Los personajes le pertenecen a sus respectivos creadores.
Sinopsis: Después de un inusual accidente, Geum Kang Dae termina como estudiante becado en la prestigiosa Escuela Shinhwa, la cual se encuentra bajo el mando de un grupo de adineradas chicas conocidas como las F4. Ademas de tener que soportar a los niños ricos que ahora son sus compañeros, Kang Dae ahora también tiene que lidiar con la malcriada líder de las F4 quien no parece poder dejarlo en paz. Pero nadie dijo que la escuela era fácil.
Capítulo 1
Lo había causado un simple accidente. Solo se había tropezado con una agujeta de su zapato y de repente se soltó un infierno. Ya su hermana le había dicho antes que él necesitaba aprender a controlar su temperamento, pero nunca pensó que lo llevaría a una situación tan mala Recordando los eventos que lo llevaron hasta ese momento, admitió que hubo una forma de evitarlo, de alejarse del león antes de que lo atacara.
A pesar de eso él no podía negar que había hecho lo correcto. Simplemente dijo lo que nadie se atrevía a decir, y aunque por un momento se sintió bien consigo mismo, de inmediato supo lo que le vendría. Cuando vio la tarjeta roja en su casillero no se sorprendió, pero eso no evitó que tuviera esa sensación de agua fría corriendo por sus venas, en especial cuando escuchó las voces que se aproximaban. Su primer instinto fue correr, pero ellos fueron demasiado rápidos. Lo siguiente que supo fue dolor, sangre, y gritos.
Lee Min Ha solo dijo lo que nadie se atrevió a decir. Aun recordaba con claridad la frustración que sintió, la que después de convirtió en ira cuando la irritante voz de aquella chica siguió retumbando en su cabeza. Fue imposible no explotar, pero no solo se había ido encima de ella, sino también con el resto de su grupo. Dijo todo lo que había pensado desde que entró a esa maldita escuela.
Tal como era siempre, se convirtió en el blanco de toda la escuela. Min Ha sabía lo que querían, lo que ella quería, y no se requiso demasiado tiempo para que se rompiera. En una de las carreras que tenía con sus agresores Min Ha se dirigió a la azotea, donde un público se empezaba a juntar solo para verlo saltar.
—O—
Cuando puso su bicicleta en marcha esa mañana, Geum Kang Dae no esperaba que con esa entrega fuera a cambiar su vida completamente. Había sido un día normal. Su madre le sirvió un plato de arroz con namul (aunque después insistió en que se le sirviera más), peleó con su hermano por el último pedazo de carne y salió a hacer la entrega urgente de esa mañana (por que era urgente, Kang Dae no lo entendió hasta que llegó al lugar).
¿Cómo podría posiblemente imaginarse ese chico común que algo tan pequeño fuera a causar un efecto tan grande? Sonreía ampliamente mientras pedaleaba por las calles pensando en la buena canción que escuchó en el radio de su vecino cuando salió de su casa. Si, era un día completamente normal.
O al menos eso pensaba antes de que, en lo que pareció un instante, Kang Dae estuviera sujetando de los brazos al aparentemente suicida chico que había estado a punto de matarse. Literalmente matarse.
Pero, espera, eso es más adelante. Es mejor empezar desde el principio. Todo comenzó cuando, después de que Kang Dae logró pasar la dedicada seguridad de la Escuela Shinhwa, se preguntó cómo es que encontraría a una sola persona en ese lugar tan grande. Había escuchado de la magnitud de la Escuela Shinhwa pero nunca la había presenciado en persona. Era casi abrumador. Vagaba dentro de la escuela casi olvidándose de su entrega cuando terminó en el comedor. ¿Comedor? Era más un restaurante de cinco estrellas que sirve comida de primera.
¿Cómo es que esto puede ser una escuela? pensó Kang Dae cuando escuchó un nombre familiar de los labios de otro estudiante (si el uniforme era una pista).
—¡Lee Min Ha está en la azotea! —le avisó a otros estudiantes.
—No creo que se atreva. Es un cobarde —dijo otro.
—No lo fue cuando dijo todas esas cosas enfrente de las F4 —intervino una chica.
Un grupo de chicos salieron corriendo en ese instante. Kang Dae le tomó un momento darse cuenta por qué el nombre Lee Min Ha le sonaba tan conocido. Ajustando su entrega sobre su hombro siguió a la multitud por puertas y escaleras hasta que se detuvieron en frente a un alto edificio, donde un muchacho en uniforme deportivo se paraba descalzo peligrosamente en la orilla de la azotea. A su alrededor voces llenas de humor hablaban todas a la vez.
—¡Ya salta, idiota!
—El último duró dos semanas, pero este solo duro tres días.
—Les dije que era un cobarde.
Habiendo localizado finalmente a su cliente, Kang Dae se apresuró a subir el edificio.
El muchacho giró su mirada hacia su público amargamente.
—Esto es lo que quieren ¿no es así? —dijo preguntándose cómo es que podían ver esto como un espectáculo —Bien, lo que los niños ricos quieran.
Decididamente Lee Min Ha se preparó para saltar.
—¡Espere! —escuchó una fuerte voz gritar detrás de él. —¡Espere, señor cliente!
Deteniéndose por un momento Min Ha miró de nuevo hacia la azote para ver a un chico sin aliento. Definitivamente no era un estudiante, usaba ropa común y no tenía ese aire de superioridad y arrogancia que todos en esa escuela tenían.
—Señor cliente —dijo de nuevo tomando gran bocanadas de aire.
—¿Tu quién eres? —preguntó Min Ha. El chico puso una sonrisa amable.
—¿Yo? Oh, traigo una entrega. Su ropa de la tintorería, son 30,000 wones —. El cliente puso una cara de completa frustración. Kang Dae siguió con la actitud alegre que tenía que usar con los clientes —Está bien, que sean 25,000 wones. Y la ropa deportiva va por nuestra cuenta.
—Una vez que muera arréglalo con mi familia.
—Ay, no seas as… —entonces Kang Dae entendió bien que es lo que había dicho —¿Qué? ¿Una vez que mueras? ¿Te vas a morir solo así como así? ¿Por qué querrías suicidarte? Vienes a esta escuela.
—Esto no es una escuela. Es el infierno.
—Ay, por favor —dijo Kang Dae exasperadamente —¿Sabes lo malas que son las escuelas públicas? El verdadero infierno esta allá afuera. Además, ¿conoces el infierno de los exámenes de admisión? Es el monstruo más horrible que te puedas encontrar.
—Ha, monstruo —Lee Min Ha rió sardónicamente —Supongo que nunca has escuchado de las F4.
—¿F… que?
—Son las líderes aquí. Son un grupo de tiranas en esta escuela que pueden hacer los que se les venga en gana. Una vez que recibes la tarjeta roja te vuelves el enemigo de todos no importa quien seas. Te llevan a la orilla y después de obligan a saltar. —Lee Min Ha parecía prepararse de nuevo para arrojarse pero Kang Dae lo detuvo.
—¡No puede ser! ¡No pueden permitir que hagan eso! ¡Solo son un grupo de niñitas malcriadas que se creen la mamá de los pollitos y que nadie las merece! Las personas así merecen que las castiguen. Oh pero si fueran a mi escuela… —Okey, aceptaba que se distrajo pensando en lo injusto que era que a niños tontos se les diera tanto poder y en lo que haría si una persona así se cruzara en su camino. La situación que al parecer estaba viviendo ese chico lo entristecía y enojaba al mismo tiempo.
Sorprendiéndolo un poco Lee Min Ha rió levemente.
—Tus amigos tienen suerte al tener a alguien como tú para protegerlos.
—Bueno… —Kang Dae sonrió halagado —Si, supongo que- —sin aviso Lee Min Ha saltó. Escuchó a gente gritar. —¡No, espera!
Antes de saber lo que estaba haciendo, Kang Dae soltó su entrega y se lanzó hacia adelante justo a tiempo para atrapar al chico antes de que cayera al vacío. Junto toda la fuerza que pudo y lo sostuvo sobre la audiencia que ya no se veía tan entretenida como antes.
Al siguiente día, su rostro estaba en todas las noticias.
