The Waiting

Puede ver perfectamente el parque frente al estudio desde dónde está.

La música dramática del adagio para cuerdas de Barber crece de a poco mientras quiebra la pierna en el aire.

Dasha quiere concentrarse. Sabe que debe girar sobre la punta de los pies con el cuello estirado mientras la música va en crescedo y sin embargo sigue con los ojos puestos en la ventana.

Podría aparecer en los próximos minutos y cada segundo que pasa hace que se le cierre el estómago de incertidumbre.

Parpadea despacio mientras los violines la sumergen en la visión que anhela.

Makoto Tachibana trabaja en una escuela de natación impartiendo clases para niños.

Estudia en la universidad de Tokio y por lo general huele a cloro cuando se ven luego de entrenar.

Su voz es suave.

Sus manos grandes y gentiles.

Tiene aquella sensación de que se avergüenza de mirarla por mucho tiempo cuando caminan a la par.

Probablemente fuera una mala costumbre pero ella no puede evitar morderse el interior de la boca cuando sus ojos claros se cruzan con aquellos avellana verdosos.

Su cuerpo se tensa por última vez y cuando abre los ojos, la figura ya se encuentra cruzando el sendero central de parque.

Dasha contiene el aire. Su cabello platinado gira detrás de ella aunque sus ojos siguen puestos en el hombre.

No es como si estuviesen saliendo o algo por el estilo.

Makoto se acomoda el bolso sobre el hombro mientras espera para cruzar la calle que lo separa del edificio.

Dasha es una chica...interesante. Claramente al verla se puede saber que no es de allí. Su acento extraño y su voz ligeramente ronca le recuerdan al gato blanco que solia vivir cerca de la casa de Haru.

Es terriblemente obvio que ella esta..."interesada". No entiende porque sigue haciendo aquellas pausas mentales cuando tiene que ponerle un nombre a aquello.

Tampoco estaba seguro de porque no le había dicho nada a nadie, ni siquiera a Haru.

Así que allí estaba. Esperando como cada martes en la tarde.

Habían descubierto durante la charla en el café que ambos trabajaban en la parte sur de la ciudad.

Ella es bailarina, él aun trabajaba con niños en el natatorio ubicado cerca del lugar donde ella baila. Luego de encontrarse por casualidad (algo de lo que él no estaba tan seguro fuera así) un par de veces, la rutina de los martes consiste en caminar juntos hacia la estación. Es agradable.

Cuando la ve cruzar el arco de la puerta Makoto se endereza. Sus ojos la escanean en un segundo.

El cabello desordenado alrededor del rostro pequeño. Las mejillas completamente arreboladas. Tiene los ojos mas grandes que ha visto en su vida y definitivamente parece una muñeca.

Makoto sonrie. Dasha sonrie.

-Konbanwa...-la voz masculina llena el espacio entre ambos mientras inclinan la cabeza con suavidad.

-Konbanwa, Tachibana-kun – Dasha parpadea. Del sol solo queda un pequeño reflejo en el cielo oscuro pero ella parece percibirlo en los ojos verdosos frente a ella. Su voz suave y dulce parece derretirse en sus oídos...como miel.

- ¿Cómo estas? - Makoto nota que aun lleva las medias rosa...¿no es lo que se utiliza para bailar?...Sus piernas son largas.

Dasha asiente despacio mientras comienzan a caminar en la dirección de siempre. Puede sentir la ansiedad creciendo en su interior.

Hablan de tribalidades aunque ella parece estar atenta a cada palabra que sale de su boca. Se muere, o al menos eso siente cuando llegan a los molinetes donde usualmente se separan.

Makoto habla con voz tenue, rebuscando en su bolso por el pase del tren. Dasha permanece estática.

No. No. No debería. Pero lo siente. La verborragia trepándole por la garganta mientras todavía lo tiene delante suyo en cámara lenta.

-Makoto – kun! - ha olvidado que no debe llamarlo por su nombre – Saldrías conmigo? -

Cuando se voltea a mirarla, solo puede notar el color violento en las mejillas pálidas. La forma en que sus clavículas se agitan gracias a la respiración acelerada. El tinte aguado en el que parecen haberse convertido sus ojos cristalinos.

Se miran.

El tiempo se detuvo.


La verdad no planeaba seguir con esto, pero me dio la gana.

Bleh.

Enjoy if you want.

Thanx for reading.