el primero entró en la sala en cuestión de segundos, rápidamente, y después de dar un par de vueltas sobre sí mismo se transformó en una mujer sonriente con ropas vikingas, y era de distintos tonos del color azul; seguidamente, el humo verdoso se acercó despacio hacia el mismo lugar, casi de manera majestuosa, y se transformó en otra mujer, ésta de color verde. La segunda tenía el cabello claro, no muy largo, y los ojos de un brillante color esmeralda, tenía expresión seria y vestía con una capa verde y un vestido antiguo largo, pero lo que más destacaba de ella eran sus gruesas cejas.

-¡Fantasmas! -Chilló Alfred, de manera poco heróica, al mismo tiempo que se caía de la silla y se echaba a temblar, agarrándose a la pierna de Arthur. -¡Haz que se vayan!

-Bloody hell... (*2) Suéltame la pierna, idiota.

Todos los demás les ignoraron, estaban demasiado sorprendidos como para articular palabra, y todo volvió a quedarse en completo silencio.

-M'dre... -Ésta vez, el que rompió el silencio fue el sueco, para sorpresa de todos. Y todos comprendieron lo que había dicho sin necesidad de que Tino lo repitiera, y se quedaron aún más confusos de lo que ya estaban.

-Äiti! (*3) -Tino se levantó del asiento, mirando fijamente a la mujer de color azul.

-Mis niños... -La aludida esbozó una sonrisa triste y desvió la mirada. Para ella era insoportable ver a sus hijos después de tantísimos años y ni siquiera poder abrazarlos. -Alanna... ¿podrías explicarles a éstos jóvenes la situación? -Dijo dirigiéndose a la otra mujer, la cual asintió.

-Veamos. Vera y yo hemos podido comunicarnos con nuestros hijos mediante la magia, para advertiros de lo que ya ha contado el hijo de Vera. ¡La Atlántida es rencorosa y cruel, no tiene escrúpulos ni compasión cuando se trata de conseguir todo lo que quiera! Y por fin ha conseguido la energía suficiente para despertar de su largo sueño, en el que se sumió después de que su continente se hundiera en el mar. Pero, al hacerlo, también nos ha traído a todos nosotros, los Antiguos, sus hijos, a la vida. Naida, La Atlántida, cada vez es más fuerte y tiene más energía, y su objetivo ahora es destruíros, necesita vengarse por lo que la ocurrió, y no le importa que vosotros no tenáis la culpa de nada, no tendrá problemas en deshacerse de cualquiera. Sin embargo, de momento está débil, es por eso que únicamente nosotras dos hemos podido comunicarnos con vosotros, y aún así, solo nuestra alma está aquí. ¡Naida se está haciendo más fuerte a cada segundo! ¡Os destruirá, lo único que quiere es haceros sufrir lo que sufrió ella! Y para evitarlo, debéis destruírla a ella... no os engañéis, sigue siendo mi madre, ésto también es difícil para nosotros. Pero se ha vuelto loca, está descontrolada... -Suspiró. -Siendo sinceros, intentó destruirnos a nosotras cuando se enteró de que intentábamos comunicarnos con vosotros.

-Eso no es nada awesome... -Murmuró Gilbert, soltando una risa nerviosa, en un intento de relajar un poco el ambiente, bastante tenso ya de por sí. No lo consiguió.

-Como iba diciendo antes de que el Ex-Reino de Prusia me interrumpiese... -Continuó hablando Alanna, ignorando la queja de Gilbert por el énfasis que usó en el "ex". -Que la Atlántida sea el enemigo no significa que tengáis que preocuparos solo de ella. Tiene dos maneras de destruiros: puede infectaros, y os irá destrozando por dentro, hasta que muráis... o puede influenciar a alguno de vosotros, obligarle a obedecerla mediante amenazas o chantajes, y no dudéis que lo hará... por supuesto, eso no bastaría para hacer que os destruyáis entre vosotros, su magia negra os nublará la mente, como una especie de control mental, y eso hará que no razonéis del todo. Estaréis a su merced. ¿No es así, Vera?

La británica frunció el ceño y miró significativamente a Escandinavia, que desvió la mirada hacia el suelo.

-Así es, Alanna... Algunos de vosotros no deberíais sorprenderlos, porque ya lo sabéis, Naida ya os ha conseguido influenciar, a algunos, pero aún no estáis completamente a su merced. -Comenzó a hablar Vera, dirigiendo la mirada hacia sus cinco hijos, uno por uno, pero desviándola rápidamente después. -Y me duele decirlo, pero... uno de mis propios hijos está entre ellos.

Enseguida todas las naciones empezaron a hablar y gritar a la vez, acusándose entre ellos, asustados y confusos.

-¡Silencio! -Ordenó Ludwig, levantándose de su asiento, consiguiendo que todos dejaran de hablar. -¡Éste es un asunto muy serio, y no servirá de nada quejarse y descontrolarse!

-Pero, West... no sabemos si están diciendo la verdad. -Comentó el prusiano, y su pollito pió, dándole la razón a su dueño.

-¡Mi äiti no está mintiendo! -Protestó Tino, defendiendo a su madre. -¡Yo estoy seguro de que dicen la verdad! -Se giró hacia Emil y Berwald. -Vosotros también, ¿no?

-Yo 'stoy c'n mi 'sposa... -Murmuró el sueco en voz baja, y el islandés asintió.

-No soy tu esposa, Su-san... -Tartamudeó el finés, desviando la mirada, ruborizado.

La escandinava esbozó una leve sonrisa, mientras intentaba adivinar cual de los cinco iba a traicionarla, a ella y a sus hermanos. Se le hacía insoportable saber que uno de sus hijos, sus niños, su vida, había caído en la trampa de La Atlántida.

Alanna carraspeó y tosió levemente a propósito, para llamar la atención de Vera.

-¿Sí, Ceji-ceja~? -Canturreó la aludida, intentando picarla.

-No me llames así... es el mismo apodo que usa mi estúpida hermana, bloody hell...

-¡Mira, Arthy! ¡Habla como tú! -Exclamó Alfred, que ya se había recuperado del susto, aunque seguía algo alejado de las dos madres. - ... ¡Claro, ya lo entiendo! ¡También tiene tus cejas! ¡Seguro que es tu madre!

-Oh, ¿en serio? ¿Lo has adivinado tú solo? -Arthur puso cara de fastidio, sin creerse que el estadounidense fuera tan lento, ¿es que no se había dado cuenta en el rato que llevaba ahí Britania?

Francis, que había estado en silencio desde que aparecieron las dos mujeres, miraba fijamente a Alanna, con el ceño levemente fruncido.

-¿Tu hermana...? -Preguntó, consiguiendo que Britania le mirara, y le dedicara un gruñido de fastidio

-¡Sí, mi hermana! ¡Tu estúpida y molesta madre! ¡Esa gala pervertida que no hace otra cosa más que molestar!

-¿La Galia...? -Emma abrió mucho los ojos al escuchar que nombraba a su madre. ¡Por eso aquella mujer le sonaba tanto! Había estado intentando averiguar de qué le sonaba la cara de Alanna desde que ésta apareció. Y es que era su tía. Holanda y Francia estaban igual de sorprendidos que ella.

Alanna pensó que la conversación había empezado a desviarse, y fue a decir algo para que se callaran todos, y justo entonces su imágen y la de Vera parpadearon, haciendo que ambas pusieran una mueca de dolor, pero la única que gritó fue la escandinava, que se dobló, apoyándose en una mesa; la británica, por su parte, simplemente frunció el ceño y se llevó la mano a la cabeza.

-Fuck... El hechizo se está debilitando, no podemos quedarnos más. -Gruñó, molesta, y miró a su hijo fijamente cuando éste se levantó para ayudarla, diciéndole que no lo hiciera con la mirada. -Arthur, cariño... diles a tus hermanos que les quiero muchísimo, ¿de acuerdo? Volveremos a vernos pronto. -Esbozó una sonrisa dulce, comportándose de manera amable por primera vez desde que había aparecido, y enseguida su cuerpo desapareció, volviéndose humo de nuevo.

-¡Madre! -Por otra parte, Tino y Mathias fueron los primeros en reaccionar al escuchar el grito de la mujer, acercándose a ella. Finlandia intentó ayudarla, agarrándola del brazo, pero sus manos no tocaron nada, simplemente traspasaron el brazo de Vera.

-Ä-äiti...? ¿Qué te pasa? -Tino estaba realmente preocupado, pero no sabía que podía hacer.

-Mi vida... Ahora tengo que irme, no puedo aguantar más en ésta forma. Pronto la Atlántida recuperará más energía, y yo también. Os quiero muchísimo, a los cinco... habéis crecido tanto... -Ella forzó una leve sonrisa antes de desaparecer ella también, convirtiéndose nuevamente en aquel humo de color azul oscuro.

El humo en el que se habían convertido ambas mujeres, sus almas, se dispersó, huyendo por debajo de la puerta, y dejando a todos los países confusos, asustados, y con miles de preguntas que hacer.

...

Ya sé que he vuelto a cortarlo cuando se ponía interesante, pero es que no quiero que se haga muy pesado... xD De todas formas, iré actualizando rápido, como ya he dicho.

(*1) Nyet = No (ruso)

(*2) Bloody Hell! = ¡Demonios! (inglés)

(*3) Äiti = Madre (finlandés)

Aclaro una cosa: en éste fic, todos los Antiguos son hijos de la Atlántida, sin embargo, no hago como que todos se conocen perfectamente ni son hermanos... por ejemplo, Escandinavia es la hermana de Saami -que saldrá más adelante-, pero no de Britania. Ya sé que es un poco raro, tienen la misma madre, y de alguna forma son todos hermanos, pero al mismo tiempo hay algunos que están más unidos, y si que son 'verdaderos hermanos'

Ya, ya sé que me explico falta. xD

Venga, seguir dejando reviews, porfa, que me animo mucho cada vez que los leo, de verdad *^*

Cualquier duda, ya sabéis, lo preguntáis y yo os lo intento aclarar.