Capítulo 1 | parte 2.
Por Kendall.
Estaba esperando afuera con Tom en el pasillo. Logan quería que le diéramos un poco de espacio, y por supuesto que acepté.
Traté de iniciar una conversación con Tom, pero él solo me evitaba. Quería preguntarle que diablos pasaba con ese niño nacido. Sí, era hijo de Logan pero ¿cómo? ¿Tuvo relaciones con Lindsey para darle un hijo y para que luego ella lo criara con Melanie? Tenía muchas preguntas pero creo que a Tom no le gusta mi presencia aquí. Pude notarlo cuando me subí por primera vez en el auto de Logan. Pero la verdad, no me interesa. Solo estoy aquí porque no puedo ir a la casa de mis padres y porque quiero estar con Logan.
Cuando salió Logan de la habitación, me paré rápidamente y me tomó la mano. Fuimos afuera del hospital a un lugar oscuro donde nadie nos podía ver. Pude notar que sacó de su bolsillo las drogas que me había mostrado cuando fuimos a su departamento. Me ofreció, pero lo negué.
Después de haberme suplicado y rogado, lo acepté.
Tom llegó al rato y nos obligó a subir al auto para llevarnos a casa.
Mientras él manejaba, Logan y yo nos fuimos en el asiento de atrás. Y sorpresivamente, Logan tenía sus brazos alrededor mío y su cara pegada a la mía. Claramente estaba más drogado que yo. Estaba siempre sonriendo y me miraba los ojos y mi boca. Yo también le seguía el juego
Logan empezó a hacer ruidos extraños mientras teníamos nuestras frentes pegadas. Le pregunté porqué estaba haciendo eso, y me dijo que trataba de imitar a su hijo. Nos reímos como idiotas.
Vi como Tom arreglaba su espejo para ver que lo estábamos haciendo.
- Logan ¿Qué has tomado? – preguntó riendo.
Logan se despegó del respaldo y acercando su boca al oído de Tom cantando – A, B, C, D, E, E, E, E…
- Le estoy enseñando el abecedario a mi chico – se dirigió a mí y colocó otra vez su cara en la mía. Puedo oler el olor de la droga 'E' en mí.
- ¿Tu chico? – dije algo avergonzado.
- Voy a follarte – me respondió. Algo que no esperaba, pero se escuchaba muy sensual de su parte – voy a follarte toda la noche – decía lentamente en mi odio. Yo cerraba los ojos imaginando.
Me miró y con su mano derecha comenzó a desabrochar mis botones del pantalón y a tocarme. Luego agachó su cabeza y antes de que pudiera hacer otra cosa, Tom hizo un giro rápido del auto de Logan casi frenando, haciendo que Logan se golpeara la cabeza con la puerta.
- ¡Mierda! – se levantó y miró a Tom con odio.
- Lo siento, trataba de esquivar un perro.
No podría decir si había un perro o no. Estaba ocupado viendo como Logan iba a tocarme en la parte trasera del auto. Pero podría decir que no había un perro.
- A la mierda el perro – respondió Logan.
- Como sea. Oye niño, te llevaré a casa ¿a dónde vives?
- El niño se va conmigo – me sorprendí con las palabras de Logan.
- Oh, claro que no.
Logan se acercó mas a mi. Lo que hizo sonreír y dijo: - Haré un examen. No puedes hablar. Pregunta y alternativas. ¿Quieres venir a casa conmigo? A, sí. B, sí y C, sí. Tik, tik, tik, se acabó el tiempo, dejen sus lápices. ¿Qué respondes?
- Ninguna de las anteriores. Se va a casa – seguía insistiendo Tom.
- Me voy con él – dije.
Ya me tenía harto Tom, y para hacerlo callar dije que me irá con Logan. Pero por otra parte tenía muchas ganas de entrar otra vez a ese departamento.
- Buen chico. Eres muy inteligente – sonrió, agarró mi cara y comenzó a besarme lentamente.
Cuando llegamos a su casa, nos dirigimos rápidamente a su habitación. En serio, aún sigo impresionado por el gran lugar para solo una persona. Cuando nos comenzamos a desnudar me acerqué a él.
- Logan… tengo que decirte algo.
- ¿Eres virgen?
- Wow, sí – inteligente - ¿Cómo lo sabes?
- Cuando llegaste por primera vez aquí, noté que estabas muy nervioso. Y también se que no conoces muchos términos – comenzó a reírse – pero no te preocupes. Podemos ir despacio.
- Gracias – le sonreí.
Y sí, estuve muy nervioso cuando entré. Y aún no estoy. ¿Quién sabe si está mintiendo y no a cumplir su promesa? Habrá que averiguarlo.
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- Sube tus piernas a mis hombros – me dijo.
- ¿Así? – lo hice.
- Sí…
Iba a comenzar cuando lo detuve.
- Espera… en clase tuvimos una lección de cómo tener sexo seguro.
- Y ahora lo practicaremos – sin moverse, sacó de su velador una bolsa de condón, y con sus dientes lo abrió. Es posible que lo haya roto.
- Sólo… ve lento ¿si? – estaba mas nervioso que antes.
Se acercó un poco más a mí. Y lentamente comenzó a moverse. El dolor entró en mí como nunca lo había hecho. Con mis manos agarré la sábana, y las apreté con mi puño.
- Quiero que recuerdes esto – de detuvo. Creo que vio mi cara de dolor – No importa con quién estés… yo siempre estaré ahí.
Fue cuando sentí que una ola de calor se apoderaba de mí. Sentí que estaba bien con él y que no tenía nada que temer. Me sentí seguro.
Despegué un poco mi espalda y empecé a besarlo. Él respondió y me empujó para que volviera acostarme en la cama. Luego crucé mis brazos por su espalda y con mis dedos la rajuñaba. Pasaba mis dedos entre su cabello mientras me besaba el cuello. Noté que estaba sudado igual que el mío.
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7 de la mañana y el maldito despertador sonaba como una alarma de incendios. Estaba en el velador de mi lado, y vi como Logan con sus ojos cerrados se acercó al velador a apagarlo. Notó que estaba ahí y me abrazó. Luego volvió a su lugar izquierdo de la cama y se volvió a dormir.
Mientras dormía me lo quedé observando. Los rayos del sol golpeaban su cara haciendo que se viera reluciente. Fue como si hubiera visto lo más hermoso en toda mi vida. Quería a Logan. Lo quería para mí.
Me giré y empecé a tocarle el pecho denudo. Pasaba mis dedos lentamente y sentí que Logan comenzaba a despertarse de nuevo, así que lo abracé y apoye mi cabeza en él. Logan se movió y quejándose por lo temprano que era me devolvió el abrazo. Pude sentir de nuevo su cuerpo contra el mío. Me sentí feliz.
- ¿Qué mierda haces aquí? – abrió los ojos.
- Dijiste que me podía quedar – dije sorprendido. Creo que no volveré a crear cuentos de hadas.
- Cierto… - giró los ojos y rió – tus padres. Creen que estás donde tú amiga.
Nos sentamos en la cama y con la ayuda de la luz de día Logan pudo ver mejor.
- ¿Qué pasó aquí? – miró como sus muebles y cosas del departamento estaban esparcidas por el suelo. De hecho, había un gran desorden.
Comencé a reírme, y abrí mi boca para contarle.
- No me digas – me interrumpió con la frente arrugada tratando de poder recordar algo - … me puse a hacer malabarismo.
- No eres muy bueno.
- … Mierda – cerró sus ojos - ¿por qué hago esas cosas?
Yo solo sonreía por lo gracioso que era.
- Te diré por qué – dijo apuntándome – por esa puta de Ana. Me dijo que era éxtasis y creo que no era éxtasis.
- Por eso debes tomar solo las drogas que te receta el doctor o un farmacéutico de confianza.
Logan me miró con cara de cállate. Lo cuál me confundió.
- Vístete. Te llevaré a casa-
- No puedes – le dije rápidamente – Tom tiene tu auto-
- ¿Por qué tiene mi auto? – abrió los ojos.
- Estabas-
- Sé lo pasó… estuve ahí. Lo recuerdo todo.
Lo observé. Creo que estoy empezando a amar en la forma en que habla. Es perfecto.
- ¿Cuál me dijiste que era tu nombre?
- Kendall…
- Claro.
- ¿Me prestas tu ducha?
- Sí… está por allá – apuntó a su derecha mientras se volvía acostar en la cama – creo…
Eso me hizo decepcionar mucho y dejé de mirarlo. Ya no era el mismo que conocí ayer en la noche. Fue como que si hubiera dormido con otra persona o como si Logan fuera una persona en noche y otra en la mañana. ¿Doble personalidad? ¿Bipolaridad? Drogas y alcohol.
Me dirigí a la ducha, era de vidrio. La abrí y el agua caliente salió. Entré y mientras me mojaba vi como Logan entraba al baño aún desnudo.
Abrió la puerta de la ducha y entró cerrándola. Se colocó detrás de mí. Yo aún seguía un poco enojado porque no se acordaba de mi nombre así que le daba la espalda.
- ¿Por qué no me dijiste que tuve un hijo?
- Dijiste que lo recordabas todo.
- ¿Cómo se llama?
- Gus… yo lo elegí – sonreí al recordarlo.
Logan se quejó. Tomó al jabón y comenzó a pasarlo por mi espalda.
- ¿Te la tiraste? – pregunté.
- ¿A quién?
- A Lindsay.
- Que grosero.
- Bueno, de alguna manera tendría que haberse quedado embarazada.
- Me masturbé en una taza y luego se lo metieron a ella.
- Que asco.
Enserio, que asco.
- Entonces… - dije y me giré para verle la cara - ¿lo vas a criar?
- ¿Yo? – Rió – de ninguna manera. Lo harán las lesbianas. Pero estaré ahí… cerca. Para proporcionar una ayuda paterna.
Comenzó a observar mi cuerpo con deseo. Y dejando el jabón a un lado dijo: - ¿Quieres un poco más?
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Logan abrió la puerta de su casa para dejar entrar a Tom. Vio que aún no estaba vestido y se acercó a mí
- ¡Apúrate que no quiero llegar tarde por tu culpa!
Lo odio. Se grita y me dice cosas sin que yo le haya hecho algo.
Logan está con él en la cocina. Yo me visto y veo que a Logan se le ha olvidado colocarse sus calzoncillos. Los tomo, los huelo y me los guardo en mi bolsillo.
- ¡Dije que te apuraras!
Logan vestía un traje de oficina, lo que me hace preguntar ¿cuántos años tenía? Cuando salimos del departamento pudimos notar que el auto de Logan tenía destrozado las luces de adelante y que en la puerta tenía escrito "Maricón". Logan preguntó que había ocurrido, y Tom le dijo que unos niños traviesos que vivían cerca de su casa lo habían hecho.
- La verdad no importa, es de la empresa – Logan se acercó a ver las luces rotas – tenemos que llevar al niño a la escuela.
- ¿En esto? – dijo Tom.
- ¿Te importa? – Logan me preguntó.
- Mierda, no.
Quería ser como él y le respondí con su lenguaje de groserías. Logan me sonrió.
Logan manejó lo más rápido que pudo. Quizás debí haberme asustado por la velocidad o porque casi atropella a unas personas pero… solo reía.
Cuando llegamos a la escuela, noté que todos nos miraban. Me observaban, miraban el auto y miraban a las personas que iban junto a mí. Eso me hizo ponerme incómodo.
- Llegamos niño – dijo Logan.
- Ve directo a casa después de clases – siguió Tom.
- No te entretengas en el patio ni en el vestuario con tu profesor de gimnasia.
- … ¿No me digas que ya le contaste?
- Aún no
- ¿Contarme qué? – dije sorprendido.
- Nada… - dijo Logan – ya bájate.
Pero seguía allí sentado tratando de no mirar a las personas que se estaban riendo de mí.
- ¡Hey Kendall! – Escuché que Max pasaba por delante del auto, un chico odioso - ¿Me la quieres comer? – y con un acto de burla, se llevó la mano abajo.
Logan abrió la puerta del auto y salió - ¡No, pero voy a patear tu trasero virginal tan fuerte que no te vas a poder sentar en una semana!
Max salió corriendo al ver que Logan lo había intimidado. Fue impresionante.
Me bajé del auto y puse al lado de él para observar como Max corría hacia dentro de la escuela.
- ¿Cuándo te veré de nuevo? – pregunté.
- Ya me estás viendo – se giró.
- Quiero decir más tarde. Esta noche.
-… - se rió – Quién sabrá dónde estaré esta noche.
Entró al auto y me acerqué a la ventana siguiendo suplicándole.
- ¿Por favor?
Logan solo sonreía y me miraba – Te veré en tus sueños.
Lo único que pude ver fue a Logan irse en su auto y a mis ilusiones en el suelo riéndose de mi.
Mi amiga Daphne se acercó a mi confundida.
- ¿Dónde has estado? Tu madre llamó. No sabía que decirle. Solo que estabas durmiendo.
Comencé a caminar pero me detuvo.
- ¿Por qué le mentiste? ni me avisaste tampoco… ¿quién era ese?
- Acabo de ver la cara de Dios. Y se llama Logan Henderson.
