Por fin sucedía algo nuevo en Forks. La chatura del pueblo se había visto interrumpida por la apertura de un predio de woodsball en el bosque cercano al instituto.

Mis amigas no hacían más que hablar de eso; tanto insistieron que finalmente accedí a jugar un partido. Angela reservó por teléfono, iríamos el sábado siguiente. Durante la semana navegué en internet buscando información sobre este deporte, lo único que saqué en claro es que el woodsball es una modalidad del famoso paintball y que se juega en zonas boscosas, tal como lo indica su nombre,

Y llegó el sábado. Bueno, no puede ser tan terrible, me repetía una y otra mientras conducía mi monovolumen hacia el predio. Había quedado en encontrarme con Angela directamente allí.

La entrada al lugar era a través de un enorme bunker de concreto, coronado por un cartel que rezaba: WOODSBALL, EL DESAFÍO. Tragué saliva y entré totalmente resignada. La recepcionista chequeó mi reserva y me pidió que tomara asiento, en breve vendría el instructor a explicarme el reglamento de este deporte tan novedoso.

Llevaba un rato ahí sentada cuando sonó mi celular, era Angela cancelando con no sé que excusa. Maldije por lo bajo. Ya había pagado así que decidí quedarme igual.

- Señorita – me llamó la recepcionista – el instructor está demorado. Le pide si puede ir calzándose el traje para ganar tiempo – dijo sonriente señalándome el vestuario con la mano.

- ¿El traje lo encuentro ahí dentro?

- Si, busque en el locker de talla cuarenta por favor.

Iba a matar a Angela por esto. Me cambié refunfuñando y fui a pararme frente al espejo para inspeccionar mi imagen. Genial, en mi vida me había visto tan ridícula. Para ser sincera la chaqueta y el pantalón camuflados no me quedaban mal, eran los borceguíes los que se veían fuera de contexto, demasiado aparatosos. ¡Y la máscara protectora ! Con eso puesto parecía un alienígena.

Respiré hondo para tomar coraje y volví a la sala. Pude notar que la recepcionista conversaba con un muchacho.

- Acérquese señorita, le presentaré a su instructor – dijo la mujer. En ese mismo instante el muchacho giró para mirarme.

- ¿Jasper Whitlock? – balbuceé dejando caer mi mandíbula.

- ¡Hey Bella ! ¿Como estás? Eres la última persona que esperaba encontrar aquí – se sonrió.

- Bueno…en realidad fue Angela la que reservó y luego no pudo venir…

- Ven, siéntate aquí. Voy a explicarte las reglas de este deporte – me dijo señalando los sillones.

Lo seguí tratando de no tropezar con los borceguíes. Jasper desplegó el mapa del predio sobre la mesa ratona y comenzó a explicar.

- En esencia, este es un juego de estrategia Bella, donde los jugadores son eliminados al ser alcanzados por una bola de pintura – mientras hablaba me miraba de reojo para ver si le prestaba atención.

- Ahá – contesté pero en realidad no podía sacar los ojos de su boca. Su grueso labio inferior era una tentación muy grande.

Un mechón rubio caía desprolijo sobre sus ojos rozándole la punta de la nariz. Sexy, sexy, sexy, eres jodidamente sexy Jazz. De repente alzó su mirada y clavó sus ojos verdes en mí.

- ¿Sucede algo? ¿Voy muy rápido? – preguntó. Mis mejillas ardieron de vergüenza.

- No, solo me preguntaba porque trabajas aquí – le respondí entredientes.

- Me contrataron por mis estudios en el liceo militar, tengo la experiencia que se necesita para un deporte como este – dijo con un guiño – retomemos…Normalmente en un partido de woodsball se enfrentan dos equipos pero hoy seremos solo tu y yo – sonrió.

- Perfecto, por lo menos haré el ridículo para ti únicamente – protesté.

- El juego suele durar media hora y el jugador queda eliminado cuando la bola deja una marca de pintura visible. Tu dispararás en rojo y yo en amarillo – sentenció.

- Ok, como tu digas.

- El predio cuenta con varios tipos de bunkers de madera y fosas para protección y escondite de los jugadores – sus manos volaban señalando distintos puntos sobre el mapa – El objetivo será capturar estas tres banderas que ves acá, el primero en lograrlo será el ganador.

- Siempre y cuando no te elimine antes Jasper – le sonreí.

- Eso está por verse – contestó torciendo su boca en una enigmática sonrisa – Ambos saldremos de extremos opuestos, tú desde el este y yo desde el oeste.

Dicho esto guardó el mapa en su bolsillo y pidió otro mapa para mí. Tomamos las pistolas que colgaban de la pared, nos pusimos las máscaras y salimos al bosque.

- Recuerda que al capturar la bandera tendrás que llevarla de vuelta a tu base – gritó dirigiéndose a su punto de partida.

Comencé a ascender por la ladera este del bosque teniendo cuidado de no tropezar con raíces ni enredarme en los helechos. Finalmente llegué a la base y saqué el mapa para localizar la primer bandera. Hice un rápido cálculo mental sobre la distancia que debía cubrir para capturarla, sería más o menos un kilómetro. Lo más fácil sería acercarme bordeando un pequeño arroyo que atraviesa esa parte del bosque.

Ya había cubierto la mitad del camino cuando sentí crujir la hojarasca muy cerca de mi posición. Me escondí detrás de un árbol y esperé. Nada. Hice un par de pasos en cuclillas y otra vez escuché el mismo ruido; me acosté boca abajo y dejé mis oídos alerta por un rato. Nada. Me arrastré hasta el árbol más próximo y busqué entre el follaje. Pude divisar un bunker unos metros más adelante y me dirigí lentamente hacia él. Consulté el mapa y vi que casi llegaba a la bandera; me incorporé entusiasmada y comencé a trotar en esa dirección cuando algo pasó silbando muy cerca de mi brazo derecho y fue a estrellarse contra la madera del bunker.

¡ Amarillo !!! Instintivamente miré hacia donde debía encontrarse la bandera y lo vi agitándola triunfante sobre su cabeza.

- ¡Jasper, me tendiste una emboscada ! – chillé furiosa.

- De eso se trata el juego preciosa – respondió carcajeándose – nos vemos en la próxima bandera – sus gritos se ahogaron en la profundidad del bosque.

No permitiría que la segunda captura fuera de él, eché un rápido vistazo al mapa y descendí hacia el sur, siempre quedando al reparo de cuanto árbol o bunker encontrara por el camino. Ya había divisado la nueva bandera cuando tropecé y caí dentro de una fosa.

Maldición. Acomodé la máscara y me puse de pie. Intentaba salir de ese agujero pero mis cordones me lo empedían enredándose con las raíces. Al agacharme para soltarlos escuché un silbido familiar. La bomba amarilla explotó detrás de mí salpicándome la espalda.

- Touché – dijo muy pagado de sí mismo.

- ¡Solo me salpicaste Jazz !!! – me defendí.

Malditos borceguíes, que oportunos. Los até bien fuerte para que no volvieran a soltarse. Jasper había capturado la segunda bandera y encima casi me elimina. Estaba totalmente frustada, me dolían los pies por culpa de aquel calzado horrible y además tenia rasguños por doquier. Levanté la vista y él seguía ahí parado, estudiándome.

- Vamos Bella, es solo un juego – sonrió – si quieres te dejo ventaja para la última captura.

Mi cara se arrugó de fastidio, no necesitaba de su lástima.

- Esto es una competencia Jasper, no quiero favores – repliqué enojada.

- Como tú quieras – calzó su pistola al hombro y se alejó al trote.

A esta altura, el mapa era un bollo en mi bolsillo trasero. Lo estiré sobre la hierba y busqué el trofeo final. Tomaría un atajo hacia el oeste y luego descendería en zigzag para despistarlo. Ya no importaba que los insectos me picaran, ni que las raíces intentaran derribarme una y otra vez, ni el calor, ni nada. Tenía puesta toda mi energía en la última bandera.

Cuando la tuve a menos de dos metros, me guarecí detrás de un bunker pequeño y esperé. No se escuchaba nada, salvo el canto de algún pájaro a lo lejos. Decidí esperar un poco para evitar una nueva emboscada.

¡Ahora! Salí disparada hacia mi objetivo y lo hubiera logrado de no haber caído de espaldas al recibir un fuerte impacto. Fue como si hubiera chocado contra una pared invisible, quedé atontada mirando las copas de los árboles. Lo entendí todo cuando escuché sus carcajadas; la bola de pintura me había dado de lleno en el pecho haciéndome perder el equilibrio.

- ¡Eres un maldito !!! – la humillación dejó paso a la rabia.

Me paré de un salto y le disparé todas mis bolas antes de que pudiera reaccionar. Quedó atónito, chorreando pintura roja por todos lados. Al verlo así no pude ni quise evitar el ataque de risa.

- ¿Qué hiciste Bella? – tartamudeó.

No podía contestar porque las carcajadas estaban ahogándome. Ví como se quitó lentamente la máscara y la arrojó a un costado. Desprendió su chaqueta y la dejó caer al suelo. Mi risa fue mermando a medida que él seguía desnudándose. Quedé boquiabierta. No es que Jasper tuviera el cuerpo de un fisiculturista pero tenía la musculatura justa, era pura fibra. Su palidez contrastaba con el verde de sus ojos.

Gemí.

- Quedamos hechos un lío – dijo recorriéndome con la mirada.

Yo era un manchón amarillo. Se acercó y me quitó la máscara. Peinó mi cabello con sus dedos acomodándolo detrás de mis orejas.

- Jasper…no es necesario – dije retrocediendo.

- Quítate la chaqueta Bella, estas fatal.

Gemí otra vez.

Su mirada era hipnótica. Se acercó nuevamente, su aliento cálido rozaba mi cabeza. En un segundo mi chaqueta le estaba haciendo compañía a la suya. Cerré los ojos, mi corazón latía descontrolado.

- Eres muy hermosa… – susurró besando mi frente.

No respiré.

Sus manos descendieron dibujando círculos por mi espalda. Esto no podía estar pasando ¡Jasper Whitlock recorría mi desnudez en medio del bosque! ¿Porqué no? Imaginé una vez más sus ojos y su boca en forma de corazón. Irresistibles. Alcé mi rostro buscando a ciegas sus labios. Nos fundimos en un beso muy tierno primero, totalmente salvaje después. ¡Dios, como besaba! Lentamente fuimos descendiendo hasta quedar recostados sobre la hierba.

- Al diablo con el juego – murmuré pateando los borceguíes y el pantalón a un costado.

- ¿Me permites? – sus manos soltaron mi sostén antes que pudiera responder.

Comencé a recorrer su piel con mi boca, deseosa de su cuerpo.

- Súbete encima mío – me ordenó.

Todo en él emanaba autoridad, imagine que serían sus años de preparación militar. Eso me excitaba y mucho.

- Como usted ordené oficial – reí haciendo la venia.

Muy despacio fui introduciéndolo en mi interior.

- Mírame a los ojos – volvió a ordenar e incrementó el movimiento de mis caderas con la ayuda de sus manos.

Curiosamente no me avergonzaba gemir y retorcerme sin dejar de mirarlo. Se notaba el gozo en cada centímetro de su rostro. No pude resistir morder esa boca que me había provocado toda la tarde. El reaccionó agarrándome del cabello a la altura de la nuca y haciendo sus estocadas cada vez mas profundas.

Nuestras miradas sostenían un duelo tan intenso como el de nuestros cuerpos. No aguante más y tomé su rostro entre mis manos, mi voz sonó ronca:

- Es un honor competir contigo Mayor Whitlock – y me dejé ir en un orgasmo interminable.

Se incorporó rápidamente hasta quedar sentado.

- Sigue moviéndote Bella – me besaba con furia.

De repente sus pupilas se dilataron hasta oscurecer el verde esmeralda y un jadeo entrecortado dio paso a su explosión dentro de mí. Cayó contra mi pecho. Aproveché para besar la punta de su nariz y acariciar sus mechones rubios. Soltó una risita ahogada y besó mis labios con dulzura.

- ¡Vaya partida Bella ! Lástima que haya terminado en empate – ronroneó levantando una ceja – ¿Quieres desempatar mañana a la misma hora?

- Será un placer Mayor – contesté riendo.

Sellé el trato sobre sus labios.