Me alegra poder saludarlos otra vez, tal vez no en la historia que algunos esperan, pero no desesperen que no abandonaré "Incierto Futuro" (sólo he tenido problemitas de inspiración je...). Con respecto a la traducción y a esta historia, ojalá les haya gustado, por los reviews puedo decir que sí, gracias por enviarlos :) bueno, los dejo para que lean...

Raven Forever.

Atte: K.o.N


Capítulo 2: Pesadillas y Citas

Me encontraba en un lugar oscuro. El cielo estaba completamente negro y vacío, la dura e implacable tierra. Allí parecía no haber nada a mi alrededor salvo la gran plataforma de piedra en la que estaba. Me asomé cuidadosamente sobre el borde y vi sólo olvido. Me sobresalté cuando oí una oscura risita detrás de mí. Di la vuelta rápidamente aunque ya sabía a quién vería. Esa risa burlona sólo podría pertenecer a una persona.

"¡Slade!" Podía sentir mi rabia y enojo construirse en mi interior cuando miré al hombre que continuaba asechando mis sueños así como mi realidad. Él estaba de pie allí con sus brazos detrás de su espalda en su típica vestimenta, su máscara y la armadura, podría decir por la mirada en su ojo que me estaba sonriendo.

"Hola mi aprendiz. Es bueno verte de nuevo. Ha pasado mucho tiempo". Me negué a estar de pie allí escuchando sus burlas así que me lancé contra él. Tiré un golpe a su cara, aunque sólo golpee el delgado aire. Tropecé un poco, pero recobré mi equilibrio rápidamente y giré esperando tener que bloquear un ataque, mas nada vino. Slade estaba de pie una vez más, aproximadamente a 6 metros de distancia, exactamente en la misma posición de antes.

"Realmente ahora Robin, sólo estoy aquí para felicitarte. Finalmente estás tomando los pasos requeridos para que en verdad te conviertas en mi aprendiz". Podía sentirme gruñir, sin embargo no ataqué. Mi voz salió baja y llena de una silenciosa rabia.

"¿De qué estás hablando?" Él empezó a reírse abiertamente ante mi pregunta.

"Vamos mi aprendiz. ¿De qué crees que estoy hablando? La manera en que trataste a Raven fue perfecta. Todo lo que la pobre chica quería era un poco de pasión, un poco de amor y tú la destruiste. Finalmente estás empezando a comprender lo vanas que las emociones son. Estás comenzando a entender lo inútiles que tus amigos son. Ahora comprendes lo irrelevante que el amor es". Sabía que él estaba sonriendo malévolamente bajo su máscara.

"¡Cállate! Tú no sabes nada de mí. No entiendes nada de lo que he hecho. Estoy haciendo lo correcto."

"Sí Robin. Has hecho lo correcto". El tono siniestro de su voz envió un frío desgarrador a mi espina aunque permanecí de pie como pude.

"Te vuelves como yo más y más, te conviertes en lo que siempre quise en un aprendiz". Bajé mi cabeza tomando sus palabras. Quise negarlo por completo, pero simplemente no pude. La culpa no me permitiría desatender a lo que estaba diciendo. Mi voz salió silenciosa con un poco de desesperación.

"Yo no soy como tú. No soy un monstruo". De algún modo Slade terminó parado a mi lado. Susurrando en mi oreja a través de su máscara.

"¿Qué piensas qué le pasará ahora a Raven? Ella es tan oscura, tan recluida, tan, tan sola. ¿Piensas que puede lidiar con lo que has hecho¿Piensas que sobrevivirá esto?"

"Ella es fuerte. Sobrevivió a la traición de Malchior."

"Sabes tan bien como yo que eso no fue más que una pretensión. Sus sentimientos por ti eran más fuertes, más profundos. Eres todo para ella y te perdió. No pasará de esta noche". Revelé un grito de rabia y arrojé otro puño a Slade, sólo de nuevo para no golpear nada. Estaba asustado de encontrarme en un lugar diferente, un lugar que no podía más que reconocer. Era el cuarto de Raven. La habitación se sentía fría, muerta y pronto supe por qué. Tendida en el suelo estaba ella. Su capa se hubo ido, permitiéndome ver los profundos cortes en sus muñecas. Rojo fluía directo de sus heridas manchando el suelo carmesí, infinito carmesí. Corrí hacia ella y la puse en mis brazos. Su cuerpo estaba frío, su piel más pálida de lo que alguna vez la he visto, aún así la sangre que fluía de sus brazos sobre mí era tibia, quemándome con su toque. No podía respirar y mi mente estaba entumecida. De repente oí de nuevo la voz de Slade en mi cabeza.

"Mira lo que has hecho mi aprendiz. La has matado. Has tomado tu primera vida. ¿Acaso no se siente bien?". Abracé el inerte cuerpo de Raven más fuerte y empecé a gritar.

"¡Cállate¡Cállate bastardo¡Qué alguien me ayude¡No puedo dejarla morir!" la voz de Slade vino de nuevo, pero esta vez estaba delante de mí.

"Ella está muerta por tu causa. Ya nadie te ayudará. Ahora sólo yo puedo ayudarte". Mis ojos se dirigieron a donde provenía la voz, pero en cambio encontré un espejo. En el reflejo, yo sostenía a Raven, pero no era yo. No había ningún uniforme rojo, verde y amarillo, sino mi cuerpo cubierto en oscuros y opacos colores. Armadura de acero me cubría varias partes y el símbolo de Slade era claramente visible en mi pecho. Lucía como cuando fui su aprendiz. Mientras continuaba mirando horrorizado al reflejo, Slade apareció detrás de mí en el espejo.

"Su sangre está en tus manos mi aprendiz". El cuerpo de Raven parecía desaparecer mientras yo miraba mis manos. Estaban ambas cubiertas de sangre, pero una sujetaba fuertemente un objeto. Un cuchillo en mi mano derecha, cubierto en sangre, su sangre.

"Tú la mataste mi aprendiz. Eres la razón de que ella esté muerta y sé, que dentro de ti, en las esquinas más oscuras de tu mente, lo disfrutaste". El reflejo en el espejo se rompió cuando grité.

"¡NOOOOOOO!"

Desperté, cubierto en sudor y respirando pesadamente por una combinación de terror y dolor. Miré rápidamente a mis manos y las encontré limpias. Todavía estaba en mi uniforme así como mis manos aún estaban cubiertas por mis guantes verdes. Todo mi cuerpo se encontraba agitado a causa de lo que comprendí era una pesadilla, aunque se sentía tan real. Había tanta posible verdad, tanta posible realidad. Asustaba como el infierno y me hizo sentir aún peor por lo que le hice a Raven. Pasé tanto tiempo decidiendo qué hacer y me había convencido que lo que había hecho era absolutamente la mejor forma de actuar para todos aquellos que me preocupaban, aún así me sentía enfermo, hastiado conmigo mismo. ¿Era verdad¿Realmente me estaba volviendo más como Slade que antes? Grité a mi cabeza. Aquí estaba preocupándome por mí cuando debía de haber estado preocupándome por Raven. De nuevo otra pregunta estalló en mi cabeza. ¿Estaba siendo egoísta en lo que había hecho¿Era realmente yo a quien intentaba proteger, a mis secretos, en lugar de a mis amigos que exigía estar intentando ayudar? Raven era una persona gentil y hermosa, algunos la conocían como yo. Ella no merecía lo que le hice. ¿Quién era yo para decirle a alguien cómo debía sentirse¿Quién era yo para decirle a alguien lo que podría desear¿Quién era yo para alejar la esperanza de la felicidad de alguien?

Sujeté mi cabeza cuando finalmente conseguí tener mi respiración bajo control, sin embargo la simple verdad aún permanecía al frente de mis pensamientos. Realmente fui un completo y total cretino. Había estado equivocado, muy equivocado. Unas cuantas palabras escaparon de mis labios.

"Por favor Raven tienes que estar bien. En verdad lo lamento tanto". Mi mente empezó a intentar formular alguna forma para corregir esta situación, pero sabía que había una gran posibilidad de que hice un daño irreversible a Raven y a la relación que ambos compartíamos. Sus imágenes tendida en el sangriento suelo llenaron mi cabeza y sentía mi cuerpo estremecer. Ella nunca haría eso. Nunca se quebrantaría así. Mantuve repitiendo tales pensamientos en mi cabeza cuando necesitaba creer que ella estaría bien. Necesitaba que estuviera bien. Un súbito golpe a mi puerta me alejó de mis pensamientos. Fue un toquido fuerte, pero gentil al mismo tiempo. Sabía que sólo podía ser una persona, Starfire. Miré alrededor de mi cuarto, recordando la absoluta destrucción que le había dado alcance. De nuevo mi conciencia se rió de mí diciéndome que obtuve lo que merecía. Sabía que no debía permitirle a Starfire ver mi cuarto así, demonios, sabía que ella no debía verme en el estado mental y emocional en el que me encontraba, pero otro golpe más persistente me dijo que no se marcharía. Con todo lo que había pasado, incluida la pesadilla, casi me había olvidado de Starfire. ¿Qué debo hacer con ella? Respiré profundo y empecé a caminar por las ruinas hacia la puerta. Sólo abrí ligeramente, con una parte de mi cara visible, así como Raven siempre hace con nosotros cuando era perturbada. Mis ojos se encontraron con la luminosa y sonriente cara de nuestra residente princesa extraterrestre. Ella no llevaba su uniforme, sino un vestido colorido que iba bien con su color de piel. Sus manos juntas delante de mí, mientras flotaba ligeramente sobre el piso. Sabía que sólo hacía eso cuando estaba nerviosa o muy, muy feliz. Mi mente entró en pánico. Oh Dios, por favor no ahora Star. Por favor no hagas esto.

"Buenas tardes amigo Robin. Espero que estés muy bien hoy". Me sentí parpadear ante sus palabras.

"¿Tardes?" Ella inclinó su cabeza con ligera confusión.

"Sí. Son las 2. ¿Esas son dos horas terrícolas después del mediodía correcto?"

"Tienes razón Star. Supongo que sólo dormí mucho más de lo que pensaba. ¿Entonces qué te trae a mi cuarto?" Me miraba con sus grandes y verdes ojos, definitivamente podía sentir el nerviosismo que venía de ella.

"Verás amigo Robin, deseaba tu opinión. Tengo un encuentro con el amigo Speedy de los Titanes Este y deseo saber cómo luzco". De nuevo me sentía parpadear en sorpresa.

"Espera¿tienes una cita con Speedy?" Ella sonrió ligeramente.

"Creo que así es como se le llama en este planeta. Vamos a comer juntos en un restaurante y hay la posibilidad de que reciba flores de su parte, por lo que pienso podría calificarse como una cita". Sentí que asentía con mi cabeza despacio. Algo no estaba precisamente bien aquí. Ella me sonrió de nuevo.

"Bien en mi opinión, luces hermosa Star. Speedy no podrá quitar sus ojos de ti". Se ruborizó visiblemente ante mis palabras.

"Gracias amigo Robin. Estoy muy alegre de que me encuentres atractiva cuando lo estoy". Su voz tenía un rastro de algo que en realidad no podía definir.

"Sin embargo, siento como si tuviera insectos en mi sistema digestivo. ¿Qué tal si no le gusto¿Y si no me encuentra tan atractiva como tú lo haces?" Se entristeció. Odiaba la mirada en su rostro. Salí al pasillo y puse mi mano confortando su hombro.

"Starfire, pienso que no existe hombre en este universo a quien no le gustes. Eres una gran persona". Su rostro brilló de nuevo.

"¿Qué es lo que me hace ser una gran persona?" La pregunta vino rápido y podía ver una mirada de esperanza en sus ojos.

"Um bien… tu amabilidad, gentileza, preocupación y eres divertida. Digo tu mucha perfección". Sentí sus brazos abrazándome, aunque no era uno de sus rompe huesos. Este era suave, pero firme. Instintivamente regresé el abrazo aunque mi cerebro también me decía que no. Podría sentir su tibia respiración al lado de mi oído. Habló suavemente con una serie de emociones contenidas dentro de su voz y fue entonces que entendí lo que ella estaba haciendo.

"Gracias por las maravillosas palabras Robin. Adoro especialmente oír tales voces de alabanza de tu parte". Me sentí involuntariamente temblar ante el sentimiento de su respiración cuando habló.

"¿Hay algo que te gustaría decirme antes de que vaya a encontrarme con Speedy¿Hay algo que deseas decirme, algo que nunca habías dicho antes?" Me tensé. Ella claramente confirmó lo que sabía. Estaba intentando ponerme celoso. Intentaba forzarme a una posición donde expresaría mis sentimientos hacia ella. Todo el deseo por cumplidos, todas las emociones. Quería que le dijera que no fuera y se quedara conmigo. Como Raven, probaba una manera indirecta para decirme sus verdaderos sentimientos sin decirlo. La aparté despacio y miraba su cara. Sus ojos estaban tan llenos con esperanza. Simplemente le sonreí.

"No puedo pensar en nada que quiera decirte, excepto diviértete y disfrútalo Starfire. Speedy es un buen tipo. Realmente pienso que se llevarán bien. Estaré esperando a que regreses. Quiero oír cómo fue la primera cita de mi mejor amiga". Su rostro permanecía sonriente, sin embargo podía ver humedad empezando a formarse al borde de sus ojos. Su voz salió apenas.

"Gracias amigo Robin, pero debo ir ahora". Voló inmediatamente lejos al vestíbulo y podría jurar que la oí comenzar a llorar. Permanecí de pie, haciendo mi mejor esfuerzo para ser estoico, aunque una vez más me sentía como un completo pelmazo. Todo lo que podría hacer era por segunda vez pensar que todo lo que había dicho era el mejor camino. Sólo podía sentirme culpable por hacer que la mujer más dulce y amable, que conocía, llorara. Culpable por hacer que la mujer más inteligente, cómica, y maravillosa que jamás había conocido llorara sin esperanza y sola en su oscuro cuarto. Dos hermosas y perfectas mujeres que me amaban y todo lo que hice fue alejarlas y destrozar sus corazones. Podía oír a las burlonas palabras de Slade en mi cabeza, mientras fijaba mis puños. Era tiempo que llamara a mi "Padre". Él estaría de acuerdo con lo que estaba haciendo. Vería mis buenas intenciones, porque sabía que era como yo. Batman me haría sentir mejor, lo necesitaba también porque en este momento, no podía pensar que más hacer.