Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la adaptación es mía.
Capítulo 2
Recuerdos y descubrimiento
Bella POV
El día en la escuela se pasó más rápido de lo que hubiese querido, puesto que no me agradaba demasiado la idea de volver a una casa en donde tenía que jugar el papel de sirvienta y en donde no poseo los momentos de paz que obtengo en la compañía de Jacob.
Recuerdo que hace algún tiempo me molestaba diciendo que yo era una Cenicienta modernizada y que algún día un príncipe azul vendría en su corcel a liberarme de las brujas malas.
Dejó de hacerlo cuando un día me puse a llorar desconsoladamente, y le dije que eso me recordaba mucho a mi padre, ya que él solía leerme precisamente ese cuento antes de dormir. Hasta los quince años me encontraba muy sensible por su muerte, lloraba a escondidas en la escuela y en mi habitación, no es que lo haya superado si no que ahora tengo un poco más de resignación, puesto que la vida sigue.
Con un suspiro salí de mi mente.
Ya era la última hora de clases, educación física, la verdad no era una de mis preferidas, pero no me desagradaba. Sabía defenderme en el campo, sobre todo cuando jugábamos Béisbol.
Charlie me enseñó a jugar cuando cumplí seis años, aún conservo el primer guante que me obsequió. Lo aprendí bien debido a que era el único juego que practicábamos ya que los otros no se le daban fácilmente.
El profesor no había asistido por problemas personales, así es que teníamos esa hora libre. Gracias al cielo la clase la compartía con Jacob, si no me hubiera aburrido y no me habría quedado de otra que irme a casa, porque sola no me iba a quedar en la escuela.
Mi fiel amigo, prefirió quedarse conmigo, comprendía que el hecho de que mis hermanastras estuvieran en la misma escuela era suficiente para mis nervios.
Luego de la preparatoria me iría a la cafetería a trabajar, ese era el único lugar donde Sue y sus hijas no estaban mucho tiempo, por esa sencilla razón no me molestaba trabajar ahí, es más me gustaba ir, para estar con mis otros amigos.
Decidimos irnos a la cancha de béisbol a practicar un rato. Él no sabía jugar cuando llegó, de hecho nadie le hablaba, pero las niñas sí que se lo comían con la mirada a pesar de que éramos chiquitos. Jacob siempre había tenido su encanto.
Cuando lo conocí estaban a punto de perder una carrera ya que él no sabía qué hacer, yo le grité las instrucciones y ganó. Después de eso yo le daba algo así como clases de béisbol y al cabo de algún tiempo terminamos siendo grandes amigos.
— No entiendo por qué soportas a Sue y sus cosas… a esas a las que llama hijas— dijo mientras me lanzaba una bola, con eso volví a la realidad.
— Simple, sin ella no puedo ir a la universidad— me encogí de hombros antes de golpearla.
— Siempre he pensado que ella lo tenía todo planeado, quiero decir, quedarse con lo de tu padre y todo eso— reflexionó mientras me lanzaba otra bola y juro que vi la cara de Sue en ella y que la golpeé tan fuerte como pude.
— ¡Bien hecho! ¡La has sacado del campo! — Exclamó contento siguiendo con la mirada la trayectoria de la pelota. La cual fue a parar al campo contiguo, el de fútbol americano, y para mi mala suerte golpeó una cabeza de cabello cobrizo y despeinado. De espaldas el tipo se veía bien, tenía una ancha espalda musculosa y unas piernas iguales, y el uniforme correspondiente le sentaba bien, bastante bien para ser sincera.
Al darse la vuelta me percaté que se trataba de Edward Cullen y lo único que quería era que me tragara la tierra. Sentía arder mi cara de pura vergüenza; vergüenza porque me pilló comiéndomelo con la mirada y porque Jacob estaba ahí y no dejaría pasar la oportunidad de molestarme y reírse a mi costa, claro que no.
En el momento que logré sacar la mirada de su cuerpo, para dirigirla a su aún más hermoso rostro, noté que sonreía incluso en la distancia. También pude notar que él me analizaba con la mirada rápidamente, análisis que al parecer debía ser discreto, pero no logró su cometido y agradecí internamente el usar mi jockey favorito, que tenía la cualidad de hacerme sombra en la mayor parte del rostro y me protegía del poco sol que había, me sonrojé aún más –si es que se podía. Luego de analizarme se agachó y lanzó la bola.
— ¡Gracias y lo siento! — Fue lo único que atiné a gritar e hizo un gesto con la mano para restarle importancia volteándose de nuevo.
Al fin pude respirar con normalidad, ya que aceleré un poco mi respiración al notar su mirada en mí. Ahora me quedaba otro problema: Jacob. De seguro no me dejaría en paz, me lamenté internamente.
Decidí afrontarlo con toda la dignidad que fuese posible, y mi "adorado" sonrojo no ayudaba demasiado.
Jacob estaba muerto de la risa, su piel llegaba a tomar un color morado ya que de su boca no dejaban de salir carcajadas, qué carcajadas ¡carcajadotas! Mejor dicho. Dejé el bate ya que no quería cometer un homicidio y caminé directamente hacia los vestidores, me cambié rápidamente y salí.
Mi amigo aún sufría los estragos de su repentino ataque de risa, puesto que secaba las lágrimas que acompañaron las risotadas, pero eso fue la fase simple, aún faltaba la de bromas y sinceramente no creía que estuviera preparada para eso.
Tomé mis cosas, respiré profundo y lo encaré.
— ¿Terminaste? — Pregunté con toda la dignidad y amabilidad de la que fui capaz, él antes que nada volvió a reírse como idiota. — Te espero en el auto— dicho esto me puse a caminar en dirección al aparcamiento, lo único que me faltaba era encontrarme con el susodicho o que mi camioneta comenzara a burlarse de mí deberías hacerte ver por un especialista. Sí, ahora que lo dices no es tan mala idea, así podría hacerte desaparecer para siempre. Tuché Bella 1 conciencia 0.
Me subí al coche y esperé a que mi queridísimo amigo se dignara a aparecer.
Al rato se abrió la puerta del copiloto y entró un poco más repuesto. Encendí el motor, el cual hizo un estruendoso ruido que interrumpió el silencio que se instaló en la cabina del auto. Jake me miraba y sonreía, una que otra vez se le escapaba una risotada.
— Quieres parar Jake, me tienes con los nervios de punta— estallé apretando el volante. Me miró serio por un rato y no sé por qué los dos nos largamos a reír — en mi defensa, fue un accidente, además, ¿qué sabía yo que la bola saldría del campo? — Detuve el coche en la luz roja y sequé las lágrimas que salieron a causa de la risa.
— Pero Bells, ¿qué sucede si te acusa de maltrato o de Bullying, o peor aún de que a causa tuya no puede aprobar el año? Yo solo me preocupo por ti. — dijo con falsa cara de pesar y no pude más que reír ante su comentario.
Sin darnos cuenta, estábamos en su casa.
— Yo que tú no dormiría hoy— advirtió serio y yo fruncí el ceño, luego su cara pasó a la del terror— ¿Qué tal si el fantasma de las neuronas del chico viene por ti? — volvió a reír, me hizo gracia, pero en vez de carcajearme lo único que hice fue sacarle la lengua igual como lo hacía cuando era pequeña.
— Qué madura Bells, qué madura— dijo saliendo del coche con una enorme sonrisa.
Preferí ponerme en marcha hacia mi trabajo, ya que no dudaba por un solo segundo que si me quedaba aquí me convertiría en una asesina. Aunque únicamente quería ponerme a reír, por eso cuando dejé a Jake e iba en la primera curva solté las carcajadas reprimidas.
Edward POV
Todo mi monótono día de clases pasó lento, sobre todo si se tiene en cuenta que Tanya no paró de molestarme con lo de la mañana; ya no la soportaba, ni siquiera recuerdo por qué estaba con ella porque es linda y porque pertenece a tu círculo social, oh, ahí estabas conciencia, deja de fastidiar o te prometo que soy capaz de meterme en mi mente y asesinarte con mis propias manos o simplemente…cortarme la cabeza. Ya que creo que con eso me sentiría mucho mejor. No quería seguir de esta manera, siempre era lo mismo, la misma rutina. Con la única con la que me sentía realmente bien era con Marie18 y aún quedaba un buen rato para que pudiera hablar con ella. Menos mal ya era la hora de educación física, ya que me hubiera vuelto loco con la pesada de Tanya, definitivamente tenía que tomar cartas en el asunto y debía ser pronto, de no ser así me convertiría en un loco de remate.
El profesor hoy había faltado, por lo que organicé una práctica de última hora.
Yo era el jugador principal y debido a eso tenía que hacerme cargo del equipo. La verdad era bastante aburrido, no era algo que me gustara demasiado ni que me llenara de orgullo; me metí en el fútbol americano para obtener créditos para la universidad. Mi intención no era ser el jugador estrella ni mucho menos el líder, yo solo quería formar parte del equipo y participar para divertirme un rato, pero según vieron, yo tenía talento y me ofrecieron ser el mariscal de campo. Quería decir que no, sin embargo, mi papá estaba tan orgulloso que acepté.
Él hasta ahora sigue con la misma idea y dice que mi futuro es en el fútbol americano, cada vez que tocamos el tema de la universidad se niega a escucharme y yo la verdad no insisto mucho con eso, él lo tiene todo resuelto. Dice que luego de ir a una universidad del deporte, me tendría que hacer cargo de la empresa familiar; no me encontraba seguro de querer hacer eso con mi vida, yo deseaba ir a otro tipo de facultad, quería vivir a base de una carrera profesional que pudiera mantenerme para siempre. El fútbol era una carrera efímera que solo dura hasta que cumples cierta edad, hasta que tienes buena capacidad física, pero…. ¿y luego qué?, mi padre no tenía ni idea de que yo quería convertirme en un buen médico. En eso estaba pensando cuando algo me golpeó fuertemente en la cabeza, me di la media vuelta y pude ver que el objeto del impacto había sido una bola de béisbol que provenía de la cancha de al lado. Al principio creí que fue obra del muchacho que se encontraba allí, Jacob creo que era su nombre, pero, me di cuenta de que no se encontraba solo en la cancha y de que no lo hizo, sino, que la chica que se encontraba a su lado -la que por cierto me analizaba con la mirada- era Isabella, pero creo que le gustaba que le dijeran Bella, según lo que sé y he escuchado. Si le dices Isabella por poco y te saca la cabeza -aunque dudo que fuera capaz ya que tenía un aspecto frágil y delicado, como si con tan solo tocarla pudieras lastimarla- , la verdad la chica no era para nada fea, no era muy alta ni muy baja; tenía la estatura perfecta. Su pelo era castaño con grandes rizos en las puntas, pero debido a algunos rayos de luz solar adquirían un color rojizo. Su figura no estaba mal según lo que podía apreciar debajo de la enorme chaqueta que tenía puesta. Su rostro no podía apreciarlo bien debido a que usaba un gran gorro que le cubría la mayor parte del pálido rostro. Por suerte nos encontrábamos a una buena distancia y no se dio cuenta de mi inspección, - creo- además reaccioné rápidamente.
No sé por qué razón estaba tan atento a la chica, eso no era normal en mí y comenzaba a preocuparme. Al rato después de que me volteé hacia el equipo, que por fortuna no se dio cuenta de que una mujer me había golpeado y que yo la había estado observando, escuché unas risotadas, las cuales supuse que provenían de la misma cancha de donde vino la bola.
Intenté no mirar en esa dirección, pero no lo logré, terminé observando hacia esa dirección, y ahí se encontraba la chica totalmente sonrojada, se veía graciosa y linda. Luego elevó la barbilla y se fue del lugar, dejando al muchacho que la acompañaba afirmado de una barrera sosteniendo su estómago y riendo a más no poder. Era una escena bastante cómica, y súbitamente recordé que yo tenía que concentrarme en la práctica, tardando un poco en conseguirlo.
-o-
Después de terminar fui a los vestidores y me cambie rápidamente, no sé porqué pero quería salir pronto a los estacionamientos cosa que no pude realizar debido a que Tyler y Mike se demoraron bastante, igual o más que una chica y para más remate me encontré con Tanya. En serio, tenía que hacer algo con ese asunto.
Cuando por fin logré salir, fui derechito al Volvo, con los chicos a mis talones. En el momento que llegué mi atención se dirigió al viejo monovolumen de Bella, podía verla sentada en el asiento del copiloto mirando a cualquier dirección.
— Con que eso es lo que mirabas hoy en la práctica— dijo Tyler y me sobresaltó, demonios, si se habían dado cuenta de mis miradillas. Y yo que creí que me salvaría de esta.
— A propósito, ¿qué tal tu cabeza? — Molestó Mike y los dos comenzaron a reír como idiotas.
— Bien muy bien, y si no quieres perder la tuya mueve tu trasero y sube al auto, a menos que quieras irte caminado. — Contesté muy calmado y con voz pausada. Ambos dejaron de reír y se pusieron momentáneamente serios, pero luego de que se subieron, comenzaron a burlarse y a reír de buena gana. Yo ya no tenía paciencia para cuando insinuaron que la chica me gustaba, por Dios, solo la había mirado una vez ¡Una vez!
— Es la última oportunidad, se los aseguro, una más y se bajan. — Me encontraba muy molesto, y al borde de una combustión espontánea.
Gracias al cielo llegué a la casa de cada uno de ellos más rápido de lo que pensaba, puesto tenía el acelerador a fondo, de no haber sido así ni los pedacitos más minúsculos de "mis amigos" hubieran llegado a sus hogares. Luego de que los dejé conduje sin rumbo fijo, no me importaba si me despedían por faltar al trabajo, no me sentía de ánimos para fingir que era el chico que quería mi padre.
Sin desearlo realmente llegué al final de la carretera principal de Forks y apagué el motor después de aparcar en un lugar que no fuera a interrumpir el tránsito. Me bajé y seguí un sendero que se apreciaba entre la espesa vegetación del verde del bosque. Luego de caminar por la senda un largo rato la dejé e hice mi propio camino entre engañosas raíces hasta que me topé con un dosel de ramas y abriéndome paso di con una porción de tierra redondeada, donde la poca luz solar que se colaba entre las negras nubes daba de lleno en el centro; estaba cubierto de flores silvestres de todos los colores.
Era un lugar realmente acogedor y relajante, en extremo relajante y sin pensarlo dos veces acepté la invitación que me hacía el prado frente a mis ojos recostándome en la hierba. Olvidé todo, el pasto bajo de mi cuerpo que humedecía mi ropa levemente, de mis problemas con mi padre, de Tanya, del fin de mi último año, de mis amigos, de todo, excepto de Marie18 y la ilusión que me hacía conocerla.
Al cabo de unos minutos me dormí profundamente, como hace mucho no dormía y desperté cuando mi celular comenzó a sonar.
— Condenado aparato— murmuré cuando saqué el móvil de mi bolsillo con los ojos aún cerrados y los abrí solo para mirar el número y recién entonces me di cuenta de que estaba oscuro. — ¿Hola? — Era mi papá, demonios, ¿cómo se me había pasado la hora tan rápido?
Me puse de pie con el teléfono en la mano y comencé a caminar de regreso, por suerte sabía el sendero de vuelta, pues de lo contrario estaría perdido, literalmente. Mi padre me colgó cuando llegué al auto, obvio después de que me regañó y tuve que decirle donde me encontraba, aunque le mentí. Conduje lentamente de regreso a mi casa, me sentía muy relajado y tranquilo.
Al llegar Esme me retó un rato pero luego me dejó en paz; me preguntó si quería comer y le aseguré que no tenía hambre. Después fue el turno de Carlisle de regañarme, me aguanté callado todo el tiempo, pero la verdad no tenía ni la más mínima idea de lo que me había dicho al terminar.
Pasados los sermones subí a mi habitación y puse uno de los tantos Cd's de mi colección, que como siempre fue Debussy.
Me recosté sobre la cama y miré por el gran ventanal que se encontraba en la pared derecha y que ocupaba casi todo el ancho y largo de ésta. El paisaje natural que ofrecía, era sin duda lo más hermoso que he visto hasta ahora en mi corta vida, podía ver el bosque que colindaba con mi casa, y también podía ver el cielo, que casi siempre estaba nublado por lo que eran muy raras las veces en que podía apreciar las estrellas o la luna. En medio de la relajante música y el bello paisaje, me sumí en la inconsciencia.
Pido disculpas si es que alguien estaba leyendo la historia en el momento en que borré los capítulos :s
Me apresuraré en terminar de corregirlos lo antes posible, lo prometo.
Abrazotes y bendiciones a las chicas que leen, también un muy feliz año!, espero que tengan mucho éxito en todo lo que emprendan y que ojalá, sea mejor que el 2013 ;)
Gracias por la paciencia y nuevamente me disculpo por borrar los capis
