Capitulo dos.-Reencontrándose

Sentada en un sillón, posiblemente tan antiguo como yo, esperando algo nerviosa y, porque no decirlo, incomoda la llegada de William Gold con dos tazas de té y unas pastas en una bandeja de igual antigüedad y valor que el resto de objetos de la tienda de empeños. Cojo una de las tazas y le doy pequeños sorbitos como antes hice con el chocolate de Ruby. Gold me mira entre contento y melancólico mientras se sienta en otro sillón justo en frente de mi. Tras varios minutos de silencio me atrevo a aguantarle la mirada suficiente tiempo como para que él comience una conversación.

-Supongo que estas aquí por la boda de tu amiga. Me sorprende que hayas decidido volver tras tanto tiempo.-Sabía que sus palabras irían impregnadas de dolor, rabia e ira. Estoy preparada para ello.

-Se lo debía a Ruby. Ya era hora de volver.

-¿Se lo debías? ¿Y a Neal? No volviste a venir a ningún aniversario de su muerte. Te esperamos pero nunca volviste.-Dice despedazándome con la mirada.

-No me sentía con fuerzas William, no fui capaz. Me dolió tanto como a ti.-Mala elección de palabras pienso.

-¡¿Qué te dolió tanto como a mi?! Señorita Swan, aquella noche yo perdí a un hijo. ¡Mi hijo!.-Grita levantándose. Coge su bastón y comienza a dar vueltas a mi alrededor como hacen los cuervos cuando notan el olor de la carne.

-Yo perdí a mi hermano.-Susurro.

-Usted nunca fue ni será su hermana.-Me susurra al oído por la espalda. Se irgue y yo sigo sin mirarle.-Ahora márchese. No piense que por estar aqui ha arreglado nada.

Dejo la taza sobre la mesita y cruzo la puerta sin levantar la mirada. ¿Cómo podría hacerlo? Aquel hombre había perdido todo por mi culpa y yo ni siquiera había estado ahí para ayudarle. Escapé. Egoísta de mi escapé en busca de mi propio consuelo y tranquilidad dejando a William Gold sumido en las sombras del dolor y la frustración. Vergüenza estoy sintiendo mientras me alejo hacia Granny's para encontrarme con Mary Margaret. Aguanto las lagrimas y entro en el local de nuevo.

Mary me espera sentada leyendo un libro, le hago una señal para que saliese y ella me sigue hasta el coche. Entramos y me guía hacia aquella que va a ser mi casa durante un par de semanas. Cuando entro no puedo expresar la sensación de calidez y familiaridad con la que me encuentro. Mary me lleva hacia mi habitación y tras decirme que si quiero algo le avisara se marca y me deja desplomarme a gusto en la cama.

No voy a deshacer las maletas en ese momento y la tarde aun acaba de comenzar. No tengo ni idea de lo que voy a hacer pero no soy de las personas que se quedan en sus casas viendo la tele o leyendo un libro mientras ven pasar las horas. Cojo las llaves que Mary me ha entregado previamente y abandono la casa.

En la calle no encuentro a mucha gente. Ando dando tumbos por la acera hasta que llego a un pequeño parque, o eso me imagino, con un castillo de madera viejo y desgastado. Fue un impulso el que me llevó a sentarme en el, fue una casualidad que aquel jovencito con el qué había discutido sobre superhéroes bajara de aquel Mercedes Benz corriendo hacía mi posición con una mochila tan grande como el mismo, y fue la suerte la que hizo que una morena de rostro sereno, y porque no decirlo, sexy, bajara del lugar del conductor con una gabardina y una falda que dejaba a relucir unas largas y espléndidas piernas.

-Henry no corras.-Le grita desde la lejanía. Pero el chico le hace caso omiso y como una bala se acerca hasta mi.

-Hola Emma.-Me saluda y se sienta a mi lado. Por inercia le revuelvo el pelo en un gesto cariñoso, la expresión de su cara me indica que de ser un gato hubiera ronroneado del gusto.

-Hola chico.

La morena se acerca más hacia nosotros y cuando la puedo ver mejor descubro aquellas facciones que hacia tanto no veía. No puede ser. ¿Es ella?. No, no es ¿Si?. Mierda mierda mierda es ella. Seguro que este es su hijo. Oh mierda. Enfrascada en mi debate mental no percibo que hay una mirada marrón clavada en mi, tan estupefacta como yo de reecontrarse. Oh dios sigue igual de guapa, y sexy, y seductora, y besable y...EMMA CENTRATE COÑO. Por fin, y contra todo pronostico, le aguanto la mirada unos segundos.

-¿E...Emma?.-Susurra boquiabierta. Si, es ella.

-La misma. Hola Regina.

Regina Mills. Una mujer intachable que, supongo, aun seguirá siendo. Cuando aun habitaba Storybrook, íbamos juntas al instituto y más tarde me quede completamente enamorada de ella. No sé si fue por su manera de llevarme la contraria o por la cantidad de miradas fulminantes que me mandaba cada día, pero fue irreversible. Un día, mientras terminaba de arreglar una moto de August, la vi en la lejanía montada a caballo y con su pelo recogido en una trenza y una sonrisa de oreja a oreja, una autentica amazona. Me acerque a ella pero ocultándome para no estropear ese momento mágico y espiritual que estaba presenciando, pero no fui yo la jode-momentos de turno, si no un hueco en la tierra que hizo que el caballo pisara en falso y ella cayera al suelo. Yo no hice nada, pero mis piernas echaron a correr y me llevaron hasta Regina como un rayo. Me pare justo delante de ella y la ayude a levantarse, vi su herida en la pierna y decidí, pese a sus constantes reproches, llevarla en brazos hasta los establos, donde al verla más detenidamente me dije mentalmente. Mierda Emma, ¿Tenias que enamorarte ahora? ¿Y de Regina Mills? Eres gilipollas.

Tras varios días comenzamos a hablar más animadamente y acabamos besándonos bajo el manzano de su casa para comenzar una relación a escondidas y acabar en el momento en el que sin despedirme de nadie, abandone el pueblo. Sé que ella me escribió, Mary me lo contaba, pero yo nunca contesté.

-Es increíble.-Susurra. Me mira con los ojos algo húmedos pero apenas perceptible.

-¿Os conocéis?.-Pregunta Henry. Casi me había olvidado del chaval que estaba acurrucado a mi lado.

-Si cielo.-Le responde con dulzura acariciándole la cara. Me mira con dureza.-Es una vieja amiga.

-¡Guay! ¿Puede venir a cenar hoy con nosotros?.-Noto como me mira aniquilándome con la mirada.-Porfaaaaa mama. Emma me cae bien. Es mi amiga y tu siempre me dices que puedo invitar amigos a casa.

-Claro cielo, pero seguro que la señorita Swan tiene cosas que hacer.-Me vuelve a mirar.-¿Verdad?

No voy a desperdiciar la oportunidad de aclarar ciertos temas.

-En absoluto, acabo de llegar.-Regina me lanza la mirada Mills, osea, una mirada cargada de odio y ganas de matarme que solo las mujeres Mills podían utilizar, primero Cora, luego Regina y seguramente Belle también me habría matado mentalmente alguna vez. Yo encojo los hombros y sonrío con suficiencia.

-¡Genial!-Salta emocionado Henry y se abraza a mi. Yo le devuelvo el abrazo a la par que miro a Regina con otra sonrisa pero esta vez sincera.-Estate a las ocho en nuestra casa ¿Vale?-Me dice el chico mientras me sigue abrazando.-Sabes donde vivimos ¿no?

-A no ser que tu madre haya cambiado de casa, se donde vivís.

-En el mismo sitio de siempre señorita Swan.-Me dirige una última mirada y coge a Henry de la mano ayudándolo a bajar del castillo.-Vamos a casa cielo.

Henry se despide de mi con un beso en la mejilla y los veo marchar hasta el coche para luego ver desaparecer el vehículo. Como si me sintiera fuera de observación suelto todo el aire que tenia mantenido en mis pulmones y me tumbo hacia atrás. Una cena con Regina Mills, pensándolo mas detenidamente ¿Es buena idea? Aun es muy pronto ¿No? Ya no hay marcha atrás Swan. Vete a elegir un buen atuendo y dúchate.

El agua caliente relaja mis músculos agarrotados por la tensión de las últimas conversaciones. Cuando voy a coger el champú me doy cuenta que no hay nada, vacio. Suelto un pequeño gruñido, salgo de la ducha sin molestarme en ponerme un albornoz y comienzo a rebuscar en un armarito encima del lavabo a ver si encuentro algo. Cuando encuentro un bote muy parecido al vacio de la ducha oigo la puerta abrirse de sopetón.

-Mary tengo...-Es David. Me mira estupefacto y yo a el. Punto número uno, no lo veo desde hace ocho años. Punto número dos, estoy desnuda. Desnuda frente a David Nolan. Vale es hora de ponerse histérica.

-DAVID SAL DE AQUI AHORA.-Le gritó agarrando un bote mientras me tapo con mi brazo lo que puedo y se lo lanzo impactándolo en la puerta.

-Eh...Si si si.-Le lanzo otro bote pero este le da en la cabeza de lleno.-VALE VALE YA ME VOY

-FUERA NOLAN.-Y se marcha cubriéndose mientras yo le sigo lanzando potingues.

Cuando por fin me he librado de su mirada me doy la vuelta para comprobar que, en efecto lo que le he lanzado al principio era el champú que esta desparramado por las baldosas del baño. Mierda mierda MIERDA. Cojo lo poco que queda dentro del bote y me término de duchar. Cuando estoy vestida miro mas detenidamente el estropicio. Nada que un fregao no pueda arreglar. Jejejeje error. Cuando empiezo a pasar la fregona se comienza a formar espuma, y cuanto mas friego mas espuma. Voy a llegar tarde. Mierda.

Salgo del baño, voy al salón, agarro de la parte de atrás de la camisa a David, lo arrastro al baño entre sus balbuceos de niño que no entiende nada y lo encierro ahí.

-Limpia bien todo eso. Que Mary no se entere.-Le ordeno.

-Pe...Pero...Pero.

-Nada de peros. Tengo una cena y tu entraste sin llamar. Indirectamente esto lo has hecho tu.-Le doy un beso en la mejilla y me marcho por la puerta gritando adiós.

La casa de Regina esta a quince minutos en coche y ya llego tarde. Le piso a fondo. Hoy la suerte no está de mi parte. Oigo y veo la sirena del coche del sheriff acercarse a mi. Detengo el coche. Regina no va a querer verme en su vida nunca más. Veo que se abre la puerta del piloto y sale mi viejo amigo Graham. Bajo la ventanilla y se queda mirándome un buen rato. Abre la boca para preguntar pero le corto antes.

-Si Graham soy yo. Encantada de verte de nuevo, pero llego tarde a una cena y mi cara bonita peligra.-Empiezo a bajar la ventanilla pero el me detiene. Le miro casi suplicándole.

-Lo siento mucho Emma pero te has excedido en el límite de velocidad. Tienes que acompañarme. Baja del coche.-Le miro divertida.

-Es una broma ¿Verdad?-Pero el está serio.

-Yo nunca bromeo cuando estoy trabajando Emma. Acompáñame.

Me bajo del coche y entro en la parte trasera del coche patrulla.

-Has superado el límite de velocidad de una forma que pondría en peligro a todos los ciudadanos. No me queda más remedio. Pasarás la noche en el calabozo.-Me informa mientras conduce a comisaria. Miro mi reloj. Las ocho y media. Maravilloso.

-Esta me la cobro Graham.-Por el espejo retrovisor veo que me sonríe.-Había quedado a cenar con Regina.

La sonrisa se esfuma y su expresión cambia a una de pánico hasta lastima por mi. Estoy jodidamente muerta.

Pues ahi va otro capitulo. Espero que les haya gustado. Gracias por sus comentarios :)