Levi caminó por el pasillo intentando olvidar lo que había dicho Erwin, puesto a que sólo eran ideas provocadas por los nervios que tenía debido a la presión de la expedición. Él estaba seguro de sus sentimientos; sin embargo, había algo que le hacía dudar pero se negaba a creerlo.
Aún con su cabeza llena de dudas fue directo al sótano como lo hacía todas las noches. Abrió la puerta de madera, la cual era necesario empujar con gran fuerza debido a que la humedad del lugar se había encargado de deformarla. La llama de la antorcha que colgaba en una de las paredes titilo por la ligera brisa que se coló.
Levi observó meditabundo aquel estrecho pasillo como lo hacía cada noche, miró las paredes con desagrado, a pesar de que él mismo se había encargado de limpiarlas todavía tenían rastros de moho. A diferencia del resto del castillo podía verse las piedras que formaban el lugar de manera tosca.
Sin entender el porqué se quedó varios minutos mirando a la nada, su mente estaba en blanco. Luego de un ligero suspiro se adentro al sótano, pues no lograba entender porque su mente se agitaba cada que bajaba a aquel lugar y no quería pensar más de lo debido en ese tema. Bajó las escaleras y ahí se encontraba Eld, quien estaba de guardia. El soldado al ver llegar al Capitán se puso de pie para saludarlo, Levi lo miró y siguió de largo hasta la reja.
— ¿Alguna novedad? —Preguntó sin apartar la vista del joven que dormía en un rincón de aquel lugar.
— Ninguna. Al entrar se recostó y a los pocos minutos estaba dormido. Eso es todo —El soldado miró con atención a su superior esperando las órdenes de éste.
Levi lo miró y estiró una mano hacía él — Puedes retirarte, a partir de ahora yo me haré cargo —.
Eld le dio las llaves al Capitán — Entendido. Regresaré antes del amanecer como siempre. Buenas noches, Capitán —Levi sólo asintió con la cabeza, cruzó los brazos y esperó a que el soldado abandonara el lugar. Al oír la puerta cerrarse se recargó en la pared y cerró los ojos. La oscuridad era algo que le llenaba de recuerdos y aunque la mayoría no eran placenteros no podía evitar sentirse cómodo en aquel sótano.
Debido a una filtración el lugar estaba húmedo, y sumado a eso la falta de ventilación, lo convertía en un lugar muy frío. Aquello era un hábitat perfecto para los monstruos, el lugar para él y Eren. Dos seres que nunca fueron o se sintieron parte del mundo que los rodeaba.
Levi sujetó con fuerza las llaves y abrió la reja, al entrar sintió un ligero escalofrío recorriendo su espalda y de forma instintiva apretó los ojos. Al abrirlos vio a Eren temblando de frío y se acercó a él y lo cubrió con otra manta.
— Mamá… tengo miedo… —Tras decir eso estiro su mano y sujetó la manga de la casaca del Capitán. El hombre tenía una mezcla de sentimientos que no lograba entender, era como si aquel joven le llenará la cabeza de todos los miedos de su infancia, los cuales hacía mucho había dejado en el pasado.
Su corazón latía con fuerza, era como si pudiera palpar sus miedos, como si Eren lo llevará de vuelta a aquel momento tan oscuro en donde su vida estaba por desvanecerse, la amargura de la muerte y la dulzura de volver junto a un ser amado, todo lo volvió a sentir en ese pequeño instante.
Retiró la mano de Eren y con mucho cuidado cubrió su brazo con las mantas. Inhalo profundo, cerró los ojos e inclinó su cabeza tan atrás como su cuello se lo permitió. Tragó saliva intentando que aquel nudo en su garganta desapareciera junto a aquellos recuerdos.
Cuando logró recobrar un poco la postura miró detenidamente a Eren, su rostro aún era el de un niño, un niño que aún no entendía lo horrible y despiadado que el mundo podía llegar a ser. Levi levantó su mano, luego de dudar unos minutos, levanto un mechón de cabello que cubría la frente del más joven, una sonrisa casi invisible se dibujó en su rostro al recordar la primera vez que lo vio encadenado como a una bestia.
En esa ocasión pudo ver algo especial en sus ojos, algo que hacía mucho no veía en un ser humano de la superficie, una llama tan intensa que solo había visto en la oscuridad, fue por eso que decidió hacerse cargo de la amenaza que la humanidad quería desaparecer.
Bajó su mano y pensó que aquello que había dicho Erwin podría ser verdad después de todo. Los ojos de Eren sí eran similares a los de él, eran los de una bestia que pedía ser liberada, y él estaba dispuesto a abrirle un camino a una vida nueva. Al igual que aquel hombre y Erwin lo hicieron por él.
Se alejó para tomar una pequeña silla, luego de colocarla cerca de la reja se sentó y contempló con gran atención a aquel que debía proteger. "Sé lo que estás comenzando a sentir por Yeager, aunque intentes negarlo". Aquella frase golpeó su mente como un rayo. Inhalo hondo, recargó su cabeza en la pared y miró el techo, pero estaba tan oscuro que no podía decirse en donde iniciaban o terminaban las paredes.
No lograba entender porque Erwin había dicho algo así, tal vez estaba actuando diferente y no se había percatado, pero esto parecía ir más allá de un simple malentendido. Estaba perturbado y cansado, ser el Capitán de un escuadrón era demasiado trabajo, y ahora debía sumar las dudas existenciales que el pequeño recluta le había regalado.
Cuando el sueño estaba por vencerlo un ruido lo espabilo, se incorporó de inmediato y fue directo hacia Eren. — ¿Otra vez? —Dijo entre dientes al ver al joven moverse con desesperación.
El Capitán sujetó con fuerza los hombros del cadete — ¡Nooo! ¡Mamá! ¡Papá! ¡Mikasa! ¡No me dejen aquí…! —Era lo que gritaba una y otra vez con gran desesperación.
— Parece que sólo usas toda tu fuerza cuando estás dormido —Pronunció aquello en tono sarcástico mientras aplicaba más fuerza para sujetarlo.
Eren abrió la boca y sacó la lengua, al ver aquello Levi sabía que si llegaba a morderse existía la posibilidad de que se transformara. Acto reflejo metió su mano dentro de su boca y al instante lo mordió, lo hizo con tal fuerza que pequeños hilos de sangre empezaron a salir de las comisuras de sus labios.
Levi frunció el ceño al sentir los dientes de Eren perforando su piel — Maldito mocoso, ¿cuánto más piensas morderme? —Como si pudiera escucharlo Eren aflojó la mandíbula y fue así como pudo liberarse.
El Capitán vio su mano que tenía marcas de dientes y sangre corriendo por su muñeca. Sacó un pañuelo y presionó con fuerza para detener la sangre. Miró la boca del más joven y chasqueó la lengua — Al parecer sólo sabes causarme molestias —.
Tomó el pañuelo y lo dobló hasta dejar un lado limpio, se acercó a Eren y limpió su boca intentando no despertarlo. Al terminar vio su pañuelo con repulsión y lo colocó en una pequeña mesa que se encontraba al otro lado del sótano. Al dejar caer el pañuelo recordó la primera vez que vio su sangre correr, aquel momento fue el detonante que cambió su vida.
De la nada una extraña sensación hizo que se encorvara y tuvo que cubrir su boca para controlar las ganas de vomitar. Tal parecía que ese lugar lo hacía revivir los momentos más crudos de su pasado. Su cabeza daba vueltas y comenzó a sudar, se quitó la casaca y la colocó en la silla, se recargó en la pared e intentó tranquilizarse.
Él no era de esos hombres que se empeñaban en olvidar su pasado, ya que si algo lo había convertido en lo que es era ese pasado, pero había ciertas cosas que prefería guardar en lo más profundo de su mente. Cuando parecía hundirse en aquel recuerdo, el ruido de la puerta abriéndose lo hizo volver en sí. Se trataba de Eld que volvía para tomar su turno de guardia.
— Buenos días, Capitán Levi —El soldado saludó con todo respeto al superior que admiraba.
Levi inhaló profundo y se dirigió al hombre que recién había llegado — Eld, asegúrate de que Eren se lave la boca —Le dio las llaves al soldado, tomó su casaca y se alejó por aquel camino estrecho que llevaba a la superficie.
Sin prestar atención a su alrededor fue directo a su habitación. Al llegar se tendió en la cama dejando su casaca a un lado, cubrió sus ojos con el antebrazo y meditó por unos segundos, y aunque le daba mil vueltas al asunto no lograba comprender porque la llegada de Eren le estaba provocando tantos problemas. Apretó su puño y el dolor lo hizo incorporarse, miró su mano y chasqueó la lengua — Maldito mocoso —.
Se puso de pie y fue directo al mueble donde siempre tenía un recipiente con agua, metió ambas manos y mojó su rostro. Seguido de eso fue a la habitación contigua y vio la tina lista, se quitó la ropa y fue directo a lavarse. Al estar dentro de la tina tomó una botella de cristal que tenía un líquido de color azul, vertió un poco en su mano y lo untó en todo su cuerpo y cabello.
Al terminar se quedó inmóvil, lo único que podía oírse eran las gotas que caían de su cabello de nuevo a la tina, y en forma de un gran suspiro dejó ir parte de todo aquello que lo aquejaba. Parecía que el joven cadete no sólo hacia temblar su relación, sino también estaba despertando recuerdos que hacía mucho tiempo había sepultado.
Luego de mucho meditar salió de la tina y se alistó para comenzar con sus deberes del día. Al salir de su habitación se topó con Petra — Buenos días, Capitán, venía a decirle que el desayuno está… —Al ver la mano herida de su superior la joven se sorprendió — ¿Qué fue lo que le pasó en la mano? —.
—No es nada —Respondió sin prestar mucha atención y siguió de largo hacia el salón para desayunar con sus subordinados que lo esperaban. Al entrar al salón vio a Eren hablando con Eld y Gunther de forma muy familiar, y sin motivo alguno su mirada se tornó sombría.
— ¡Buenos días, Capitán Levi! —Dijeron todos los presentes al unísono.
—Buenos días —Respondió entre dientes mientras se sentaba a la cabeza de la enorme mesa.
Sin razón alguna se sentía muy irritado, quería golpear a todos y liberarse de esa frustración. Apretó su puño con fuerza y, pese al dolor que le provocaba, golpeó la mesa mientras rechinaba los dientes. Al ver esa súbita reacción todos se pusieron firmes y guardaron silencio, en un instante el ambiente se torno insostenible, los soldados se quedaron perplejos al no entender el porqué de la extraña reacción del Capitán.
Levi estaba tan molesto que sólo quería que Eren desapareciera. El ver como cambiaba su expresión cuando él estaba presente le molestaba tanto que no lo entendía, pero antes de que pudiera actuar impulsivamente Hange entró gritando al salón.
— ¡Levi, ¿es verdad qué estás herido?! —Se dirigió hacía el Capitán, quien la veía con enojo.
— Lo siento, Capitán —Dijo Petra que iba detrás de Hange. Su voz temblaba ya que sabía que su superior odiaba los escándalos.
Sin prestar atención Levi giró el rostro hacia sus subordinados — ¡Vamos, sirvan el desayuno de una vez! —Exclamó enojado dirigiéndose a los que estaban sentados a la mesa. Al oír aquello, Eren, quien era el encargado del desayuno, se puso de pie.
— ¡Eren, date prisa y trae la maldita comida! —Todos se sorprendieron al oír el tono que usó Levi para dirigirse a Eren.
Hange miró el nerviosismo en el rostro de todos e intento tranquilizar a su temperamental compañero — Tranquilo, desayunaras después de que te revise —Tomó a Levi del brazo y lo jaló con fuerza hasta que logró que se pusiera de pie.
— Déjame tranquilo, maldita cuatro ojos —Hange sonrió al oír a su compañero.
— Es bueno oírte tan animado. Ahora ven conmigo, ¿o quieres que hagamos una escena delante de tu escuadrón? —Levi chasqueó la lengua y salió sin decir más.
— Chicos, desayunen y no se preocupen por él —Un guiño acompañó aquella frase que dejó en silencio a todos.
Ambos se dirigieron al salón que Hange había adaptado como su laboratorio de investigación. Aunque a simple vista podría parecer que su única relación era de trabajo, no era así, hacía mucho tiempo que se conocían así que eran cercanos.
— Conque Eren te hizo esto… —Dijo sorprendida mientras trataba la mano de su compañero. Sin decir nada Levi giró el rostro.
Ella sabía de la relación que sostenía con Erwin, aunque el Capitán no era muy abierto para contar su vida, el Comandante compartía sus problemas con ella — He visto que... a tu extraño modo, te has vuelto muy cercano a Eren. Y no es que sea malo es todo lo contrario, pero ¿qué hay de Erwin? —Sin rodeos la líder de equipo preguntó lo que le inquietaba.
Hange sonrió levemente al no obtener respuesta — Sé que no me compete, pero de verdad me preocupa el cómo pueda afectarle todo esto —.
Un ligero silencio se apoderó del ambiente, Levi sabía que Erwin confiaba en ella y que le contaba todo, y al parecer lo de Eren no era una excepción. No le molestaba que lo supiera ya que era la única persona a la que podían confiarle ese secreto, lo que le perturbaba era que pensara que él sentía algo por el cadete.
— Hange, tú sólo ocúpate de los experimentos con Eren que yo me encargo del resto —De forma despectiva se puso de pie y abandonó el lugar.
La líder de equipo estaba preocupada y sabía que no debía entrometerse en la vida de Levi, pero no podía evitar pensar en lo que Erwin, su superior y mejor amigo, debía estar sintiendo en ese momento. No sólo debía liderar una gran expedición, sino que también estaba perdiendo a quien amaba con aquel que le abriría las puertas a una nueva oportunidad.
Al ir caminando por el pasillo el Capitán escuchó la voz de Auruo — ¡¿Cómo puedes ser tan incompetente?! —Se detuvo y se acercó a la ventana.
Y como lo imaginaba, a quien le gritaba era a Eren, quien sólo bajó la mirada y aceptó las quejas del soldado sin objetar. Levi observó con atención la reacción del joven, no podía creer que fuera tan pusilánime alguien que, en un arranque, tenía el poder de destruir ese lugar en tan sólo unos segundos.
— ¡Eren! ¡Ven aquí de inmediato! —Gritó el Capitán interrumpiendo el regaño de su subordinado. Por alguna razón le molestaba que lo trataran mal.
El joven miró hacia donde escuchó esa voz que conocía perfectamente. Auruo se puso firme presentando sus respetos, mientras que Eren se quedó inmóvil — Sube de inmediato, ¿o es qué estás sordo? —Susurró el soldado mayor mientras empujaba de un hombro al cadete quien aún no reaccionaba ante la orden de su superior.
Eren caminó deprisa para llegar a dónde Levi, pero estaba tan nervioso que apenas podía dar un paso. Se detuvo un segundo y tomó aire, extrañamente sentía que había caminado demasiado cuando no era así. Al llegar vio a Gunther hablando con Levi — Entendido Capitán, esta noche tomaré el turno para vigilarlo. Con su permiso —Hizo el saludo pertinente y se alejó.
Sabía que hablaban de él, así que se detuvo a una distancia considerable mientras miraba tímidamente al hombre que admiraba en secreto.
— ¿Qué haces ahí? —Preguntó Levi al ver que se detuvo.
—Disculpe…—Se acercó sólo un poco. Pese a que había estado en el castillo con él Capitán más de una semana, no dejaba de sentir nervios como la primera vez que lo había visto.
Levi no podía sacarse de la cabeza aquello que Hange había dicho, ya que al igual que Erwin, pensaba que el sentía algo por Eren. Se acercó al joven y sin mirarlo o detenerse le dio una orden — Ve por tus espadas, vamos a practicar —Siguió su camino dejando al cadete echó un manojo de nervios.
El joven fue al salón de equipo para recoger las espadas. En el camino una puerta se abrió, era Hange, quien al verlo se abalanzó sobre él — Eren, ¿cómo te sientes? ¿Algo te molesta? ¿Te duele el estomago? —Hizo las mil y un preguntas de siempre.
El joven sonrió tímidamente — Estoy bien, Hange-san —.
La líder de equipo sonrió de vuelta. Ella sabía perfectamente que el joven cadete aún no tenía mucha confianza con ellos y era natural, ya que hacía solo una semana que se conocían. — ¿Ibas al salón de equipamiento? —Preguntó a pesar de saber la respuesta, debido a que minutos antes, sin quererlo, escuchó la pequeña charla que había tenido con Levi.
— Sí. El Capitán Levi va a supervisar mi entrenamiento y me pidió que fuera por las espadas —Respondió mientras sonreía levemente con nerviosismo.
Hange notó su reacción. Al parecer la sola mención de Levi lo hacía ponerse nervioso — Ya veo. Ya veo —Dijo eso mientras le daba fuertes palmadas en la espalda. La líder de equipo dio unos cuantos pasos, acomodó sus gafas y miró con gran seriedad al joven, quien se sorprendió al verla tomar esa actitud.
— Eren, te voy a preguntar algo y quiero que me respondas con total sinceridad —Sin entender el cadete asintió con la cabeza. — ¿Qué significa Levi para ti? —Su semblante era rígido, tal parecía que aquello era un asunto de mucha importancia y, sin embargo, Eren no entendía el porqué de la pregunta.
Y sin entender cómo las palabras comenzaron a salir de su boca— El Capitán... para mí es... —Antes de que pudiera continuar Hange lo interrumpió.
— No importa. Sólo olvídalo, olvídalo —Ella sabía que no debía preguntarle y por eso lo detuvo, puesto que ese era un asunto que el mismo Levi debía resolver. — ¡Ah! ¡Mucha suerte con el entrenamiento! —Se alejó mientras gritaba y agitaba los brazos de un lado a otro, acto que confundió aún más al cadete.
Un ligero suspiro calmó a Hange, pensó que lo mejor era dejar que todo siguiera su curso. Aunque no podía dejar de pensar en Erwin, a quien quería ayudar de alguna forma, pero por lo visto lo mejor era no entrometerse en sus asuntos, fue algo que descubrió al ver la reacción del joven cadete.
De la nada alguien interrumpió su meditación.
—Hange, ¿por qué diablos le preguntaste eso? — Pronunció con tono amenazante justo detrás de ésta.
La líder de equipo se congeló al oír la voz de Levi.
Hola ^^
Este capítulo se volvió más largo de lo que planeaba, espero y lo hayan disfrutado :3
P.D. Mac1826 lo estoy resubiendo porque le haré algunos cambios a la historia, ahondaré más en Levi. Y muchas gracias por tu apoyo :)
