ecordatorio: Los personajes pertenecen a Meyer y la trama es mía aun si te parece patetica.
"Una canción triste"
Enrique Bunbury
Bella POV
-¡Bella!.
Mire entre la multitud para ver de donde provenia aquel grito de voz conocida.
-¡Por aqui Bella!
Sonrei al ver a Renée agitando sus brazos al aire para llamar mi atención. Renée estaba tomada de la mano de un hombre -supuse que era Phill- el reciente novio de mi madre. Apure mi paso mientras trataba de abrirme entre tanta gente para llegar hasta ellos.
Renée se abalanzo sobre mi en cuanto llgue a ellos. Le correspondi el abrazo mientras dejaba caer mi maleta.
-Te extrañe tanto.
-Yo tambien Renée. - le dije apretandola mas contra mi.
A ella nunca le habia gustado que la llamara mamá, le hacia sentirse vieja.
Lentamente me fui separando de ella, observe que lloraba, le limpie sus lagrimas mientras le sonreia.
-Pero como haz crecido.
-Estoy igual.
Ella negó. -Bella él es Phill.
El hombre extendio su mano en forma de saludo. La tome. -Mucho gusto.
Senti el leve apretón que me dio. Isabella, pero dime Bella.
-Bella. -dijo asintiendo.
-Me alegro que se lleven tan bien. -Renée nos abrazo a ambos. -Te va a encantar lo que hemos planeado para ti.
Rei. Renée aveces era algo impulsiva en ocasiones.
*~*~*~En casa de Renée~*~*~*
-Lo siento hija.
Se disculpo por milesima vez a lo largo de la mañana.
Ayer por la tarde llegamos y solo tuve tiempo de darme una ducha y recorrer la ciudad de noche, cosa que solo fuimos a un parque que estaba aqui serca y tambien a cenar a un pequeño restaurante. Hoy ibamos a salir a recorrer algunas tiendas de Volterra, pero a mi madre y a su novio les habian hablado para que vallan al estadio donde Phill jugaba. El iria a entrenar y Renée iria a ver como iba los uniformes del equipo.
-No te preocupes. -dije mientras sacaba mi ropa de la maleta.
Ella tomo un par de prendas y las coloco en el pequeño armario que tenia en una de las paredes. El resto de la habitación era sencilla, dos buros, su cama, una pequeña tele en una de las esquinas del cuarto y tenia un pequeño balcon con dos sillas para sentarse.
-Sea lo que sea que necesites. Hablanos.
Asenti. -Lo hare.
-Amor se nos hace tarde. -Phill estaba recargado en el marco de la puerta de la que seria mi habitación por estas semanas.
-Ya voy. -dijo Renée mientras cerraba mi armario. -Bueno hija nos vamos.
Los acompañe hacia la puerta. -Que les vaya bien.
-Oye Bella. -Grito Phill abriendo la puerta del auto para que Renée se subiera. -Cerca de aqui hay una libreria por si quieres ir.
-Cierto. -mi madre azomo la cabeza por la ventana. -Sobre el refrigerador estan un par de direcciones por si quieres ir algun lugar.
Asenti. -Adios.
-Nos vemos por la noche. -dijeron despidiendose y arrancando el coche.
La mañana paso rapidamente, me arregle vistiendo unos sencillos vaqueros color blanco con una blusa negra y claro unas bailarinas negras, dejando mi pelo suelto. Ya desayunada decidi ir caminando a la libreria, solo compraria un libro, ya que lo menos queria era estar en casa metida en mi cuarto y no convivir.
Con esa idea me encamine hacia la libreria. Segun la anciana de la tienda de flores de la esquina dijo que no quedaba muy lejos.
Volterra era...casi como Forks, aun no veia nada de los reyes que segun gobernaban aqui, solamente era como una pequeña ciudad, con sus reglas -como todos tenemos- cosa que no muchos cumplimos, yo trato hacer lo mejor que puedo, no tiro basura, separo la basura de mi hogar y ahorro energia y agua. Lo curioso era que aqui la gente era muy amable, cada tantos pasos que daba habia una persona que me saludara con un "Buen dia" o con una simple sonrisa pero sincera.
Con una sonrisa me adentre a la libreria.
-Buenos dias. -me saludo una anciana que se encontraba tras el mostrador de donde pagabas los libros, tambien por si querias un cafe.
Era una libreria algo grande, lo extraño es que no habia gente.
-¿Esta cerrado?
La anciana rio. -No, lo que pasa es que hoy es un dia importante para Volterra y los jovenes que frecuentan este lugar estan emocionados de ir al castillo.
-Wow. -solte. -No tenia idea de eso.
-Eres turista ¿Verdad?
Asenti. -Soy de Washintong.
Ella sonrio. -Si...se donde es, una hermana vive en Phonix.
-Vaya.
-Bueno niña, me alegro que visites mi libreria ¿Quiéres un cafe? Para acompañar tu lectura.
-Si, gracias...emh Disculpe. -le llame cuando ella empezaba a preparar el cafe. -Pago primero el libro o como.
-Puedes escoger el libro que quieras y cuando te vayas lo pagas.
-Muchas gracias. -dije tomando el cafe entre mis manos y empezando a recorrer la libreria.
Era algo grande como dije, pero no habia visto que tenia una pequeña sala al final de las estanterias de libros, por lo que se encontraba escondida de la entrada. Tome un ejemplar de los tantos que habia de "Crepusculo" y me dirigi hacia la pequeña sala. "Crepusculo": Era un libro sobre vampiros y lobos, no lo habia leido ya que no me llamaba tanto la atención pero Angela esta algo loca sobre esa saga de libros asi que por fin me decidi a leerlos.
Solo habia sillones individuales en forma de circulo con una mesa en el centro.
Deje mi cafe en la mesita y me dispuse a leer mi nuevo libro.
Edward POV
-¡Tienes que estar!
Negue por milesima vez.
No tenia animos de estar con los grupos de gente que solo buscaba un momento de fama.
¿Porqué? Hoy era el dia en que los ciudadanos de Volterra visitaban el castillo. Desgraciadamente.
Antes me gustaba pasar tiempo con ellos, venian gente muy amable pero como la mayoria eran jovenes no podia estar cinco minutos con alguna persona porque habia otros que tenia que hablar. En pocas palabras, tenia que estar cada tanto tiempo con una persona diferente. Y eso ademas de aburrido era cansado.
-Por favor Edward.
-Lo siento madre, pero no quiero.
-Sabes que ellos recorreran todo el castillo como todos los años, asi que de todos modos te veran y tendras que convivir con ellos.
-Saldre. -solucione rapidamente.
-Es tu deber estar aqui con todos ellos.
Negue. -No estare y lo siento madre. Me voy.
Sin esperar constentación me dirigi hacia el garage. Sabia que si la veia a los ojos declinaria rapidamente el no quedarme. Pero era desesperante estar en este tipo de convivencias.
Subi a mi amado volvo -el unico que sabia escuchar- y que desgraciadamente era solo un coche. ¡Dios! Nesecito distraerme todo esto de ser principe es tan estresante. Mientras manejaba por las calles de Volterra pensé donde seria bueno estar un rato sin que me reconocieran.
¡Bingo! La pequeña libreria de Charlotte.
Charlotte era una anciana, era como una abuela para mi, siempre me dejaba estar en su libreria.
-Buenas tardes. -salude entrando.
Ella sonrio y se acerco abrazarme. -Pero querido mio ¿Por qué no estas en el palacio?
Bufe. -No me escape si eso es lo que piensas.
Ella rio. -Pero como iba pensarlo, si eres el principe mas responsable de toda Volterra.
-Solo pedi un permiso y me lo dieron. ¿Crees poder soportarme unas horas?
Ella asintio. -Claro, pero cerrare la libreria. -dijo mientras empezaba a recoger sus cosas. -Saldre a comer con Peter.
Asenti. No era la primera vez que venia y ella se iba.
-La cafeteria esta a tu dispoción. Nos vemos querido mio. -deposito un beso en mi frente y se marcho cerrando la cafeteria por fuera.
Sonrei mientras me dirigia a preparar un cafe, cuando estuvo listo lo tome entre mis manos y pase por las estanterias para escoger algun libro.
Escogi uno simple "Crepusculo", mi hermana era algo fanatica de esa saga y queria comprender el porque de su estuasiasmo. Como todas las veces que venia aqui me dirigi hacia la pequeña sala que se encontraba escondida por las estanterias de libros.
Camine lentamente viendo la portada del libro ¿unas manos con una manzana? Vaya originalidad.
Rodee los ojos. Estaba tenia que prepararme para pasar unas horas leyendo un libro aburrido solo por comprender a mi pequeña duende hermana.
Una chica se encontraba en uno de los sillones, me sente en frente de ella dejando mi cafe al lado del suyo. Ella leia el mismo libro que yo y al parecer estaba algo sumida en la lectura por que ni siquiera noto mi presencia.
No podia verla muy bien ya que tenia el libro cubriendo su rostro.
Solo esperaba que no fuera una fanatica mia o algo asi.
La chica estiro una de sus manos para tomar un poco de su cafe. Me encontraba tan metido observandola que no me di cuenta que tomo mi cafe hasta que senti como lo escupia hacia una de sus sirvelletas que agarro.
-¡Asco!- se quejo mientras limpiaba constantemente su boca.
-Ese cafe era mio. - le dije.
Ella solo bufo mientras se volvia a tallar su boca. -Sabe asqueroso, demaciado cargado.
Rei. -Me lo han dicho.
-Lo siento. -se disculpo ella aun sin verme a los ojos. -No me di cuenta por estar leyendo.
Unos ojos chocolatados me miraron.
-No importa.- le sonrei.
Ella se quedo como ida, desgraciadamente iba hacer otra de mis fanaticas que solo me buscan por la fama.
-¿Estas bien? -
¿ella me esta preguntando si YO estaba bien?
-Oye chico.- me llamo. ¿Chico? ¡Demonios! Ella es una de esas que se hace pasar por un turista.
Rodee los ojos. -Si, estoy bien. -conteste friamente.
Ella se sonrojo. -Lo siento.
Se veia tan inocente. Pero no lo era.
Bella POV
¡Tonta! El chico ese me habia deslumbrado para luego portarse tan, tan descarado.
Claro, los mas guapos son los mas tontos.
Rodee los ojos, yo misma le estaba aumentando su ego.
-Y eres turista cierto. -comento el.
Vaya, tanto se me nota.
-Si.
-¿De donde vienes?
-América.
Edward POV
Pero que bien miente.
No cabe duda. Toda una profesional, tanto les interesa pasar un rato con nosotros.
-Bueno, bueno, ya basta de fingir ¿Quiéres salir conmigo?
Claro que aunque ella aceptara no saldria con ella. Por muy bonita que este solo estaria conmigo por diversión y fama.
-¿Qué?- pregunto incredula.
No se lo esperaba tan pronto.
-Si saldrias conmigo.¿Aceptas?
Ella se levanto rapidamente. -Claro que no, el que seas atractivo no te da derecho hacer tan ...agh. -dicho tomo su libro dejando su cafe en la mesa.
Pero...¿Qué diablos? Ella deberia haber saltado de felicidad.
Resignado al no entender su actitud camine lentamente hacia el mostrador.
Chalotte ya habia llegado y se encontraba viendo hacia la puerta. Voltee rapidamente para asegurarme de que no habia reporteros.
-Hola de nuevo. - la salude.
Ella se giro. -Hola querido...¿Tu sabes por que esa chica se fue asi tan molesta?
¿Molesta?
-No.
-Pobre, de seguro esta aburrida de estar tan lejos de su hogar.
Esperen un momento.
Mire a Charlotte confuso. -¿Lejos?
Ella asintio. -Vive en Washintong.
¡Demonios! ¿Qué diablos hice?
Bella POV
Tonto. Tonto. Tonto
Pero ¿Comó se le ocurre? Agh maldito niño atractivo guapo. Cree que con tener esa cara le da derecho a tratarme asi como si yo fuera una, una prostituta.
-Hija, ¿Donde estabas?
-Hola Renée ¿No ibas a llegar por la noche?
Ella negó. -Fue una falsa alarma. ¿Fuiste por el libro?
Asenti. -Iba leerlo haya pero...
Ella alzo una ceja. -Sucedio algo malo.
Volvi asentir. -Te cuento en la comida.
Ella sonrio. -Te gritare cuando este listo.
-Ok. -dije gritando mientras corria a mi cuarto.
Edward POV.
-Hay querido mio, tu no tienes la culpa. -me aconsejo Charlotte.
Ya le habia contado lo sucedido.
-Lo se pero...la trate algo...
-Eso no importa. -me dijo. -Esa chica se ve a distancia que es muy buena.
-Si. -dije recordando ese rubor en sus mejillas.
-Alguien necesita una disculpa.
-No se donde vive. -ella me dio un golpe en la cabeza.
-Pues por ser un principe tienes privilegios ¿Recuerdas querido mio?
-Cierto. -dije mientras sonreia. -Nos vemos pronto.- deje un dinero para pagar el libro y apoyarla un poco y corri hacia la salida.
-¡Te lo pagare!
Rei mientras salia. Ella nunca aceptaba nada.
Era un completo idiota por haber tratado asi a la chica pero es que con las tantas veces que se hacian pasar asi era de esperarse que lo suponiera tan facilmente.
Con esos pensamientos maneje por las calles de Volterra. Aun no queria llegar a mi hogar.
Bella POV
-Vaya. -mi madre dio un suspiro. -Pues algo de diversión no te caeria mal.
-Renée. -proteste. -Como piensas que yo aceptaria algo asi.
-Pero Bella.
-Olvidalo.- dije al tiempo que me levantaba e iba por mi libro a la sala.
Me debati entre quedarme adentro o estar en el balcón de mi habitación. Opte por mi habitación, me sente en una de las sillas y observe la calle -mi habitación estaba a la vista de la calle- y empeze a leer.
A los pocos minutos de estar leyendo el libro, alce mi vista para observar alrededor.
Un coche plateado se encontraba estacionado del otro lado de la calle.
