Fiction: Kapitel des Schwan

Anime: Princess Tutu

Disclaimer: No, todavía no logro ahorrar lo suficiente como para comprar los derechos de autor de Princess Tutu, por lo que no me pertenece, y como del capitulo pasado no gane ni un centavo, todavía sigo escribiendo sin fines de lucro

Nota de la autora: Terminado por temor, digo, amor a mi tocaya, que me presionó, digo, me animó a terminarlo (ya sabes k tkm tocayita!) Dedicado a mi mejor amiga, Abigail y a mi mamá que ha aguantado ver conmigo la serie (pobrecita XD) Gracias por sus hermosos reviews


Akt.2

Dudas

Ahiru abrió los ojos. Vio la cama de Fakir vacía y supuso que el ya se habría ido a la Academia. Camino hacia la puerta y la encontró cerrada. Ella nunca había podido abrir una puerta con sus alas, así que se resigno a quedarse confinada en la habitación. Era uno de esos días en los que deseaba ser humana de nuevo.

Subió hasta la cama y sonrió. La ventana estaba abierta y el cielo estaba despejado. Subió hasta allí, salio por el techo y comenzó a volar hasta llegar al piso. Pero nunca llego. Se mareo y cayó.

¡Cuidado! –escucho gritar a un joven mientras la quitaba del camino, en el cual pasaba un jinete justo donde se encontraba segundos antes Ahiru


Fakir se encontraba bailando solo en la Academia, ensayando diferentes coreografías mientras que el habitual grupo de jovencitas lo observaban. El joven estaba sonriendo, lo cual hacía que la mayoría de las jovencitas se sonrojaran.

Se sentía contento, porque pensaba que al fin Ahiru volvería a su forma humana. La podía ver claramente, se sentía feliz, al fin estaba seguro de haberlo logrado.

Continuo bailando, ajeno a las jovencitas que seguían admirándolo desde la puerta.


Ahiru abrió los ojos, se sentía adolorida por el golpe, todo su lado derecho se encontraba adormecido.

¿Te encuentras mejor? –le preguntó un joven que la observaba desde la puerta- creo que te has roto el brazo, pero no te lo pude revisar bien

"¿El brazo?" –pensó Ahiru mientras intentaba mover su cuerpo- "Si soy un……… soy… ¿humana?!"

¡Soy humana!! –grito Ahiru sentándose sobre la cama, lo que causo que la capa rota que la cubría se le deslizara por el cuerpo. El joven se volteo hacia la puerta, visiblemente sonrojado. Fue entonces cuando la jovencita descubrió que se encontraba desnuda.


Fakir se sentó a descansar en el césped de la Academia. Se sentía feliz. Desde que había empezado a escribir la conclusión de la historia de El Príncipe y el Cuervo se había sentido frustrado por no poder convertir a Ahiru en humana, y ahora, al fin había terminado de escribir y los mas probable es que al volver a casa vería a su querida Ahiru.

Al fin podía dejar de escribir y ser libre junto con Ahiru. Observó la cicatriz en su mano derecha y cerró los ojos. El clima estaba excelente.

"Querida Ahiru"-pensó y tuvo un sentimiento de calidez en su pecho

Eh, Fakir-senpai, me pidieron que le entregara esto –escucho decir a una voz femenina, así que abrió los ojos. Frente a el se encontraba un burro, Bottom-san, con varias cartas en las manos.

Ah, gracias –respondió Fakir mientras tomaba las cartas y se ponía a recordar cuando Uzura le había entregado la carta de Ahiru. Se sorprendió, en todo el día no había dejado de pensar en esa niña tan torpe.


¿Ya estas lista?

–le preguntó el joven desde el otro lado de la puerta. Ahiru se encontraba poniéndose unas ropas de color azul claro que el misterioso joven le había conseguido. Estaba teniendo dificultades con su brazo derecho, le dolía mucho. Terminó de ponerse la ropa.

Si, ya estoy lista –le respondió la jovencita. El joven entró y se sentó a su lado en la cama, mientras le tomaba el brazo derecho para revisárselo. Ahiru lo observó. El joven al parecer no era de Kinkan, así que ella había concluido que se encontraban en una posada.

Sus ojos dorados resaltaban gracias a su cabello negro. Su mirada era afilada, pero tan dulce como la de Mythos.

El joven levantó la mirada y observó los ojos celestes de Ahiru. Entonces, el joven se puso de pie y alcanzó unas vendas.

Creo que te has dislocado el brazo. Desafortunadamente, no me di cuenta antes, por que ahora que se te ha enfriado el músculo, te va a doler mas –le dijo el joven mientras se volvía a acercar y le observaba el brazo.

Ahiru se puso pálida.


Sonó la campana en la Academia de Kinkan y Fakir se apresuró a salir. Sentía un nudo en el estómago. Tenía nervios. Quería llegar a su casa, pero lo asaltó una duda.

"¿Ahiru seria humana de nuevo?"

El joven de ojos verdes se detuvo. No quería descubrir si había fallado de nuevo. Pero quería saber si lo había logrado. Se sintió desfallecer. Se encontraba en una encrucijada. sentía el corazón latirle desenfrenado. Caminó un poco y se apoyó contra un árbol.

Se obligó a respirar tranquilamente y a relajarse. Tenia que volver a casa. Pero no aún. Podía esperar.


Las lágrimas corrían por el rostro de Ahiru. Su brazo derecho se encontraba vendado y el joven le estaba ayudando a comer. Definitivamente, le había dolido el que el joven le ayudara.

¿Te sientes mejor? –le pregunto mientras le limpiaba el rostro- Sé que es doloroso, pero es mejor que te duela ahora a que te lastimes mas. Ahora, me gustaría preguntarte –comenzó con un aire serio- ¿cómo fue que te caíste del techo… -se sonrojó- sin ropa alguna?

Ahiru sintió que las mejillas le quemaban. ¿Cómo que había caído del techo? Ella había intentado bajar como un pato así que… ¿por qué era humana de nuevo? Sintió la mirada del joven e intentó pensar en alguna excusa.

Lo siento. No quería incomodarte –le respondió al darse cuenta de la expresión de Ahiru- Estoy seguro que eso es algo que no te gustaría compartir con un extraño. Cierto, no me he presentado, me llamo Kohaku. –le dijo sonriéndole

Ah… yo soy Ahiru –le respondió la joven más relajada- Muchas gracias por todo, Kohaku-san...uhh, por cierto… este… la ropa…

Ah, no te preocupes, te queda bien y puedes quedártela si quieres –le dijo el joven perdiendo parte de su sonrisa.

Definitivamente, ese joven era algo misterioso.

Kohaku-san… muchas gracias –dijo poniéndose de pie- ahora me gustaría volver a…

"¿a casa? Esa es la casa de Fakir…no es la tuya"

este… con un amigo… jajaja –terminó Ahiru, bastante nerviosa.

Kohaku le sonrió y abrió la puerta.

Te acompaño


Fakir se había detenido a ver el lago donde él y Ahiru habían pasado largas tardes de ocio. El escribiendo y ella nadando, hasta que el sol comenzaba a ocultarse. La sonrisa se borró de su rostro.

¿Qué sentía por Ahiru? ¿Qué era ese sentimiento que lo hacia observarla cuando dormía, que lo hacía distraerse en las clases, que hacía que interrumpiera su escritura solo para ver que estuviera bien?

"¿La quiero? No… yo… yo solo quiero…yo quiero… protegerla y verla feliz" –pensó el distraído muchacho- "y mi historia lo logrará… logrará hacerla feliz"

Suspiró y se sentó. En definitiva no quería volver a casa todavía. Escuchaba varias voces en el camino. Las nubes comenzaban a juntarse y el aire comenzó a ponerse mas frío. Al fin y al cabo era otoño. Varias hojas cayeron al lago.

Un trueno.

Bueno, el destino si quería que el volviese a casa. Y Fakir se puso de pie, no quería mojarse de nuevo.


Ahiru caminaba junto con Kohaku. El joven llevaba su capa puesta. A Ahiru le parecía un joven agradable. Entonces comenzó a soplar un aire helado. Las ropas que traía Ahiru no eran tan cálidas, así que comenzó a titiritar.

El joven de ojos ámbar se dio cuenta y la abrazó cubriéndola con su capa, la cual estaba algo cálida. Ahiru lo observó sonrojada. El rostro de Kohaku le recordaba tanto a Mythos, pero también le recordaba a Fakir.

Fakir. ¿El la habría convertido en humana? Era probable.

Sonrió sin dejar de mirar a Kohaku.

"Al fin le podré agradecer por todo… y le podré decir lo mucho que le quiero" –pensó sonrojándose y riendo nerviosa. Kohaku se detuvo.

¿Te encuentras bien, Ahiru? –le preguntó haciendo que la joven terminara sonrojándose y alejándose de él.

Kohaku-san… yo… etto… -Kohaku le sonrió y Ahiru bajó la mirada.

"No sé si Fakir me quiere… él me dijo que se quedaría a mi lado, pero nada mas"

¿Ahiru? ¿Por qué lloras? –le preguntó el joven mientras la abrazaba- ¿Pasa algo malo?

Comenzó a llover. Una lluvia helada. Kohaku se apresuró a llevar a Ahiru bajo un árbol para protegerla de la lluvia. Las lágrimas caían por su rostro.

Estoy bien… no pasa nada, Kohaku-san


Fakir había llegado a su casa cuando empezó la lluvia. Charon no se encontraba. Subió con un nudo en el estómago hacia su habitación. Sabía que pasara lo que pasara, Ahiru seguiría siendo su protegida.

Llegó a la puerta y se detuvo. La mano le temblaba. Abrió la puerta.

¿Ahiru? –llamó suavemente entes de entrar- ¿Ahiru?

Fakir comenzó a preocuparse. Buscó por la habitación, por toda la casa. Se escuchaban muchos truenos y la lluvia se ponía cada vez más fuerte. Tenia que encontrarla.


Un joven con encapuchado corría a toda velocidad. La lluvia lo tenia calado hasta los huesos, pero no daba muestras de detenerse. En los brazos llevaba a una joven que parecía inconsciente.

"Kohaku-san… por favor… llévame a casa"

Era lo último que había dicho Ahiru antes de desmayarse. El joven le había tocado la frente y había descubierto que ardía en fiebre. La tomo en brazos y lo primero que pensó fue en llevarla a donde la había encontrado. Cerca de la tienda de antigüedades.

Ahora corría sin parar. Estaba preocupado. De seguro el dolor del brazo la había cansado. La respiración de Ahiru se aceleraba por momentos. El joven se detuvo en un cruce, intentando recordar hacia donde se encontraba la tienda de antigüedades. Cubrió a Ahiru con la capa.

Un joven pasaba por allí, traía un paraguas y se le veía algo fastidiado. Kohaku no podía recordar cual era la calle y le preocupaba Ahiru.

¡Disculpa! ¿Sabes donde queda una tienda de antigüedades? Creo que esta en alguna de estas calles, pero no consigo recordar donde –le dijo Kohaku al joven. El joven le miró con recelo. Kohaku sintió que los ojos esmeraldas de su interlocutor lo traspasaban.

Es la calle de la derecha –le respondió sin darle importancia.

¡Muchas gracias! –fue lo único que alcanzo a decir antes de correr de nuevo.

Fakir observó al joven alejarse con prisa. No podía entender por que alguien sin un paraguas podría estar tan interesado en la tienda de Charon. Entonces lo recordó. Charon no estaba en casa. El joven de seguro se iba a mojar más.

Tuvo el impulso de ir tras el tipo y explicarle que el dueño no se encontraba, pero le preocupaba Ahiru. En cuanto la encontrara, le iba a dar un buen sermón.

Se detuvo a tomar una decisión.


Kohaku se encontraba ante la puerta de la tienda. Su respiración estaba agitada. Tocó la puerta. Nada.

La expresión del joven se volvió algo intranquila.

"Seguro no me escucharon"

Volvió a tocar con más fuerza. Nada. Se sentó en el suelo, agradeciendo que el techo le ofreciera un refugio contra la lluvia. Observó el rostro de la niña que traía en brazos. Se veía algo intranquilo.

Sacó un pañuelo y lo mojó, para pasárselo por la frente a Ahiru, para intentar bajarle un poco la fiebre. La joven tenía pequeños temblores. Repitió la operación con el pañuelo, y tocó de nuevo con la esperanza de que alguien le abriera.

"La tercera es la vencida"

El joven volvió a cargar a Ahiru en brazos, dispuesto a correr de vuelta a la posada. Se dio la vuelta y tocó por ultima vez. Quería estar seguro.

El dueño no se encuentra –escuchó a alguien decir a sus espaldas. Kohaku se volteo y se encontró al joven que le había ayudado.

Ya me di cue… -comenzó a decir, pero se interrumpió al ver que el joven observaba a Ahiru.

¿Qué le has hecho a Ahiru? –le preguntó, con un tono de voz un tanto amenazante. Kohaku dudó si debía decirle- Deja a Ahiru

Kohaku la acercó mas hacia él. Definitivamente, el tipo daba miedo, pero el no iba a ceder. Buscó una forma de escapar. No iba a dejar a Ahiru con un tipo así.

F… Fa… kir… -el aludido desvió su mirada hacia la joven. Los ojos de Ahiru comenzaban a abrirse. Kohaku la miró preocupado.

Ahiru… iremos de vuelta a la posada… -le dijo

N…No… Fakir… es mi… amigo… -logró decir. La lluvia se calmó un poco.

Fakir escuchó la última frase. Sintió un frío que se le clavaba en el corazón. Se acercó a la casa y abrió la puerta. Kohaku entró con Ahiru en los brazos. Subieron las escaleras y el joven de ojos ámbar la dejó sobre la cama.

Todo lo hicieron en el mas completo silencio. Fakir se apresuró a bajarle la fiebre mientras Kohaku le explicaba lo que había pasado. El joven de ojos esmeralda le aseguró que Ahiru se pondría bien, y el otro joven se marchó.

Ahora Fakir se encontraba cuidando de la joven. De Ahiru. Le había bajado la fiebre, pero no se había atrevido a despertarla. Las ropas de color azul que traía la hacían ver bastante hermosa.

Ya pasaba de la medianoche cuando llegó Charon. Se sorprendió de ver a Fakir cuidando de una jovencita. El joven se apresuró a explicarle lo que le había pasado. Charon no pudo menos que decirle a Fakir que si ella no tenía donde quedarse, podría quedarse con ellos.

Después de eso, Fakir había vuelto con Ahiru y no se había separado de su lado. Mientras la cuidaba, la misma duda se le clavaba en el corazón.

"¿Qué siento por Ahiru?"